Berlinale 2026: Matapanki – El poder de burlarse del poder

¿Y si el futuro fuese panki? “De Quilicura pal mundo” escribió en un afiche gigante, Diego “Mapache” Fuentes, el quizás director más joven de la  Berlinale, después del gran estreno a sala llena de Matapanki.  Conversamos con el cineasta chileno sobre el film que presenta en Generation +14.

Quilicura es una zona ubicada al norte de Santiago de Chile, hasta hace muy poco aún llamada marginal –por la dificultad de conectividad de sus habitantes– una mezcla entre industrialización, campo y urbanización. Es una conurbación de clase media social y trabajadora, que solo es mencionada por los medios de comunicación toda vez que hay algún asalto. 

La coexistencia de ambientes, las distancias y realidades la convierten en un lugar muy especial, tanto que sus habitantes le llaman Quli-cumbia, como símbolos de identidad y personalidad.

Es aquí donde se inspira y filma Matapanki, una propuesta punki, surreal, fanzinesca, irreverente, cómica y repleta de sátiras que compite en la categoría Generation+14. El estreno en Chile, en salas comerciales e independienfes es el 26 de marzo.

Ricardo es panki. Un joven además muy amoroso, que vive con su abuela en la zona norte de Santiago de Chile.

En una noche de tocatas y poco dinero, en la angustia por saciar su sed, encuentra por ahí una botella que solo destapó y bebió: era Matapanki. Brebaje que le otorga superpoderes para derrotar las injusticias y para cuidar a los suyos.

Desde el inicio, Matapanki construye un artefacto que mezcla sátira política, humor absurdo y rabia generacional. Filmada en un blanco y negro áspero –casi como páginas de fanzine fotocopiado– la película convierte la periferia santiaguina en campo de batalla simbólico.

“El mensaje era enfrentar esa rabia adolescente que teníamos y poner en la palestra no solo nuestras vivencias, sino también las cosas que nos preocupaban políticamente”, explica el director Diego “Mapache” Fuentes. Pero la decisión formal fue clara desde el inicio: “Definitivamente había que hacerlo desde el humor, desde la sátira”.

El delirio del superpoder no es ingenuo. Es estrategia.

Manifiesto sin proclamarse

¿Es Matapanki un manifiesto punk?

“Tal vez esa pregunta no debería responderla yo”, dice el director. “Los manifiestos nacen con la comunidad.” La prudencia no es falsa modestia; es coherencia punk. Sin embargo, agrega: “Desde mi punto de vista, creo que sí, porque finalmente es una película que nació para representar donde vivía yo, cómo era la comunidad punk”.

La película, insiste, “no nació con más pretensiones que hacer lo que queríamos”. Pero en ese gesto –hacer lo que se quiere, con lo que se tiene– hay una declaración política más potente que cualquier consigna explícita.

El proyecto comenzó como un chiste entre amigos. “En un momento nos dimos cuenta de que más allá de lo chistoso que era ver a este panki que tiene poderes por tomarse unos copetes, teníamos un dispositivo creativo que nos permitía hacer una sátira con una crítica política no tradicional”.

El humor como caballo de Troya.

Reírse del poder

En Matapanki asesinan a un presidente ficticio y el país parece deslizarse hacia una anarquía absurda. Nadie reacciona con la solemnidad esperada. Todo se vuelve extraño, desplazado, casi caricaturesco.

El director lo vincula directamente a una lectura generacional: “Siento que la mirada política entre generaciones es súper diferente. Hoy hay mucha información y la juventud está muy preocupada por la política, pero la forma en que se acerca es distinta”.

Esa diferencia se traduce en tono. La película no baja línea. No construye héroes clásicos. No propone épica redentora. Exagera, ironiza, ridiculiza.

Lo risible se convierte en herramienta crítica.

El superhéroe no vuela sobre rascacielos: camina por veredas rotas, es un buen compañero y cariñoso.
No combate villanos abstractos: responde a una rabia concreta.
No tiene capa: tiene barrio.

