En el hilado fino. Mariposas migratorias

Mariposas migratorias es una antología poética que aprehende la vivencia del desprendimiento, el de ser mujer en un espacio ajeno, la acción de emigrar e inmigrar y de integrarse a un nuevo mundo. Si un viaje, decía el escritor José Vasconcelos, «empieza con inquietud y termina con melancolía», un viaje sin fecha de regreso es una inquietud constante que hay que dominar; es difícil, sí, pero se logra.

Wandernden Schmetterlinge ist eine poetische Anthologie, die die Erfahrung des Loslassens, des Frau-Seins in einer fremden Umgebung, die Handlung des Aus- und Einwanderns und der Integration in eine neue Welt begreift. Der Schriftsteller José Vasconcelos sagte „Wenn eine Reise mit Unruhe beginnt und mit Melancholie endet». Eine Reise ohne Rückkehrdatum ist eine andanernde Unruhe, die es zu beherrschen gilt. Das ist schwierig aber bewältigbar.

Lucía Rivadeneyra. Portada de la antología.

Tres de las poetas de la antología: María Angélica Muñoz, Elsye Suquilanda y Ana Luisa Tapia

Índice de la antología

  • Capítulo I: Raíces
  • Capítulo 2: Mujer
  • Capítulo 3: Migración
  • Capítulo 4: Metamorfosis
  • Capítulo 5: Integración



Estamos en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Berlín y hemos quedado con tres de las responsables de Mariposas migratorias, la antología de poetas hispanohablantes residentes en Alemania. Me gustaría que se presentaran para los lectores que las vayan a conocer por primera vez, aunque algunas han publicado ya en DESBANDADA.

María Angélica. Mi nombre es María Angélica Muñoz Jiménez, soy chilena y vivo en Dorsten, en Ruhrgebiet, ubicada en la región de Renania del Norte-Westfalia. Un largo viaje hasta Berlín para presentar nuestro libro Mariposas migratorias, antología poética escrita por nueve mujeres latinoamericanas residentes en Alemania. 

Tú tienes como dos identidades profesionales. Eres poeta, pero también eres bióloga marina. ¿En Alemania trabajas como bióloga?

M. A. Hace varios años dejé la biología marina para dedicarme a las ciencias de la felicidad. Trabajo en una clínica de psiquiatría infantil y de adolescentes, donde ofrezco sesiones de risoterapia en base a diversas técnicas lúdicas, técnicas del clown, del yoga de la risa, de la ingeniería emocional y técnicas de relajación, tanto para grupos de niños con sus padres, como para grupos de adolescentes. En el área literaria en el 2012 recibí una mención honrosa por un cuento corto, Los chicos que nunca lloran en el concurso literario Santiago en 100 palabras y ese fue mi impulso para atreverme recién en el 2018 a publicar mi primer libro, La mágica emoción de ser humano, desde entonces no he parado de escribir poesía y prosa.

María Angélica Muñoz en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Berlín.

Ana Luisa Tapia. Bueno, yo soy Ana Luisa Tapia, yo vivo en Wolfenbüttel, la cuna del Jägermeister, un lugar que muy poca gente conoce, pero tiene la mejor Biblioteca de Alemania en cuanto estudios medievales, el Evangeliario de Enrique el León, uno de los libros más caros del mundo se encuentra aquí, por ejemplo.  Estudié en la Universidad Libre de Berlín. Soy mexicana, de la Ciudad de México y, actualmente trabajo como docente universitario en el Centro de Lenguas de la Universidad Ostfalia. Escribo poesía y prosa. Acabo de dejar dos libros míos aquí, en la Biblioteca del Instituto Cervantes.

Elsye Suquilanda. Soy Elsye Suquilanda, ecuatoriana, vivo aquí en Berlín ya 17 años, soy poeta posthumanista, trabajo mi poesía por medio del performance, música, video y vestuario. Recientemente tuve un par de presentaciones, volví con un proyecto que se llama «Akademisches Noise, hoch qualifiziertes Poetry» tiene elementos de Noise, Punk un poco de metal y esta vez también incluimos pasillo, que es un ritmo típico ecuatoriano. Soy co-creadora de la  corriente perrosófica: Chichoismo, amor y respeto a todas las criaturas vivientes, mi maestro es un perro andaluz llamado Chicho.

Participas mucho en eventos tanto del ámbito hispanohablante como del ámbito alemán.

