Escribimos en español (II)

Día del Libro 2024 en el Instituto Cervantes de Berlín: martes 23 de abril a las 19:00

La producción literaria en español en Alemania en general, y en Berlín en concreto, no ha dejado de crecer en los últimos años. O quizá lo que ha crecido ha sido su exposición pública: han aumentado y se han afianzado espacios públicos donde se lee y se escucha poesía y narrativa, y han aumentado los lugares donde se hace teatro, ya sea teatro de texto, de improvisación o standup. En este artículo nos vamos a centrar más en la producción literaria, en otros artículos de DESBANDADA hemos tratado los espacios escénicos. Para ello, hemos convocado a cuatro de las personas que intervendrán en una lectura colectiva organizada por Cristina Barón, Jefa de la Biblioteca del Instituto Cervantes de Berlín, y por el Salón Berlinés en torno a la celebración del Día del Libro.

Los participantes en esta conversación, mantenida en la citada Biblioteca, son el argentino José Luis Pizzi, como instigador del Salón Berlinés, la poeta hispanoalemana Ingeborg Robles, la novelista mexicana Luisa Reyes Retana, y el poeta español Juan Mut. De los tres últimos hemos publicado anteriormente entrevistas y obra literaria.

José Luis Pizzi

La primera pregunta la lanzamos a uno de los co-organizadores del evento del 23 de abril en el Instituto Cervantes de Berlín, conductor de uno de los espacios donde se lee y se escucha poesía o narrativa en Berlín, a veces solo en español, a veces en español y en alemán: el Salón Berlinés. Tras agradecer la invitación, expresa su contento por estar presente con estos autores que son ya prácticamente amigos. La idea del evento surgió a través de la invitación de Cristina, la Jefa de Biblioteca del Instituto Cervantes el año pasado, en diciembre. Y obviamente aceptó el reto de co-organizar el evento. Entre febrero y marzo definieron quiénes iban a estar. En un primer momento se habló de 15 autores que luego Cristina Barón con buen criterio, redujo a 12, porque, si no, es tirando a imposible por el tiempo disponible. Era imposible convocar a más gente y Pepe Pizzi es consciente de que muchos se han podido sentir excluidos, pero no era la intención, ni mucho menos, provocar este sentimiento. Asume que esas doce personas son representativas de lo que es la literatura en español en Berlín, y no excluye a todos los que hacen literatura en español en Berlín. Desde Desbandada damos fe de que las autoras y autores son muchos: la presentación de la antología de Timo Berger en la editorial equidistancias, y después la ampliación de nombres que hicimos en el artículo correspondiente, dejó constancia de la diversidad de voces existente.

Va a ser de 19:00 a 22:00 horas. Cada autor podrá vender sus propios libros.

José Luis Pizzi

¿Cuál es el objetivo del evento? Principalmente, celebrar el Día del Libro 2024. Nunca se ha hecho para tal efeméride un evento con tantos participantes. Cada uno dispone de ocho minutos, más dos minutos de presentación por parte del moderador. Intentarán que sean ocho minutos exactos más que nada porque después vendrá un vino en honor a los convocados. Por limitaciones espacio los asistentes no podrán superar las 60 personas, ya que la lectura se realizará en la propia Biblioteca para realzar el protagonismo del libro. Es el Día del Libro, no es el día del Instituto Cervantes.

Así que quien planee asistir, tendrá que llegar con tiempo, porque no hay inscripción, y cuando se llene el espacio, no entrarán más personas. Por nuestra parte esperamos que haya opción para alguna pregunta. Nos gustan las preguntas.

¿Qué diferencia hay entre organizar un evento en el Salón Berlinés y organizarlo en una institución pública como el Instituto Cervantes? ¿Influye el ambiente del local para que el evento funcione? Pepe explica que Cristina Barón se ha encargado de la mayor parte de los detalles. Los eventos en el Salón tampoco suponen una gran organización, la difusión del evento es una parte importante. Hay que respetar las normas de la casa que acoge el evento. En el Salón la organización de los eventos tiene un carácter “más descontracturado”, en palabras del argentino, quien el 24 de octubre del año pasado participó en “Bibliotecario por un día”, y la respuesta del público fue fantástica. En la institución española, Pepe Pizzi dice sentirse super cómodo, como si fuera el Salón Berlinés.

