Autor de La Patagonia Rebelde, Osvaldo Bayer es un nombre insoslayable en la escritura de la historia argentina y la lucha por los derechos humanos. En Revolución es la palabra rindió homenaje a los poetas que acompañaron su vida, su militancia, las redacciones y hasta el exilio –que vivió en Alemania durante la última dictadura militar. Infaltable el nombre del gran escritor uruguayo Eduardo Galeano y un capítulo sobre el fútbol. ¿Fútbol y poesía?, ¿fútbol y mito?, ¿fútbol y política? Compartimos aquí este capítulo con una presentación-ensayo de Mariana Dufour que no puede sino llegar hasta nuestros días y el actual Mundial de Fútbol.
Y también una invitación para la presentación del libro el 6 de agosto en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires.
Por Mariana Dufour
El filósofo mexicano Fernando Buen Abad considera que la poesía habita todas las formas del arte. Y se pregunta: “¿Quién es más poeta? ¿El que toma la libreta y escribe o el que, en la danza o la pintura, logra eso que te hace la revelación poética? Yo creo que la poesía habita todas estas formas de lucha. ¿Cómo debates con las circunstancias para poner en claro una revelación humana profunda? Si lo haces con un caballete o con una pinta en la calle, con un cómic, ya se verá… Pero, ¿qué decimos de Arlt, Santoro o Fontanarrosa, por ejemplo? ¡Eran poetas del fútbol!”
Desde esta concepción, el fútbol puede interpretarse como un poema. O una reinvención de la infancia, como lo fueron los relatos del genial Osvaldo Soriano. «Así son las novelas del fútbol: risas y llantos, penas y sobresaltos. Fantasmas que salen de ninguna parte», escribió en 2006. Fútbol y literatura. Fútbol y metáfora de barrio, niñez y frustraciones devenidas en adolescencias enamoradas. Narrar la vida a través del fútbol. Arte más arte que se narran entre sí. Porque el fútbol no solo es lo que se ve –los jugadores, la cancha, la pelota y sus reglas–, sino todo lo que genera a su alrededor. Todo lo que provoca en quienes aman y dan vida a este deporte. “El fútbol tiene narrativa, estética, drama, ritual, símbolos y emoción. Tiene composición visual, coreografía colectiva, tensión, improvisación y memoria. Todo eso también pertenece al arte”, expresó Guadalupe Fernández en una nota titulada «Berlín Creators: La unión entre el arte y el fútbol en Berlín». Me sumo a cada palabra expresada en esa entrevista realizada por Claudia Baricco.
El fútbol es mucho más que un deporte que se mira y se consume desde una cierta distancia. Para un pueblo como el argentino –y, seguramente, el alemán, el uruguayo o el bangladesh–, el fútbol contiene e irradia la fuerza popular que deviene memoria colectiva; esa que se inscribe en las paredes, en las camisetas, en las sobremesas familiares, en los cánticos, en las rivalidades, en los rituales y cábalas. Generador de identidad barrial e identidad nacional, cada comunidad verá en una jugada maestra un paso de tango, de cumbia, candombe o vals. Los clubes, la cancha, el potrero, la pelota de cuero o de trapo son espacios donde las y los pibes crecen al calor de los mitos que construyen su lugar de pertenencia. En tiempos de mercantilización del arte y el deporte, los clubes de fútbol cumplen su rol con generosidad.
A los pueblos abrumados por tanta ofensiva neoliberal les queda este salvavidas de barro. Por eso, el fútbol es un hecho político. Un hecho cultural y artístico. Un hecho social de gran intensidad que muchos se niegan a reconocer. Si a esta realidad le sumamos la figura de un hombre como Diego Maradona, con sus costados irreverentes y heroicos, futboleros y políticos, podemos decir que la identidad de un pueblo también se juega en la cancha. Diego es presente. Es memoria de clase. Es resistencia marginal y desafío al sistema que oprime. Hablo en presente porque Diego es presente. Él vive en el habla de su pueblo, plagado de metáforas geniales. Él es picardía y conciencia de justicia poética y futbolera que puede acariciar heridas.
La figura del D10S es tan potente e inabarcable que, en Argentina, la Revista Meta inauguró las Cátedras Maradonianas que buscan analizar el legado de este hombre más allá del deporte: el Diego de la villa y la pobreza, el Diego sindicalista, el Diego militante de los derechos humanos…. La propuesta es pensar colectivamente a Maradona desde la historia reciente, la política y la cultura popular. Los debates, que se realizan en clubes, librerías y aulas universitarias, abordan la relación de Maradona con la literatura, el género, el obrerismo y la construcción de su figura como «santo laico».
