El Artista en la PosCivilización

Una colaboración de Luis Meneses
[Deutsch]

«Quiero escribir pero me sale espuma».

César Vallejo

El volver a este escritorio, a esta silla giratoria y al teclado de mi ordenador, es siempre un desafío inquietante, pero esta vez es un desasosiego y una ominosa sensación las que me convocan.

Esto de la creación, del loco afán por enfrentarme a las superficies en blanco y a los espacios vacíos, a empezar desde la Nada (sin IA, literalmente en cuero), es una maravillosa aventura, ciertamente, pero ahora, además de ser una batalla que viene cargada de un imperativo impostergable, de una poderosa seducción que me llega desde el mas allá o desde muy dentro de mí y me invade a modo de un lúbrico cántico unas veces, y otras como mandato seco que me somete.

Digo que además de encarnar este ambivalente desafío del parir, esta vez, en estos precisos momentos de mortandad real a ultranza, infinita e intencionada, preconcebida con alevosía y financiada, de maldad pura con carcajada de desprecio y escupitajo, crear se me hace no solo un ejercicio tormentoso sino que me deja inerme, inane, inerte, vacío, sumergido en la mudez y en la parálisis.

Ante esto, que se vive hoy y que no sé ni siquiera cómo llamarlo, me queda poco por decir que sea mínimamente valioso, que valga la pena, que proceda, aunque sea un poco, que afecte aunque sea algo y que le dé un sentido a lo que escribo porque ahora nada de lo que diga sirve si estoy frente a un niño atravesado, destrozado malévolamente el cerebro, el pecho por una bala selectiva, frente a un adulto sancochándoselo vivo en el fuego de una caldera, frente a una mujer colgada engarzada viva de los omóplatos, frente a otra destripándosela bajo el horror de su propia mirada, y a otra empalada por la vagina lentamente hasta morir; frente a un hombre descoyuntándoselo vivo pierna por pierna, brazo por brazo; frente a una muchedumbre desnuda, sin pelo, encerrada en un contenedor y gaseada, y a otra de infantes enterrados vivos.

Ya de nada sirven mis paráfrasis frente a este infinito espanto que viene con la orden poderosa y omnipotente de que desaparezcas definitivamente de este planeta azul y con toda tu gente y toda tu familia y toda tu cultura, destrozado y ardiendo bajo el fuego de un Leviatán humano, malditamente humano.

Pero lo que consigue hacer de esto el trago más amargo, lo que parte el Tiempo en dos en donde el “después” ignoro cómo ha de vivirse – la hiel, digo, que tengo que tragar es no solo la aceptación y hasta la celebración de este infierno por parte de los dirigentes de este mundo, que ya solo esto sería demasiado, sino peor aún, el saber que todo esto no ha sido un exabrupto, un rapto de inservible venganza, ni siquiera un ominoso arranque asesino, sino algo planeado, dirigido y preparado con pre-meditación. Porque hay una diferencia entre que cometas el horror a escondidas y con mala conciencia, a que lo cometas y ahora lo declares sin el más mínimo empacho, y, por el contrario, complacido y arrogante en las redes y bailes jubilosamente sobre los cadáveres y escombros. ¡Esto ya no tiene nombre ni remedio! La descarada negación, ninguneo y total exterminio del otro es, qué duda cabe, la deriva lógica de la histórica inclinación a lo in-humano de parte de los perpetradores de siempre. Esto no es más que la confirmación sangrante del escepticismo que me acompaña desde que reconocí en la naturaleza humana inclinaciones mezquinas, una incapacidad ontológica básica, una ceguera fundamental y un dejarse llevar por lo siniestro, por su modo más oscuro.

