Estamos con María Meira y con Carlos Grau para replicar una entrevista que hicimos hace ya cinco años. Revisaremos tanto el cine español como el cine argentino, su presencia en la última Berlinale y varias sorpresas más. Vamos a partir, precisamente, de ese tema.
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¿Qué tal la Berlinale 2025?
MARÍA. Por mi parte lo primero para decir es que estoy muy contenta con el Oso de Plata para El Mensaje, sobre todo en el actual contexto de motosierra en Argentina, con desfinanciación tanto en la actividad cinematográfica como en la cultura en general, en la ciencia, la educación, la salud… El Mensaje fue una producción independiente. No contó con el apoyo del INCAA, nuestro Instituto de cine que teóricamente es el encargado de impulsar el fomento, el desarrollo, la producción y la difusión de nuestra cinematografía local e internacionalmente. Según entiendo es una película que se hizo gracias a una sumatoria de cooperaciones entre pequeñas productoras en Argentina, Uruguay y España, además de un apoyo del World Cinema Fund de la Berlinale. Es una película íntima y a la vez potente, sensible y significativa. Una experiencia muy valiosa que invita a mirar con otros ojos y a viajar a muchos lugares. Ante todo me resultó inspiradora, me confirma que el cine es un lenguaje a la vez sutil y poderoso.
¿Es un espaldarazo necesario para el cine argentino?
MARÍA. Yo creo que es una muestra de la potencia que tiene nuestro cine, aún en tiempos que se presentan realmente adversos. Creatividad, ideas y miradas frescas no faltan, la pregunta es cómo vamos a seguir produciendo cine, porque realmente estamos viviendo un cambio de paradigma.
¿Cuál es cuál es la situación del INCAA en este momento?
MARÍA. En este momento está parado. Se han lanzado algunos pocos concursos, se han presentado proyectos, pero en lo que va de la gestión actual, que ya tiene más de un año, no se han anunciado los resultados. En este momento no hay una política de fomento ni a nivel nacional ni internacional, sólo hay una política de motosierra. La posibilidad de producir, aunque sea a pequeña escala, está dándose más a nivel regional y provincial. Los efectos de la política actual se van a ver en los próximos años, con una merma significativa en la cantidad de películas producidas.
¿Crees que habrá una fuga de talentos del cine argentino?
MARÍA. Probablemente haya, no lo sé. Una persona que no tiene posibilidades de trabajar en Argentina va a tratar y va a buscar posibilidades de trabajar afuera. La pregunta es cómo se hace. No es tan sencillo insertarse en un sector cinematográfico que no es el propio. Es un camino que suele llevar mucho tiempo y que depende no sólo de la formación, la capacidad y el talento sino también de las oportunidades y de ir haciéndose un lugar en un contexto con otras reglas que hay que aprender. Además en una actividad como la nuestra es clave crear lazos de confianza y redes de intercambio genuinos a largo plazo, porque el desarrollo, producción y difusión de nuestras obras lleva años. Yo creo que emigrar no es el tipo de decisión que se pueda tomar desde la desesperación, más bien pienso que es algo que hay que elaborar y planificar con la mayor tranquilidad posible. Es importante ponderar las chances reales, sin apurarse ni dejarse seducir por espejitos de colores. Es una elección de vida.

MARÍA. Como reacción a la motosierra lo que yo por ahora más percibo es el impulso de salir a la calle, la voluntad de encontrarse, de armar alianzas para pensar alternativas concretas frente a este nuevo paradigma. Sé que suena a lugar común, pero no dejo de ver que en Argentina lo que tenemos es muchos recursos humanos y un orgullo genuino por nuestra propia cultura. Y eso nos nutre, nos da polenta ante las adversidades. Más allá de la gestión actual, históricamente en Argentina ha habido políticas públicas de apoyo sostenido a nuestra cultura. Entonces no es que esos recursos humanos se han creado por generación espontánea, sino que son el fruto de esas políticas. Sin ir más lejos, yo misma soy egresada del Colegio Nacional de Buenos Aires, de la Escuela Nacional de Cine y de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, instituciones públicas reconocidas como muchas otras en todo el país. Frente a la motosierra nos toca resistir y crear alternativas. Es lo que nos enseñaron: a pensar, a buscarle la vuelta, a seguirla.
También es una oportunidad para reunir a los que están todavía en Argentina con los que están fuera como tú.
MARÍA. Exacto, sí. Es un buen momento para eso. Aparte este es un momento de crisis en términos globales, tengo la sensación de que los recursos económicos del mundo directa o indirectamente se están yendo a las guerras, a refundar ejércitos, a producir armas. No es de extrañar que haya recortes generalizados en las otras industrias, incluida la cultural. Aunque una cosa es el recorte a la cultura que puede haber en Europa, por ejemplo acá en Berlín, en donde según entiendo ronda el 15 %, y otra cosa es el recorte radical que se está viendo en Argentina. No es la misma escala que aquí, pero sigue siendo un un contexto de recorte, de reducción de oportunidades. Estos contextos te obligan a pensar y a generar alternativas.
Sí, no hay mal que por bien no venga.
MARÍA. Al menos yo intento verlo como una posible oportunidad de buscar maneras sustentables de producción, de cooperación, de intercambio.
Vamos a ver cómo se ve desde fuera del cine argentino. Carlos, ¿qué te pareció el premio de El mensaje, como crítico, como espectador, digamos, privilegiado?