Pero como en Maradona todo puede repensarse, en noviembre de 2025, Meta organizó el Primer Congreso Internacional sobre Diego Armando Maradona: aproximaciones a un universo inabarcable que llevó al Diego a las aulas de la Universidad pública de Buenos Aires. Los académicos asistieron para pensar al ídolo “desde las distintas ramas del arte”.
Y el Diez está presente, también, en las calles del mundo. En las paredes que se alzan en Nápoles o en Bangladesh. Diego está en el arte de miles de muralistas, fotógrafos y cineastas que lo retratan con admiración y respeto. ¿Por qué? Porque Diego es mucho más que un futbolista argentino: es lenguaje discordante de poeta duro y plebeyo que invita a desobedecer. ¿Y qué es al arte sino desobediencia? “El artista es el hombre que desobedece a la muerte”, nos asegura Marc Chagall, casi como señalando al Diego.

“El fútbol es una fantasía.”
El fútbol genera lazos de humanidad entre los pueblos. Como el arte pictórico, el arte musical, la danza o la escultura, el fútbol nos vincula sea cual sea el código cultural que habitemos. En cada partido, nos llama a ser parte de un ritual dramático, catártico, desprendido y alegre. “El fútbol es una fantasía”, nos dijo Osvaldo Bayer cuando hicimos el libro Revolución es la Palabra. “Y, sin embargo, hay un espíritu impresionante en los jugadores. ¿Por qué juegan? ¿Por qué quieren ganar? Algo incomprensible, algo que no es irracional pero que tampoco es racional. Es una especie de ballet. Una coreografía”.
Revolución es la Palabra es un libro que compusimos con Bayer y Javier Corcuera para homenajear a los poetas y escritores que fueron parte de la vida y la amistad del escritor que vivió gran parte de su vida en Alemania luego de ser perseguido por la dictadura cívico-militar argentina. Este trabajo contiene un capítulo que celebra la obra de su gran amigo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, que supo leer la poesía y la danza que se despliegan en el campo de juego: “Bien sabe este jugador número 12 que es él quien sopla los vientos del fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música”. La tribuna es la música de los jugadores. Baila con ellos. Completa la jugada.
Junto a Osvaldo y a Alejandro Apo, escritor y periodista argentino que nos habla de literatura cuando «solo» se trata de fútbol, conversamos sobre todo esto que nos reúne hoy. Amparados en el desprecio en el que algunos intelectuales envuelven a los fanáticos como seres carentes de razón, Apo revalida: “¡Al contrario! Creo que mucha gente accede a la cultura popular a través del fútbol. El fútbol tiene un costado que vehiculiza ideas”.
En «El Tugurio» haciendo el capítulo de fútbol de Revolución es la Palabra
Siguiendo el debate, es bueno recordar que Antonio Gramsci también reflexionó sobre este deporte. Al filósofo italiano le gustaba el fútbol; lo consideraba “un reino de libertad humana ejercida al aire libre”. Desde un conocido ensayo titulado «El Fútbol y la escoba» –publicado en el periódico Avanti!, órgano oficial del Partido Socialista Italiano el 26 de agosto de 1918–, Gramsci invitaba: “Observen un partido de fútbol: es un modelo de la sociedad individualista: se ejerce la iniciativa, pero está definida por la ley; las personalidades se distinguen jerárquicamente y la distinción se da, no por antigüedad, sino por méritos específico; hay movimiento, competición, lucha, pero todo está regulado por una ley no escrita que se llama «lealtad» y que un árbitro se encarga de recordar en todo momento. Paisaje abierto, libre circulación del aire, pulmones sanos, músculos fuertes, siempre dispuestos a la acción”. Una joven asimilación entre deporte y capitalismo.
A los intelectuales de cortinado y bibelots que suelen ningunear a la plebe futbolera, “se les pierde la parte mítica de este deporte: hay una épica, una gloria; hay una armonía, una perfección; hay un estado de gracia en el que el colectivo logra un objetivo conjunto. Es catártico, es explosivo y produce todas las pasiones que produce. Pero ese gran mito queda sepultado debajo del negocio”, denuncia Buen Abad. Un negocio que, con el título de Mundial de Fútbol, sin piedad y sin respeto, busca la «domesticación» de los jugadores y sus seguidores. Una domesticación cuyo objeto es ofrecer al público un producto falsificado o desnaturalizado que reciba los honores oficiales. Así se logra un alimento sustitutivo de la pasión colectiva, que puede designarse con el nombre de fútbol «oficial» y que es la negación total del fútbol más autentico y original.