E. S. Sí. Exactamente, en inglés también. Tengo diferentes tipos de proyectos, no solamente en la parte de literatura en español, me parece tan rico el lugar en el que vivimos donde podemos navegar con diferentes lenguas, diferentes públicos, me atrae mucho esta multiculturalidad, soy una persona inquieta y me gusta compartir mi arte en  todo su esplendor.

Han venido a Berlín para hablar de la antología con Alejandra López de Cosmo en español. ¿De dónde viene el impulso y la necesidad de hacer una antología de poetas en español en Alemania? ¿Qué diferencia habría entre esta antología, y otras que se hayan hecho anteriormente, como la editada por Timo Berger para la editorial Equidistancias?

M. A. Pues el impulso vino en primer lugar de la revista Desbandada y para ser exacta de ti mismo, Iñaki. Fue a principios del año 2024, cuando me enviaste un artículo sobre una antología de varios poetas latinoamericanos que se estaba editando en ese momento, recuerdo que me interesé en participar y me dijiste: “Esto ya está cocinado, o sea, ya no hay posibilidad de que participes”. Me quedé pensando por qué no me había enterado de la convocatoria para esa antología y me pregunté cómo habrían seleccionado a los poetas. Me decepcionó quedarme abajo del tren y decidí alquimizar mi exclusión, convertir plomo en oro. Me dije, “Bueno, si no pude participar en esa antología, crearé yo misma una nueva antología, hecha a mi gusto”. Cuando aquella antología salió publicada, adquirí un ejemplar y me pareció que era un trabajo loable, si bien enseguida se me ocurrieron otras ideas.

La antología se publicó en Londres.

M. A. Sí se publicó en Londres y Buenos Aires. Mi primera idea fue escribir una antología en español-alemán sobre la migración solo con mujeres latinoamericanas residentes en Alemania. Les propuse a algunas amigas poetas participar en este proyecto y enseguida se interesaron, ellas a su vez invitaron a otras poetas. En marzo del 2024 tuvimos nuestra primera reunión online y así comenzamos nuestra aventura literaria. En esa primera reunión establecimos las columnas que sostienen el libro, cinco capítulos: Raíces, Mujer, Migración, Metamorfosis e Integración. Hemos trabajado a la distancia, hoy por primera vez nos hemos conocido en persona con Ana Luisa y Elsye, después de casi dos años intensos en la elaboración del libro. Para nosotras es un viaje maravilloso participar en esta antología, la poesía y las reuniones digitales nos han permitido acercarnos, conocernos y sentirnos. Nosotras las autoras somos de distintos países de Latinoamérica, desde México hasta Chile, en total siete nacionalidades. De México son dos autoras, María Teresa González Osorio y Ana Luisa Tapia, de El Salvador Miroslava Rosales, de Venezuela Gabriela Alvarez Jurgenson, de Ecuador Hellen Frenzel y Elsye Suquilanda, de Brasil Terezinha Malaquias, de Argentina María Ester Alonso Morales y yo de Chile. Y vivimos en distintas regiones de Alemania.

Este es el germen, pero ¿cuál es la necesidad de que haya una ontología?

A. L. Que nuestras voces se escuchen.

¿Es que no se escuchan?

M. A. Es más difícil tocar sola a una puerta que siendo miembro de un colectivo. De hecho, nosotras armamos nuestro propio colectivo de autoras y lo bautizamos Nuna, que en Quechua significa alma. Recién estuvimos en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt 2025, donde nos presentamos en el Stand de España gracias al Instituto Cervantes, y también en la KAP (Kommunale Ausländer- und Ausländerinnenvertretung/ Representación Municipal de Extranjeros y Extranjeras). El público reaccionó muy bien y aplaudió nuestra iniciativa de mujeres escribiendo desde la perspectiva femenina sobre un tema tan sensible como es la migración.

A. L. Porque no creo que se pueda hacer de otra forma.

No se puede escribir de otra manera, ¿no?

A. L. Lo que pasa es que estamos hablando de una visión femenina completamente. Yo siento que no hay una voz femenina que hable sobre migración. Y eso es lo que queríamos. Hablar desde nuestra perspectiva como mujer migrante

La pregunta es también por qué una antología y no, por ejemplo, una serie de publicaciones de autoras individuales, cada autora su propio libro. Es una decisión editorial que influye en la percepción que puedan tener los lectores de ustedes. No es lo mismo publicar un libro individual, como ha hecho Sandra Rosas o la propia Elsye, que publicar con el apoyo del colectivo.

