El Butacón – Concurso de escritura

El Butacón es el nombre de una tertulia creada originalmente por inmigrantes españoles en Hamburgo en torno a la palabra y al idioma español. Cuando el Instituto Cervantes creó sus centros en Alemania, el testigo de la palabra pasó a manos latinoamericanas. Cumple 50 años de existencia. Por la tertulia han pasado voces tan importantes como el chileno Luís Sepúlveda, la igualmente chilena Mª Angelica Muñoz o Diego Escobar del Ecuador. Ahora presenta su concurso internacional de escritura. En este artículo conversamos con sus promotores, la pareja José Napoleón y Gesine Mariona, ofrecemos un testimonio de una de sus participantes, y las bases del concurso.

Entrevista

Testimonio de Mª Angélica Muñoz

Bases del concurso


Me gustaría pedirles, para empezar, que se presenten.

JOSÉ. Buenos días, amigas y amigos en Alemania. Mi nombre es José Napoleón Mariona y aquí está mi esposa Gesine Mariona. Somos los coordinadores de la tertulia literaria El Butacón de Hamburgo. Estamos celebrando el año cincuenta porque fue fundada un 11 de septiembre de 1976 aquí en Hamburgo por obreros españoles que añoraban manejar el idioma español. Estaban sumergidos en medio de un ambiente donde, en la escuela, sus hijos solo hablaban alemán, en los empleos solo se hablaba alemán y en el vecindario también solamente se hablaba alemán, de tal manera que poco a poco la añoranza por el idioma fue empujando a este grupo a reunirse los viernes, exactamente los segundos y los cuartos viernes del mes. Esa tradición la hemos mantenido en estos 50 años.

¿De dónde vienen ustedes?

JOSÉ. El grupo español dejó esta obra en el momento en que se fundó el Instituto Cervantes, porque tenía el patrocinio del Consulado de España aquí en Hamburgo, y pasó a manos de los latinoamericanos. Yo soy salvadoreño, y mi esposa ha nacido aquí en Hamburgo.

GESINE. Pero soy latina de corazón. Nací aquí en Hamburgo, donde he vivido mis años de juventud. Me fui pronto a Centroamérica. Llegué a Honduras, después Guatemala, después El Salvador. Regresé a Europa y fui agente consular del consulado de El Ecuador en Hamburgo durante treinta años. Ahí me jubilé y ahora, entre otras mil cosas, estamos haciendo esta tertulia literaria junto con Napoleón desde 1991. La idea del Instituto Cervantes fue incorporar todas esas iniciativas que se habían formado alrededor del mundo en las diferentes sucursales del Instituto Cervantes. Lastimosamente, el primer Instituto Cervantes en Alemania se fundó en Bremen y no en Hamburgo, y era mucho pedir que los españoles fueran a viajar cada quince días a Bremen. Además, nuestra filosofía es mantener vivas en el exilio, o en el exterior, la lengua y la cultura iberoamericanas, incluyendo, como decía Napoleón, la posibilidad de que participen también los latinoamericanos y también los alemanes que dominan más o menos el español.

¿Qué relación tiene con el español con la literatura en español?

GESINE. Bueno, la literatura en general es mi lectura favorita. Y respecto al español, haber vivido sumergida en la cultura y la lengua en Centroamérica y en el Ecuador, creo que me da suficiente conocimiento para decir que eso es lo que me gusta.

¿Tiene autores preferentes en el mundo de la literatura en español?

GESINE. No, y justamente esa es la idea de El Butacón. Nosotros no presentamos a escritores conocidos, aunque también. La idea es que el migrante hable, escriba y conozca o reconozca su cultura, su historia y su tradición, y por eso lo animamos a escribir. Por eso, también, el concurso literario, para que se pongan a escribir. Esto no es un premio al más famoso, al más literato, a pesar de que el primer premio fue para Luis Sepúlveda, el chileno. El título de su trabajo fue “Vamos al Spermüll mi amor”, cuando todavía nadie lo conocía.