CARLOS. El mensaje es una película cuyo gran valor es la sutilidad, y es algo que cada vez vemos menos, en general, en el cine. Hay dos características principales en la película, que es la relación familiar entre los tres protagonistas, que no sabemos realmente si son familia, o qué tipo de formulación hay ahí dentro. Nunca se explicita. Incluso el director nos deja alguna pista que puede ser tramposa. Lo cual resulta interesante. Y después está la capacidad de la niña, supuestamente, de hablar con animales, de comunicarse con ellos. Lo que me parece más interesante es la seriedad con la que lo trata, unida a una ternura que nos puede llevar a un humor muy sutil, nunca de carcajadas, sino más bien, como dije, orientado a esta ternura. Un blanco y negro que funciona mucho desde el lado de la poética y la trascendencia, que muchas películas no consiguen. Creo que todos hemos visto en los últimos años muchas películas que acuden al blanco y negro simplemente por la propia pretensión, no hay nada más detrás, y yo creo que le sienta muy bien este blanco y negro a El mensaje. Es una película modesta, es cierto, y pequeña, pero esto no es nada nuevo en Iván Fund. Son dos grandes directores y cineastas, tanto Iván Fund como Betania Cappato, que es su pareja artística y su pareja sentimental. Una gran directora también, Betania Cappato, que estrenó en la sección Generation hace dos años Una escuela en Cerro Hueso, una película que no puedo más que recomendar, maravillosa.
¿Podemos tenerla algún día en el Cine Fórum que organizas los martes en el café Madame?
CARLOS. Puede ser que la llevemos. Es una película muy interesante sobre una niña que está dentro del espectro autista, o eso es lo que se cree, porque no habla, y la llevan a esa escuela muy pequeñita, que es la única que los aceptan, que está en Cerro Hueso. Entre setenta y ochenta minutos, una película cortita. Son cineastas independientes, tanto Iván como Betania. Se me ocurrían, cuando hablabas del INCAA, las dos opciones que hay: producciones independientes, o coproducciones, como es el caso de El jockey, de Luis Ortega, que se estrenó en Venecia, que yo pude ver allí, en la Premier. Una película que, pese a que a mí realmente no me terminó de agradar, aunque esto es gusto particular, por su humor, es un tipo de humor en el que yo nunca conseguí entrar, es una película con una cantidad de recursos magnífica. Luis Ortega, director de El Ángel, y es una coproducción entre cinco países, con Estados Unidos, México, España y Dinamarca. Si pensamos en producciones independientes, hay que hablar de El Pampero, por ejemplo, o de creaciones como Trenque Lauquen, una película también fantástica del 2023, de Laura Citarella. Hay ahí una serie de cineastas con muchísimo talento detrás. Los responsables de La Flor. Otra película como Ostende, que es una película pequeñita protagonizada por Laura Paredes, que a mí me encanta. Entonces son las dos fórmulas que yo veo para el cine argentino, producciones independientes por un lado, y luego producciones con otros países. Dado el gran talento que hay en Argentina en la industria del cine, van a conseguir hacer de la necesidad virtud, como ya se está viendo en estos títulos que ahora he mencionado.
¿Y el cine español? ¿Cómo lo ves después de su paso por la Berlinale, por lo menos en la parte de mercado?
CARLOS. Bueno, España fue country in Focus, que es como lo llaman. Es una manera de poner el foco en un país determinado dentro del Market, el European Film Market, que es el segundo mercado más importante del mundo tras el de Cannes. Aquí vinieron una cantidad ingente de productores, distribuidores, y todo tipo de agentes envueltos en la industria del cine español. Se pudieron ver películas que se estrenarán dentro de uno o dos años, y fue un enorme éxito.

El Instituto Cervantes de Berlín también participó este año con eventos, no sólo en colaboración con el Market sino también con Generation, la sección de la Berlinale dedicada al público joven.
MARIA: Si, por primera vez se hicieron actividades en el Instituto, con acceso libre y para el público en general, y fue una experiencia realmente estupenda. Por mi parte tuve oportunidad de moderar allí dos charlas. Una con las creadoras del corto Juanita y otra con las del documental Only on earth, ambos de Generation. Fueron conversaciones muy inspiradoras, pudimos echar luz sobre los procesos creativos de cuatro mujeres cineastas que prometen.
CARLOS. Volviendo al Market de este año, te puedo decir que aunque yo tengo pase de prensa, no de mercado, con lo cual no pude entrar, sí que tengo varios compañeros que pudieron acceder, y vieron algo ya muy obvio a nivel mundial: el cine español, desde finales de los noventa o principios de los 2000, ha tenido una eclosión. El punto central es los géneros: en España hacemos películas de todos los géneros posibles, algo que no muchos países pueden decir. Vemos películas de terror magníficas, comedias, thrillers. E incluso el musical, como la reciente Polvo serán. Sí que es cierto que en la Berlinale tuvimos pocas películas españolas, pero las que tuvimos fueron magníficas. Como Sorda, que es de la que más se habla.
Aunque no ganó ningún premio, ¿no?
MARÍA. Sí, ganó el premio del público en Panorama.

CARLOS. Voy a hacer un comentario que igual no es políticamente muy correcto. Me acerqué a la directora de Sorda, que se llama Eva Libertad. El premio del público de la sección Panorama es un premio mayor, es una sección en la que compiten muchas películas. Se da una particularidad en las películas que son premiadas por el público cada año, que es la siguiente. Hay dos temáticas que las películas tocan de una u otra manera: la emigración, películas que ponen de relieve grandes dramas o tragedias de la inmigración o tribulaciones de personas racializadas en cualquier lugar del mundo; y otro tema es la sexualidad. Panorama, como sabemos, es una sección abiertamente queer, con muchas películas de la comunidad LGTBI. Si uno rastrea año a año las películas que han ganado la sección, siempre es uno de estos dos temas. Al menos desde hace diez años que yo llevo cubriendo la Berlinale. Sin embargo, Sorda no entra en ninguno de estos dos puntos. Es una película muy política, porque todo es política, y su protagonista es sorda, y nunca antes se había hecho una película que visibilizara tanto una persona con deficiencia auditiva. Y es una película a nivel técnico magnífica. Yo me acerqué a Eva libertad, que la vi por los pasillos del hotel Hyatt donde tenemos la prensa nuestra sede central, y la felicité y le hice saber que su película, más allá del tema social, que es muy importante, a nivel técnico es magnífica, y nadie hablaba de eso. Se emocionó y me miró, me agarró las manos y me dijo: “Eres la primera persona en una semana que me habla de las virtudes a nivel técnico de la película”.
