Una vez más, y como cada año por estas fechas, se celebra en el Instituto Cervantes de Berlín esta muy esperada cita con la tradición oral de contar cuentos, especialmente a las niñas y niños que hablan español.
Será el domingo 15 de marzo en la Rosenstr. 18 (Berlin-Mitte) a partir de las 10:00 de la mañana. Este año, Adriana Barrera y Sonia Garduño de Peters nos traen una serie de testimonios de cuenteras y cuenteros que han participado los años anteriores. Debemos lamentar la ausencia de una de sus fundadoras, Lili Prieto, a quien echaremos mucho de menos.
Es necesario reservar entrada. Se espera mucha afluencia de público.
Me contó un pajarito que desde hace ya algunos años, en el calendario familiar que pende de la pared del «wohnzimner» o de la cocina —o da igual en dónde esté—, una cruz señala el día en el que muchas familias berlinesas hispanohablantes, bilingües, multilingües… ¡y no sé qué otra chinche de íngües más!, se hacen una cita (ya casi obligada) al FESTIVAL BERLINÉS DE CUENTACUENTOS EN ESPAÑOL, que desde hace ya unos años —cuatro, para ser exactos— tiene lugar en el Instituto Cervantes de Berlín.
Y es que se dice por ahí: «El árbol más grande y frondoso también fue una semilla», y es así como esta semillita que una vez tres ardillitas sembraron para esconder su alimento, que son los cuentos, poco a poco fue creciendo y arraigándose.
Y ahora cualquier niño o niña puede colgar en sus ramas su columpio, los pajaritos pueden hacer nido, cualquiera puede cobijarse con su sombra y trepar hasta lo más alto para ver el horizonte.
Y es así como nuestro querido festival, en co-organización con el Instituto Cervantes de Berlín, se revela ahora como un árbol fuerte y estable, en el que toda la familia tiende una mantita bajo sus ramas para cobijarse con la magia de los cuentos, de la tradición oral, de la palabra adornada de imágenes y fantasía. De las historias que nos fascinan.
Pero… ¿quiénes son estas ardillitas y por qué han plantado esta semilla?




Pues muy fácil. Estas ardillitas son tres inquietas cuentacuentos que han reconocido siempre la importancia de los cuentos en el desarrollo infantil, en el desarrollo del lenguaje, como apoyo de una lengua herencia y extranjera, en la transmisión cultural y, desde luego, en la poderosa mente de nuestra joven audiencia, como generadores del imaginario y la fantasía.
Tres ardillitas locas: Lili Prieto, de Colorín Colorado Berlín; Sonia Garduño de Peters de BerliCuentos-Sonia; y Adriana Barrera, de Me lo contó un pajarito, que un día soñaron con un espacio onírico en donde los cuentos y las historias fueran los protagonistas y al que vengan otras ardillitas a jugar en sus ramas y también plantar su semilla.
Y ahora que el Festival BERLINÉS DE CUENTACUENTOS EN ESPAÑOL llega a su séptima edición, quisiéramos hacer aún más visibles a estas ardillas, quienes también tienen mucho que decir en relación con los cuentos, el arte de contar, la tradición oral, el festival… ¡y no sé qué otras chinches más!, sin los que, desde luego, este festival no hubiera sido posible ni sería la mitad de variopinto, guapachoso y multifacético como es. En esta séptima edición del festival quisiéramos honrarlos, pues año con año han venido haciendo una labor social y generosa.
Así que, en esta entrega a la revista Desbandada, que ha sido otra de las fuentes generosas para con el festival, junto con Cosmo en Español, les dejamos un par de testimonios de los cuentacuentos asiduos al festival, algunos que, de hecho, lo han acompañado desde sus orígenes.
¡Que lo disfruten!
Érase una vez…
Adriana Barrera
TESTIMONIOS
Lili Prieto