Sin embargo, el fútbol resiste. Los pueblos resisten. Defienden la belleza y la alegría con la fuerza de sus cánticos y fiestas de guardar. Como a una misa de júbilo y sufrimiento, ofrendan al fútbol su mejor día. Y su mejor traje.
El Mundial como oportunidad para desafiar al silencio que ensaya complicidad
Y así como el fútbol tiene una aguda vinculación con el arte, podemos decir que lo tiene con la política: el periodista Eric Domergue señala que “en 1978, año del Mundial de Fútbol en la Argentina, la dictadura de Videla, Massera y Agosti vivió sus horas de mayores denuncias en Europa. Francia fue el epicentro de una campaña de boicot al Mundial de parte de intelectuales, científicos y comunicadores que buscaban alertar que, a pocos metros del estadio de River Plate, sede del partido inaugural y de la final, funcionaba el mayor campo de concentración: la Escuela de Mecánica de la Armada. Antes de trasladarse a Buenos Aires, el seleccionado francés, con su director técnico Michel Hidalgo a la cabeza, tuvo un encuentro con los familiares; los jugadores aceptaron apadrinar, cada uno de ellos, a un francés detenido o desaparecido en la Argentina”. Este boicot puso en el centro de la escena política la criminalidad de la Junta Militar y alimentó la campaña de denuncias iniciada contra el régimen militar en todo el continente.
El Mundial´26, que tiene a EEUU como uno de sus protagonistas más cuestionados, tal vez sirva para echar luz sobre aquello que el «común» de la gente no suele atender: actos de racismo y autoritarismo –ordinariamente informados en las páginas políticas– se publican, hoy, en las páginas deportivas. El arte de la política no es incompatible con el arte del fútbol. Los mandamás del Poder lo saben muy bien. Maradona, también. ¿Y Messi?
«Si nuestra dictadura quería contrarrestar las campañas que la tildaban de fascista, ahora EEUU pretende todo lo contrario: quiere mostrar ese fascismo como una forma de acción dentro del nuevo formato de democracia occidental”, analiza el historiador Bruno Nápoli en una nota titulada «El fútbol como arco narrativo del genocidio». “Los parecidos (vigilancia, persecución, deportación) son interesantes, pero las diferencias lo son más: ahora, con la complicidad eterna de la FIFA, se trata de mostrar sin permitir queja alguna que el destrato, la tortura y la humillación son formas normalizadoras de la nueva convivencia geopolítica.»
Como durante el Mundial ´78 en Argentina, hoy son las Madres de México las que preguntan por sus hijos ante las cámaras internacionales. “Nuestros hijos deberían estar disfrutando de esta fiesta, de este fútbol, y no están”, denuncia una mujer hondureña que busca a su hijo desaparecido en Jalisco en 2010. Óscar Enamorado es su nombre. Y así replican ese grito desesperado otras 135.000 mujeres de Centroamérica que conforman la Red Regional de Familias Migrantes. “Nuestros hijos migraron para vivir con dignidad, no para desaparecer”, denuncian mientras invitan a los transeúntes a jugar una «cascarita por los desaparecidos». Es el fútbol, una vez más, una posibilidad de tender puentes de protección desafiando al silencio que busca complicidad.
Siguiendo esta idea, Apo se pregunta: “¿Qué relación hay entre el fútbol, la cultura popular como resistencia y la política? Sin dudas, la solidaridad. El concepto de equipo. Yo creo que esa es la metáfora más clara, porque la adhesión masiva que genera es una expresión que tiene que ver con lo social. Naturalmente es sociopolítico. La reunión de esa cantidad de gente, expresando lo que significa una bandera de la cultura popular es un patrimonio cultural nuestro. Todos, de alguna manera, estamos hechos de fútbol”.
Vivamos, entonces, el júbilo que nos regala este Mundial con la memoria despierta, la mirada atenta y los abrazos generosos. No regalemos a nadie nuestra alegría. ¡A nadie! Y al pitazo final de cada partido, con la adrenalina elevada, «hagamos ruido al cerrar la puerta».
***Capítulo «Eduardo Galeano – El fútbol como poesía colectiva» de: Revolución es la Palabra, Mariana Dufour, Editorial Lenguamadre, Argentina, 2021

Revolución es la Palabra
Antes de cerrar esta nota, quiero invitarlos al homenaje que haremos a Osvaldo Bayer en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo el jueves 6 de agosto a las 18:00 (Hipólito Yrigoyen 1584, Ciudad de Buenos Aires, Argentina).