El criterio que sostiene lo que conocemos hoy por Sociedad Civilizada se ha venido relativizando con el transcurrir del Tiempo, de los actos y acontecimientos, al punto de desaparecer. No es una muerte súbita producto de los recientes genocidios, aunque en este infierno se ha conjugado lo más vil del horror humano hasta sepultarla definitivamente; es más bien una muerte anunciada, que viene de atrás, histórica, podemos decir incluso que el concepto de Civilización nació muerto y, cual engendro, lo fueron interesadamente manteniendo con respiración artificial. Era en buena cuenta solo una idea con pretensiones –y, para ser generoso, convengo que llegó a ser hasta un ideal, una meta– sin asidero, vacua, como muchos sacrosantos constructos que hoy se desvanecen y que la misma naturaleza humana se ha encargado de desechar. En realidad fue concebida por los europeos con el interés de catalogarse ellos mismos como el non plus ultra del devenir en el desarrollo del conocimiento y, de paso, para observar, desde ese pedestal, al resto de culturas, y tratarlas solo como objeto de estudio.

Originalmente el concepto mismo de Civilización pretendía estar empapado de un carácter ético, abstracto y untado de sabiduría, mientras tanto la medida civilizatoria que maneja hoy la Cultura Occidental Europea Hegemónica se basa en el avance tecnológico, en la ciencia positivista y en el materialismo ideológico de todos los colores, tanto del rojo como del azul y de allí, en consecuencia, en el crecimiento incesante hacia ninguna parte, en el imperio compulsivo del consumismo diario masivo y la manipulación de las conciencias, factores que determinan, deciden y dictaminan el desarrollo de la gestión colectiva en todo el espectro de su avance cultural y de organización.

Esta exhibición obscena del así llamado Desarrollo y Progreso ilimitado del Comfort a través de la Tecnología galopante, es el disfraz con el que la Cultura actual, sin ningún complejo, y con cinismo mayúsculo, pretende hacerse pasar como Civilización aunque ( moralmente ) haya descendido ya a los abismos de la barbarie.

He solido asistir a estas citas con mi destino unas veces dispuesto a entregarme sin miramientos y otras oscuro, con furia descontrolada, palo en ristre, listo a desenmascarar la verdad que se me oculta.

Y hoy, aquí sentado en este escritorio frente a la pantalla de mi ordenador, cuando en este Mundo dizque civilizado y desarrollado, el simple y básico hecho de existir es negado por el más fuerte, no solo en el discurso y en la ideología, que ya es mucho decir, sino que ejecuta, asesinando y exterminando pueblos, destruyendo ciudades, culturas e Historia públicamente y en pantalla grande.

Hoy, cuando quiero y necesito decir y escribir algo… solo me sale espuma.

Ahora, cuando los poderosos del Mundo destruyen y matan y después no sucede absolutamente nada, y no solo no resultan imputables sino que son reconocidos y premiados, quisiera entonces decir algo revelador, sentencioso, demoledor … y me sale espuma.


Foto de portada: Obra de Luis Meneses presente en su estudio de Berlín.


Der Künstler in der Postzivilisation ( I )

Ich will schreiben, aber es kommt nur Schaum heraus.

César Vallejo

Die Rückkehr an diesen Schreibtisch, diesen Drehstuhl und meine Computertastatur ist immer eine beunruhigende Herausforderung, doch diesmal sind es Unruhe und ein unheilvolles Gefühl, die mich rufen.

Dieses Schaffen, diese wahnsinnige Gier, sich leeren Flächen und Weiten zu stellen, aus dem Nichts zu beginnen (ohne KI – buchstäblich mit nacktem Oberkörper), ist gewiss ein wunderbares Abenteuer, aber jetzt ist es neben einem Kampf, der von einem dringenden Gebot getragen wird, eine mächtige Verführung, die mich von außen oder aus tiefstem Inneren erreicht, mich mal wie ein lüsternes Lied, mal wie ein trockener Befehl überkommt, der mich unterwirft;

Ich sage, dass neben der Verkörperung dieser ambivalenten Herausforderung des Gebärens, dass diesmal, in diesen präzisen Momenten realer, unerbittlicher, unendlicher und absichtlicher Sterblichkeit, vorsätzlich mit Bosheit im Voraus geplant und finanziert, des reinen Bösen mit einem Lachen der Verachtung und einem Spucken, das Schaffen für mich nicht nur zu einer quälenden Übung wird, sondern mich auch wehrlos, sinnlos, träge, leer, versunken in Stummheit und Lähmung zurücklässt.