Diego “Mapache” Fuentes ©Renée Boche

Periferia que no se explica

Uno de los mayores aciertos del film es no traducir la periferia para públicos externos. No hay exotización ni pedagogía social. Hay códigos internos: tocata, pelea a combos, defensa personal, botillería como centro neurálgico, cumbia y punk cruzándose sin pedir permiso.

“Era representar donde vivía yo”, insiste el director. Esa representación no busca validación; busca honestidad.

Que una película tan localizada haya sido presentada en la Berlinale tensiona el mapa cultural. Una historia de Santiago norte, hecha desde la autogestión y el compañerismo, proyectándose en uno de los festivales más importantes del mundo.

No se trata de pulir el barrio para exportarlo. Se trata de proyectarlo tal cual es.

El verdadero superpoder

Ricardo le dice a sus amigos: “tengo superpoderes”.

Pero la película sugiere otra cosa. El poder no está en la botella. Está en el grupo que convierte el chiste en guion. En la comunidad que valida el gesto. En la decisión de filmar sin pedir permiso.

“Es lo que la gente ha esperado toda la vida por decir”, afirma el director sobre la recepción en Chile. La frase resuena porque no suena a marketing; suena a identificación.

Matapanki no romantiza la precariedad. La usa.
No suaviza la rabia. La satiriza.
No proclama revolución. Se la toma como si fuera un copete.

Y en esa risa –incómoda, urbana, de esquina– hay una declaración política más filosa que cualquier discurso solemne.

A veces el superpoder no es volar.
Es atreverse a burlarse del poder.

¿Alguien ya probó Matapanki?

Tal vez ya lo hizo Diego Mapache Fuentes Badilla,  cineasta chileno y titulado de Cine de la Universidad del Desarrollo creador del film. Su trabajo explora el territorio, la memoria local, las identidades disidentes y problemáticas sociales contemporáneas. Fue productor ejecutivo del cortometraje documental Las marcas de mi piel (2020). Su ópera prima como director, Matapanki (2025), se estrenó en FICValdivia. Actualmente es productor ejecutivo de Matar al dragón, el cuarto largometraje de Roberto Doveris, y se encuentra desarrollando su segundo largometraje, Corazón de polilla. 

PRÓXIMAS FECHAS  
Cubix 16 Sábado 21 de febrero/ 16.15 horas/ Cubix 6 Domingo 22 de febrero/ 16.15 horas/ Filmtheather am Friderichshain
Selección Festivales  Premios  Ficha técnica  
Berlinale, Alemania. 2026. Generation 14+. (European Premiere)  Slamdance Film Festival, EEUU. 2026. Narrative Features (North American Premiere)  Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, Cuba. 2025. Óperas Primas. (International Premiere)  FICValdivia, Chile.  2025. (World Premiere).   Mejor película chilena, mejor largometraje juvenil.  FIC Valdivia, Chile.   Género: ficción, drama, comedia  Año: 2025  País: Chile  Duración: 71’  Aspect ratio: 1.33 or 4:3  Resolución: 2K  Dirección y guión: Diego “Mapache” Fuentes  Productor ejecutivo: Tomás Santelices  Dirección de fotografía: Vicente Correa  Dirección de arte: Florencia Aguilera  Vestuario: Gianluca Aste  Rotoscopía: Gianlucca Aste, Michelle Hostolaza, Diego “Mapache” Fuentes  Montaje: Lleyton Monteverde  Sonido: Augusto Contin  Música: Ian Strika, Cristian Freund, Gianlucca Aste  Elenco: Ramón Gálvez (Ricardo), Diego Bravo (Mella), Antonia McCarthy (Claudia), Rosa Peñaloza (Grandma), Rodrigo Lisboa (USA President)  Compañía productora: Cine UDD.     

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Renée Boche

Periodista ¡múltiple! Me vine a Alemania a cursar un máster. Ahora construyo una nueva vida y en eso aprendí a preparar cappuccinos. Fanática de los recitales y de la lectura. Tengo muchas historias... muchas aún sin escribir ✍🏻 Estudio alemán.

4 comentarios sobre “Berlinale 2026: Matapanki – El poder de burlarse del poder”

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