¿Qué labor está haciendo el Instituto Cervantes para la difusión de la literatura en español? Pues es crucial lo que pueda hacer. Mucha gente no se acerca demasiado a la institución española porque piensa, quizá, que hay una barrera institucional, pero Pepe cree que no es así, sobre todo con la labor de los bibliotecarios, Cristina y Sergio, que le parece fantástica. Cuando llegó a Berlín no había cosas en español. El único lugar al que pudo ir fue el Instituto Cervantes, de ahí lo conoce a Sergio, el bibliotecario. ¿Cómo se puede romper esa barrera de lo institucional? Pues con estas cosas, que lo hacen más horizontal. Le parece que va por buen camino. 

Pepe Pizzi resume la producción literaria en Alemania con un adjetivo: fantástica. Cuando llegó, lo primero que consiguió, aparte de los libros que sacaba prestados, fue un cuento de Esther Andrade. Ahí conoció a Esther y a partir de ahí empezó a vincularse con escritores que venían, por ahí, de Argentina con la beca de la DAAD. Empezó a frecuentar un mundillo que para él, si bien no era nuevo, sí lo era en una ciudad cuyo idioma y costumbres desconocía. Eso fue hace más o menos 15 años. Ha avanzado muchísimo el reconocimiento de la gente que se involucra a través de la de la literatura. Existen un montón de lugares: el Instituto Iberoamericano, el Cervantes, las librerías, Pasajero del muro, Festival siesta, Probador de poesía, Sarao poético, que lleva su amigo Julio Sivaut… Hay mucha juventud que ha llegado, por ahí, no hace muchos años y que están teniendo un empuje terrible. No quiere hablar de forma individual de cada gente, pero somos muchos.

En contra de lo que creemos algunos en Desbandada Pepe cree que está teniendo un efecto de cohesión social. Nosotros pensamos que los que van al Salón, por ejemplo, no van al Cervantes, y estos no van a las librerías o van solo a una librería y no a la otra. Piensa, al contrario, que hay un público específico, por ahí, que se va repitiendo en cada lugar, pero también hay un público común. Como la teoría de conjuntos, se van uniendo en algún momento en el medio. Algo queda, ¿no? Si bien no van todos en masa de un lugar a otro, hay gente que ha visto en un sitio y en otro. Está bien, y hay lugar para todos. Y hay suficientes medios de difusión. O sea, el que no se entera, es porque no quiere enterarse. Estamos bombardeados a través de las redes, y te enteras de todo lo que pasa a nivel literario. Tiene que ver con el interés de cada uno. Si estamos en este ambiente nos vamos enterando de todo. De ahí a que tengamos tiempo y ganas de frecuentar todos los sitios, es imposible porque los eventos coinciden. Pero vamos a abrir un poco la conversación.

Ingeborg Robles
Ingeborg Robles

Su posición es algo diferente de la del resto, está las dos culturas, entre los dos idiomas. De hecho, ha empezado a participar en este mundo en español hace relativamente poco con la intensidad con la que participa ahora. En concreto, escribe en español desde el festival Fiber en el 2017, del que DESBANDADA publicó un artículo. Fue una gran ocasión para conocer no solamente el mundo literario sino el artístico en español, en Berlín. Desde allí se desarrollaron muchísimas otras cosas, lecturas y eventos. Después empezó a organizar con Pepe Pizzi en el Salón Berlinés el Live Salón Podcast, que fue financiado durante 2 años por el Senado de Berlín. Ahí invitaron a un autor o a una autora que escribe en español, y en el segundo año incluso en los otros idiomas de España, el gallego, el vasco y el catalán; y un autor o un autora que escribe en alemán y que vivan en Berlín. Esa era la idea, hacer de puente entre las dos culturas literarias en la ciudad. Frente a la opinión de Timo Berger en un artículo reciente, en el sentido de que los autores alemanes no se leen entre ellos, Ingeborg opina que los autores españoles sí leen a los alemanes, por eso los puentes funcionan. Los autores alemanes se han sentido muy bienvenidos entre el público hispanohablante, un mundo para ellos nuevo.