Es una pena para mí no poder estar presente en esta séptima edición del Festival berlinés de cuentacuentos en español, ya que desde noviembre de 2024 me encuentro escribiendo una nueva historia en mi natal Barcelona. Pero siempre nos quedarán los cuentos y las historias. Y mi cuento supone una saga con muchas peripecias a lo largo de estos siete años de historia coorganizando el festival al lado de mis queridas Adriana y Sonia. Por ello, la carga emocional que me supone hacer este testimonio va más allá de la de ser solo una participante.
Durante mis 17 años de estancia en Berlín se gestó un cuento maravilloso en el que, cual princesa, fui protagonista.
Los cuentos, en la distancia de casa, en la migración y en el peregrinar por esta ciudad, han sido un puente de conexión con las infancias con las que trabajé en Berlín, con niños y niñas que han formado parte de mi vida. Y me han servido para consolar y consolarme en los momentos duros que conlleva la migración en una ciudad como Berlín.
Así que yo creo que es nuestro deber preservar la narración oral, las historias, los cuentos.
Salvar los cuentos, así como ellos una vez me salvaron a mí con su magia, su encanto, con los colores de los disfraces que me ponía para narrar alguna historia, con el salero de la flamenca de mi cuento favorito.
Los cuentos nos salvan, pues salvemos los cuentos.
Colorín colorado Berlín, este cuento llegó a su fin.
Adriana Barrera

El Festival BERLINÉS DE CUENTACUENTOS EN ESPAÑOL ha significado mucho para mí, tanto a nivel personal como profesional. A título personal, debo decir que, como migrante, el festival ha sido un espacio en donde me he sentido como si estuviera en casa… en México. Me ha llevado a darle a mis hijos ese espacio que yo misma tuve de pequeña, creciendo entre la magia de los cuentos, de las historias, del vínculo con mi familia, a través de la tradición oral.
Por eso considero que el festival es un espacio muy necesario, no solamente para niños y niñas, sino también para nosotros mismos, los contadores de historias, ya que con ello estamos entregando un poquito más de nosotros, de nuestra herencia cultural, de nuestras tradiciones y de nuestros apegos. Mis hijos también se han beneficiado de las generosidades de este festival. Federico, mi hijo mayor, se ha atrevido incluso a contar un par de historias como parte de la programación del festival. Y Joaquín siempre ha estado a mi lado apoyándome: ya como “gato de la bruja”, ya ayudándome con algún requisito técnico, o simple y sencillamente, con sus ojitos vivos y su sonrisa, mirándome desde el público, viendo las locuras que hace su madre.
Bueno, pues esto ha sido más o menos mi vida a través de este festival. Mis hijos han crecido, han aprendido, se han llenado y se han alimentado de la magia de los cuentos y de la importancia que tienen para el desarrollo.
He de decir también que el festival me ha brindado un espacio en el que me siento como en mi salsa, segura, en confianza. Ahí parada sobre el escenario, frente al público, con las caritas ávidas, con los niños con los ojos bien abiertos, preguntándose qué es lo que va a pasar. Ser coorganizadora de este festival me ha llevado también a entender, en gran medida, la dinámica de nuestra comunidad hispanohablante aquí en Berlín. Pero sobre todo, me confirma que es ya, desde hace mucho tiempo un punto de encuentro y de intercambio de nuestra comunidad.
No sé qué más puedo agregar… creo que muchas veces he dicho de todo y, a la vez, nada.
Así que, bueno, ya saben: conmigo, PURO CUENTO.
Y pues, como digo yo… todo esto Me lo contó un pajarito.

