Escribir en español en Alemania

La escritura es una manera de crear comunidad, una actividad que se ejerce tanto desde las iniciativas populares como desde las instituciones nacionales de los países de habla hispana. Esa doble dirección la representan muy bien estos dos textos.
La UNED
Los Unbekannte

Uno trae el punto de vista de una institución de fuerte contacto con la comunidad hispanohablante, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España. El otro presenta el proyecto de escritura creativa del  grupo Los Unbekannte formado por tres argentinos y dos españoles, que lleva ya, amén de otras publicaciones individuales, tres ediciones conjuntas de relatos breves publicadas en este país por la editorial Abrazos de Stuttgart, que publica fundamentalmente en español. Conjuntamente se presentaron en la Embajada de España en Berlín el pasado 5 de diciembre de 2025.

Foto: © Antonio Javier Heras  UNED Berlin

Acto de apertura del curso de la UNED

Por Alba Ariza García, directora de la UNED Berlín

El acto de apertura del curso de la UNED Berlín fue, más que un evento académico, un punto de encuentro entre personas con trayectorias muy distintas, unidas por el estudio, por el español y por la experiencia de vivir fuera. Para muchas de ellas, estos espacios son también una forma de poner rostro a una comunidad que se construye a partir de recorridos migrantes, cambios de país y la necesidad de mantener un vínculo con la formación.

Desde la UNED Berlín, estos encuentros se entienden no solo como momentos formales, sino como oportunidades para compartir experiencias y reforzar el sentido de pertenencia. En contextos migrantes, la universidad cumple también una función que va más allá de lo académico: acompaña procesos personales, sostiene proyectos de vida y ofrece un espacio donde el conocimiento se cruza con realidades muy diversas.

Uno de los momentos más potentes fue escuchar al alumnado egresado. Sus intervenciones pusieron sobre la mesa historias de esfuerzo, conciliación, mudanzas y reconstrucción de trayectorias. Detrás de cada título hay decisiones difíciles, tiempos robados al trabajo o a la familia y un fuerte compromiso personal. Sus testimonios recordaron que estudiar no es solo una cuestión de contenidos, sino también de acompañamiento, reconocimiento y comunidad.

Foto: © Antonio Javier Heras  UNED Berlin

En el caso de una universidad a distancia, y más aún cuando se estudia desde el extranjero, estos aspectos adquieren todavía más importancia. Desde el centro de la UNED en Berlín se trabaja de manera activa para que el alumnado no estudie de forma aislada, sino que pueda conocerse, crear grupos de apoyo y de estudio, y tejer redes que hagan el camino más llevadero. Estudiar a distancia ya conlleva sus propios retos; hacerlo además desde otro país añade una capa más de complejidad, por lo que generar espacios de encuentro se convierte en una parte esencial del proyecto educativo.

En este sentido, actos como este no son solo simbólicos: permiten que el alumnado se encuentre cara a cara, se reconozca, comparta experiencias y empiece a construir comunidad. Crear estos vínculos es uno de los objetivos centrales del centro de la UNED en Berlín, precisamente para que la distancia no se traduzca en soledad académica.

De izquierda a derecha: Rafael Bonete (Consejero de educación en Alemania), Ricardo Mairal Usón (Rector de la UNED), Laura Alba de Juez (Vicerrectora de Internacionalización de la UNED), Alba Ariza García (Directora de los centros UNED en Alemania). Foto: © Antonio Javier Heras  UNED Berlin

La conversación en torno a la creación cultural y literaria en español desde Berlín reforzó esta idea desde otro lugar. El cruce de lenguas, identidades y experiencias migrantes genera nuevas formas de pensar y de escribir. La cultura y la educación aparecen así como espacios donde encontrarse, dialogar y construir algo en común, desde realidades que no siempre están en el centro.

Para quienes vivimos fuera, estudiar, escribir y compartir conocimiento en español tiene un valor especial. No se trata solo de mantener la lengua, sino de usarla para pensar nuestra propia experiencia, crear vínculos y dar espacio a historias que muchas veces quedan fuera de los relatos más visibles. Generar y compartir saberes desde la migración amplía el mapa de voces y pone en primer plano realidades híbridas y transnacionales.