Artículo sobre el evento en Deutsche Welle. Haz clic para acceder al artículo. Imagen: Manuel Sierra Alonso/DW

Preguntada por si el mundo literario alemán tiene conocimiento de que existen otros mundos literarios que comparten la misma geografía, opina que en Berlín, por lo menos, sí, porque ya hay muchas iniciativas como el Stadtsprachen, Haus für Poesie o Literetage que tienen un enfoque hacia comunidades distintas. Ha habido un festival muy grande en torno a Asia. Sitios como el Salón Berlinés son importantes porque desde allí se pueden desarrollar más cosas, se establecen con más vínculos entre las comunidades. 

En Alemania, o al menos en Berlín, se publica relativamente bastante, nos planteamos la necesidad de publicar en ediciones bilingües, y el rol del traductor, algo que ya tematizó la última edición de la Latinale, si eso realmente fomentaría el conocimiento mutuo. En cuanto a la poesía, Ingeborg, naturalmente, se muestra como gran defensora de las ediciones bilingües. No importa si conoce el idioma y lo puede leer en el original, o no. En todos los casos prefiere tener los dos idiomas. Es una preferencia persona. Respecto a la prosa, que se escribe mucho en Berlín también, pues allí sería importante, y yo sé que también es el deseo de los autores, publicar en alemán. Sí, claro, es muy importante para tener un público en alemán. Es más difícil, más largo, más costoso, y por otro lado hay becas para la traducción.

Como poeta, nos presenta la interesante observación de que hay varios enfoques: la poesía tradicional, la que escribe ella, centrada en la idea del libro; también es muy fuerte la poesía más oral, de la que tenemos aquí a Juan Mut, quien ha recitado en el Salón de memoria, un poema casi épico. El extremo es la poesía centrada no solamente en lo oral, sino también en el cuerpo. Felipe Riquelme y Franco Marcucci con el Festival Siesta, es la poesía performativa. Finalmente, con Christian Forte, tenemos la presencia de la poesía visual. Dentro de la poesía centrada en el libro ya tenemos, cree, una variedad enorme de técnicas, temas… No ve en esa variedad ningún rasgo característico definitorio, aunque algunos temas, como el de la migración, se comparten. Siempre hay al menos un poema que tematiza esto. O el tema lingüístico, la argentina Giuliana Kiersz tiene un poema sobre aprender el alemán. Ella misma tiene poemas que combina idiomas. Martha Gantier tematiza la idea era viajar, de no tener raíces, con nos contaba hace poco Pavella Coppola en una entrevista. Más que eso, no diría que no es como una generación en otro país. Estas cosas se ven más bien con la distancia. Quizás en 20 años vamos a ver algún rasgo común.

En este punto, Juan Mut interviene y le plantea a Ingeborg una pregunta: ¿cuál es su lengua materna? Ingeborg nos explica que es el alemán: en esa lengua escribe más prosa, y en español escribe exclusivamente poesía, es la lengua paterna, mi padre es español. Su relación con el español la explora más en la poesía. A Juan le parece muy interesante la circunstancia de que, teniendo la lengua materna alemana, aunque la paterna, como dice, es la española, y viviendo en Berlín, esté publicando poesía en español. Es muy transversal, e incluso subversivo, estar en tu país escribiendo poesía en la lengua, digamos secundaria. Ingeborg aclara que no ha sido una decisión consciente. Solo ha salido así. El primer poema que escribí está escrito en inglés por dónde vivía, tiene que ver con dónde vives, después publicó en italiano. Hace poco encontró una persona que dijo exactamente lo mismo, una escritora que dijo: tú nunca eliges un idioma para un texto, no, ya viene el texto con su idioma. 

Hay pocos escritores bilingües: además de la propia Ingeborg, tenemos a la argentina María Cecilia Barbeta, que no es bilingüe de nacimiento, pero escribe en los dos idiomas; Mario Gómez, que estuvo en el Salón, y que escribe en alemán y en portugués. 