MARÍA. ¿A qué se refiere a nivel técnico?
CARLOS. Es una película muy bien iluminada. Y muy bien coreografiada, la entrada y salida de personajes de la escena. Se nota un gesto, una mirada en cada plano. En cada escena hay una intención de transmitir…
¿Qué tal la fotografía?
Bueno, la fotografía no es especialmente remarcable en el sentido de que estamos hablando de un ambiente rural de pueblos de Murcia, y es una película de personajes, no de paisajes. Las cinco o seis poblaciones de la región de Murcia nunca son protagónicas. No vemos grandes angulares, ni grandes planos de poblaciones, la película no va por ahí. Me refiero a que, para ser un debut, a mí me parece muy remarcable lo bien filmada que está, los conocimientos de cine que se nota que tiene Eva Libertad, se nota que ha visto muchísimo cine. Está muy bien editada la película, cuándo elige hacer un pequeño plano secuencia, cuándo elige hacer pequeñas elipsis para ir contando parte de la historia….
MARÍA. Te referís a la puesta en escena, al montaje. Pensé que con técnica hablabas más de planos bien compuestos e iluminados, por ejemplo. Pero te referís a realmente a cómo ha desarrollado y desplegado el lenguaje cinematográfico, ¿no?
CARLOS. Exacto, a todas las decisiones que toma la directora: cuando los personajes están callados y se miran, cuando hablan, cuando interactúan, el plano y contraplano, cuándo elige qué mira el espectador, dónde pone la mirada la directora. O sea, más allá de que nos mete en el mundo de una persona no oyente, que es algo nuevo, algo que el cine hasta ahora no nos había ofrecido, al menos a esta profundidad, que es lo que más sorprendió, está muy bien diseñada, muy bien realizada y, como decía, los aspectos de iluminación, del montaje, de la edición, de la coreografía de los personajes, dónde están situados, incluso del vestuario… Parecen detalles pequeños, pero a mí era lo que más me estaba llamando la atención. Luego es una película muy emotiva, muy emocional, porque es una película sobre la maternidad. Dentro de una pareja que uno es oyente y la otra no es oyente. Y bueno, acaba de ganar cuatro premios en el Festival de Málaga, incluyendo a mejor película, y no me cabe duda de que va a ganar más de un premio Goya el año que viene y con muchísimas nominaciones. Una película magnífica. Yo quería hablar de otra directora que no sé si habéis visto.
Perdona, Carlos, antes de que cambies de película, una pregunta: ¿la vincularías con Alcarràs?
CARLOS. No.
Tienen puntos en común. Es un tema rural, son la primera película de las dos directoras, están hechas con pocos medios.
CARLOS. Bueno, a nivel de producción sí. Es decir, estamos hablando de dos cineastas de una edad parecida. Estamos hablando de que son sensibilidades parecidas también. En una hablamos de una familia grande, como es en el caso de Alcarràs, o de varias familias. En el caso de Sorda es una familia en formación, es una pareja que están esperando un niño. Ambas son directoras, ambas son españolas, ambas han estado en la Berlinale… Obviamente, pues sí, puntos en común hay, pero son películas muy distintas una de la otra. A mí me parece mejor película Sorda, y con bastante distancia, pero esto ya son gustos.
MARÍA. ¿Por qué decías lo de políticamente incorrecto de tu comentario?
CARLOS. A ver, porque ha habido películas que yo creo menores dentro de lo que es la sección Panorama. Todos los años vemos cuarenta o cincuenta películas y hay tres o cuatro sobresalientes que, sin embargo, pasan un tanto inadvertidas porque la película del público que termina ganando el premio es una película que trata la inmigración, o un personaje que está un poco estigmatizado por su sexualidad, y son películas que uno las ve con agrado, que están bien producidas, pero realmente no dejan un poso, pasados unos días se olvidan, no son de una gran solidez pero el tema que tratan es muy importante.
MARÍA. En Sorda hay un tema fuerte también, poco explorado y “políticamente correcto”, pero según planteas no se queda sólo allí sino que tiene además una muy buena elaboración en términos de lenguaje cinematográfico.
CARLOS. Sin duda. Conocemos el mundo en el que vivimos y hay veces que para visibilizar ciertas injusticias del mundo, los premios son muy importantes. Un premio a una producción, o a un actor o actriz, viene a poner el foco en esta temática que es importante. A mí eso me parece bien, hay que impulsar el progreso, y hay veces que para impulsarlo hay que hacer un poquito de injusticia, por decirlo de alguna manera, que es premiar a unas películas o unas actuaciones por encima de otras con tal de visibilizar esto en cuestión.
MARÍA. Yo no creo que pase eso ni con la película Sorda ni con El mensaje. Yo sentí en esta Berlinale, en la nueva dirección del festival y en la programación en general, una apuesta fuerte por el lenguaje, por el cine. Por el cine en toda su diversidad, en todas sus manifestaciones. Por el cine bien elaborado en términos de lenguaje, no solamente atento a los temas de agenda.


¿Cómo vieron en general la Berlinale de este año?
MARÍA. Tengo que aclarar que no pude ver tantas películas como otros años, así que no sé si puedo hacer un diagnóstico como el que sí puede hacer Carlos que realmente es especialista, que ha visto un montón de películas de todas las secciones, que las viene viendo desde antes del festival. Más allá de las películas premiadas, desde la programación y el puñado de películas que vi, la sensación que tuve tiene que ver con esta apuesta fuerte por el cine como lenguaje, por las cinematografías y la diversidad, pero desde el valor del cine como arte y como medio genuino de expresión. Eso me parece importantísimo no sólo desde mi lugar de cineasta, también lo digo como espectadora enamorada del cine. Y también destaco que hubo muchas miradas femeninas, cosa que siempre me parece una buena noticia.