A. L. Creo que el verdadero valor está en esa variedad, ¿sabes? Es un abanico que abres y te enseña las diferentes voces que tenemos. Hoy veníamos precisamente hablando de eso. Cada una tiene su ritmo, ya sea el ecuatoriano, el chileno, el mexicano, y escribimos no sólo desde la perspectiva femenina, sino también sobre lo que significa ser mujer dentro de mi entorno cultural. Decir y expresar, en  mi caso, lo que para mí significa ser migrante mexicana en Alemania.

¿Han descubierto algo en común dentro de esa variedad? Más allá del hecho de ser mujeres, latinoamericanas, de escribir en español y de ser migrantes. ¿Hay algo literariamente común para aunarlas en una antología?

M. A. Por supuesto, pero hay algo que me gustaría mencionar antes, este tejido comunitario que nosotras hacemos, surge desde nuestras propias raíces. En Latinoamérica los pueblos originarios viven y trabajaban en comunidad, a diferencia de Europa donde prima una sociedad más individualista. Nosotras aportamos la riqueza comunitaria, apoyarnos entre mujeres e hilvanar vínculos. Además, destaco la importancia de contar con las imágenes de la artista chilena Fran Hilos, quien hace intervenciones de fotografías con bordados, es una metáfora visual de nuestro proceso de creación del libro, hilar poemas.

Estás hablando de la portada del libro.

M. A. Estoy hablando de la portada y de las imágenes interiores, las cuales sostienen la filosofía del libro, tejer juntas poesía y versos. El bordado es un trabajo lento que necesita de paciencia, así como la hemos necesitado nosotras para crear este libro.

A. L. Yo creo que lo que mencionas es muy interesante, y ya lo dice Irene Vallejo en su libro El infinito en un junco, y es esto de que las primeras narradoras fueron mujeres. Ahí surge todo este contexto literario como el hilo de la historia, la trama, el entrelazado, etcétera.  Pienso que si existe algo común, es esta necesidad de comunicación dentro de nuestras vivencias individuales.

La metáfora del tejido de la lengua está muy bien descrita en el libro de Irene Vallejo.

E. S. Quiero compartir algo que para mí es muy importante: llevo muchos años lidiando con problemas de salud, y hace casi un año sufrí una negligencia médica cuyas secuelas aún siento. Ese mismo año comenzaron los encuentros virtuales de las chicas por Zoom, cada lunes, y yo no podía asistir. Aun así, ellas supieron encontrar la manera de incluirme, de abrazarme con su presencia, aunque fuera a la distancia. Esa solidaridad, ese no ser juzgada ni discriminada por mi estado de salud, es un regalo que valoro profundamente. Esta antología no es solo un libro; es un acto de humanidad. Sin esa dimensión humana, ¿qué sentido tendría todo este trabajo maravilloso? Ellas supieron construir y ofrecer ese espacio de cuidado, siendo mi cielo donde apoyarme en mis caídas. Todas estuvieron conmigo: Hellen Frenzel, con quien trabajé de la mano, y María Angélica, que hizo llegar mi voz a las demás. Cada una de ellas estuvo ahí, haciendo posible que mi voz se encontrará con las suyas. Lo que más valoro de esta antología es que fue creada con amor, con dedicación, con profundo respeto y con la riqueza de voces diversas. Para mí, es fundamental dejar constancia de esto: no solo se trata de palabras impresas, sino de la humanidad que las sostiene y las hace vibrar.

A. L. La sororidad, ¿no?

E. S. Exactamente: más que sororidad, humanidad. Esa humanidad que se refleja en la poesía de todas nosotras, que no queda solo en el papel, sino que se expresa en la acción. Yo creo que eso es un valor agregado de esta antología, y quiero que la gente lo sepa. Hubo momentos en los que sentí que mi “alita” estaba un poco cortada, pero ellas supieron apoyarme, tejerla de nuevo y ayudarme a volar. Y hasta el día de hoy, cuando nos hemos podido encontrar en persona, sigo emocionándome al pensarlo. Aún tengo problemas de salud, pero experiencias como esta me sostienen como ser humano. Me ayudan a levantarme. Porque de eso se trata: no solo de publicar un libro por publicarlo, sino de la humanidad que hay detrás. Esa humanidad, hoy, se está perdiendo en el mundo, y en este libro, en especial, es fundamental que la gente lo sepa: hay humanidad aquí. No conozco muchos libros que reflejen algo así, cómo se ha ido tejiendo este proyecto maravilloso. A veces les decía que no podía, y ellas me respondían: “Elsye, vamos, aquí todas nos apoyamos, sí podemos”. Eso tiene un valor enorme y jamás lo olvidaré.

