Vuelve ALFILM (24.04 -30.04), el festival de cine árabe de Berlín. Con films de trece países y un foco: Here is Elsewhere: Palestine in Arab Cinema and Beyond. Un foco que recoge, a través del cine, una Palestina que existe más allá de las fronteras de un territorio soberano. En imágenes, en emociones, en historias, en formas y poéticas, en anhelos de liberación y de justicia. Adiós Tiberíades (2023), premio al mejor documental en el London FF y dirigido por la cineasta franco-palestina-argelina Lina Soualem, abre el festival.
«Viviendo bajo la ocupación perdemos nuestra infancia, perdemos nuestra juventud, perdemos nuestra vida. No solo sufren los que van a prisión o los que son heridos. Porque la ocupación no es una situación normal en la que uno vive», dice Ahed Tamini (2001), la joven activista palestina, en diálogo con la periodista Dena Takruri. «Vivir bajo ocupación es despertarse a la mañana y ver una colonia en tu tierra. Es sentir el calor del verano, pero no tener permiso nunca para ir a la playa que está a solo media hora. Vivir bajo ocupación es que tus sueños se vean amenazados desde que eres niño. Tú quieres ser jugador de fútbol, o atleta, pero te pegan un tiro en un pie y tu sueño se acabó. La ocupación destruye todo. Interfiere en todo.»
De sucesos que de golpe transforman la vida, la que nunca volverá a ser como antes; de fronteras insalvables e interdicciones, de sueños que se desvanecen y otros que se alcanzan, de otras vidas obligadas a las que lanzan los acontecimientos se trata también en Bye bye Tiberias (2023), el documental dirigido por Lina Soualem (1990). Un film que tiene un centro-punto de partida y de regreso, corazón geográfico que late en la historia de cuatro generaciones de mujeres palestinas: el lago Tiberíades. Ese mar de Galilea donde Jesús caminó sobre las aguas, en esa región montañosa de Galilea, actualmente en territorio del Estado de Israel. «Allí está Líbano», «y justo detrás de esa montaña está Jordania», y «mira, es Siria.» El lago es también como el punto elevado desde el que se tiene la visión panorámica de un exilio que comenzó en 1948 y significó la separación y la dispersión familiar en diferentes direcciones. «En mi infancia, bañarme en ese lago, era como bañarme en su historia», dice la directora palestino-argelina nacida y radicada en París mientras vemos las imágenes de video de los años 90. Su madre, Hiam Abbass, la llevaba allí en los veranos. Y allí regresa Hiam, acompañada por la cámara de Lina, 40 años después de dejar su pueblo palestino para partir a Francia y cumplir su sueño de ser actriz.

Hiam Abbass, Lina Soualem, Adiós Tiberíades
Pero Bye bye Tiberias no es el biopic donde la famosa actriz de The visitor, Blade Runner 2049 o Succession regresa a los escenarios de su pasado en un racconto previo a los hitos de su gloriosa carrera. Bye bye Tiberias es un viaje íntimo y personal, un diálogo en el que la madre delante de la cámara, la hija detrás de ella, aunque una sea la protagonista, en realidad van ambas a la búsqueda de sí mismas. Aun cuando el exilio sea por decisión propia, ¿dejas algo atrás que parte tu vida para siempre? ¿Por qué nunca contó la historia de su partida? «Nunca abras las puertas de los dolores pasados», era siempre la respuesta. ¿Adónde pertenecemos cuando solo conocemos a medias la lengua materna y vivimos entre mundos? ¿Pertenecemos a un lugar o a la historia de un lugar?

Y en ese viaje que emprenden ambas, la memoria resulta inextricable de la memoria de otras mujeres y sus exilios, cada uno diferente, en una historia palestina que se narra aquí desde otra perspectiva. Um Ali, la bisabuela a la que en 1948 las tropas británicas expulsan del pueblo de Tiberíades y finalmente halla refugio a 30 kilómetros en el de Deir Hanna, donde pronto se encuentra sola con 10 hijos y apenas una máquina de coser para mantenerlos. Nemat, la abuela a la que el estallido del conflicto en ese momento trunca, a los 16 años y a pocos meses de recibirse, su gran sueño de graduarse de maestra –aunque a fuerza de tesón logre serlo después–, y jamás volverá a ver la casa de su infancia en Tiberíades. Hosnieh, la tía que en los días de la expulsión cruza la frontera a Siria y allí queda viviendo en Yarmouk, el campo de refugiados palestinos más grande del mundo –el del sitio que narra Little Palestine y hoy totalmente destruido–, aislada de su familia por los siguientes 30 años.


«En 1948, cuando los palestinos fueron expulsados de sus hogares, algunos no cruzaron las fronteras y se quedaron dentro de las fronteras del nuevo Estado israelí, convirtiéndose en ciudadanos involuntarios de Israel», relata Lina. «El 90% de los pueblos palestinos fueron destruidos en 1948, y muy pocos se salvaron, como el pueblo natal de mi madre, Deir Hanna. Los palestinos que residen aquí están rodeados de países árabes, pero tienen prohibido ir a estos países vecinos y están desconectados del mundo árabe al que pertenecen.»
La cámara de Lina es una mirada que busca constantemente: en las imágenes que filma en el presente, en las imágenes familiares de los videos caseros, en las imágenes históricas de archivo de la expulsión y el éxodo, pero también de las celebraciones de un pueblo entero. Y cuando busca las imágenes que no están en el álbum familiar en otras imágenes, el rostro de la tía Hosnieh en el rostro de mujeres desconocidas de Yarmouk, el rostro de Hiam en las imágenes de las jóvenes estudiantes en los setenta, el de Nemat en las imágenes de las estudiantes del internado para magisterio, todas son ellas y todas son una historia familiar y colectiva.
Y las imágenes de Tiberíades lleno de vida en los años 40 y de Tiberíades destruido, despoblado tras la expulsión también son las imágenes de la animada ronda de mujeres de todas las generaciones en el balcón y luego las imágenes de la casa vacía en el duelo. Pero la casa se llenará de risas nuevamente. Inevitablemente. Como si el humor fuera la materia de la comunidad y la resiliencia. Lo que hace fuerte. Bye bye Tiberias está poblado de risas.

«Todo lo que experimenté con mi primera película, Their Algeria, me llevó a Bye Bye Tiberias«, relata Lina Soualem. «Ambas películas exploran el exilio y cómo se transmite la memoria de generación en generación. En la parte argelina, preferimos el silencio, escondemos nuestras verdades en lo más profundo de nosotros mismos. Por eso tuve que hacer primero Su Argelia. Necesitaba romper este silencio. En el lado palestino de mi familia, sobrevivimos hablando, transmitir nuestra historia es fundamental.»
Al hacer esta película, Lina Soualem sigue el mismo camino que las mujeres de su familia. Preservando las historias pero también las imágenes del pueblo palestino. Contra la destrucción y el olvido.
Trailer Bye bye Tiberias: Ver aquí.

Lina Soualem © Christophe Brachet
Bye bye Tiberias se proyecta hoy miércoles 24 de abril a las 19:30 horas con presencia de su directora. Y el jueves 25 de abril a las 19:00 horas.
Toda la programación con enlaces para la venta de tickets en la entrada respectiva de cada film.
Todas las imágenes Bye bye Tiberias © Frida Marzouk, Beall Productions


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