¿Se necesitaba esta revalorización del lenguaje cinematográfico?
MARÍA. Yo creo que sin dudas. No deja de haber temas relevantes, los temas están, siempre están.
Veníamos de una película con tema de impacto sobre el lenguaje con la película El Brutalista, en la que el tema de la migración tiene un peso muy fuerte, y tú estás diciendo más bien que hay que dejar esos grandes temas a un lado, las grandes épicas.
No. Creo que los temas tienen que ser orgánicos con la forma. En una película vas a tratar los temas que que te convocan, que te conmueven, que te importan, pero con el propósito de retroalimentar el arte cinematográfico, para al menos hacer el intento de nutrir las posibilidades de su lenguaje. Como espectadores, a través del lenguaje del cine tenemos acceso a experimentar otras formas de percibir el mundo y esto puede poner en jaque, enriquecer y transformar nuestras propias ideas, nuestra conciencia. Entonces el tema tiene que estar, por supuesto, pero no puede ser lo único, no puede estar tan por encima del lenguaje porque si eso ocurre la experiencia cinematográfica se precariza, pierde su valor transformador. En este sentido, con la irrupción de las plataformas y de cierta convencionalización en el lenguaje que la producción en cadena genera, creo que hoy más que nunca los festivales tienen que ser los lugares donde las cinematografías puedan seguir desplegando su riqueza y su diversidad.
Y, Carlos por tu parte, ¿cuál es tu panorámica de esta edición?
Bueno, en esta edición lo que se ha premiado y lo que ha primado, sobre todo en la sección oficial, han sido las emociones. Y ha sido una visión del mundo escapista a través de la abstracción y de cómo el mundo podría ser si nos tratáramos mejor entre nosotros, si nos tratáramos con más cuidado, con más empatía y con más cariño. Es una manera de soñar.
Una utopía.

Sí, sí, sí. De hecho, cuando salió el programa de la Berlinale y se anunciaron todas las películas, a mí me llamó la atención que a través de las distintas secciones había un total de siete películas que en su título contenían la palabra “sueño”. Dos se llaman literalmente Sueños, que es la película de Michelle Franco, Dreams, y la película que ganó el Oso de oro, la Noruega Drommer, que significa sueños en noruego. Así podemos ir recorriendo las distintas secciones Dreams in nightmares, After dreaming, Dreamers, un largo etcétera. Además de eso, varios títulos en los que, sin contener la palabra sueño, los sueños eran un protagonista o eran algo importante dentro de lo que es la película. Más allá de esto, en muchas de las películas de la Berlinale podríamos usar el término utópico, pero esta utopía no sería tal, como decía antes, si nos diéramos cuenta de que las cosas pueden ir a mejor. Obvio que las cosas pueden ir a peor, todos lo sabemos, pero también pueden ir a mejor, y eso no nos lo planteamos tanto. Creo que es algo que nos deberíamos plantear seriamente, es algo que las tres películas que han ganado los tres grandes premios hacen: la mencionada de Noruega, Drommer; El último azul, la película de Brasil, y El mensaje. Porque si algo tienen en común estas tres películas es el cariño con el que director trata a todos sus personajes, cómo se relacionan entre ellos, cómo hablan. Y cómo, a pesar de las adversidades, se puede seguir adelante. A mí me gustó mucho Drommer porque su director, si tienen algo todas sus películas en común, es que él se imagina una Noruega casi idílica en el que las personas, independientemente de su circunstancia, se ayudan y se apoyan, aunque sean desconocidos. La manera en la que él lo hace no resulta ingenua, sino que resulta muy sincera y muy natural, muy posible. Muy verosímil. A mí me encantaron sus películas anteriores, las recomiendo, esta trilogía, Love, sex and dreams. Estarán en Filmin, y la ganadora del Oso de oro también estará. Entonces, resumen de la Berlinale: para mí es que el mundo puede ser un lugar mejor, que nos podemos tratar con más cariño; que Tricia Tuttle, la nueva directora del festival, se va a alejar un poco de la selección de películas más radicales que venía programando Carlo Chatrian, algo que a mí, en parte, me da un poco de lástima, porque yo creo que la radicalidad en el cine también es importante. Hemos visto el año pasado una película, Pepe, dominicana, que partía de estos hipopótamos que están en el río Magdalena, de Colombia, ya van por 200, y que los introdujo Pablo Escobar. La película resultó ser una auténtica abstracción en la cual el hipopótamo llega a un nivel existencialista que se pregunta sobre su vida, habla en varios idiomas, aparecen cazadores, turistas… Es una película magnífica. El díptico Mal viver y Viver mal, portugués, que estuvo hace 2 años, y muchas otras películas que pocos festivales se atreverían a programar en su sección oficial. O el proyecto Dau, una auténtica locura, son varias películas de un ruso que vive en la época soviética y construyó una ciudad real en la que los actores vivían igual que en los años cincuenta. Una película que tuvo muchísima controversia, porque eran imágenes muy duras, muy fuertes. A mí la radicalidad me gusta en el cine. Yo creo que lo que tendría que haber es la variedad absoluta. El amplio espectro del cine en todo su esplendor.
Pero cada festival tiene su estilo y sus pautas.
MARÍA. Tal vez es un signo de los tiempos, y tiene que ver con esa búsqueda de vías de encuentro genuino, como leí hace poco en una frase de Lucrecia Martel, un llamado “a ver si logramos ir juntos para algún lado que no sea la guerra”.
¿Es importante para un guionista estar atento al signo de los tiempos?
MARÍA. Sí, sí, sí.
¿Para contactar con el público?