JOSÉ. Con ese poema ganó el premio del concurso literario anual que nosotros promovemos.

¿Por qué se vino usted a Alemania?

JOSÉ. Pues hombre, resulta ser que yo tuve el primer oficio como diplomático de El Salvador asignado a Europa. Simplemente me asignaron a Europa, y esa es la razón por la que vine a parar por aquí. Yo he estado representando a El Salvador, acreditado frente a países muy diferentes, la Federación Rusa, Turquía, República Checa, Polonia, Austria, Dinamarca y, lógicamente, Alemania. Lo que pasa es que los países muy pequeños no tienen presupuestos grandes como para rotar al personal por un lado, y, por otro lado, se dan algunas coyunturas, como felizmente sucedió conmigo. Las agendas de cooperación a veces se tardan un poco en realizarse, y engrana el final de un período presidencial con el siguiente, sin que se hayan llevado a cabo las fases finales de los convenios anteriores, de tal manera que esto es una cadena sin fin, y esto motivó que mi carrera se desarrollara totalmente en Europa. Me jubilé en el año 2011. Tras jubilarme y la razón de que Gesine es de aquí de Hamburgo, pues nos motivó a situar nuestra sede en esta ciudad y adopté mi segundo oficio, el de autor. Estoy escribiendo algunos libros que ya se han publicado, y ensayos y valoraciones políticas que envío los lunes con la intención de poner de manifiesto cómo se percibe en Alemania, y en Europa, la imagen de los países latinoamericanos. O sea, que de lunes a lunes vamos adoptando algunos temas y materias que ilustran cómo es esa percepción, a través de temas concretos como derecho comparado o costumbres o culturas comparadas. Para esto tengo que hacer algún trabajo de investigación. Estos envíos que yo hago los lunes van a parar normalmente a las rectorías de las universidades y a los ministerios de Relaciones Exteriores de los países latinoamericanos y a las gremiales empresariales, sobre todo las de turismo y las cámaras de comercio. Mi intención es demostrar que no hay muchas aristas que nos distancien con Europa. América Latina, creo yo, es el continente más europeo en este momento, porque no hemos tenido el flagelo de la migración de cultura ajena en estos últimos cincuenta años, mientras que ese impacto en Europa sí es sensible y ha modificado todo el pensamiento europeo.

¿Cómo ve la sociedad latinoamericana aquí en Alemania?

JOSÉ. Bueno, aquí hay tres cuestiones. Una es el becario, que tiene un pie aquí, y un pie de regreso, pero de repente pues se enamora, se casa y trata de quedarse, o le hacen una oferta laboral. El otro grupo es el del migrante económico, y ese sí tiene muchos problemas, porque el federalismo en Alemania le pone obstáculos al reconocimiento de los títulos de una manera automática, de tal manera que si uno viene con el título de doctor en medicina y cae en uno de los dieciséis estados federales, pues, con suerte, le van a reconocer el título bastante rápido, pero con mala suerte, esto va a tardarse por lo menos cinco años. Luego está el problema de conocer el idioma. Esto se tarda un poco más en tanto que la base cognoscitiva del propio idioma español con el que viene dotado el migrante latinoamericano, sea más o menos de su manejo. Es decir, que la herramienta gramatical es lo que decide la velocidad de avance para instalarse aquí en el idioma alemán. Y el tercer grupo, pues son las segundas y terceras generaciones, que, por razones de acomodo, porque hay cierta comodidad de alejarse del idioma español, tenemos el problema de presentar el idioma español con su armoniosidad, con su belleza, para animar a esas generaciones a que se acerquen al idioma. Normalmente notamos un rechazo en los jóvenes hasta los doce años de edad. A partir de esa edad comienza un periodo de indecisión que puede llegar hasta los veinte años, pero al llegar más o menos a los dieciocho o veinte años, vemos que hay una repunta nuevamente y un redescubrimiento de los valores culturales que están contenidos en la biografía de sus papás. De esta manera hay, dijéramos, flujos y reflujos, como mareas, en la vida y en la biografía de los migrantes latinoamericanos. Aquí hay una conexión entre conocimiento y capacidad laboral. Si la gente no está capacitada a través de una certificación laboral, por ejemplo, en el sistema dual con oficios, es muy difícil mantener el paso, y hay que confesarse como inútil para empleos fijos y hay que aceptar los trabajos de contratación de tiempo parcial. Esto es un problema enorme, porque con el pasar del tiempo y cuando va avanzando el proceso de integración de la familia migrante, se dan cuenta de que ya tienen cincuenta años de edad y solo les faltan diez o quince años para llegar a la jubilación y no han contribuido de manera constante, entonces la cifra final que sale del cálculo de la empresa estatal de jubilación es insuficiente. Por esa razón nosotros, al hacer literatura, tenemos que compensar la literatura del realismo con la literatura del idealismo.