En este contexto, proyectos educativos y culturales cumplen un papel clave: conectan a la comunidad hispanohablante, hacen visibles estas trayectorias y crean espacios donde compartir experiencias, conocimiento y reflexión. No son solo instituciones o iniciativas culturales, sino puntos de apoyo para muchas personas que viven entre países.

Todo esto pone también sobre la mesa la importancia de que las instituciones comprendan esta realidad y la respalden de manera sostenida, tanto a nivel institucional como económico. La educación, la cultura y la creación de comunidad en contextos migrantes no son algo accesorio: forman parte de las necesidades reales de una ciudadanía que vive y se mueve entre países.


Foto: © Antonio Javier Heras  UNED Berlin
La literatura en español en Berlín: los Unbekannte como iniciativa literaria y migrante

Por Alfredo Langa Herrero, miembro de Los Unbekannte

Muchas gracias y bienvenidos y bienvenidas.

Como profesor podría hablar de la riqueza de las Naciones de Adam Smith o de la importante contribución de la Escuela de Salamanca a la economía y a las ciencias sociales, pero no voy a hacerlo. Podría hablar de don Francisco de Vitoria y el desarrollo del derecho internacional que hoy tanta falta nos hace. Podría, pero no voy a hacerlo. Podría hablaros de la guerra y la paz, de la paz positiva y la ausencia de violencias, de Hannah Arendt, de Johan Galtung, de Ibn Haldun o de la relación entre la violencia y el conflicto, pero no voy a hacerlo. Hoy no vengo como académico, sino como un desconocido escritor Unbekannte que escribe, al igual que mis compañeros, en español o castellano, en Berlín.

Y es que, desde hace años, las ciudades europeas han funcionado como polos de atracción para escritores, poetas y ensayistas en lengua española que buscaban nuevos aires, libertades, públicos diferentes o un cambio de paisaje creativo. Algunos, simplemente, viajaban en busca de algún amor ansiado o prohibido.

Esta “emigración literaria” – voluntaria o forzada – ha logrado que se produzcan intercambios de ideas, se rompan fronteras idiomáticas, se vivan experiencias de exilio, o incluso se reinventen formas narrativas. Además, gracias a esto la literatura en español ha podido dialogar con el mundo, con las lenguas, con las formas, con lo que venía de fuera. Dialogar e incluso discutir. Dialogar e incluso batallar.

Un ejemplo de ello es París, que desde el siglo XIX, y especialmente en la primera mitad del siglo XX, reunió a escritores iberoamericanos y españoles. Espacios como Montparnasse, los cafés literarios, la efervescencia intelectual, la posibilidad de contacto con corrientes artísticas internacionales hicieron que muchos autores hispanohablantes pasaran temporadas o se establecieran allí. Durante gran parte del siglo XX, París fue el epicentro simbólico de la literatura escrita en español fuera de América y la Península Ibérica. Por sus calles caminaron autores como Julio Cortázar, Octavio Paz, César Vallejo, Pablo Neruda o Juan Goytisolo. París representó no solo la capital de la modernidad, sino también el espacio de libertad y experimentación estética donde los escritores del exilio, la vanguardia o la posguerra encontraron refugio y repercusión. La capital francesa fue, durante décadas, una suerte de laboratorio cosmopolita en el que se conjugaban el arte, la política, la cultura y la lengua.

Sin embargo, en el siglo XXI, la geografía literaria del español se ha diversificado y nuestra Berlín ha emergido como uno de los nuevos polos culturales europeos, donde escritores y artistas encuentran hoy un escenario fértil para la creación, la crítica y la divulgación. Berlín, ciudad históricamente fragmentada, destruida y reconstruida una y otra vez, se ha convertido en una metáfora de la migración, el exilio y la recomposición de identidades. Para los autores en lengua española, su carácter híbrido – en parte – su condición de ciudad abierta – en parte – y su compleja memoria política e histórica han generado un contexto estimulante y único. En ella conviven escritoras y escritores que exploran las nociones de migración, exilio, lengua y pertenencia desde perspectivas contemporáneas, con otras y otros artistas profesionales o no, que buscan tan solo la estética y un lugar donde escribir. Más que una comunidad institucionalizada, la escena literaria en español en Berlín se configura como una nebulosa brillante y caótica de proyectos, editoriales independientes, revistas y colectivos que operan en diálogo con otras lenguas y disciplinas artísticas, con sus países de origen y con sus contradicciones internas. Berlín ya no es solo una ciudad; es un símbolo. Durante décadas ha sido refugio de artistas, laboratorio de ideas, campo de encuentros. Desde los años 20 del siglo pasado, a pesar del paréntesis de terror y oscuridad, ha atraído a escritores exiliados, perseguidos o simplemente curiosos. Por lo tanto, al mirar al Berlín actual, podemos pensar que no estamos ante una excepción sino ante una continuidad de esa cartografía literaria internacional: escritores y autoras que, desde una capital herida y en curación constante, siguen escribiendo en español, aportando nuevas voces, nuevas formas, nuevas conexiones, nueva creación.