Montserrat Rabadán Carrascosa
Cuéntame un cuento y verás qué contento
Me voy a la cama y tengo lindos sueños
Cuéntame un cuento y verás qué contento
Me voy a la cama y tengo lindos sueños
(Celtas Cortos, 1991)
Homo narrans (“el ser humano que narra”) es el término acuñado por el gran folclorista alemán Kurt Ranke (1908-1985) en los años 60. Es la forma de ver y definir al ser humano como una especie que se caracteriza por su capacidad de contar historias para dar sentido a su existencia, sus deseo y temores. Esta forma de entender al ser humano prioriza su capacidad de narrar como la base de la cultura, la cohesión social, e incluso la supervivencia. A lo largo de miles de años el ser humano ha organizado su experiencia vital, compartido conocimientos, mitos y saberes a través de la narración.
Según esta visión del ser humano como homo narrans, narrar va más allá del puro entretenimiento, es un mecanismo usado para estructurar el mundo, el caos incomprensible y hostil que nos rodea, para entenderlo, transmitir y compartir conocimientos, cultura, y aún más, manejar nuestra ansiedad existencial. Y es que los seres humanos somos lo que contamos.
Por todo esto, el festival berlinés de cuentacuentos en español adquiere una dimensión e importancia bastante trascendente para la comunidad hispanohablante en Berlín. Se trata de un espacio valiosísimo para todo aquel que disfruta del arte de narrar y escuchar. Un espacio muy especial para grandes y pequeños donde cada año se citan la diversión, el entretenimiento, el aprendizaje, el compartir, el transmitir, y, en definitiva, la vida. El hecho de que exista un festival de estas características hace de Berlín un lugar más amable.
Yo he tenido la fortuna de haber formado parte de este hermoso festival desde sus humildes comienzos allá por el año 2019, cuando se celebraba en pequeñas librerías y locales improvisados. Lo he visto nacer, y he sido testigo de como ha ido creciendo y mejorando a lo largo de los años hasta celebrase en un lugar tan prestigioso y significativo para la enseñanza y difusión de la lengua española como lo es el Instituto Cervantes.
Sin duda hay que agradecer la creación, existencia y desarrollo de este “locus narrationis” (espacio narrativo) a tres maravillosas madrinas narradoras: Adriana, Lili y Sonia. Sin ellas, sin su empeño, su tesón y buen hacer, la magia de la narración de los cuentacuentos en español, no se hubiera mantenido en pie año tras año. Gracias a estas tres grandes cuenteras, y a su esfuerzo altruista y desinteresado, el festival berlinés de cuentacuentos en español ha ido celebrándose ininterrumpidamente y con gran éxito durante los últimos seis años y este año tendrá lugar su séptima edición. Y es que, gracias a gente tan creativa y valiente como ellas, el mundo es un mejor lugar para vivir.
¡Gracias, y por muchos años más de cuentacuentos!

Verónica Perinelli
El Festival berlinés de cuentacuentos en español es un espacio muy valioso para nuestra comunidad, especialmente para los niños y niñas que crecen en contextos plurilingües. A través de los cuentos no solo se fomenta el amor por la lectura y la imaginación, sino también el vínculo afectivo con la lengua y la cultura de origen.
Algo que considero especialmente importante del Festival es la diversidad de voces y dialectos que se escuchan. El español no es una lengua única y homogénea: cada país, cada región —como sucede también dentro de Argentina— tiene sus propios matices, acentos y formas de decir. Que los niños y niñas puedan escuchar esta riqueza, desde los países más pequeños hasta los más grandes, les permite entender que la diversidad no separa, sino que enriquece. Cuanto más expuestos están a esta mezcla de sonidos, palabras y maneras de contar, más natural se vuelve para ellos valorar la pluralidad, la convivencia y el respeto por otras culturas. El contar cuentos se transforma así en un puente: entre lenguas, entre países y entre generaciones.
Gregorio Ortega Coto


Bonitas horas.
No recuerdo las veces que he participado como cuentista en el Festival de Cuentacuentos berlinés creado por mis queridas amigas Adriana Barrera, Lili Pietro y Sonia Garduño, lo que si recuerdo son esos momentos inolvidables, el nerviosismo antes de salir al escenario, el numeroso público, a esos padres, familiares y acompañantes, alegres, agradecidos, de buen humor, pero, sobre todo, recuerdo a las niñas y niños cerca del escenario, a sus ojos expectantes, sorprendidos por lo que ocurría, por lo que les decían esos magos del cuentacuento, por el despliegue de fantasía que inundaban de forma armoniosa y con mucho amor sus jóvenes oídos, sus jóvenes vidas, sus realidades. La mayoría de nuestros oyentes más jóvenes han nacido en Berlín y se crían hablando dos idiomas: el de su madre, el de su padre, el de su familia materna, el de su familia paterna, el alemán y el español, dos idiomas maravillosos que ellos aman por igual y les acompañaran durante toda su vida y seguro que nunca olvidaran cuando, con tan solo unos pocos años, oyeron durante un día en Berlín a cuentistas contándoles relatos fantásticos y diferentes que nunca olvidarían y todo gracias a la iniciativa de tres mujeres empeñadas en cuidar y propagar el idioma español. Para ellas mi agradecimiento y mi admiración.
Vielen Dank und alles Liebe!
María Cremades