GESINE. El Butacón fue fundado por petición de obreros españoles en Alemania y sus alrededores, pero el grupo que se juntó fueron varios profesores universitarios españoles y alemanes, libreros alemanes y españoles, y artistas, y un grupo de obreros. Así que creo que ya entonces representaba los diversos niveles de preparación, así como estamos tratando de mantener ahora.

El Butacón tiene una función ahí muy importante, múltiple, entre social, emocional, también de identidad cultural. Estos temas que me está contando, ¿salen en los textos que escriben?

JOSÉ. Sí, normalmente hay una laceración psicológica perenne, constante, pero que está sublimada en la mente de nuestros migrantes latinoamericanos, es decir, están dolidos, pero no saben cómo articularlo. El resentimiento es, dijéramos, lo que está más a flor de piel. Se va presentando una situación en la que es la primera necesidad, gritar mi decepción, la razón por la cual salí del país. Detrás de eso hay toda una riqueza de volver la mirada hacia adentro, hacia la intimidad y, de repente, redescubrir que no todo lo que se dejó atrás era tan feo, era tan negativo, y hay una belleza en la pobreza, y hay una belleza en la miseria, y hay una belleza metida ahí en aquel cuadro indescriptible de falta de esperanza que los acompañó al momento de decidir venirse. La literatura va, dijéramos, facilitando el trabajo de catarsis, y la gente comienza a revalorar lo suyo y a revalorarse, y ese es el momento más dramático para nosotros en términos positivos, porque hemos tenido participantes casi analfabetas, es decir, apenas sabían leer, y la lectura comprensiva era un poco difícil. Tenían problemas para llenar formularios, por ejemplo. En la medida que fueron oyendo a los demás, se fueron animando. Por esa razón, una de las tertulias favoritas que tenemos se llama La lectura de los presentes. Es una lectura colectiva de más o menos ocho a diez minutos por participante. Te puedes imaginar una sesión en la que cinco o seis personas que jamás han escrito más allá de dos páginas, te leen una frase, dos frases o media página, y ese es el primer peldaño que ellos dan para abandonar aquella necesidad de comunicación, de dar su grito de desesperación, para trabajar verdaderamente en forma intelectual cuál es su situación real. Los temas que se manejan son infinitamente amplios, pero nosotros tratamos de que la gente no caiga en la profundidad, porque entonces el tema se los come, se los lleva al fondo del océano. Mientras que están flotando, la cosa es, dijéramos, más digerible. Así hemos ido avanzando. Te puedes imaginar que manejar dos tertulias al mes durante cincuenta años es bastante trabajo, pero le agregamos el concurso y le agregamos la edición del concurso.

Me gustaría hacer una pregunta a Gesine. ¿Hay en algún momento un descubrimiento de Alemania? ¿Se supera ese resentimiento y se descubre este país, o nunca se llega a ese punto?

