Entrar en el folklore alemán, en sus criaturas míticas, es un camino fascinante. Mi primer contacto con la mitología germánica fue cuando una audaz profesora de literatura de mi colegio secundario nos hizo leer El Cantar de los Nibelungos. Todavía conservo aquel ejemplar. Yo tenía 14 años.
Allí –yo ya era curioso– descubrí que cada región alemana tenía sus propios héroes, sus criaturas y sus propios relatos. En un mundo sin internet era poco lo que se podía investigar, pero igual lo hice.
Este artículo, que escribí con mucho placer, busca llenar la curiosidad que me generó siempre una de esas leyendas. De todas las criaturas germánicas mi favorita personal es “Lorelei”, quizás el más famoso de los espíritus del agua alemanes, la versión germana de las sirenas griegas, una hermosa mujer que vive –según la leyenda– en las rocas del río Rin. Su hermosura, sin embargo, dicen que lleva a la muerte a quien la mira demasiado. Contaremos esta historia, entonces, con cuidado.

¿Pero quién es esta criatura misteriosa? Corramos juntos el velo que la cubre.
En primer lugar, encontraremos algunas pistas sobre ella ya en su nombre.
El nombre “Lorelei” podría derivar de una antigua palabra germánica que significaría «roca murmurante». La sílaba «lei» significa «roca» o «peñasco» en alemán. Por lo tanto, Lorelei se traduce, fácilmente, como «la roca que atrae».
De acuerdo a la leyenda, Lorelei lleva con su canto a la perdición a los marineros del río Rin, causando, por pura maldad, que choquen con las peligrosas piedras de ese río tan turbulento y perezcan en las aguas.
Su voz se describe como seductora e irresistible; pero letal para quien la oye. Se la describe como una mujer rubia, con cabellos largos y sedosos, de ropas blancas, que aparece siempre en lo alto de un risco, aquel que, precisamente, tiene su mismo nombre. Desde allí atrae al descuidado que la mira.
Atracción es, claramente, la palabra que define este mito. Pensemos un momento en alguna atracción que hayamos sentido alguna vez por algo o alguien.
Se trata de un sentimiento humano, superior a nuestra filosofía, una corriente magnética que nos atrae como un imán y que nos quita, de a poco, la voluntad, y nos lleva como las mareas hacia el objeto deseado incluso pese a nuestro deseo.
En esta atracción, sentimiento tan humano, encuentra su fuerza Lorelei según la leyenda, y eso la hace tan peligrosa y seductora.
Pero vamos a intentar, por unos minutos –aunque somos hombres de fe, también somos hombres de ciencia y de archivos–, intentar ponernos racionalistas y explicar el origen de esta leyenda de una manera sistemática.
El risco llamado Lorelei se halla en el Valle Superior del Medio Rin, muy cerca de St. Goarshausen, cerca también de Bingen. Su idílica ubicación, en una zona que se denomina “Rin romántico” (Romantischer Rhein en alemán), forma parte del conjunto que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2002.