¿Y está escrito explícitamente?

E. S. Eso no está escrito.

A. L. Está implícito.

M. A. En el sentido que decimos que nos apoyamos las unas a las otras. De hecho, el camino para elegir los poemas fue leernos y sentirnos. Algunas escribieron a sus madres o a sus abuelas, pero difieren las formas de expresarlo, varían nuestros acentos por ejemplo aquí mismo de México, Ecuador y Chile. En esos bordados e hilados finitos es, quizás, en lo que más nosotras hemos puesto énfasis en este libro.

En el hilado fino. Es un título para la entrevista.

E. S. ¿Sabes lo que era bonito también? Todas hablamos el mismo idioma, pero con cada palabra que es diferente me preguntaban “¿Qué significa esto?”. De hecho, también Helen,  la otra ecuatoriana también me preguntaba, porque yo tengo familia de la costa. Era muy bonito aprender de cada una.

A. L. Exacto, y nos alegraba coincidir en conceptos.

E. S. Es un descubrir y redescubrir, ¿no?

En ocasiones personas que vienen de Latinoamérica descubren Latinoamérica cuando emigran.

A. L. Un poema en portugués de Terezinha, dice: vivo en Alemania, cuanto más tiempo pasa, más brasileña yo me siento. Es una expresión muy hermosa y auténtica, a la distancia apreciamos con más fuerza nuestro país de origen.

El descubrimiento de lo que tienes en común.

M. A. Ha sido un punto importante que nos resaltaban algunas brasileñas que conocimos en la Feria del Libro de Frankfurt. Decían, “Gracias por incluir a una brasileña”, porque generalmente el resto de los latinos se olvidan de Brasil cuando hacen sus antologías, y todo por el idioma. Para nosotras fue importante que Teresinha estuviese presente y que estuviese presente con su idioma, no traducida al español. Ha sido un aporte fantástico, muy lindo. De hecho, esa gama de diferentes acentos, cuando fuimos cuatro de nosotras a la feria y leíamos, de repente apareció Teresinha con su voz en portugués, fue muy emocionante.

Un momento de la conversación sobre Mariposas migratorias.

Otra cosa interesante es que las autoras son de distintos sitios en Alemania. ¿Creen que tiene algún efecto en esta conciencia de que hay mucha gente en Alemania escribiendo en español? ¿Va a ayudar a crear redes? Yo veo, por la experiencia que voy teniendo en la revista, que la poesía en español en Alemania está un poco desvinculada. En Stuttgart está, por ejemplo, Romina Tomini, a quien creo que no conocen; está la uruguaya Paula Einöder, que vive en Múnich, o la salvadoreña Miroslava Rosales, que ha convertido su poemario en un espectáculo teatral; Patricia Colchado, peruana, que también vive en Múnich; o todas las poetas que viven en Berlín y apenas tienen contactos en el resto del país. Está por un lado Berlín, donde pasan muchas cosas, y a veces al mismo tiempo, y el resto de Alemania, con el que además no hay conexiones.

M. A. Desde mi punto de vista, ese es el problema, nos falta peso como escritores hispanohablantes, porque justamente no están estos vínculos entre una ciudad y otra. Yo, por ejemplo, participo bastante en la diáspora de Hamburgo, pero no hay tanta conexión ya con la diáspora de Frankfurt o la de Berlín o la de Colonia.

Hablando de diásporas, existe la revista Alba, de aquí de Berlín, y la revista Ojalá, ¿la conocen? 

M. A. Sí. Claro, de Mauricio Isaza Camacho y su equipo. Tengo varias publicaciones allí. Ellos publican su revista digital en Hamburgo.

E. S. Yo no la conozco.

A. L. Yo tampoco conozco la revista.

M. A. Falta mayor participación de escritores y poetas. La revista Ojalá, desde mi punto de vista, podría tener más realce si los escritores participaran más seguido, y no solamente los de Hamburgo, sino de toda Alemania. Además, ellos se dan el trabajo de traducir todos los artículos al idioma alemán. En general en Alemania definitivamente falta una red que nos una y nos permita conocernos. Para mí, formar el colectivo Nuna y publicar este libro constituyen un primer paso. De hecho, cuando estuvimos en la Feria del libro de Frankfurt (2025), conocimos a otro colectivo de mujeres, Foráneas, que presentaban una antología de cuentos. Quedamos entusiasmadas en colaborar en un próximo proyecto con ellas.