GESINE. Para mí eso depende propiamente de la persona. Algunos sí, otros no. Lo que es importantísimo para mí es que descubren o redescubren su propia identidad. La persona que llega aquí y logra descubrir su propia identidad, entonces, la refuerza, y también se interesa por la cultura alemana. La persona que va nadando por el mundo no va a profundizar ni en lo uno ni en lo otro, y de esos, lastimosamente, hay muchos que viven un poquito al día. Por eso nosotros siempre ponemos un tema al concurso y este año el tema es “50 años”, para comparar, si quieren, la vida de antes de ellos con la vida de hoy aquí. Y ahí están obligados a comparar y ver los pros y los contras.

¿Cómo se va a desarrollar en el futuro El Butacón? ¿Tiene planes de cambio, o van a seguir con la misma tónica?

JOSÉ. Yo creo que cambiar de caballo a la mitad de la carrera siempre ha traído problemas. Hasta ahora nos ha funcionado muy bien esto de reunirnos dos veces por semana con una tónica totalmente gratuita. Es decir, que si me preguntasen por qué ha durado cincuenta años, yo diría que, sobre todo, porque las reuniones y las actividades son gratis. Esto tiene como resultado que, al no tener subvenciones, nos abre un campo maravilloso para declararnos libres de influencias ideológicas. Por lo tanto, los autores que tienen alguna tendencia política hacia la izquierda o hacia la derecha se sienten absolutamente libres en nuestra plataforma como para hablar de lo suyo sin transgredir, dijéramos, ese marco ético y legal de no hacer proselitismo con lo que están presentando. Es decir, El Butacón, francamente, como de lo que se trata es de una tertulia, no tiene presentaciones académicas, y la pretensión es de que, en esos noventa minutos, quizás la mitad del tiempo sea de entrega del mensaje del contertulio que maneja esa tertulia ese día, y la segunda mitad del tiempo es libre para contestar preguntas, respuestas, comentarios y demás, porque ahí es donde nosotros encarnamos nuestro objetivo, que la gente hable, en español. Es maravilloso ver, por ejemplo, en una reunión representantes de nueve naciones diferentes y hablan todos en el mismo idioma. Lo único que los distingue es la melodía. La gente sale de la reunión reconfortada en todas sus carencias y deficiencias. Aquí han nacido unas amistades muy íntimas y han desarrollado muchas acciones de ayuda solidaria a nivel horizontal. Yo creo que este acompañamiento del tejido social que se va rezurciendo estaba un poco desgarrado. Es una ganancia adicional que nosotros no vislumbramos dentro del trabajo de promoción literaria, porque lo que estamos promoviendo es el idioma.

¿Cuál es la proporción de hombres y mujeres?

JOSÉ. Tenemos más mujeres que hombres. Yo diría que 80% de mujeres y 20% de hombres.

GESINE. Yo diría que 60% – 40%. Primero quisiera resaltar que no somos una asociación, como dicen en alemán, ningún Verein. No hay membresía, los que vienen vienen por su cuenta, porque quieren. Y creo que es importante que lo mantengamos así. Ahora también me he fijado, con el pasar de los años, en la gente que asistió y sigue asistiendo. Unos se van, otros regresan a España, otros se mueren, pero hay algunos que están ahí durante muchos años. Ahora tenemos banqueros, tenemos una jueza, tenemos profesores, tenemos artistas. Con el pasado de los años se han dado cuenta de que, como decía Napoleón, prepararse vale la pena y da gusto participar en su ambiente, en su lengua, en su cultura. Así que con los años ha cambiado un poquito la audiencia.

¿Cuántos asistentes tienen cada vez?

JOSÉ. Entre 20 y 30. A veces tenemos que traer más sillas de las aulas.

De izda. a dcha.: Mª Ángeles Muñoz, José Napoleón Marona y Gesine Mariona

¿Tienen un local fijo?