MARÍA. No es algo pensado. Uno es un poco como una antena. Eso te llega. Te llega desde tu subjetividad. Y lo que me llega es una turbulencia tan grande, con focos de conflicto que parecen irresolubles, con eclosiones permanentes de prepotencia y destrucción, que a mí no me extraña que la pulsión artística vaya en contra de eso. No me parece algo exorbitante. En líneas generales en Occidente venimos de años de cierta bonanza, de cierta calma, de paz, por ponerlo en términos muy facilones. Pero en la medida en que eso estalla y se resquebraja, en la medida en que las tensiones subyacentes quedan al desnudo y se instala esta pulsión de muerte con tanta fuerza, no es raro que el arte busque combatir ese destino, pero no desde un lugar panfletario, sino porque es lo que surge, como una suerte de conciencia artística que se manifiesta.
CARLOS. ¿Tú te has dado cuenta de la enorme eclosión del cine de terror, tanto de grandes producciones como de pequeñas, a nivel internacional, que está llegando también a los festivales de cine, que es un género, el terror, que normalmente ha sido muy vilipendiado?
MARÍA. Sí, sin dudas lo veo, Carlos. Hace un par de años una película argentina de terror que se llama Cuando acecha la maldad ha sido realmente un boom. Hoy por hoy yo no soy específicamente una fanática del género. Veo películas de terror como veo comedias, como veo cine de autor, dramas, series, pero esa es una película realmente muy lograda y aterradora, que expresa muchos de los terrores contemporáneos. Sin dudas que hay una eclosión, pero una vez más, no es por generación espontánea. Cuando yo estudiaba cine, a fines de los 90, a mí me gustaba mucho el género. Hice cortos de terror y me acuerdo que en ese momento era una rareza, una cosa bastante marginal, que no tenía prácticamente ningún apoyo. Entonces me fui volcando a otros géneros. Pero el terror a mí siempre me vuelve de otras maneras, como cierto buceo en la oscuridad humana. Hace veinticinco años era una rareza y viene creciendo paulatinamente desde entonces. Y hoy eclosiona.
¿Lo dices, Carlos, como signo de los tiempos también?
CARLOS. Sí, porque es una manera de abstraerse, no en el sentido de darle la espalda a la realidad porque es demasiado dura, sino de afrontarla a través de la abstracción. Afrontar temas muy importantes a través del género fantástico, que frisa con el terror en muchas ocasiones, si no es abiertamente de terror. Y de un tiempo a esta parte ligado a la maternidad. Esto es algo que me llama mucho la atención. Dos películas en la sección oficial, magníficas las dos, una austriaca, Mother´s baby, y la estadounidense Si tuviera piernas te patearía, If I had legs I would kick you, muy distintas, y las dos tienen como punto la maternidad y la relación madre/hijo o madre/hija, o madre/bebé en el caso de Mother´s baby. Me parecen dos acercamientos magníficos a un tema super candente como es el de la maternidad, que históricamente ha estado vista desde la perspectiva masculina, porque, todos sabemos, la cantidad de directores ha sido históricamente muy superior al de directoras. Ahora la presencia de directoras es muchísimo mayor y muchas películas están tratando, desde todo tipo de perspectivas, la maternidad, y a mí el acercamiento hacia el terror me parece siempre, para tratar temas, digno de celebrar. Igual que la explosión de los musicales o de películas que, si no son un musical, sí que tenemos dos o tres escenas de musicales dentro de la película, que eso no las convierte en musicales, pero que sí que son recursos que a mí me alegran. Igual que las comedias, que también están muy estigmatizadas, que parece que una película, si es comedia, es menos buena que un gran drama, que también me parece algo terrible. Cada vez estamos viendo más terror en los grandes festivales. Aquí tuvimos una alemana, y ya con esto termino, Lo que sabe Mariel, Was Marielle weiss, que me parece una comedia magnífica, que trata de una niña que escucha las conversaciones de sus padres todo el tiempo, da igual si están a 600 metros o 100 km de distancia o si están en el trabajo. La niña sabe lo que están haciendo sus padres en todo momento, y claro, se entera de infidelidades, de problemas laborales, y entonces la niña empieza a manipularlos de alguna manera y a ser un elemento disruptor en esa familia.
Vamos a dejar la Berlinale un ratito, y vamos más adelante. Desde la anterior conversación ha habido la irrupción de las plataformas, y recientemente ha salido una serie de Netflix en la que tú, María, participaste. O sea, has entrado también en este juego de las plataformas/productoras.
MARÍA. Si, la serie se llama ATRAPADOS / CAUGHT, se estrenó el 26 de marzo en todo el mundo y en su primera semana se posicionó Top 1 en series de habla no inglesa de Netflix a nivel mundial, en 77 países y con más de 8.000.000 de visualizaciones. Te imaginarás que esto no pasa todos los días. Yo todavía no me lo termino de creer, es la primera vez que estoy metida en algo de esta envergadura y creo que sin dudas esa es la parte más estimulante del streaming global, que ofrece esta gran apertura y la posibilidad de llegar a conectar con audiencias muy diversas en todo el mundo. La serie es un thriller policial hecho en Argentina por Haddock Films, productora que lleva adelante Vanessa Ragone. Está basada en una novela de un autor de best sellers de Estados Unidos, Harlan Coben. Varias de sus novelas ya han sido adaptadas en distintos lugares y en distintos idiomas. Hay adaptaciones en Gran Bretaña, en Francia, en España y en Polonia. La nuestra es la primera que se hizo en Latinoamérica. Para mí, en este contexto de motosierra, que se pueda ver una obra hecha en Argentina en todo el mundo y esté yendo tan bien es un gran orgullo. La idea es que se pueda seguir trabajando, que podamos seguir creando.
¿Cuál ha sido tu labor en la serie?