Berlín hoy, sigue siendo un imán para autoras y autores hispanohablantes. Llegan desde Argentina, Chile, México, Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia, Cuba, España… Algunos llegaron huyendo de crisis políticas, de la persecución, del exilio; otros, buscando espacios de creación, o simplemente por amor o por azar. Y, aunque viven entre calles alemanas, semáforos silenciosos y burocracias kafkianas, eligen seguir escribiendo en español como si fuera una casa portátil, una memoria viva, o una herramienta para explorar lo que les ocurre. O tal vez solo para dejar que pase el bendito invierno berlinés.

Berlín es una ciudad que ha sabido reinventarse muchas veces – tras guerras, revoluciones, divisiones, unificación, reunificación, transformación urbana y cultural – y eso la convierte en un espacio dinámico, y relativamente abierto. Una ciudad que acoge artistas, escritores y vividores de múltiples procedencias. Además, su escena cultural es vibrante, con festivales literarios, espacios de lectura, residencias de escritura, editoriales que trabajan con lenguas minoritarias. Berlín sigue siendo pobre pero sexy, como dijo una vez un alcalde muy “salao”.

Para un autor que escribe en español, residir en Berlín implica cierto distanciamiento del circuito tradicional de la literatura española o hispanoamericana, distancia de Madrid, Barcelona, Ciudad de México, Bogotá, Quito, Buenos Aires, Montevideo o Ingeniero Huergo. Pero esa distancia puede funcionar como una ventaja: permite ver el idioma y la tradición propia con nuevos ojos, mezclar referencias, cruzar lenguas, incorporar alternativas culturales y sociales que no están en el entorno. Al mismo tiempo, la conectividad global permite que ese autor o autora siga conectada con comunidades de habla hispana.

En este contexto, Berlín ha visto emerger una escena notable de autores y autoras que escriben en español y se ha conformado un ecosistema propio de profesionales y aficionados que escriben desde Berlín o sobre Berlín. Un ecosistema con todo tipo de seres vivos, virus y mutantes culturales con diversas trayectorias vitales y literarias. Entre ellos y ellas encontramos a autores que escriben en alemán o en argentino, en catalán o en cubano, en vasco o en colombiano, en gallego o en venezolano. Autores y autoras traducidos a decenas de idiomas, autores y autoras que hablan de la memoria, el exilio, la explotación, el cuerpo, la experiencia migratoria de jóvenes y viejos, el olvido, la paz, la guerra, el sexo, el desengaño, el desamor, la maternidad y paternidad, el viaje, la distancia y, por supuesto, el amor. Autores y autoras que cultivan el testimonio, el cuento, la ficción, la poesía, el ensayo, la novela o el teatro. Aderezado con o sin música.

Todas y todos distintos, todas y todos talentosas con raíces múltiples, todas escribiendo desde un lugar de tránsito o no, desde la ironía o la frustración, desde la pasión o la tristeza, desde el corazón o el hígado.

También hay promotores culturales que desde Berlín han creado espacios para la difusión de la literatura en español, donde escritores y escritoras se encuentran en una isla de palabras compartidas. Y otros espacios se hayan en Berlín desde lo institucional o lo ocasional. Espacios e incluso bibliotecas o librerías donde se habla de la migración, el exilio o las barreras lingüísticas, la identidad y la pertenencia, la memoria y la nostalgia y donde Berlín queda como escenario simbólico o como excusa literaria. También encontramos revistas culturales que son más que revistas o asociaciones de apoyo al proceso migratorio, a madres, a emprendedores o a estudiantes.