JOSÉ. Por el momento estamos alojados en una un maravilloso instituto de idiomas, se llama prolingüis. Ya se acerca a los ochenta años de existencia. Tiene más o menos dieciséis idiomas a escoger, es un club, la gente paga para poder participar en todos los cursos que le dé la gana, el tiempo que quiera, etcétera. El aula que usamos está situada en el sótano, se llama U2, ahí nos reunimos a partir de las 7:30 de la tarde de esos viernes, segundos y cuartos. El aula está ocupada por el profesor de italiano antes de nosotros. Se airea un poco y entramos nosotros hasta, más o menos, las nueve de la noche. De ahí ya cerramos la sesión lentamente y nos vamos.

GESINE. Estuvimos en el otro extremo de la ciudad durante quince o veinte años. En la torre de los filósofos en la Universidad, en el último piso de arriba, con una maravillosa vista sobre todo Hamburgo. Se tuvo que renovar y liberar de asbesto.

JOSÉ. El aula actual tiene algunas facilidades para internet o para hacer presentaciones digitales. Eso nos facilita cuando alguien quiere ayudarse con algún film. Normalmente nosotros preferimos que se atengan a leer un texto y a esperar que les caigan los comentarios. Ahí es cuando se pone más con vida la reunión porque surge el idioma y la magia del idioma y ese cabalgar de los verbos, el adverbio y todo el asunto sin que lo expliquemos, la gente le va cayendo la fórmula del manejo del idioma, por comparación, porque hay algunos giros gramaticales. Cada uno tiene su impronta según su origen.

Se ve que le invierten mucha pasión.

GESINE. También hemos dado tertulias en catalán, en vasco, en aymara. Hace dos meses hice una presentación de leyendas ecuatorianas en español, con la ayuda de audiovisual, con muestras de quichua.

JOSÉ. El caso mío ya es diferente porque en Guatemala hay 23 etnias y 23 idiomas diferentes. En el caso de El Salvador no porque la cultura indígena fue masacrada en el año 32 y así se llama, dentro de los términos de salvadoreños, La Matanza. Los indígenas después decidieron no volver a hablar el idioma en público, incluyendo las ceremonias secretas, que antes eran públicas y pasaron a ser secretas desde entonces. La percepción de la cultura maya en El Salvador es que no existe, pero sí hay y está viva. Justamente mi primer libro se llama Revelaciones del Popol Vuh, son reminiscencias de mi mamá, que era una princesa de una de las tribus. Ella era una mezcla de español con indio y yo escuché desde muy temprana edad lo que ella hablaba con los chamanes en términos de chamana. Ahí fueron explicando ellos qué es lo que significa el texto del Popol Vuh. Y al morir mi mamá me dijo, mire, publíquelo, pero hasta que hayan pasado 52 lunas después de mi entierro. Y así eso me dio tiempo para escribir de memoria qué es lo que significa cada una de las frases del Popol Vuh. Salieron cincuenta capítulos o cincuenta revelaciones para el siglo XXI.

El concurso

Hablemos del concurso. Tiene un lema, “50 años”. Pero claro, hay gente que ni siquiera tiene esa edad.

GESINE. Eso no importa: puede ser hace cincuenta años, dentro de cincuenta años, los años cincuenta de mi país, los que cada uno se imagine.

¿Quién forma el jurado del concurso?

JOSÉ. El jurado se conforma por un grupo rotativo de los propios contertulios. Es decir, normalmente, como coordinadores, nos quedamos afuera, pero intervenimos en la preparación, la participación es anónima. Tratamos de guardar el anonimato, pero ayudamos al jurado a mantener una línea en la que se presta atención a lo emocional de cada uno y no a lo técnico. Es decir, que se califique como bueno, regular o malo aquello que me gusta más, me gusta menos o más o menos me gusta. Esos son los criterios, tomando en cuenta que la mayoría, por no decir todos los participantes, son personas que no escriben, sino que se están asomando por primera vez a este salto mortal de participar en un concurso.