MARÍA. Formé parte del equipo autoral de la serie como guionista, junto con Miguel Cohan (también Showrunner), Ana Cohan y Gonzalo Salaya. Recuerdo muy bien que hace cinco años, cuando hicimos la primera entrevista, yo había escrito ya varias películas pero no había tenido aún oportunidad de trabajar en series. Era el 2020 y al poco tiempo de vernos llegó la pandemia. Si bien la producción audiovisual quedó frenada, paradójicamente ocurrió un cierto boom en el área de desarrollo y escritura de proyectos. En ese momento apareció la oportunidad de entrar en el mundo de las plataformas. Formé parte del equipo autoral internacional de La voz ausente, junto con Ginna Alvarez (México), Carlos Zicanelli (Argentina) y Juma Fodde Roma (Uruguay). Compartíamos maratones de Zoom y cada uno escribía desde su casa. La serie es un thriller psicológico en 7 episodios inspirado en la novela de Gabriel Rolón, producido por Pampa Films para Disney+. Se estrenó el año pasado y sigue disponible. Ojalá puedan verla.

¿Qué diferencias ves entre escribir películas y series para plataformas?
MARÍA. La gran diferencia que veo en tiene que ver con que las series trabajan con un sistema que se llama Writer’s room, que tiene que ver con un trabajo intensivo y colaborativo. Se arma un equipo de guionistas y se trabaja de manera conjunta todo el desarrollo argumental de la serie. Después hay una división de tareas a la hora de escribir los guiones. Y se reciben los feedbacks de la productora, de la plataforma y en el caso de las adaptaciones, también de los autores de los libros originales. Es una gran diferencia de forma de trabajo por lo menos respecto a la manera en que yo trabajo en cine, que es una manera mucho más introspectiva y solitaria, más extendida en el tiempo. Al menos en los proyectos de cine en los que yo suelo participar se habla bastante menos, entre otras cosas porque hay menos instancias de feedback. Trabajo mayormente con los feedbacks de las y los directores que recibo cada tanto y luego me retiro a escribir, me paso semanas con mi computadora en los cafés, con la única compañía de los personajes.
Cambiando de tema, María, ¿qué nos cuentas de la Usina de Guiones Breves cinco años después?
MARÍA. Recuerdo que la Usina era un proyecto que estaba por lanzarse en nuestra charla de hace cinco años, estaba por salir la primera edición, yo venía dando cursos de guion en el Instituto Cervantes desde el 2015, y en el 2020 propuse la idea de la Usina, ya como un programa personalizado de escritura de cortos. En este momento estamos recibiendo proyectos para la sexta edición. Es una alegría enorme que la Usina en estos años se haya ido afianzando como un espacio de escritura de cortos en español, donde cada participante tiene la oportunidad de desarrollar, compartir y dar a conocer su propia voz, su propia mirada. Me parece que está muy bien que sigamos afianzando ese espacio y sigamos haciendo crecer desde ahí las otras ideas.
¿El modelo se mantiene?
MARÍA. Si. Seleccionamos hasta 9 proyectos de guion de ficción que se desarrollan a lo largo de 6 meses, con una primera etapa virtual entre mayo y agosto de clases grupales y asesorías individuales a mi cargo. En septiembre hacemos un evento de bienvenida y networking, además del taller presencial de dos días en el Instituto Cervantes de Berlin. En octubre Cata Flórez de Urua Films Berlin da su clase de herramientas de comunicación a los proyectos. Y por último, en noviembre, al finalizar el programa, un jurado premia uno de los guiones que recibe asesoramiento con miras al desarrollo del cortometraje. El año pasado, con motivo de los 5 años, hicimos además el USINA Festival de Cortos Iberoamericanos en el Kino Passage, con una muestra de cortos premiados en la Berlinale, que fue un éxito. La idea es repetirlo este año, porque este tipo de eventos abiertos al público hacen posible reunir a la comunidad cinéfila germano-hispanohablante interesada y activa en las distintas áreas de quehacer cinematográfico.
En español.
MARÍA. En español y para los alemanes que conectan con el español, con la diversidad de nuestras culturas. Desde la Usina convocamos cada año a tres referentes de la actividad cinematográfica berlinesa para participar como jurados. Ahí poco a poco se va armando un puente con cineastas, distribuidoras, referentes y productoras alemanas que se interesan en España y en Latinoamérica, que buscan generar lazos y formas de trabajar en conjunto. La Usina está orientada a fortalecer ese puente año tras año. Además de la cooperación con el Instituto Cervantes de Berlín, contamos con el apoyo de otras instituciones como las Embajadas de Argentina, Perú, Brasil, México y Colombia.
CARLOS. Volviendo al tráiler de Atrapados, a mí me ha encantado ver juntos a Soledad Villamil y a Albert Ammann, que son dos fantásticos actores. No sé quién habrá dirigido el casting, pero me parece una enorme elección juntar a estos dos pedazo de actores. Me ha dado muchas ganas de verla.
MARÍA. Protagoniza la serie, como dices, Soledad Villamil, la cara de nuestro Óscar de 2010, El secreto de tus ojos. Ella es la protagonista total de esta serie, encarna a Ema Garay, una periodista que desenmascara criminales prófugos. La Ema original de la novela vive y trabaja en New Jersey, en 2010, así que el trabajo de adaptación no sólo tuvo en cuenta el cambio geográfico y cultural sino también el cambio de época, con el rol esencial que ocupan hoy las redes sociales, el auge del periodismo digital y las nuevas tecnologías.
CARLOS. Y está filmada fuera de Buenos Aires, en Bariloche. El mensaje está filmado en Entre Ríos. Tantas películas argentinas que hemos visto en los últimos tiempos que no están filmadas en Buenos Aires.
MARÍA. Exacto, sí. Hacía años que se venía apostando por la federalización de la actividad cinematográfica. El fomento con sistemas de devolución de impuestos y ciertos pequeños apoyos e impulsos a la producción, entiendo que hay más ahora en algunas provincias que en Buenos Aires, pero también se está empezando a implementar ahí. Fortalecer la cooperación entre públicos, incluso entre privado y público, como también pasa en España: producir desde las distintas regiones de un mismo país. Es un gran desafío, ver la manera de cómo nos vamos aliando las y los que tenemos intereses en común, me parece que de eso se trata.