A. L. Lo que pasa es que la ocupación del escritor es una actividad que se ejerce en completa soledad.

En el momento que publicas rompes esa soledad, ofreces tu obra al público para que la juzgue, y quizá te juzgue como poeta. Escribes para alguien, para que te lean, claro.

A. L. Es dar un paso adelante, aunque yo me considero muy tímida. Yo aprecio mucho lo de Nuna porque me ofrecen esas dos posibilidades, la de mantener mi intimidad, conservando tu personalidad o tu individualidad de alguna forma y, la de trabajar en conjunto.

Me gustaría hacer una pregunta individual a cada una. Yo solo conozco la poesía de Elsye, la conocí hace…

E. S. Cinco o seis años, ya, ¿no?

La pregunta es, ¿cómo puedes definir tu poesía? ¿O qué quieres decir? ¿Cuáles son tus recursos estrella, para qué y por qué?

A. L. Yo escribo más prosa. En la prosa me siento muy a gusto, porque es ficción. Yo siento que la poesía, por otro lado, busca representar la verdad, que busca el encuentro con lo verdadero, lo que nos pasa a todos. Trata de llegar al fondo, creo yo, donde nacen los sentimientos humanos, donde se originan. Mi poesía trata de ser, cómo lo puedo decir, como un puente, que quiere conectar con el otro.

Es decir, más búsqueda que expresividad.

A. L. Sí, es búsqueda, pero, claro, en la poesía la forma también es muy importante. Las palabras son importantes y, como cualquier otro artesano, vas buscando aquella palabra que refleje exactamente aquello que sientes y quieres expresar.

M. A. Yo diría que mi poesía es emocional, espiritual y libertaria. O sea, yo vuelco allí todo lo que siento, todo lo que a veces no puedo expresar en este idioma alemán, que no es el mío y donde a veces se me bloquean las palabras. Mi poesía imprime tanto mis risas como mis lágrimas, y es como mi corazón se abre hacia otros corazones.

E. S. Mi poesía es humano-animal. Es el relato de mis historias y la voz de quienes no tienen voz. Es una forma de abogar por los derechos humanos, por los derechos de los animales y por los derechos de la naturaleza. Es un canto a la vida: libertad, ritmo, latido. La poesía que hago no es solo para ser leída; es cinematográfica, es para soñar despiertos, para ser cantada. Que no se olviden de mí, porque así como Elsye Suquilanda hay muchos, y muchos más que aún permanecen escondidos. Por eso digo que mi poesía es la voz de los que no tienen voz. Quiero que las personas se encuentren a sí mismas en cada poema, que se sientan felices de estar aquí, y que cuando no lo estén, también se acuerden de mí. Yo tampoco he sido feliz todo el tiempo, pero la poesía me revive. Deseo que mi poesía sea eso: un pequeño rayo de luz.

Elsye Suquilanda ojeando el libro de Maximiliano Freites.

M. A. Qué lindo.

Tu poesía, Elsye, no termina de configurarse hasta que no se pone en escena.

E. S. Creo que mi poesía termina de tomar forma cuando se pone en escena porque nace del cuerpo, de la voz y del encuentro con otros. El texto escrito es solo una parte: al decirlo, cantarlo o compartirlo en vivo, aparecen nuevas emociones, silencios y sentidos que no están del todo en la página. La puesta en escena le da ritmo, presencia y verdad, y convierte a la poesía en una experiencia viva, más que en un objeto cerrado. Yo pienso que mi poesía en escena queda grabada en la memoria. 

El hecho de que tú conviertas tu poesía en performances te distingue del resto, ¿no? Y esa justamente la siguiente pregunta: ¿cómo esperan que se reciba este libro en el que han participado? ¿Qué recepción esperan que tenga?

E. S. No lo vivo como una distinción, sino como una forma más dentro de un mismo lenguaje. La performance es el modo en que mi poesía respira, pero el origen es el mismo que el de las otras autoras: la palabra y la experiencia compartida. En ese sentido, no hay jerarquías ni diferencias que nos separen, sino múltiples maneras de decir lo mismo. Respecto al libro, esperamos que sea recibido como un gesto colectivo. Que quienes lo lean sientan la fuerza de muchas voces que dialogan entre sí y se potencian. Ojalá la antología se lea como un espacio de encuentro, de reconocimiento y de resonancia, donde cada poema aporte su singularidad sin perder la sensación de unidad que nos reúne. Yo veo que la gente en realidad se va a conmover mucho. Una sola voz que nos cobija.

A. L. Yo no sabía que hacías performance con tu poesía. A mí me encantó tan solo leerte, fue diferente. Es una antología muy orgánica, pero tus poemas son únicos. Cuando los leí, me quedé impresionada.