GESINE. Quisiera agregar que el jurado está formado, básicamente, por miembros de El Butacon. Son las personas más preparadas. No es que los otros no escriban, sino que no escriben profesionalmente. Como acaba de decir Napoleón, no se trata de la mejor gramática o de la mejor forma de expresarse, sino lo que más les ciega al corazón, tomando en cuenta, por supuesto, ciertas bases literarias.

JOSÉ. Yo tengo que agregar algo. Como diplomático latinoamericano, yo utilizo el concurso como arma porque el resultado aparece en nuestro cuaderno literario que se llama Viento Sur. Ahí aparecen las fotocopias de las participaciones al concurso. Esto yo lo comparto con las embajadas latinoamericanas para darles a conocer el grado de manejo del idioma que tiene la población latinoamericana en el exilio. Es decir, con todos los errores gramaticales y todo lo que pueda contener el amateurismo en este caso, esto para mí tiene un valor positivo porque me sirve para que las embajadas en Berlín le recuerden a nuestras sedes, allá en nuestros países, que ni tenemos presupuestos adecuados, ni tenemos personal, ni tenemos asignación de programas. Hay una desolación de la posición cultural latinoamericana. El Instituto Cervantes hace lo suyo por España, no le podemos encaramar, encima, que también promueva América Latina. Este es un trabajo que tienen que hacer mis colegas de las embajadas. Yo doy clases de español a los alemanes que manejan el español, y me voy enterando de cómo hay, dijéramos, algunas discreciones en el pensamiento alemán de personas mayores de cincuenta años de edad en cuanto a percibir a Latinoamérica en términos de España. Me voy a explicar. Gracias a la magia de Hollywood, resulta que en los años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado, la cinematografía norteamericana decidió replantear los temas españoles con un paisaje mexicano, con artistas mexicanos, y entonces el pobre consumidor alemán se fue acostumbrando a ver España bajo una óptica mexicana y se traspasó a todo el continente latinoamericano, es decir, para los alemanes que están platicando conmigo en español aquí en Hamburgo, Latinoamérica es México, España es México. Corregir esta cuestión para mí ya viene siendo, en mi segundo oficio, pues casi una devoción.

El concurso, entonces, tiene un objetivo muy cercano al de la propia tertulia: darle herramientas más o menos literarias al migrante para elaborar sus procesos sociales, emocionales, familiares. ¿El concurso es de poesía, de prosa, es narrativa, o no está definido?

JOSÉ. No está definido. Se admite todo.

GESINE. Hay un límite de dos páginas. Eso les obliga a cierta forma de síntesis.

JOSÉ. También hay una razón técnica, tenemos que hacer el cuaderno literario. El tipo de letra y otros detalles lo dejamos abierto lo más posible para no inhibir a las personas para que participen.

¿Cuáles son las fechas?

JOSÉ. Hemos lanzado la convocatoria el mes de abril y hay tiempo hasta el 10 de octubre de 2026 para enviar las obras

Y el fallo, ¿cuándo se sabrá?

GESINE. El 31 de octubre. Nos juntamos, lo discutimos y se da a conocer. La entrega del premio es en diciembre y el premio no es dinero, porque la idea no es ganar dinero. La idea es animar a escribir y a leer. El premio es un pergamino, una copa plateada y un lote de libros para leer más.

JOSÉ. Todo lo que hacemos es en términos de voluntariado. Yo estoy participando con la Asociación de Periodistas Extranjeros Residentes en Hamburgo. Esa es una agrupación, quizás la más antigua de Alemania, que nació en 1949. El único que habla español o que escribe en español soy yo. Entonces, me siento bastante solitario ahí. Estoy tratando de hacer un trabajo de expansión para poder traer a nuevos periodistas hispanohablantes.


