El Café Lehmitz en la famosa Reeperbahn, en el distrito rojo de Hamburgo. Un lugar donde nadie hacía preguntas. Un día de 1967 un hombre sueco, llamado Anders Petersen, decidió que las historias de los parroquianos anónimos que pululaban allí a su alrededor debían ser contadas y mostradas; pero no a través de la palabra, sino a través de la fotografía. La serie se convirtió en un clásico. Un artículo de Alejandro Perdomo.
Leer más