¿Y cómo esperas tú, Ana Luisa, que se reciba el libro y tus poemas dentro del libro?

A. L. Bueno, como decía Guillermo Arriaga, uno no le puede gustar a todos. En el libro hay para todos los gustos. Como escritora y como poeta, yo quiero que me lean, y si les gusta, pues qué bueno, lo mejor que me podría pasar.

M. A. Para las primeras presentaciones en Frankfurt, yo hice esta adaptación: de todos los poemas del libro, intenté armar una historia, con los versos de cada poeta y de cada poema. La gente lloró, se emocionó, se sintió identificada, y no solamente los que venimos de otros países, los alemanes que se mudan a otra ciudad, también viven la migración dentro de su propio país. El paso de los años, las distintas etapas de la vida son una migración dentro de nosotros mismos. Existen muchas dimensiones, y diversas capas en el proceso de migrar. Este libro puede rozar a las personas de muchas maneras, dependiendo de la perspectiva con que se lo lea, la experiencia y la etapa de la vida. Estoy segura de que nuestro libro Mariposas migratorias no va a dejar a nadie indiferente, sobre todo por lo florido de nuestras voces, cada poeta llegará a su propio público. Por ejemplo: Elsye posee una poesía más vanguardista, capaz de romper esquemas y la poesía de Analú tiene más ternura maternal. Como digo, cada una coloca su sello personal a su poesía y es lo que hace el libro tan especial.

¿Puedes contar la historia de la edición, en especial lo relativo a las y los traductores? ¿Está financiado, o lo han costeado todo ustedes?

M. A. Es una co-edición.

A. L. Bueno, es que ha sido como un novela de suspenso, si empezamos desde el principio.

M. A. Desde la idea hasta que estuvo listo fueron casi dos años de trabajo, empezamos en marzo del 2024. Teníamos inicialmente una editorial mexicana. Se interesó mucho en el proyecto, y eso fue un impulso bastante fuerte para nosotras, cuando ellos dijeron que se subían al barco con nosotras. Trabajamos bastante fuerte para mandarles el manuscrito listo. Desde un principio teníamos la idea de que fuera también en español y en alemán, pero para mandárselo a ellos hicimos un manuscrito solamente en español, para que nos leyeran. Tuvimos un problema, no coincidimos en lo que nosotras queríamos, un libro con este carácter femenino, todas escribimos desde el ser mujeres, pero queríamos que eso realmente se percibiera y se experimentara en cada página, y no llegamos a un acuerdo. Así que nos quedamos sin editorial. De hecho, ya teníamos el contrato firmado y nos salimos del contrato, con lo que nos tocó comenzar a buscar una nueva editorial. Interesante fue que varias editoriales nos querían publicar. Nos dijimos, “Va bien, esto es importante”. Y dentro de todas esas editoriales, una de las autoras, Helen Frenzel, ya publicaba en ediciones Carena de España. Y nos terminamos decidiendo por hacer una co-edición con Carena, lo que realmente nos permitía hacer el libro a nuestro gusto.

A. L. Y con mucho amor. Dejamos la editorial mexicana también porque no estábamos contentas con su propuesta. Elena, la editora de Carena, se enamoró del proyecto, de los poemas, de todo, y eso nos convenció más.

M. A. La parte en alemán fue, quizás, la más complicada de todas, porque no teníamos el financiamiento para pagar un traductor certificado en alemán. Algunas de las integrantes son filólogas, como Analú, pero para el resto tuvimos que recurrir a la ayuda de nuestros esposos, de amigos, de novios, de amigas, de vecinas, de todo nuestro entorno alemán. ¿Me entiendes? Hay un ramillete increíble de traductores en este libro. Después ha sido revisado todo el trabajo.

¿Y hay un traductor o traductora por autora, o puede haber autoras que tengan dos o tres traductores?

M. A. En mi caso me ayudaron mi esposo, Ralph Meyers, y mi amiga y filóloga alemana, Berty Canissius de Siccha.

E. S. Yo trabajo habitualmente con la traductora y querida amiga  Amaya Gallegos, quien también es parte de  Alba Magazine. Le pedí si nos podía contar cómo es el traducir, voy a leer.