EL BUTACÓN, MÁS ALLÁ DE UNA TERTULIA

Por María Angélica Muñoz Jiménez

Recuerdo escuchar a Gesine y Napoleón Mariona contar los inicios de El Butacón en la bodega de un restaurante en Hamburgo. No fueron intelectuales quienes fundaron la tertulia, sino trabajadores españoles que ansiaban reunirse para oír historias en su lengua natal. Los oyentes se sentaban en cajas de cerveza y el lector se adueñaba de «el butacón», un sillón rescatado del Sperrmüll —esos muebles viejos que los vecinos desechan en las calles, donde permanecen hasta la recolección por los servicios municipales—. A ese entorno espartano ellos fueron invitados por primera vez y quedaron prendados de inmediato por el espíritu de la palabra bien dicha, sin saber a priori que ellos continuarían aquel legado. A lo largo del tiempo, la tertulia se ha mudado a diferentes sedes: un salón de la Universidad de Hamburgo, la biblioteca del Instituto Cervantes en la Chilehaus, el Kulturwerk en Rahlstedt y, recientemente, la academia de idiomas Prolinguis. No importa dónde: coordinadores y tertulianos han sabido mantener viva la llama, porque los libros nunca mueren y las palabras nos unen.

Hace tiempo que El Butacón se convirtió en mi hogar de letras. Llegué a la tertulia como escritora primeriza a finales de dos mil dieciocho con mi libro de cuentos y poemas La mágica emoción de ser humano. Un año antes, mi amiga española Ana María Aguarod-Schmitz y su esposo se habían mudado a Hamburgo, y ella me relataba lo encantada que estaba de haber encontrado aquel grupo humano para escuchar literatura en español. —Nos reunimos dos viernes al mes —me decía—, siempre salgo de allí con el deleite de ideas nuevas reverberando en mi cabeza. Después están las postertulias en un bar y es tan entretenido… ¡Tienes que venir! —insistía llena de entusiasmo, mientras no paraba de animarme a presentar mi libro y se ofrecía como nexo con los anfitriones.

En paralelo, ese mismo año yo había conocido a la psicóloga y poeta mexicana María Teresa González en un seminario sobre migración organizado por la Universidad de Hamburgo. La química entre nosotras fue inmediata y ella también me invitó a sumarme al encuentro. Así, un veintitrés de noviembre de dos mil dieciocho y amadrinada por dos mujeres extraordinarias, llegué a la biblioteca del Instituto Cervantes en la Chilehaus, el espacio físico de El Butacón en aquel entonces. Ser chilena y llegar con mi prosa y poesía a ese emblemático edificio, declarado patrimonio histórico, revistió el momento de un significado simbólico profundo. Con un fondo de estanterías repletas de libros, conocí a Gesine y Napoleón, diplomáticos jubilados y matrimonio bicultural alemán-salvadoreño, quienes enseguida me acogieron con su natural calidez.

Confieso que mi estómago estaba hecho nudos al sentarme en el Butacón, mientras Napoleón hacía una minuciosa reflexión sobre el trasfondo filosófico de mi obra, algo que hasta ese instante yo misma no había sido capaz de vislumbrar. Agradecí cada una de sus palabras y, sobre todo, su presencia a mi lado como autora debutante. Es esencial encontrar personas como Gesine y Napoleón, amantes de la literatura y guías que, con humanidad, allanan con sus conocimientos el camino de quienes venimos detrás. De igual importancia es hallar un público respetuoso que no solo escuche con atención, sino que después comente y pregunte con genuino interés. Me siento afortunada porque viví un espléndido bautizo literario, una experiencia radicalmente opuesta a la escritura en solitario. Ese fue el impulso que me dio la fuerza y la confianza para seguir escribiendo. A mi parecer, de eso se trata una tertulia: de crecer juntos honrando nuestras raíces, de abrazarnos con verbos y aplaudir con adjetivos sin perder de vista los sustantivos.

Desde entonces intento acudir a los encuentros tan a menudo como puedo, a pesar de los trescientos cincuenta kilómetros de distancia que me separan desde Dorsten, en Renania del Norte-Westfalia. Y es que Hamburgo —la hermosa ciudad portuaria donde nació y se crio mi esposo— se siente demasiado cerca de mi corazón. En El Butacón he seguido compartiendo la lectura de mis libros: Puro impuro Chile, Peregrina de octubre, Tiempos de pandemia, memorias y los ensayos aún inéditos sobre Pablo Neruda en Sri Lanka y Gabriela Sri Lanka y Gabriela Mistral en México. Próximamente sumaré a esta lista Mariposas migratorias, una antología poética del colectivo Nuna, del cual formo parte.