CARLOS. En España tenemos películas recientes que son coproducciones de productoras gallegas, catalanas, murcianas, y al final se han puesto de acuerdo.
MARÍA. En la Usina tenemos casos muy lindos de cooperación. Dos de nuestras exparticipantes, Ana Sierra (española residente en Madrid, ganadora de 2023) , y Loreto Quijada (chilena residente en Colonia, exparticipante de 2022), fueron seleccionadas con sus proyectos en Emergente Lab!, un foro internacional de coproducción de cortometrajes en Madrid. Ana ha armado una coproducción entre Madrid y Asturias, que es donde transcurre su historia. Y en el caso de Loreto ha armado una coproducción entre una productora francesa, otra alemana y otra chilena. Actualmente está grabando su corto en Chile. Y estamos hablando de cortos, que son una suerte de semillero, una puesta a prueba de un montón de habilidades y capacidades, no sólo talento creativo de escritura y manejo del lenguaje cinematográfico, sino de cómo se coordina una colaboración, sea de la escala que sea, y de cómo se lleva adelante un proyecto de cine cuando lo que vas a escuchar con más frecuencia en el camino es un “NO”. Desde la Usina la idea es tratar de fomentar eso, el intercambio genuino, sin falsas promesas. Yo soy de las que están convencidas de que nadie se salva sola ni solo. Nos necesitamos mutuamente, dependemos unas y unos de otras y otros. Despabilar la capacidad de buscar los intereses comunes y aliarnos desde ese lugar, la veo por ahí.
Me gustaría lanzar una última pregunta. El cine de México y el cine Brasil han tenido una presencia también destacable en la Berlinale.
MARÍA. Yo pude ver la película mexicana, la de Michel Franco. Me pareció una película muy suya, muy radical, creo que a Carlos no le gustó.
CARLOS. Para mí es la mejor película de la Berlinale, con eso te lo digo todo.
MARÍA. Volviendo al tema de los radicales, es una película muy radical, muy punk, como es todo su cine, va al grano sin concesiones. Es certero, pega donde quiere pegar. Su visión del mundo es punzante y me parece que la película lo expresa muy bien. Como en todas sus películas, narra el complejo vínculo víctima y victimario, y en este caso puntual, el conflicto entre México y Estados Unidos, que tiene que ver con cómo seguimos esos modelos vinculares coloniales todavía hoy. El tema es crudo y la forma también lo es.
CARLOS. Y cómo está filmado, yo creo que ha demostrado que es un gran director.
MARÍA. Es su película más madura, creo.
CARLOS. Yo estaba pensando lo mismo. Una película filmada eminentemente en planos fijos, y los que no, son pequeños panelados y a través de pequeñas elipsis. La narración con la cámara de Michel Franco me parece que está muy por encima de gran parte de cineastas del panorama actual. Te cuenta en cinco planos lo que muchos otros necesitan diez minutos de película y cincuenta y tres planos. A mí el inicio de Dreams me parece magnífico, cómo te da la información que te da en cuatro planos, cómo te pone las circunstancias de este chico que emigra buscando el sueño americano, este chico sin papeles, esta relación tan compleja que tienen Jessica y el bailarín, y la crudeza y la violencia de dentro del cine habitual de Michel Franco. A mí su lenguaje narrativo de la cámara me parece que es de otro nivel.
MARÍA. Él tiene ese trabajo de puesta en escena ya desde Después de Lucía. Hay un lenguaje que es muy limpio. También hubo otra película que a mí me gustó mucho en esta Berlinale, dirigida por Fernando Eimbke, Olmo. Una película muy sensible, muy bonita.
¿Y la película brasileña, qué tal?
CARLOS. El último azul. A mí me sorprendió porque cuando yo la vi era en un segundo pase. Muchos compañeros ya la habían visto y hablaban maravillas de la película. Ya había hasta críticas, yo iba con ciertas expectativas que creo que me jugaron a la contra porque es una película que no me parece tan gran película, es opinión personal. Es una película bonita, una película muy bien filmada y una película que, de nuevo, a través de la abstracción nos habla de la posibilidad de encontrar un mundo mejor poniendo de nuestra parte las relaciones humanas, poniendo fe en las relaciones humanas. Es una distopía brasileña: en un futuro el Gobierno brasileño descarta a la gente mayor de 75 años, considera que no son útiles para la sociedad, y los envía a un lugar llamado La colonia, un lugar que nunca vemos en la película. Da igual si están trabajando, si no están trabajando, la gente mayor molesta y se la llevan en autobuses a este lugar. La protagonista escapa al principio de la película, se huele que esto que le están vendiendo como un paraíso no va a a ser así. Intuimos que quizás va a ser parecido a un campo de concentración, aunque nunca nos dan pistas. En esta escapatoria, la mujer encuentra gente que le ayuda, gente, hombres, mujeres. Es muy bonito ver cómo esta mujer mayor de 80 años, se encuentra gente que le ayuda en esta escapatoria y en sus sueños, porque esta mujer tiene un sueño, que es volar, que lo comenta también al principio la película. Aquí también hay una metáfora porque no es volar en el sentido literal. Está muy bien filmada y es bonita, pero cuando termina, no es una película que deje mucho para el recuerdo, a diferencia de otras que vimos en la sección oficial, pero yo creo que el jurado premió, insisto, las relaciones humanas. Premió películas en las cuales podemos dibujar entre todos un futuro mejor, un cine optimista, por decirlo de alguna manera, por encima de un cine pesimista. Y yo estoy a tope con eso porque ya estamos cansados de ver tragedias, miserias y negatividad en el mundo y gente que dice que no es realista y yo me pongo absolutamente a eso.
MARÍA. El cine de Brasil tuvo mucha presencia este año, está pasando por un muy buen momento. Está bueno remarcarlo porque también ha tenido sus cuatro años de motosierra y ahora se está recuperando con todos los bríos. Por primera vez han ganador el Oscar. A mi me pone contenta.