El festival de cuentos en el Cervantes es sin duda un momento muy esperado por las familias hispanoparlantes que ven crecer a sus hijos en Berlín. Allí siempre encuentran caras conocidas que sin haber quedado, espontáneamente como nos gusta, aparecen cada año en el festival para darse un buen atracón de historias.
Alicia Dorado
El hecho de ser extranjera con otro idioma materno al de mi entorno, me generó en su momento una curiosidad que no existía anteriormente en mi vida en torno a la lengua, la lingüística, al origen de las palabras y el ejercicio constante de tener que traducir mis pensamientos. Se podría decir que ese hecho y tener dos hijos plantan una semilla en mí y lo que empezó con leer a mis hijos como una herramienta más para enseñar mi lengua materna, derivó en una pasión hacia la literatura infantil, ya no solo para acompañar a mis hijos de la mejor manera posible hacia el bilingüismo, sino como ventana para asomarnos al mundo en el que vivimos, cercano pero también lejano, para expandir a través de la lengua nuestra riqueza migrante. Pero mi impulso no se quedó en un acto individual: el hecho de no tener mediación literaria en español en Berlín y gracias a otras familias con los mismos intereses y al apoyo de Club Solete, que se identifica con nuestras necesidades, nos lleva a montar un grupo en el que cada semana compartimos lecturas y experimentamos con la literatura en la biblioteca Pablo Neruda de Friedrichshain. Las donaciones recaudadas se reinvierten en la compra de libros de literatura infantil, que se donan a dicha biblioteca para que la comunidad hispanohablante de Friedrichshain (y del resto de Berlín a través del préstamo interbibliotecario) pueda tener un mayor acceso a literatura infantil de calidad.
Supongo que somos fruto de las circunstancias y si mis hijos estuviesen criándose en España, habría sido improbable que la lengua y la literatura infantil ocupase tanto de mi espacio-tiempo y que hoy estuviese escribiendo estas líneas. Pero aquí es donde estamos y solo puedo añadir que leo cuentos por instinto, por la necesitad a nivel emocional de contarnos el mundo en mi lengua materna.

Marcela Fritzler
Fundadora y responsable académica de Sin Fronteras, proyectos educativos multilingües

Abrir ventanas a través del arte de la palabra con vida propia.
Leer es, como afirma Antonio Basanta, es un viaje; un irse para encontrarse. En el contexto de la enseñanza del español como lengua de herencia, este viaje cobra una dimensión vital. No se trata solo de transmitir vocabulario o incluso entender la gramática, sino de ofrecer a nuestros hijos y alumnos un «despertar a nuevos mundos» donde su identidad bilingüe pueda florecer sin límites.
Como madre y profesora, he comprendido que la literatura es el puente más sólido entre el lenguaje y los sentimientos. En casa, con mis propios hijos, los cuentos no han sido una tarea, sino un refugio de afecto. Es en ese espacio de intimidad donde la palabra «ricamente elaborada» se convierte en una vivencia compartida. Al leerles, no solo les ayudo a descubrir palabras, les entrego las llaves de una cultura que les pertenece.
Esta experiencia personal alimenta mi labor como formadora en el Instituto Cervantes de Berlín, donde buscamos que los niños se apropien del español a través del goce estético y el juego lingüístico. En nuestras actividades apostamos por un aprendizaje activo. Los cuentos, poemas y adivinanzas son herramientas poderosas para movilizar su curiosidad y fomentar la interacción oral. Al recrear «la música de la imaginación», los niños dejan de ver el español como una lengua «de estudio» para sentirla como una lengua de creación.
Mi objetivo, tanto en el aula como en mi hogar, es transformar ese caudal expresivo en energía espontánea, promoviendo como regalo, la escritura creativa.
Cuando el día llega a su fin, sentarse a leer con los niños y niñas, es ante todo, abrirles una ventana al mundo para que, al asomarse, se reconozcan a sí mismos en su propia lengua. Y para nosotros, los adultos, significa sumarnos al viaje infinito hacia la fantasía y los sueños que tanto nos ayudan a ser felices.
¡ESTAMOS ABIERTOS A MÁS TESTIMONIOS! Los puedes enviar a: redacciondesbandada@gmail.com