En este espacio he coincidido con poetas, escritores y un variopinto grupo de personas alemanas, españolas y latinoamericanas unidas por el amor a las letras hispanas. Reunidos en ese entorno seguro, nos emocionamos con versos, historias y reflexiones. Mi amiga Ana María partió durante la pandemia; no obstante, en El Butacón lo visible y lo invisible habitan en íntima sinergia. Cuando la palabra se lee en voz alta, vibra en el ambiente, nos alcanza y nos penetra hasta la médula. Nos devuelve esa identidad tan necesaria cuando se vive en un país con otra cultura y un idioma tan distinto al nuestro. Leer a los escritores —vivos y muertos— mientras recorremos la tinta de la península ibérica y toda la versátil Latinoamérica nos ayuda a hermanarnos y a conocernos mejor a nosotros mismos. ¡Gracias, El Butacón, por existir!


CONCURSO

50 AÑOS AL SERVICIO DE LA LITERATURA ESPAÑOLA E INDOAMERICANA

La Tertulia literaria «EL BUTACON» convoca a su Certamen Literario de la Lengua Española 2026 que tendrá lugar en Hamburgo el día sábado, 31 de octubre del 2026.

 BASES

1- TEMA DEL CONCURSO:  Cincuenta años.

2- MODALIDAD DEL CONCURSO: POESIA O PROSA.

3- PREMIO: “EL BUTACON» con derecho a:

  • a) Lote de libros,
  • b) copa plateada,
  • c) pergamino.

Podrán participar todas las autoras o todos los autores que residen fuera de España y Latinoamérica, sin distinción de nacionalidad, que escriben en idioma español.

Cada autora o autor podrá enviar hasta dos (2) trabajos, con una extensión máxima de dos (2) hojas escritas “a máquina” –  es decir, no se admitirán manuscritos – a una sola cara y a “doble espacio” cada trabajo.

Cada autora o autor es responsable de la autenticidad de sus obras, las cuales deberán ser inéditas.

Las obras deberán ser enviadas hasta el 10 de octubre de 2026 por correo dirigidas a:

Tertulia literaria “El Butacón”. José Napoleón Mariona

Rummelsburger Str. 25. D22147 Hamburg. República Federal de Alemania

Dentro del sobre deberán encontrarse las obras sin ninguna indicación del nombre verdadero de la autora o del autor, denominándolas cada una con un título. Además contendrá otro sobre cerrado con el nombre completo, la nacionalidad, la dirección postal completa y, de ser posible, también el número de teléfono y la dirección electrónica, mencionando en el exterior de este sobre cerrado únicamente el nombre de la o las obras enviadas a concurso.

Serán declaradas fuera de concurso las obras que no se atengan estrictamente a estas normas.

El Jurado Calificador estará formado por personas idóneas en la materia, especialmente nombradas para este concurso. Ellos decidirán en reunión secreta a celebrarse el sábado 31 de octubre, por simple mayoría.

NO se devolverán los originales presentados al certamen.

El fallo será comunicado inmediatamente a las autoras/los autores premiados/as para que, si lo desean, puedan leer personalmente su obra durante la Fiesta Floral.

Las obras premiadas y las concursantes que la redacción considere interesantes serán publicadas en el cuaderno literario «VIENTO SUR» de esta Tertulia.

Se reserva el derecho de declarar desierto el concurso si no hay un número razonable de participantes.          

Hamburgo, mayo de 2026

COORDINACION:  Napoleón y Gesine Mariona y María Elena Valle. Contacto: napoleon.mariona@gmail.com


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Iñaki Tarrés

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