Juan Mut
Juan Mut

Le preguntamos qué relación tiene su poesía con la manera como la presenta, con la puesta en escena de su poesía, con su voz y su portentosa memoria. Nos confiesa que a veces va por la calle diciendo su poesía en voz alta, no como rasgo de excentricidad. Pero nos referimos a que es diferente escuchar en público un poema que fue configurado para ser leído en soledad y en silencio, y escuchar un poema concebido para ser recitado, o declamado, habría que encontrar el verbo exacto para lo que hace Juan. Son experiencias poéticas diferentes. Tampoco es la poesía como performance en el sentido del Festival Siesta. Es una forma diferente de proyectar la poesía sobre el público asistente, y de difundirla. A Juan le parece que es una obra que difundirse a través de su voz, pero también en formato de libro, tiene toda una propuesta literaria para ser impresa, es decir, está todo absolutamente medido, los versos tienen una dimensión, digamos, más técnica, que se aprecia en la lectura, y que quizás pasa desapercibida en le recitado, digamos. Se podría leer también, no habría mucha diferencia. Lo que pasa es que él, pues tiene muy buena memoria y como es un poema, este en concreto, trabajado muy meticulosamente, porque hay muchas rimas, muchas rimas internas, hay mucha reflexión sobre cada palabra y sobre juegos de palabras, para no repetir ninguna palabra, que a base de escribirlo durante mucho tiempo, pues se lo terminó aprendiendo prácticamente de memoria, y le parecía que merecía más la pena decirlo mirando a la gente a los ojos porque podía tener mayor impacto que estar leyendo mirando al libro. Bueno, más aún cuando tiene también una costumbre escénica, ya que tuvo una banda de música y también cantaba sus propias letras y trabaja como guía desde hace muchos años, está acostumbrado a hablar en público, a mirar a la gente, a dirigirse a la gente, a proyectar la voz. Es como lo que decía Ingeborg, tampoco es una decisión tan clara, sino que es un encuentro, ¿no?

Estamos hablando no solo de poesía como creación, sino de difusión y de puesta en escena. A veces tengo la sensación, y es algo que sé que no comparto plenamente con todos los asistentes, que no siempre los autores que leen en público seleccionan bien los textos que van a ser escuchados. 

Hay en Berlín muchos eventos de lectura de poesía en los que oigo poemas que no se reciben bien de forma oral. Además, no todos los autores saben respirar y proyectar la voz, es decir, no tienen la técnica de leer en público,  que no es lo mismo que leer en silencio. Digo todo esto porque la poesía como performance supone un concepto global de puesta en escena que a veces no termina de cuajar porque el texto no es adecuado para la puesta en escena, porque la representación corporal no es adecuada, o porque la dramaturgia no es adecuada. 

Juan Mut no lo reduciría a Berlín y cree que es una cuestión universal. Una cosa es escribir un poema, y otra cosa es recitar o leer un poema. Hay poemas que, en efecto, se prestan más a una lectura íntima, a una lectura silenciosa, y hay poemas que se prestan más a una declamación. Es decisión del poeta. Todos queremos, de una manera u otra, figurar, y si de repente nos invitan, pues es lógico que vayamos a leer nuestros poemas y quizás hay poemas que no son tanto para la lectura en voz alta o el poeta no tiene esas herramientas y puede ser un gran poeta. De todas maneras, a él las lecturas de poesía en general, y por eso también trata, de repente, de hacer algo un poco distinto, un poco sorprendente, le llevan a pensar que la música es infinitamente superior a la poesía en el sentido de forma de expresión. O sea, cuando alguien canta, cuando alguien está tocando, cantando y diciendo algo, llega mucho más fácilmente que si alguien coge un libro y se pone a leer. De repente te distraes, o va demasiado rápido, no tienes el texto delante como para pararte en cada palabra… No es fácil, el tema de un recital de poesía. Cada quien tiene que encontrar la manera de innovar para llamar la atención. Es cosa de cada autor, de cada autora, de cómo sienta también sus textos. Es cuestión de que transmita. En Berlín le pasa lo mismo en otros sitios, Madrid o Barcelona, o en Internet, que no le llega. Si es alguien como Raúl Zurita, pues sí, pero estamos hablando de excepciones. Insiste en esto: hay gente que tiene grandes doces poéticas, pero que luego a la hora de leer, no está acostumbrada a hablar en público. Es cuestión de seguir haciéndolo hasta que esa otra parte que no es escribir el poema sino transmitirlo, pues madure. Es como todo, un proceso de hacerlo, hacerlo, hacerlo, ir mejorando hasta que nos encontremos cómodos y sepamos conectar con la gente que nos escucha. 

