Instituto Cervantes de Berlín

Entrevista a Belén Castillo, jefa del área académica

El Instituto es una de las principales referencias mundiales en la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE), al menos desde el momento en que tiene presencia en todos los continentes. También lo es como organizadores del Congreso de la Lengua Española. En nuestra ciudad, el Área Académica la dirige la jefa de estudios, Belén Castillo, con quien hemos hablado a propósito de la jornada en torno a la enseñanza del español de herencia del 10 de junio de 2023, organizada junto a otras tantas asociaciones de la ciudad.

Esta entrevista es parte de la serie relacionada con el evento ¡Aprendemos en español!, jornada centrada en la enseñanza del español como primera lengua en las escuelas de Berlín. La Familia Fettuccini forma parte de la organización del evento.

Buenos días, estamos con Belén Castillo, la jefa de estudios del Instituto Cervantes de Berlín. Vamos a conversar sobre sobre el Instituto Cervantes y su actividad académica, y también sobre la jornada que estamos organizando el día 10 de junio. Antes de nada, ¿podrías presentarte?

Bueno, mi nombre es Belén Castillo. Vengo de Barcelona. Salí de allí hace ya casi 23 años. Estudié Filología hispánica inicialmente y después Filología eslava. En lo personal, he vivido en 5 países. Soy una apasionada de las lenguas. Tengo una hija que me acompaña en este periplo.

¿Tu primera salida de España fue a Rusia?

Para vivir, a Rusia, sí. Me quedé allí 7 años.

¿Sabías ruso antes de ir a Moscú?

Sí, había estudiado paralelamente a la carrera en la Universidad. Estudié ruso y tuve varias estancias de estudios en Rusia, incluida una beca de 6 meses.

¿Qué ciudad encontraste, como era Moscú en aquel momento?

Era una ciudad muy interesante. El país en sí era muy interesante. No hacía tanto que había caído el Telón de Acero, el país es enorme, los cambios son más lentos, quizá, que en otros países del Este. Era una sociedad en ebullición, en cambio permanente, muy dinámica. La gente tenía muchas ganas de conocer. Para nosotros fueron unos años muy especiales, de mucho aprendizaje. Yo tengo la sensación de haber vivido un período de la Historia, porque esa Rusia ya no existe.

¿Existía el Instituto Cervantes cuando llegaste?

Pues no, yo llegué para trabajar en la Universidad Lomonósov, una Universidad muy reconocida, está entre las cien más importantes del mundo. Después, cuando estaba trabajando allí, fue cuando dos años después abrieron el Cervantes, salió una plaza, yo me presenté y la saqué. Allí empezó mi andadura cervantina. 

Tu hija nació cuando tú estabas en Moscú, ¿no?

Nació en Barcelona en el período siguiente, que fue en Estambul.

O sea, que su primer contacto con una lengua diferente del español fue la turca.

Efectivamente, ella habló turco antes que español. Vivíamos en Estambul y yo era la única referencia del español. El resto de su entorno era en turco, sus primeras palabras fueron en turco, un idioma que ahora mismo ha olvidado. Esto enlaza con el tema de nuestra entrevista.

Como madre de una niña plurilingüe, ¿cómo lo haces? ¿Tienes criterios para criar a una niña que tiene distintos idiomas?

Nuestra situación es particular: yo, de hecho, soy bilingüe, hablo catalán y español, y eso de alguna manera ella lo ha heredado. Ella no es bilingüe del catalán porque yo tuve que elegir, entiende el catalán y lo habla, pero no podemos decir que es lengua materna. Hubo un momento en que en casa había seis idiomas de cuatro familias lingüísticas diferentes: el español, el catalán, el turco, el inglés, porque yo con su padre hablaba inglés; de Turquía nos fuimos a Marruecos y se sumaron el árabe y el francés. Yo veía que esto era un cóctel que había que ordenar, pero a veces la vida se ordena sola: el turco salió un poco del entorno familiar, es un fenómeno que se observa, a esas edades si no están en contacto con una lengua, la olvidan muy rápido. El inglés acabó saliendo también del entorno familiar. Todo sale de manera bastante natural en nuestro caso. Yo veo lo que sabemos los lingüistas: el bilingüismo exacto, perfecto, no existe, y que dependiendo de la exposición a una lengua, dependiendo de la experiencia, de muchos factores, las lenguas adquieren mayor o menor importancia, somos capaces de usarlas para unas cosas o para otras…

O sea que ella ha estado en contacto, desde que es pequeña, con el español, con el catalán, con el turco, con el inglés, con el francés y con el árabe.

Y ahora con el alemán.

Hay personas, familias, educadores, maestros, incluso pedagogos y psicólogos, que piensan que tantas lenguas en un niño o una niña pequeña pueden suponer una rémora cognitiva. ¿Tú firmarías esta opinión?

No, no me lo parece. En absoluto. Ella a veces mezcla idiomas, habla español con un acentito un poco afrancesado… Si uno observa ese tipo de fenómeno como una anomalía, entonces sí, encuentra argumentos para eso que tú acabas de decir. Yo pienso que las cosas se ordenan con el tiempo, a veces los procesos son más largos, claro, cognitivamente están haciendo un esfuerzo mayor, claro, pero no me parece que sea ningún perjuicio.

No ha tenido más problemas para aprender a leer o escribir por el hecho de aprender más lenguas. 