Angesichts dessen, was heute geschieht und was ich nicht einmal beschreiben kann, bleibt mir kaum noch etwas Wertvolles, Sinnvolles, Relevantes, auch nur im Entferntesten Bedeutsames zu sagen, das irgendeine Wirkung hat oder dem, was ich schreibe, Bedeutung verleiht. Denn jetzt zählt nichts mehr, was ich sage, wenn ich vor einem Kind stehe, dessen Gehirn auf grausame Weise zertrümmert, dessen Brust von einer gezielten Kugel durchbohrt wurde; vor einem Erwachsenen, der lebendig in einem Kessel gekocht wird; vor einer Frau, die lebendig an ihren Schulterblättern hängt; vor einer anderen, die unter dem Entsetzen ihres eigenen Blicks ausgeweidet wird; vor einer anderen, die langsam durch ihre Vagina aufgespießt wird, bis sie stirbt; vor einem Mann, der lebendig ausgerenkt wird, Bein für Bein, Arm für Arm; vor einer nackten, haarlosen Menge, die in einen Behälter gesperrt und vergast wurde; und vor einer weiteren Gruppe von Säuglingen, die lebendig begraben wurden. Meine Umschreibungen sind jetzt nutzlos angesichts dieses unendlichen Grauens, das mit dem mächtigen und allmächtigen Befehl einhergeht, dass du endgültig von diesem blauen Planeten verschwindest, zusammen mit deinem ganzen Volk, deiner Familie und deiner gesamten Kultur, zerstört und verbrennend unter dem Feuer eines menschlichen Leviathans, eines verdammten Menschen.

Doch was dies so bitter macht, was die Zeit entzwei spaltet –wo das „Danach“– ich weiß nicht, wie ich damit leben soll –die Galle, die ich schlucken muss–, ist nicht nur die Akzeptanz und sogar Verherrlichung dieser Hölle durch die Machthaber dieser Welt, was allein schon unerträglich wäre, sondern noch schlimmer das Wissen, dass all dies kein Ausbruch, kein sinnloser Racheakt und nicht einmal ein unheilvoller Mordimpuls war, sondern etwas Geplantes, Lenktes und Vorbereitetes. Denn es ist ein Unterschied, ob man im Geheimen und mit schlechtem Gewissen Gräueltaten begeht oder sie begeht und sie nun ohne die geringste Scham verkündet, im Gegenteil, sich in den sozialen Medien freut und arrogant tanzt, jubelnd auf Leichen und Trümmern. Dafür gibt es keinen Namen und keine Heilung! Die offensichtliche Leugnung, Herabsetzung und totale Vernichtung des Anderen ist zweifellos die logische Konsequenz der historischen Neigung zum Unmenschlichen seitens der Täter aller Zeiten.

Dies ist nichts anderes als die blutige Bestätigung der Skepsis, die mich begleitet, seit ich in der menschlichen Natur kleinliche Neigungen, eine grundlegende ontologische Unfähigkeit, eine fundamentale Blindheit und ein Erliegen dem Unheilvollen, seiner dunkelsten Form, erkannte.