De Estados Unidos viene el Spoken word que se refiere a todo esto que estamos comentando, la puesta en escena de la poesía, que en Berlín además se realiza en formato bilingüe de la mano de los responsables de Festival Siesta, en el que Ingeborg ha participado. 

En relación con que si hay rasgos comunes en lo que se escribe en español en Berlín, Juan se muestra de acuerdo con lo que ha dicho Ingeborg. Estamos inmersos en el proceso, habrá que ver qué surge, será un ejercicio de mirar hacia atrás, y no lo reduciría a la poesía, sino a la literatura general. Berlín es un espacio que realmente, como centro de literatura en español, está teniendo, ya desde hace bastantes años, mucha importancia. O sea, estamos hablando, por supuesto, de autores como los que, quizás, vamos a estar acá en el Cervantes, algunos más underground, más desconocidos, más off, vamos a decir, pero también de una escena on que viene muy dada por la beca, por ejemplo, del DAAD, que se comentaba antes: Alan Pauls, Cristina Rivera Garza, María Negroni, Antonio Ortuño, Samantha schweblin… Es decir, estamos hablando de figuras que también participan de este momento, muchos de ellos han estado de hecho en el Salón Berlinés, como el guatemalteco Eduardo Halfon. Y que contaminan también, en el buen sentido, claro, y que forman parte de la escena. Es un lugar muy bueno. Cita en este punto a Borges en ese ensayo que tenía él sobre sobre los judíos en Europa y en el que habla también de los irlandeses, que viene a decir algo así como que los migrantes no se adaptan a la cultura que les recibe, la crean, la transforman. Hay veces que estamos aquí y tenemos esta clase de eventos, para que luego nos publiquen en España o nos publiquen en México o en Latinoamérica desde aquí. 

Pero a lo mejor es al revés, añade Juan, a lo mejor estamos acá y gracias a que estamos acá, y ahora no podemos ver esos nexos, pero a lo largo de 20 años resulta que el movimiento como un cohete que ha hecho cambiar o que ha modificado algo en la literatura española, nace aquí. No nace allá, digamos, donde ya todo está asentado y donde todo es más rígido. Le gusta ver la literatura y la poesía en Berlín desde esa óptica, le gusta entenderla desde ahí.

Luisa Reyes Retana
Luisa Reyes Retana

Es injusto, ¿no?, Luisa, que se hable tanto de poesía. La aludida no está de acuerdo. Luisa representa en esta reunión de amigos, junto a Pepe, aunque esta vez él actúa más como maestro de ceremonias (o gestor cultural), la narrativa hecha en español en Berlín, y en efecto no considera que sea injusto hablar tanto de poesía, aunque pareciera que la poesía tiene mejor planta. Luisa opina que depende desde donde se mide. A ella le gusta mucho que la poesía ocupe un lugar central. Es poco frecuente, la poesía no tiene tanto mercado como la narrativa. La poesía es un poco punk. No es para todos los lectores. Los lectores de poesía son especiales, tienen una cierta sofisticación. Habla bien de la comunidad hispanocuriosa que la poesía esté al centro de la escena literaria. Y la narrativa, ahí está, siempre está, digamos. Las historias se tienen que contar. Los storytellers somos muy necios (=“tercos”, diría un español), y estamos todo el tiempo buscando espacios para contar nuestras historias. Ahí estamos, no quitamos el dedo del renglón.