Junto a Cristina Camaño y Carmen Arias, referentes de la Casa de las Madres, Alejandro Apo, periodista y relator de fútbol y Fernando Signorini, entrenador personal de Diego Maradona, presentaremos el libro Revolución es la Palabra (Ed. Lenguamadre).
En los ´60 y ‘70, una generación comenzó a soñar una gran utopía. Revolución es la Palabra nos propone adentrarnos en ese tiempo de vidas comprometidas con el pueblo. Vidas que supieron unir la lucha armada con la poesía, la literatura y el vértigo del periodismo.
Los amigos evocados por Osvaldo son Juan Gelman, Paco Urondo, Armando Tejada Gómez, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Atahualpa Yupanqui, Hamlet Lima Quintana, Jaime Dávalos, Alfredo Zitarrosa, Eduardo Galeano y Osvaldo Soriano.
Para la realización de este trabajo fueron convocadas personalidades como Nora Cortiñas, Stella Calloni, Raúl Zaffaroni, Teresa Parodi, Pablo Llonto, Miguel Ángel Estrella, Jaime Torres, Taty Almeida, Alejandro Apo, Cristina Fernández de Kirchner, Víctor Heredia, Cristina Banegas, Lorenzo Pincén, Tito Cossa, Adolfo Pérez Esquivel, Horacio Fontova y Beatriz Pichi Malen.
Homenaje a Osvaldo Bayer – Presentación del libro Revolución es la palabra
6 de agosto 18:00 📍 Casa de Madres de Plaza de Mayo (Hipólito Irigoyen 1584, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Imagen de portada: Cubierta Revolución es la Palabra, Ed. Lenguamadre

Mariana Dufour
Nacida en Buenos Aires un marzo de 1967, Mariana Dufour es Comunicadora Social, Gestora Cultural y Educadora Intercultural. Ejerció el Periodismo de Investigación en Pinamar y la región desnudando los enquistados negociados del poder que la obligaron a dejar su lugar en el mundo por un largo tiempo.
Responsable del Programa Pedagógico Comunitario Intercultural AraíRugûay / Rabo de Nube implementado en las Escuelas Públicas de Pinamar, trabajo que dejó asentadas las bases para la construcción de un nuevo paradigma educativo, social y político.
Libros publicados: Rabo de Nube, un puente entre culturas, editado por Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación y D.G.C. y E., 2006. Diversidad, una herramienta pedagógica privilegiada. Educación intercultural para una Escuela multicultural; Editorial Académica Española, 2014. Revolución es la Palabra, producido junto al historiador Osvaldo Bayer y Javier Corcuera, fue presentado en Argentinas y Europa. Editorial Lenguamadre, 2021. El exilio no olvida – Una intensa historia de amor, con prólogos de Adolfo Pérez Esquivel y Ana María Careaga, fue presentado en la Casa de las Madres y en el viejo continente entre agosto y diciembre de 2025. GOGOL Ediciones, 2025
Revolución es la Palabra – Encuentros en El Tugurio por Radio Nacional: www.radionacional.com.ar/tag/revolucion-es-la-palabra/ Contacto: marianadufour@hotmail.com
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Realmente este personaje – Osvaldo Bayer – es una persona – que no se lo puede calificar como Intelectual — en el año 1984, la Asociacion ALA – ARTISTAS LATINO AMERICANOS en BERLIN – organizó – la SEMANA ARGENTINA – con el proposito de Festejar le 25 de MAYO – y aprovechando la oportunidad – de conectarnos – con Mercedes Sosa – Atahuallpa Yupanqui – Jaime Torres & Ensemble – Gran Fiesta Tango presentando en la Universidad Libre – con Profesores Catedraticos Argentinos – Temas Politicos – sociales incluso una presentación de Fútbol – Los Gauchos vs Hertha y muchos otros Grupos mas – invitando a OSVALDO BAYER y su hija quien participo en Theatro, quien acepto para dar una Conferencia ya que el – se encontraba asilado -en Berlin, todo este trabajo intenso – se comunico por por intermedio de la Prensa Alemana – Tagespiegel, Zitty – Tip – muchos otros más — y este – Osvaldo Bayer hizo una – declaración – a ZITTY — que este Festival presentaban – los MILITARES — ya que en ese tiempo Alafozini llegó a la Presidente y los Militares escapaban de Argentina. De tal manera teníamos muchas discusiones – y lo denunciamos por ser un traidor a su mismo país. Con la insolencia que este personaje tenía – no llegó ni a – disculparse.
Esta fue nuestra mala experiencia con este – OSVALDO BAYER –
Aprovechando esta oportunidad – les hacemos conocer lo que realmente es esta persona- que lo conocimos personalmente – Arrogante – como ya se pueden imajinar.