Son miles de estudios los que se han hecho acerca de los vampiros. Cada región del mundo, prácticamente, tiene el suyo propio, adaptado al entorno y las creencias locales.
Más allá de particularismos, llama la atención de este mito este hecho: casi no hay mitología o folklore, en los cinco continentes, que no tenga en su listado a una criatura vampírica.
Cuando era chico, y me sumergía en estos temas –los vampiros resultan irresistibles a esa edad–, recuerdo haber pensado con lógica infantil que si cada cultura compartía una criatura semejante, entonces esa criatura debía ser real. Con ese énfasis que ponemos los niños cuando nos convencemos de algo, siempre creí en la existencia de los vampiros y me hice experto —por un tiempo, hasta que otro tema atrapó mi interés— en ellos.
No recuerdo haber leído hasta hace poco, sin embargo, que Baviera y sus alrededores tienen su propio vampiro. Tiene lógica: en un entorno rural y boscoso, esa exuberancia natural generó la creencia en una criatura nocturna, mortal y maligna.
El vampiro de Baviera se llama Nachzehrer. Esta criatura es parte del conjunto de lo que todas las fuentes que hallé llaman Volksglaube (creencias populares), hallando allí su origen y su mayor presencia mítica.
Según alguna de las fuentes su rastro se puede seguir por toda la región, como un hilo terrible de narraciones y relatos, e incluso se lo halla en lugares algo más al norte, como Grafenwoehr, Vilseck o Edelsfeld, donde lo conocen bien.
Lo aviso por si viajan por el lugar; allí todos conocen al vampiro de Baviera y les advertirán sobre él.
A diferencia de Lorelei (ver artículo anterior en esta misma revista), donde no pudimos establecer una conexión muy clara entre el significado de ese nombre y el idioma alemán, en este caso la cercanía es clarísima. La palabra alemana Nachzehrer puede dividirse en nach, que significa “después”, y Zehrer, que significa “que se alimenta de”.
La combinación refleja lo que es el Nachzehrer: una criatura que se alimenta de los humanos incluso después de su propia muerte. Eso lo convierte en vampiro, conceptualmente.
Sin embargo, por definición, la criatura de la que hablamos hoy «no llega» a ser un vampiro, y luego ahondaremos en este detalle.
Veamos la definición precisa de la criatura de la que estamos hablando hoy.
“…El Nachzehrer es un tipo de criatura devoradora de cadáveres en el folklore del norte de Alemania. Según la tradición, un cadáver se transforma en Nachzehrer bajo la luz de la luna llena. Tras la transformación, la criatura devora sus ropas funerarias y luego su propio cuerpo. También se alimenta de la fuerza vital de sus familiares que aún están vivos, provocando que se debiliten y mueran…” 1
Si leyeron con atención, los lectores más atentos habrán notado la primera diferencia con el nosferatu o vampiro tradicional, el de los Cárpatos, que es el del que el cine tomó la mayoría de los datos folklóricos que todos conocemos (el ajo, el espejo, el crucifijo, entre otros).
Un Nachzehrer, a diferencia de Drácula, por ejemplo, no bebe sangre; se alimenta de la “esencia vital” de las personas, especialmente de sus familiares. La distinción es importante.
Todo lo que sabemos sobre él está explicado de forma ordenada y precisa. Veamos por caso el relato, con precisión bávara, sobre cómo se forma un Nachzehrer.
“…Existen muchas formas en las que una persona puede convertirse en Nachzehrer tras la muerte. Se creía que si un bebé nacía con el saco amniótico intacto, estaba destinado a convertirse en Nachzehrer. Otra manera era si los familiares olvidaban colocar una moneda en la boca del difunto antes del entierro, o si era enterrado con ropa que tuviera su nombre escrito. Durante una peste, se pensaba que la primera persona en morir en una comunidad se levantaría como Nachzehrer. También se creía que quienes se suicidaban o morían en accidentes podían transformarse en Nachzehrer…” 2
Pero…¿cómo saber si estamos frente a un Nachzehrer? Es bastante sencillo. Sus principales características son dos y bien claras: por un lado, se come su propio sudario. Es lo primero de lo que se alimenta en su tumba, y lo que marca, en cierta forma, su destino.
También hace algo muy extraño, que no hallé en otras mitologías; se trata de una criatura que dentro de su tumba es muy ruidosa (no se aclara en que consisten esos ruidos), y el mito dice que haciendo silencio en un cementerio, se lo puede oír fácilmente. Sin embargo, no conviene acercarse a él; pocos han sobrevivido a tal encuentro si no conocen las “reglas” para asesinarlo, las que también veremos en este artículo.