Leer narrativa no es lo mismo que leer poesía, pero la pregunta se le asemeja: ¿Se lee bien la narrativa en los espacios literarios en Berlín? Luisa se para de nuevo a pensar bien la respuesta. Tras repetir la pregunta y tras un silencio que crea sus expectativas, buscando un ejemplo, afirma que las presentaciones de narrativa en el Salón Berlinés son un acierto total, generan público, curiosidad y seguimiento, tanto como las de poesía. En su aspecto performativo, la narrativa, el cuento y la novela, son un poco más áridos, la poesía es un poco más suavecita. Está en desacuerdo con la idea de que no se eligen bien los textos que se leen en público. Los autores tienen la prerrogativa de escoger sus textos y de compartirlos, y a veces de regarla o de equivocarse y no generar la conexión que el público hubiera esperado, y mejorar en la siguiente ocasión. Le parece que es un poco parte de la vida del autor que va acercándose al público, y en ese acercarse, equivocarse es una parte importantísima para entender cuáles son las oportunidades. Los autores, lo que hacemos bien es estar solitos y escribiendo, entonces. Todas estas salidas de comunicación son retos, porque no es a lo que nos dedicamos. Leer en público es una prueba de fuego para el texto. Y sí mejoras conforme pasa el tiempo, eres más capaz de decir lo que quieres decir. 

¿Cómo ve la difusión de la narrativa en español? ¿Es adecuada? ¿Se puede mejorar? ¿Tiene suficientes órganos de de difusión? Hace poco se quejaba Amir Valle como editor de Ilíada ediciones, en una presentación en el Salón Berlinés, de que los libros no se venden. Luisa opina que sí podríamos mejorar la distribución, por ejemplo como libros electrónicos. O ya entregarnos y aceptar la forma como se hacen las cosas. Creo que es sano para la literatura. Estar muy pegados al libro impreso y al evento presencial nos quita lectores.

Si hay una poesía que se va adaptando a distintos formatos de difusión y de presentación, ¿hay una narrativa que también tiene en cuenta estos cambios en los modos de difusión?  Que hubiera una narrativa en formato performance, por ejemplo, que no era ahí. Como el cuentacuentos infantil, quizá, añade Luisa. En esto los niños son unos privilegiados: en un cuentacuentos el cuentero se prepara en todas las dimensiones: en cuanto al texto, en cuanto a la memoria, en cuanto a la representación física, corporal, la voz… No hay nada vergonzoso, frente a los niños, en comportarse como tigre, como árbol, como montaña cuando estás contando un cuento.

¿Qué tal es la narrativa que se escribe en en Berlín, en español? Le resulta difícil dar una respuesta, por desconocimiento, fundamentalmente. Siempre ha sido muy fan de Samantha Schweblin. Si toma ese lugar como la medida, diría que habemos algunos autores que queremos escribir desde Berlín con todo lo que ello implique. Le cuento a Luisa de Allan Pauls quien comentaba que se había puesto de moda venir a Berlín y escribir “la novela de Berlín”, y que me sorprendió porque la experiencias son las que conviertes en historias. Luisa replica diciendo que en la mente del storyteller, en la mente de la persona que narra historias, puedes perfectamente migrar tu experiencia y ponerla en un pueblito de Tlaxcala y ahí ya te sientes un poco más cómodo. Hace rato se hablaba sobre si se cruzan las poblaciones que visitan el Cervantes o el Salón Berlinés, y que de pronto hay seguramente guetos y grupos, ella sí puede explicarse que a les argentines les guste mucho el Salón porque se comen una empanada, quizá ponen una canción y se sienten cercanos. Esas expresiones también son padres. Cuando te cruzas con alguien de tu terruño, alguien con quien sientes una especie de apego tribal, ese apego se va extendiendo, a ella le pasa mucho, a Colombia, a Argentina… Ahora que Juan y ella se han hecho amigos tan cercanos, pues cada vez entiende mejor el universo desde su perspectiva. En fin, las hispanidades van creciendo. 