Todo esto es un desafío y en esta vida no voy a poder terminar de aprender, pero me encanta entrar en esos mundos porque también son parte de mí como alemana chilena. Y creo que comparto este interés con muchos alemanes, aunque no hablen el idioma les fascina las diferentes culturas. Lo que puede hacer la literatura es que te deje experimentar a nivel complejo y emocional diferentes perspectivas de la vida de otros países u otros tiempos, de una manera que es difícil entender en un texto informativo o un documento histórico. Por ejemplo, a mí me gusta ser parte de ese compartir experiencias y perspectivas traduciendo literatura de Latinoamérica. Luego hay los casos de poetas y escritores latines que viven en Alemania desde hace un tiempo, a veces muchos años, como es el caso de Elsye Suquilanda. Ahí lo interesante es que se entra a la perspectiva migrante al texto, lo que hace muy interesante porque se mezclan los mundos y se crea una perspectiva híbrida, una nueva mirada a lo conocido, descubriendo los puntos ciegos que existen. Para mí, esos cambios de perspectiva son lo más real que se puede encontrar en estos tiempos.

Amaya Gallegos Eytel

La labor de los traductores es fundamental.

M. A. Es una nueva escritura.

E. S. Para mí, trabajar con Amaya Gallegos ha sido uno de los regalos más valiosos que me ha dado la literatura. Ella es mi voz en alemán. Juntas hemos creado performances y trabajado en la traducción de nuevos textos, y cada experiencia ha sido profundamente gratificante. También he tenido el placer de trabajar con las traductoras Christiane Quant y Simone Reinhard, cuya profesionalidad y talento admiro profundamente. Estoy muy agradecida por la manera en que han dado vida a mi poesía. Sin lugar a dudas, la labor de los traductores es fundamental para que las obras lleguen a otros idiomas y corazones.

Y las dos tienen perro.

E. S. Ahora tenemos al maestro Tizón (perrito de Amaya) que es la reencarnación de Maestro  Chicho. Los tres trabajamos en escena. Yo también tengo una perrita Coco Paloma, hermana del Maestro Chicho.

M. A. Yo quisiera agregar que para mí ha sido una experiencia muy bonita el poder traducir con mi esposo. De hecho él ha hecho la revisión de todo el libro junto al esposo de Helen, Bernhard Frenzel. Los dos se han leído el libro completo. Yo creo que mi esposo, a través de la lectura de mi poesía y de la poesía de las otras autoras, ha podido entender mucho mejor lo que yo siento, lo que significa para mí la palabra distancia. Hay emociones que me cuesta explicarlas y las expreso a través de la poesía. Siento que ahora que mi esposo me ha leído, tiene otra comprensión de mis muchos matices.

Las relaciones entre autores y traductores en cada casa es para un libro en sí mismo. Para terminar, y aprovechando que estamos en una biblioteca, hay una pequeña tarea para cada una. Tienen que escoger un libro y presentarlo aquí.

Ana Luisa Tapia con uno de los libros seleccionados.

A. L. Bueno, yo he escogido estos dos libros, el de Jorge Volpi, La invención de todas las cosas y El infinito en un junco de Irene Vallejo. Este libro, del mexicano Jorge Volpi, nos dice que todo lo que vemos a nuestro alrededor es ficción, porque es nuestra interpretación del mundo, un ejemplo sería, las guerras religiosas que, según Volpi, son el producto de una ficción, un acto de fe, que nadie puede comprobar al final. Inclusive la ciencia es una interpretación personal del mundo. La ciencia es una ficción que es comprobable, pero todo es, en realidad, nuestra interpretación de lo que nos rodea. El libro se lee muy bien y comienza desde el principio con el Big Bang hasta nuestros tiempos. Yo lo entrevisté precisamente por este libro y me impresionó esta explicación de nuestro universo. La portada es preciosa, es de Remedios Varo, una artista española, que tuvo que dejar su país por la guerra civil. Se traslada a México y también vive en Venezuela. Será la mejor amiga de Leonora Carrington, que también vive en México. El infinito en un junco es mi libro favorito. Leí este libro porque me lo regalaron, y me enamoré completamente de Irene Vallejo. Es la historia de los libros, realmente, desde cómo empezaron hasta nuestros días. Aquí también ella da la voz a todas esas mujeres que han sido calladas, por ejemplo en la literatura griega, nos cuenta que la primera persona que dejó un texto escrito es una mujer, Enheduana, poeta, princesa y sacerdotisa que deja su nombre grabado en el texto y muy pocas personas lo saben. Menciona muchas poetisas griegas, no nada más Safo, sino otras más, habla también de la maestra de Sócrates, que fue la compañera de Pericles, Aspasia de Mileto. Bueno, no sé, es un libro maravilloso. Lo recomiendo siempre que puedo, como ahora.