PROGRAMA
10:00 – Entrada. Palabras del director del Instituto Cervantes de Berlín.
- 10:30-10:50 – Yeri Anarika Vargas Sanchez. Les Employés de Olga Ravn. A partir de 5 años.
- 10:50-11:10 – Martha la Reina. Nicolasa,¿y tu casa? de Mar Benegas. A partir de 3 años.
- 11:20-11:40 – Alicia, de Club Solete. La bella Griselda, de Isol. A partir de 5 años.
11:40-11:50 – Pausa con tómbola
- 11:50-12:10 – Nahia Vargas Eiroa (Tiana) La niña que guardaba estrellas. Autoría propia. A partir de 5 años.
- 12:10-12:30 – Verónica Perinelli. El pueblo que no quería ser gris, de Beatriz Doumerc. A partir de 5 años.
- 12:30-12:50 – Sonia Garduño de Peters. El increible niño comelibros, de Oliver Jeffers. A paritir de 4 años
12:50-13:20 – Pausa para comer
- 13:20-13:40 – Paulina Lehmann Santos. Genoveva La Mujer Palmera, de Hugo Chaparro y Sandra Restrepo. A partir de 5 años.
- 13:40-14:00 – Iñaki Tarrés. El barquito, de autor desconocido por el cuentero. Para todo público.
- 14:00-14:20 – Marta López. Dos para mí y una para ti, de Jörg Mühle. A partir de 3 años.
- 14:20-14:30 – Adriana Barrera. Hoja, lápiz, mariquita, autoría propia con la ayuda de Joaquín. Para todo público.
- 14:30-14:50 – Gregorio Ortega Coto. Las canicas de Tufán, autoría propia. A partir de 6 años.
- 14:50-15:10 – María Cremades. El pedo más grande del mundo, de Rafael Ordoñez y Laure du Fay. A partir de 3 años. Dos ardillas y una piña, de Jim Field. A partir de 3 años.
- 15:10-15:30 – María Magdalena González Atao. La máquina de fabricar besos, de Agnes de Lestrade y Charlotte Cottereau. Para todo público.
15:30 – Cierre

Agradecimientos
El Festival berlinés de cuentacuentos en español agradece el apoyo:

- Al Instituto Cervantes de Berlín por la co-organización.
- A la ilustradora Luján Cordaro que ha ilustrado de la primera a la sexta edición.
- A los participantes en esta séptima edición: Alicia Dorado, Yeri Anarika, Martha Isabel Rivas más conocida como “Martha la Reina”, Nahia Vargas Eiroa (Tiana), Verónica Perinelli, Gregorio Ortega Coto, Maria Cremades, Iñaki Tarrés, Marta López, Paulina Lehmann Santos, María Magdalena González Atao.
- A los participantes de ediciones pasadas: Beatriz Pastallé de Club Solete, Montse Rabadán, Miriam Druida, Susana Niebla Aznar, Federico Zimmer, Joaquín Ovalle “el Tío Tato”, José Luis Pizzi, Paulina Villavicencio, Margarita Ruby, Verónica Bas, Coco María, Ligia Liberatori, Ana Laura Rimoldi.
A sus patrocinadores:



Patrocinadores de ediciones anteriores:
- Spielart
- Al Catering
- Calaca e.V.
- Käsekugel Aupa Che
A todas las sedes que le han abierto sus puertas a lo largo de estos siete años:
- Librería Andenbuch
- Kunst Kooperativ
- Klak Verlag
- Instituto Cervantes de Berlín
Y a todos los amigos que a lo largo de estos años nos han apoyado donando libros para la tómbola: Beatriz Pastallé de Club Solete, Editorial Eli, Ana María Acevedo de Logopedia y Bilingüismo, Editorial Edinumen, Grizel Delgado, Spielart, Folclóricos Anónimos, Chilli und Paprika, Alicia Dorado, Calaca e.V., Lola Tapas Bar, Kindertheaterreihe, Fabiana Tapia, Celia Ibañez, Jens Peters, Edna Otzoy, José Cases Carlos Correa, Miguel Olivera “Ideatorium”, Mariachi “el Dorado”, Estefania Quiroga.

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