Pepe Pizzi

Para él, escribir sobre Berlín o localizar la historia en Berlín no le resulta tan tan ajeno, pero tampoco le resulta ajeno a escribir sobre Argentina, aunque hace veintipico de años que no vive ahí. Ni siquiera planifica demasiado lo que va a escribir. Ahora está en Berlín y escribió más sobre Argentina estando en Berlín que desde la propia Argentina. De hecho, en Argentina no ha escrito casi nada. Toda su producción literaria es berlinesa. La producción narrativa en español en Berlín, aparte de fantástica, es voluminosa y tiene calidad. Eso es lo que está viendo desde un puesto de observador casi privilegiado, porque va conociendo a toda la gente que anda por Berlín escribiendo y va leyendo a todas las personas escritoras que andan en Berlín escribiendo porque le regalan su libro y su hobby es leerlos, y aparte, se nutre de ellos. No solo se nutre, los copio cuando tiene que ponerse a escribir, vamos a hablar directamente. Por eso dice: no puede no adjetivar. No sabría cómo describir sin adjetivar: fantástica. 

Finalmente, Pepe hace mención de la institución más antigua de la poesía en Berlín que es el Sarao poético, que se llevaba como quince años en Berlín, y hacía cuatro que había desaparecido. Lo lleva Julio Sivault, también argentino y amigo de Pepe. Genera tanta gente. La cantidad de poetas aficionados y profesionales y performáticos y músicos que están yendo, que no van quizás a otros eventos, es muy grande. Cuando tuve la idea del Salón, quería hacer algo los lunes, que fue una idea con Timo Berger, “Spanisher Montag”. No había nada los lunes. Los restaurantes estaban cerrados, ahora abren los lunes porque la gente va al Salón. Empieza a volver la gente que hace quince años iba a los eventos que hacía Julio, que ahora le enorgullece que se haga en el Salón. Es la base de que los jóvenes también se incluyan con la gente de su generación, y por eso dice que ese intercambio intergeneracional se sigue dando. Por ejemplo Pasajero del muro convoca, sobre todo, chicos de 30 años, o menos, y recién llegados casi siempre. Los que son más berlineses dentro del mundo hispanohablante van a Andenbuch o a Bartleby & Cia o al Instituto Cervantes, cada uno tiene su público. Eso no excluye que ese mismo público vaya rotando, ¿no? Hoy, por ejemplo, van al Salón y mañana van a Pasajero, o van al Siesta Festival o al Probador de poesía, después vuelven al Salón. Es tanta la oferta cultural en español en este momento en Berlín, que le parece maravilloso. Esto no se puede cortar. 

Luisa Reyes

En realidad, la competencia estimula. Y el conocimiento mutuo.

Ingeborg Robles

También son estéticas distintas. El Salón tiene su estilo, Pasajero son más jóvenes que escriben textos de autoficción cercanos al escribir diario, Probador es poesía performativa. Incluso conceptos de poesía diferentes.

Luisa Reyes

Es muy refrescante convivir con otros autores en Berlín. Las circunstancias en las que puedes hacer comunidad son muy buenas, son muy amables, te puedes sentar a tomar algo y reír con un autor o una autora mexicana, en mi caso, o argentina o una gente con la que, en otras circunstancias, no habría esta horizontalidad, sino que habría, de hecho, verticalidad, y unos quedaríamos de un lado y otros de otro. Aquí existe la oportunidad para sentarse y verse los unos a los otros. 