Se lo suele encontrar mayormente en la región de Renania y Baviera. Si se acercan a la zona y les preguntan a los campesinos del lugar, todos contarán algún relato sobre él.
El mito parece haber surgido en la Edad Media y luego consolidarse y ampliarse en la Edad Moderna, sobre todo en los siglos XVII y XVIII. Allí se difundió hacia el norte y hacia el sur, como vimos. Comenzaron entonces los testimonios sobre sus apariciones.
El Nachzehrer está muy enraizado aún hoy, en esta época actual, en la zona, en los relatos folklóricos, y en la vida cotidiana de todos los que viven por allí.
“…Esta criatura puede conectarse con sus familiares vivos y atraerlos a su tumba, donde se alimenta de su fuerza vital y los mata. Cuanta más energía consume, más fuerte y peligroso se vuelve…” 3
Otra fuente nos aclara algo más con precisión:
“…El Nachzehrer carece del encanto afable y la capacidad de chupar sangre del vampiro de la cultura pop. En cambio, este monstruo se alimenta de su propia carne muerta y de la de otros cadáveres. Insatisfecho con una comida de cementerio, el Nachzehrer caza a su propia familia y se come su energía, sus cuerpos o ambos…” 3
Tampoco puede, por caso, convertir a otros con su mordida: no tiene ese poder. Esta es otra diferencia con el nosferatu.
Ahondaremos para finalizar sobre algo muy curioso: se trata de una criatura metódica y repetitiva, casi animal en sus instintos. Este metodismo lo hace presa fácil de quien se tome un mínimo de trabajo para rastrearlo.
De acuerdo a la leyenda, el lugar favorito para el Nachzehrer, y por ello mismo el lugar donde se lo puede encontrar más fácilmente, son las iglesias. Allí se guarece en noches tormentosas y es presa fácil de sus asesinos potenciales.
Algunas otras particularidades, muy extrañas, como casi todo en este mito:
“… A pesar de sus poderes, es relativamente fácil de matar. La forma clásica es decapitarlo y enterrar la cabeza y el cuerpo por separado. También puede derrotarse rompiéndole el cuello o clavando una estaca en su boca. Para prevenir que alguien se convierta en Nachzehrer, se aconsejaba a los familiares colocar una gran piedra en la boca del difunto con potencial de transformarse. También se podía clavar una estaca en la boca del cadáver…” 4
Criatura a la que sus propias costumbres, como vemos, le juegan en contra, un último detalle nos da –si cabe el término– algo de ternura y lástima; y veremos como este metodismo de hábitos terminará por condenarlo.
Se puede inutilizar al Nachzehrer esparciendo granos de arroz en su tumba. Este método funciona porque la criatura tiene un impulso mágico de contar cada grano de arroz a su alrededor.
Detalle entrañable que ilumina un poco una historia espantosa y con el que cerramos esta leyenda del folklore alemán.
Fuentes:
[1] https://warsandhistory.com/the-nachzehrer-german-corpse-eating-creature/
[2] https://warsandhistory.com/the-nachzehrer-german-corpse-eating-creature/
[3] https://www.army.mil/article/137089/germanys_ghouls_and_goblins
[4] https://mythologie-frei.fandom.com/de/wiki/Nachzehrer
Imagen de portada: diseñada con IA

Alejandro Eduardo Perdomo
Tengo 42 años, vivo en Buenos Aires y soy Profesor de Historia. Además soy técnico en turismo y me gusta viajar por el mundo. De mañana doy clases en un Instituto y por la tarde investigo en los archivos y escribo.
Intenté mixturar estas dos pasiones en los tres libros que tengo publicados, titulados A un paso de María Antonieta (primera y segunda parte), donde cuento historias de Francia y de París, junto con mis impresiones al visitar esos lugares, y Reinas tristes de la historia de Europa, donde investigué sobre la vida de doce monarcas de todos los tiempos y sus vidas, pasiones y destinos. Actualmente estoy preparando otro libro titulado Misteriosa Europa, con enigmas sin resolver sobre la historia del Viejo Continente. Algunos de mis relatos se pueden escuchar en forma de audiolibros en Soundcloud.
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2 comentarios sobre “El Nachzehrer: el vampiro de Baviera”