M. A. ¿Sabes que Irene Vallejo estuvo en Cosmos en español, justamente en una entrevista con Alejandra?

A. L. Yo la voy siguiendo con mi libro para conocerla, pero aún no he conseguido que me lo firme.

M. A. Yo la adoro porque tiene una voz tan melosa para engarzar las palabras, parece que te envuelve cuando está leyendo.

A. L. Me encanta que sea muy positiva. Y tan poética al hablar.

M. A. La verdad es que ese libro es genial, tendría que haberlo elegido también. Yo elegí este de Juan Carlos Onetti porque me hizo recordar muchos textos que yo leí en mi juventud y también porque es premio Cervantes. Me gustó que cuando lo abrí -no lo he leído-, me topé con esta frase: “La vida como aventura y viaje, el juego inquietante del destino y la libertad”. Eso me atrapó porque en el fondo creo que todos los que escribimos estamos viviendo de una forma intensa y profunda esa aventura del día a día, pero a través de las letras. Eso me identifica.

E. S. Yo elegí  Aguafuertes berlinesas, de Maximiliano Luis Freites. Elegí este libro porque su autor tiene una magia especial para contar historias. Es argentino, vive en Berlín y, con un estilo gracioso y cercano, logra atrapar al lector desde las primeras páginas. Su mirada como psicoanalista se nota en la forma en que observa a las personas y en cómo reconstruye, a través de anécdotas, las historias más ocultas de los transeúntes de la ciudad. Además, su faceta artística —ya que también tiene una banda,  La cumbia poética— le da a su escritura un ritmo y una sensibilidad únicos. Todo esto hace que el libro sea original, entretenido y profundo al mismo tiempo, y fue lo que me llevó a elegirlo. Es uno de los grandes personajes queridos aquí en Berlín. Además yo quiero promover a los escritores que vivimos aquí en Berlín, porque habemos muchos, pero no se conoce a todos. Y son tremendos personajes. Este libro habla de doce historias que ocurren aquí. Qué mejor manera de conocer la ciudad que por un autor berlinés y en la voz de un escritor latinoamericano. Me gusta mucho este “Pase, póngase cómodo y déjese seducir por estas postales berlinesas”. Aparte van a conocer también aquí a Maximiliano, a Maqui, como le decimos con mucho cariño. Si quieren conocer un poco más de Berlín, pues yo creo que este es uno de los libros.

Muchísimas gracias a las tres. Les deseamos mucho éxito con el libro, y que llegue a todos los rincones de Alemania donde se lee poesía en español. ¡Y del mundo!


María Ester Alonso Morales

María Ester Alonso Morales

Verme reflejada en las palabras de mis compañeras. Sentir como propios algunos de sus versos. Saber que no estoy sola en este vuelo. Comprender que la migración es un proceso de transformarse en otro suelo, sin olvidar de donde vinimos, nuestras raíces. Continuar el camino poético honrando la memoria de nuestras madres


Hellen Frenzel

Hellen Frenzel

Participar en la antología poética Mariposas Migratorias ha sido para mí una experiencia única y profundamente removedora. Este hilado de poemas —que se convirtió en un tejido capaz de arropar el proceso migratorio— me llevó a trascender lo creativo para transformarlo en un íntimo aprendizaje humano. El proyecto confirmó que la suma de voces logra amplificar el mensaje. Ya no son historias aisladas, sino un camino de resiliencia donde cada poema abraza al otro. El encuentro con otras mujeres poetas me permitió testimoniar algo que ya había identificado en mis propios textos: escribir se vuelve refugio, puente que salva y nos sana. Es el cable a tierra que nos permite sobrellevar el duelo migratorio de quienes abandonamos nuestro lugar de origen y cruzamos fronteras con miles de sueños y una maleta llena de esperanzas. También han crecido algunos lazos de amistad que se sostienen en el respeto y la valoración mutua. Cuando interactuamos desde la honestidad, el afecto se vuelve también un territorio seguro donde echar raíces.


Voces de autoras latinoamericanas en Alemania.
María Ester Alonso Morales
Gabriela Álvarez Jurgenson
Helen Frenzel
María Teresa González Osorio
Terezinha Malaquias
María Angélica Muñoz Jiménez
Miroslava Rosales
Elsye Suquilanda
Ana Luisa Tapia
María Francisca Moreno Correa-Franhilos


Großgörschenstr. 6, 10827 Berlin


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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

Un comentario sobre “En el hilado fino. Mariposas migratorias

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