En este panorama de espacios de creación falta hablar de los talleres de creación que continuamente se convocan. A Luisa en particular los talleres le gustan mucho, siempre he ido a talleres en diferentes momentos de su vida, con diferentes escrituras. Ahora coordina un taller. Le emociona porque puede traer todo eso que ha aprendido a lo largo de muchos años. Arrancó ya y arrancó muy bien en su visión de las cosas, con mucho nivel, con un montón de entusiasmo, con esa cosa especial a la que ella va a llamar “mística”. Los talleres son aceleradores del pensamiento literario, son extraordinarios espacios sagrados para la creación. Se siente muy afortunada de ser la provocadora de uno de ellos. Vengo de otro taller literario aquí en Berlín, con Allan Pauls, del que aprendí muchísimo. Un taller espectacular. Hay dos cosas de Allan que espera poder replicar en su propio taller. Una es que Alan se toma todo absolutamente en serio. Cuando están hablando de los escritos de los que atendemos al taller, no importa qué nivel tengan, no importa si son tres páginas, ciento veinte, si es un cuento desordenado, si es una cosa perfecta: Allan es siempre igual y siempre muy bueno. Tiene un estándar que hace que su taller sea muy valioso. Y la segunda cosa que también aprendió de Allan es que es muy simpático, es muy humorístico. En toda la escritura hay algo tragicómico, y hay que verlo con cierta ligereza. Entonces, bueno, los espacios de taller son buenazos para la producción literaria en español, y son catalizadores, y tienen buen futuro. 

De hecho, el taller de Samantha Schweblin se transfirió a Allan Pauls. Se convocan continuamente, ya sea en Andenbuch, donde acaba de empezar uno, o en Bartleby & Fia, de la mano por ejemplo de Izaskun Gracia o de Carolina Brown. Pasajero del Muro también los organizan, o los han dirigido autores como Esther Andradi o Amir Valle, y ya en el ámbito del cine, María Meira convoca regularmente desde hace cinco años la Usina de Guiones Breves en el Instituto Cervantes. Ahora también en el Salón Berlinés bajo la batuta de Luisa Reyes.

Juan Mut

Está de acuerdo en el reproche de Allan Pauls sobre los que vienen a Berlín a escribir la novela de Berlín. Luisa está en la ciudad escribiendo una novela sobre México, sobre un río del sur de México. Esta novela que él escribió aquí es sobre México también, sobre su vivencia en México. A veces necesitamos justamente estar fuera para poder ver, Luisa, en este caso el río de México, como ellos, que están muy dentro, no lo pueden ver. Quizás la gran novela berlinesa la escriba, un alemán que vive en Turquía, y que está allí y desde allí la escribe, igual que Joyce escribe Ulises, una novela irlandesa que transcurre en Dublín, estando en París y en Trieste. Entonces, no se trata necesariamente de forzarnos a venir aquí y como estamos aquí tenemos que escribir sobre Berlín. Muchas veces todos estamos aquí porque algo de nuestro lugar de origen no nos terminaba de encajar, y al estar aquí ganamos. Ganamos ostracismo, por supuesto, pero ganamos también la libertad de poder escribir sobre aquello teniendo más claridad o teniendo más perspectiva.

DESBANDADA

Con esto termina una estupenda conversación en la que faltó el café, gran error por parte del convocante que espera compensar en la próxima convocatoria, que será el 23 de abril en el Instituto Cervantes de Berlín para festejar la pervivencia del libro y d ella creación en español en esta ciudad que compartimos todos. Muchas gracias a los cuatro por venir esta mañana a conversar, y mucho éxito en todos sus proyectos.


CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL LIBRO 2024

Fecha: 23/04/2024 de las 19:00 hasta las 21:00

Observaciones: En español. Entrada libre hasta completar el aforo.Lugar:

LUGAR: Instituto Cervantes (Berlín) – Biblioteca. Rosenstr. 18. 10178  Berlín (Alemania)

Intervendrán en el evento los siguientes escritores: María Bautista, Pavella Coppola, Mateo Dieste, Maximiliano Luis Freites, Antonio García Priego, Alfredo Langa, Ares Marrero, Sergio Ojeda, Luisa Reyes, Ingeborg Robles, Juan Mut, Felipe Sáez Riquelme.

Modera el encuentro José Luis Pizzi, gestor cultural y gran conocedor del panorama literario hispano en la ciudad, fundador de uno los lugares de intercambio de ideas y lecturas más emblemáticos de la ciudad, el Salón Berlinés.

ORGANIZA: INSTITUTO CERVANTES de BERLÍN – BIBLIOTECA



El domingo 21.04.2024 tuvo lugar también la celebración del día de Sant Jordi organizado por el instituto Ramon Llull en la Kulturbrauerei de Berlín-Prenzlauer Berg.

Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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