Alrededor de este risco hay muchas zonas repletas de piedras, con salientes rocosas traicioneras, afiladas e inesperadas, y sectores de aguas muy poco profundas que, combinados con una corriente rápida, hacen de este un lugar peligrosísimo para la navegación.
Este rincón del Rin es una importante vía comercial y parece que a lo largo de la historia del río numerosos marineros, especialmente los desprevenidos, han perdido sus vidas allí. De allí a inventar una criatura que hundiera los barcos con su voz había solo un paso.
“Hoy en día, la ruta más segura a través de las aguas que rodean el Lorelei –como se conoce al acantilado– está señalizada para facilitar la navegación, pero durante la Edad Media se conocía como el tramo más peligroso del río. Aquí el Rin alcanza su nivel más profundo (25 metros) y más estrecho (113 metros) …”
Esta reputación de lugar nefasto fue lo que originó, parece, la leyenda. De acuerdo a los marineros, había “algo” en esa roca, algo más poderoso que ellos mismos que los llevaba a descuidar la navegación. Y ahí aparece, con su fuerza y su luz, la leyenda.
El mito ya estaba creado, faltaba alguien que lo cuente.
Con respecto a Lorelei, suele haber una confusión bastante difundida. Mucha gente cree que su historia pertenece a la mitología germánica, pero, según mis investigaciones, esto no es así.
En ninguna balada germánica, en ninguna saga o balada de la antigüedad aparece esta criatura. Su origen es, de hecho, bastante moderno.
La leyenda, en sus partes esenciales, surgió con el renacimiento romántico alemán del siglo XIX, precisamente en 1801, con el poeta Clemens Brentano. Muchas fuentes, de hecho, señalan directamente a Brentano como el “creador” de Lorelei. Veamos:
“En 1801 el autor alemán Clemens Brentano dio origen a la leyenda de la mujer de Lorelei con su balada Zu Bacharach am Rheine. En la balada, una hermosa mujer llamada Lore Lay, condenada por hechizar y asesinar hombres, cae muerta desde un acantilado, dejando tras sí el eco de su nombre…”
Su figura, sin embargo, se hizo mundialmente conocida sobre todo, con el hermoso poema de Heinrich Heine que lleva su nombre. Este poema, publicado por primera vez en 1827, cuenta los rasgos principales de su historia.
Algunos otros autores fueron puliendo el mito, cambiándole partes, sumando detalles. Había nacido Lorelei.
Desde entonces, curiosamente, como si la propia leyenda hubiera cobrado vida, comenzaron a sucederse los testimonios de aquellos que aseguran haberla visto en la zona, siempre sobre su roca homónima. Los relatos se incrementaron a partir de entonces y Lorelei pasó a ser parte del folklore de la región.
Quedan algunos puntos oscuros. Para algunos es una sirena, para otros una ninfa, para otros, en cambio, un espíritu acuático. Como sea, Lorelei vive para siempre en este poema.
Me permito poner la traducción en español del poema de Heine, para luego sumar el original en alemán:
“…No sé qué presagia
Que esté tan triste,
Un cuento de hadas de antaño
Que ahora no se va de mi cabeza.
El aire es fresco y oscurece
Sobre el tranquilo Rin;
La cima de la montaña brilla
Bajo el sol del atardecer.
La joven más hermosa está sentada
Tan hermosamente allá arriba,
Sus joyas de oro relucen,
Peina su cabello dorado,
Lo peina con un cepillo de oro
Y mientras lo peina, una canción canta;
Tiene una maravillosa,
poderosa melodía.
Se apodera del marinero en el barco
Con una pena salvaje y dolorosa;
Sus ojos solo miran hacia arriba,
Y no a las rocas de abajo.
Creo que al final las olas
Devoran el barco y al muchacho,
Y eso es lo que Loreley
hizo con su voz.”
Y aquí el original:
“…Ich weiß nicht, was soll es bedeuten,
Daß ich so traurig bin,
Ein Märchen aus uralten Zeiten,
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.
Die Luft ist kühl und es dunkelt,
Und ruhig fließt der Rhein;
Der Gipfel des Berges funkelt,
Im Abendsonnenschein.
Die schönste Jungfrau sitzet
Dort oben wunderbar,
Ihr gold’nes Geschmeide blitzet,
Sie kämmt ihr goldenes Haar,
Sie kämmt es mit goldenem Kamme,
Und singt ein Lied dabei;
Das hat eine wundersame,
Gewalt’ge Melodei.
Den Schiffer im kleinen Schiffe,
Ergreift es mit wildem Weh;
Er schaut nicht die Felsenriffe,
Er schaut nur hinauf in die Höh’.
Ich glaube, die Wellen verschlingen
Am Ende Schiffer und Kahn,
Und das hat mit ihrem Singen,
Die Loreley getan.”
El compositor Franz Liszt le dedicó una de sus canciones:
“Franz Liszt, como compositor, suele ser considerado autor de música para piano y de trece poemas sinfónicos, pero también escribió 87 canciones. Aunque era húngaro de nacimiento, se alineaba estrechamente con la estética musical alemana y unas 53 de sus canciones estaban adaptadas al alemán. Liszt escribió dos versiones de la canción, la primera en 1841 y la revisó en 1854…”
Hoy, alrededor del risco que lleva su nombre, todos la conocen y su mito –acaso ya inmortal– atrae al turismo. Tiene, incluso, una pequeña estatua que la recuerda.
Lorelei, criatura elusiva, mito moderno, vive hoy en la memoria universal y quizás, sentada en una roca del Rin, se ría de aquellos que hoy creen que no existe.
https://www.deutschland.de/en/the-siren-song-of-the-lorelei
https://muswrite.blogspot.com/2015/07/liszt-two-lieder-die-lorelei-s-273-o.html
Imagen de portada: Burg Katz y St. Goarshausen – Loreley aprox. 1920 © Ottmar Zieber, Public domain, via Wikimedia Commons

Alejandro Eduardo Perdomo
Tengo 42 años, vivo en Buenos Aires y soy Profesor de Historia. Además soy técnico en turismo y me gusta viajar por el mundo. De mañana doy clases en un Instituto y por la tarde investigo en los archivos y escribo.
Intenté mixturar estas dos pasiones en los tres libros que tengo publicados, titulados A un paso de María Antonieta (primera y segunda parte), donde cuento historias de Francia y de París, junto con mis impresiones al visitar esos lugares, y Reinas tristes de la historia de Europa, donde investigué sobre la vida de doce monarcas de todos los tiempos y sus vidas, pasiones y destinos. Actualmente estoy preparando otro libro titulado Misteriosa Europa, con enigmas sin resolver sobre la historia del Viejo Continente. Algunos de mis relatos se pueden escuchar en forma de audiolibros en Soundcloud.
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3 comentarios sobre “Loreley, la sirena del Rin”