Das Kriterium, das dem zugrunde liegt, was wir heute als zivilisierte Gesellschaft kennen, wurde im Laufe der Zeit durch Handlungen und Ereignisse relativiert, bis es schließlich verschwand. Es ist kein plötzlicher Tod infolge der jüngsten Völkermorde, obwohl in dieser Hölle die abscheulichsten menschlichen Gräueltaten vereint wurden, um es endgültig zu begraben; vielmehr ist es ein vorhergesagter Tod, ein Tod, der aus der Vergangenheit stammt, historisch bedingt ist. Man könnte sogar sagen, dass der Begriff der Zivilisation von Geburt an tot war und wie ein monströser Spross künstlich durch Eigeninteresse am Leben erhalten wurde. Im Grunde war er nur eine Idee mit Anmaßungen –und wohlwollend muss man zugeben, dass er sogar zu einem Ideal, einem Ziel wurde– ohne Fundament, leer, wie viele sakrosankte Konstrukte, die nun verschwinden und die die menschliche Natur selbst verworfen hat. In Wirklichkeit wurde er

von Europäern mit dem Interesse erdacht, sich selbst als die Spitze der Wissensentwicklung zu kategorisieren und nebenbei bemerkt, von diesem Podest aus die übrigen Kulturen zu betrachten und sie lediglich als Studienobjekte zu behandeln.

Ursprünglich sollte der Zivilisationsbegriff selbst einen ethischen, abstrakten Charakter besitzen, durchdrungen von Weisheit. Das heutige Zivilisationsmaß der hegemonialen westeuropäischen Kultur basiert hingegen auf technologischem Fortschritt, positivistischer Wissenschaft und ideologischem Materialismus jeglicher Couleur, sowohl rot als auch blau, und folglich auf unaufhörlichem Wachstum ins Nichts, auf der zwanghaften Herrschaft des Massenkonsums und der Manipulation des Gewissens – Faktoren, die die Entwicklung kollektiven Managements im gesamten Spektrum seiner kulturellen und organisatorischen Weiterentwicklung bestimmen, entscheiden und diktieren.

Diese obszöne Zurschaustellung des angeblich grenzenlosen Fortschritts und des Komforts durch rasante technologische Entwicklung ist die Maske, mit der die gegenwärtige Kultur sich skrupellos und zynisch als Zivilisation ausgibt, obwohl sie (moralisch) bereits in den Abgrund der Barbarei gestürzt ist.

Ich habe diese Versammlungen oft mit unterschiedlicher Gesinnung besucht: mal bereit, mich ohne Zögern zu ergeben, mal düster, voller unkontrollierter Wut, den Stock in der Hand, bereit, die mir verborgene Wahrheit ans Licht zu bringen. Und heute, hier an meinem Schreibtisch vor dem Bildschirm, während in dieser angeblich zivilisierten und entwickelten Welt die einfachste und grundlegendste Tatsache der Existenz von den Stärksten geleugnet wird – nicht nur in Worten und Ideologien, was viel aussagt, sondern auch in Taten, indem sie Völker ermorden und ausrotten, Städte, Kulturen und Geschichte öffentlich und vor den Augen der Öffentlichkeit zerstören.

Heute, wenn ich etwas sagen und schreiben will und muss … kommt nur noch Schaum heraus. Wenn nun die Mächtigen dieser Welt zerstören und töten und dann absolut nichts passiert, und sie nicht nur nicht zur Rechenschaft gezogen, sondern sogar noch Anerkennung und Belohnung erhalten, dann möchte ich etwas Enthüllendes, Tiefgründiges, Erschütterndes sagen … und es kommt nur Schaum heraus.


Luis Meneses en su estudio de Berlín durante un evento literario en 2024.

LUIS MENESES

Estudios:
Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima
Universidad Nacional San Marcos de Lima
Universidad Católica de Lima
Jefe de la Página Cultural del Diario El Nacional – Lima

Artista y Gestor Cultural
Co- Fundador de “LaCueva” – Laboratorio de Arte y Cultura – Berlín
Fundador del Centro Cultural “Taller D’Luis”. Contacto.


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Luis Meneses

2 comentarios sobre “El Artista en la PosCivilización

  1. Luis la debacle ética y moral de la humanidad en todos sus sentidos nos muestra como la historia se repite manejada de la mano de los mismos de siempre. Esos que se empachan de poder y dinero en sus lujosas mansiones y oficinas moviendo los hilos siempre de la misma manera y sacando como arma principal las garras del fascismo. Un abrazo.

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