¿Y los cortos qué tal?
MARÍA. Ha habido tres cortos iberoamericanos en la competencia de los shorts, eso ha sido una gran noticia. Ha habido un corto mexicano, uno brasilero y uno corto español. De hecho, uno de Lucía Romero, que el año pasado estuvo en Generation, este año estuvo con Casi septiembre ya en competencia.
CARLOS. Yo quería hacer una predicción: o mucho me equivoco, o en los años siguientes vamos a tener grandes noticias de esta directora porque yo veo mucho talento aquí.
MARÍA. Sí, totalmente de acuerdo. Lucía Romero es una chica que si no me equivoco es cubana, pero nacida en Barcelona.
CARLOS. De padre cubano que emigró y Casi septiembre es un magnífico corto.
MARÍA. De ella vimos el año pasado Cura sana en el USINA Festival de cortos. Viene pisando fuerte.
CARLOS. Creo que si tuviera que hacer pitch para una gran productora para su primer largometraje, se tendría que presentar como una mezcla entre Arantxa Echevarría y Andrea Arnold, porque así es como la veo yo a ella.
MARÍA. Sí, tiene mucho de Andrea. Yo también se lo veo.

Bueno, pues nos veremos, Carlos, dentro de 5 años para comprobar si tus predicciones se han cumplido, y volver a revisar qué ha pasado en el cine.
CARLOS. Seguro, seguro. Parece una muy buena idea.
Muchas gracias los dos.
MARÍA. Muchas gracias por la la conversación. Ha sido muy interesante.
CASTELLANO
¿Tienes una idea de cortometraje? ¿Quieres desarrollarla en una experiencia única de escritura junto a autoras y autores hispanohablantes emergentes y con asesoramiento profesional?
La Usina de guiones breves en Berlín abre su sexta convocatoria y queremos invitarte a participar de esta nueva edición.
De la mano de María Meira, multipremiada guionista con más de veinte años de experiencia en el medio cinematográfico internacional, nuestro programa te ofrece una experiencia inspiradora de escritura audiovisual en español que busca reunir y potenciar la riqueza de las miradas y voces hispanohablantes contemporáneas en Berlín.
En cooperación con el Instituto Cervantes de Berlín, la Usina brinda una plataforma de creación y reflexión para trabajar de manera intensiva y personalizada en el desarrollo de proyectos de guion durante un período de seis meses, sumando además una experiencia de intercambio en la ciudad de Berlín.
Un máximo de 9 proyectos seleccionados se desarrollan desde su fase embrionaria para extraer su mayor potencial para crear guiones de calidad susceptibles de convertirse en cortometrajes de entre 10 y 20 minutos de duración.
La Usina tiene dos etapas:
- ETAPA VIRTUAL –entre mayo y agosto 2025– con asesorías individuales y clases magistrales grupales en línea, donde se brindan contenidos y herramientas de creación de ficción cinematográfica de nivel avanzado a los participantes.
- ETAPA PRESENCIAL -en septiembre 2025- consiste en un taller presencial intensivo de dos jornadas en el Instituto Cervantes de Berlín.
En octubre los participantes reciben una última clase magistral grupal en línea a cargo de Catalina Flórez de urua Films, casa productora berlinesa, donde se brindan herramientas de comunicación para cada proyecto.
Al finalizar el programa un Jurado internacional conformado por tres personalidades del ámbito cinematográfico y cultural berlinés de reconocida trayectoria premiará uno de los guiones resultantes, el cual recibirá asesoramiento para el desarrollo del cortometraje.
Plazo de presentación de proyectos: Hasta el 15 de abril de 2025
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DEUTSCH
Du hast eine Idee für einen Kurzfilm und möchtest diese in einem einzigartigen Schreibkurs mit aufstrebenden spanischsprachigen Autor*innen und professioneller Beratung weiterentwickeln?
Die Usina de guiones breves en Berlín startet ihre sechste Einreichungsfrist und wir möchten Dich einladen, zur Teilnahme an dieser neuen Ausgabe einladen.
Unter der Leitung von María Meira, preisgekrönter Drehbuchautorin mit mehr als zwanzig Jahren Erfahrung in dem internationalen Filmbereich, bietet unser Programm eine inspirierende Erfahrung des audiovisuellen Schreibens, um die Vielfalt der spanischsprachigen Stimmen und zeitgenössischen Perspektiven zusammenzubringen und zu fördern.
In Zusammenarbeit mit dem Cervantes Institut in Berlin bietet die Usina eine Plattform für Kreativität und Reflexion, um über einen Zeitraum von sechs Monaten intensiv und persönlich an der Entwicklung der Drehbuchprojekte zu arbeiten, zusätzlich zu einer Austauscherfahrung in der Stadt Berlin.
Bis zu neun ausgewählten Projekte werden von ihrer frühesten Entstehungsphase an begleitet, bis zur Ferstigstellung eines qualitativ hochwertigen Drehbuchs, das in einen Kurzfilm von 10 bis 20 Minuten Länge umgesetzt werden kann.
Das Programm umfasst zwei Phasen:
1. PHASE ONLINE: Zwischen Mai und August, mit Einzelberatung und Gruppen- Meisterklasse.
2. PHASE PERSÖNLICH: Zweitägiger Intensiv-Gruppenworkshop in September im Cervantes Institut in Berlin.
Im Oktober erhalten die Teilnehmer*innen eine abschließende Online-Gruppen-Meisterklasse mit Catalina Flórez von urua Films, Berliner Produktionsfirma, in der Kommunikationsmittel für jedes Projekt bereitgestellt werden.
Am Ende des Programms kürt eine internationale Jury das beste Drehbuch, das Beratung für die Entwicklung des Kurzfilms erhält.
Einreichungsfrist: Bis zum 15. April 2025
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