Todas estas personas, proyectos, lugares e iniciativas hacen de Berlín un espacio de libertad creativa que permite mayor experimentación, menor presión genérica, más riesgo narrativo. También Berlín sirve de puente entre lo hispano y lo alemán, y se perfila como un centro literario hispanoparlante emergente, lo cual abre la posibilidad de redes, festivales, residencias, traducciones y colaboraciones internacionales. Algo fundamental para seguir construyendo una Berlín resistente contra la exclusión, la polarización y el extremismo que conforme una integración real, que implique el entendimiento y la compresión del otro y la otra. 

De ello era consciente Bertolt Brecht, que también fue emigrante en Berlín, donde escribiría la letra de Macki Messer, canción a la que el gran Kurt Weill puso música, y que ambos incorporarían a la obra de teatro Die Dreigroschenoper (La ópera de los tres centavos). En la canción de Macki Messer se cantaba:

Und der Haifisch, der hat Zähne
Und die trägt er im Gesicht
Und Macheath, der hat ein Messer
Doch das Messer sieht man nicht.

Y si piensan ustedes qué conexión tiene esto con la cultura hispanohablante, imaginen a Louis Armstrong adaptándola a Mack the Knife y a Rubén Blades y Willie Colón haciendo lo suyo para perfilar al malogrado Pedro Navaja.

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar,
Con el tumbao' que tienen los guapos al caminar.
Las manos siempre en los bolsillos de su gabán.
Pa' que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.

Puñal o navaja como la del inefable Makinavaja, el último choriso del gran Ivá, que recorría las calles del Barrio Chino barcelonés haciendo justicia o robando en los bajos fondos, área fértil para historias y para su filosofía que podríamos resumir en una inmensa sentencia: “En un mundo podrido y sin ética, a las personas sensibles solo nos queda la estética”. Y estética y no ética, y desde los bajos fondos como el Makinavaja, aparecieron hace un par de años unos desconocidos Unbekannte, un grupo de escritores noveles, que no jóvenes, que gracias a la editorial germano-argentina Abrazos llevan tres libros de cuentos publicados. José Luis Pizzi, Maximiliano Luis Freites, Julio Sivautt, Nihm Smoboda y un servidor. Permítanme dar paso a Julio Sivautt.

Fotos: @Antonio Javier Heras del Canto, secretario del centro de la UNED Berlin


Alba Ariza García

Vivo en Berlín desde hace más de una década, ciudad en la que he desarrollado una trayectoria profesional marcada por el compromiso con la educación superior, la gestión cultural y la salud mental, en un contexto profundamente intercultural.

Desde 2017 desempeño el cargo de Directora de los Centros Asociados de la UNED en Alemania (Berlín, Múnich y Fráncfort). Desde esta responsabilidad coordino programas académicos, culturales y de extensión universitaria orientados a acercar el conocimiento, intento fomentar el pensamiento crítico y fortalecer los vínculos entre las comunidades académicas española y alemana. Esta labor implica no solo la gestión educativa, sino también la creación de espacios de encuentro, reflexión y divulgación cultural que promueven el aprendizaje a lo largo de la vida y la inclusión social. 

De forma paralela, desarrollo mi actividad como psicóloga clínica, psicoterapeuta infanto-juvenil y de familias y neuropsicóloga clínica, trabajando con adolescentes y familias en procesos de comprensión, regulación emocional y desarrollo personal. Mi práctica se inscribe en un enfoque cognitivo-conductual integrador, apoyado en la mentalización, la neuropsicología clínica y la evidencia científica, y se nutre de una experiencia profesional desarrollada en contextos sanitarios y educativos diversos. 

La combinación de ambas trayectorias —la dirección académica y la práctica clínica— ha configurado una mirada profesional amplia, en la que la educación, la cultura y la salud mental se entienden como ámbitos interdependientes y fundamentales para el desarrollo individual y colectivo. 

Mi trabajo se orienta a la divulgación rigurosa del conocimiento, al fortalecimiento del bienestar psicológico y a la construcción de entornos educativos y terapéuticos más humanos, conscientes y accesibles, capaces de responder a los retos sociales contemporáneos.

Alfredo Langa Herrero



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