No. Ni empezó a hablar más tarde, ni tiene problemas de escritura. Piensa que ha estado manejando dos alfabetos, por ejemplo, y esto no ha generado ningún problema, y eso que cada uno se lee en una dirección diferente. Luego está todo el bagaje cultural que tiene. Para mi hija el bilingüismo es un estado natural. Ha nacido en Barcelona donde se habla español y catalán con total naturalidad y ha crecido en Marruecos, sobre todo, donde se se pasa del árabe al francés, al menos en las zonas en las que nosotras hemos vivido, de manera fluida. Cuando ha llegado a un país donde solo hay una lengua oficial esto le resulta muy chocante. 

Berlín es un poco especial en este sentido, ¿no?

Bueno, hay muchos países en el mundo que no reconocen otras lenguas cooficiales. Tengo mucha vinculación con Francia y allí hay consideración con otras lenguas pero no son oficiales.

Vosotras lleváis en Berlín casi dos años. ¿Cómo ha sido para tu hija la entrada del alemán? 

La pregunta es pertinente, digamos. Ella va a una escuela extranjera, pero tiene la obligación de estudiar la lengua del país. Entonces, está estudiando alemán desde la primera semana y además trabajan con el método AICLE [CLIL en sus siglas en inglés]. El alemán está también en otras asignaturas, es transversal. Para ella ha sido difícil en el sentido de que las otras lenguas que había aprendido las había aprendido de otra manera, más pequeña. Con once años que tenía cuando llegamos, la mente aprende como la de un adulto y se encuentra con un idioma extranjero que tiene que aprender de esa otra manera. Esto para ella ha sido un choque, el esfuerzo que representa aprender idiomas ahora, y además un idioma que es particularmente difícil para las personas cuya lengua materna es latina. 

Pero en genral la relación no es mala, encuentro que la enseñanza del alemán como lengua extranjera está bien enfocada, pero, en fin, le resulta una barrera, y a las dos nos ha pasado que pensábamos que en Alemania se hablaba más inglés.

¿Y con el español, cómo hacéis?

Bueno, el español es el idioma de casa.

Pero no se está escolarizando en español.

Exacto, mi hija habla y entiende perfectamente como una nativa, lee, pero no sabe escribir en español, y esto, si no le ponemos remedio, se va a convertir en un problema. Lo que pasa es que con todo este periplo que te he contado, pues nunca acabo de encontrar el momento de añadirle estas clases.

Claro. En las distintas entrevistas que hemos estado haciendo entorno a la jornada del 10 de junio, Aprendemos en español, siempre hemos empezado por aquí, por el modelo de familia multilingüe que cada una representa. Hemos ido viendo que cada familia es un mundo en sí misma. No hay modelos generales de multilingüismo. Cada familia establece sus códigos, sus reglas. En vuestro caso, las dos habláis español en casa, no hay nadie más con quien compartir otros idiomas.

Ahora no. En Marruecos vivía en casa una persona que hablaba francés, y ahí también había que triangular, pero ahora nuestro problema no es ese.

Después de vivir en Moscú, en Marruecos, en Turquía, en España, ¿cómo ves este movimiento del multilingüismo en Berlín?

Bueno, a verdad me parece decisiva la decisión que ha tomado el Senado de Berlín de desviar el foco y dejar de ver, de alguna manera, que las personas que vienen con otras lenguas representan un problema, para poner el foco en el hecho de que representan una riqueza. Muchos de esos niños que llegan a Alemania el día de mañana serán ciudadanos bilingües, trilingües, etc.  No es que podamos tomar la sociedad americana como referencia en la gestión, pero sí que estamos viendo que todas esas segundas y terceras generaciones de las familias latinas que son estadounidenses, son personas muy buscadas en lo laboral porque son bilingües español-inglés, y representan una aportación enorme. 

En cuanto a Berlín, me parece muy interesante, refleja una sociedad muy tolerante, muy diferente, muy inclusiva y, al menos con ganas de tomar decisiones, de replantearse las cosas. Pero hay mucho trabajo por hacer.

¿Lo has visto antes en otras ciudades?

La verdad es que no, y por eso es una cosa que me interesa particularmente. Por mi trayectoria personal y profesional, me interesa mucho el tema de las lenguas minorizadas. En Marruecos, por ejemplo, hablar beréber no es una cosa que te aporte, es una lengua oficial pero la gente no pone en su currículum que habla beréber, como la gente en Rusia en los años dos mil no decía que hablaba uzbeco o ucraniano, porque eran lenguas minorizadas, eran lenguas a las que no se les daba ninguna importancia. Yo quiero pensar que ahora en Alemania, o al menos en Berlín, se están dando los pasos para que eso no ocurra. Que todo el mundo sea consciente de que la lengua que trae tiene valor. 

No sé si vale exactamente el símil. Estás hablando de lenguas que ya existen en esos países, en Rusia o en Marruecos, y en nuestro caso estamos hablando del idioma que traen los migrantes, que no son idiomas del país. Tienen una consideración diferente y el hecho de que reciban este reconocimiento tiene también un sentido y un valor diferentes.

Bueno, sí y no. En el caso de Marruecos quizá sí, el de Rusia es más complejo porque la URSS había caído y todos esos países ya no eran Rusia, pero esos ciudadanos que habían estado viajando de unas repúblicas a otras, formaban parte de una sociedad y eso había que ordenarlo. No se estaba haciendo y hasta donde sé no se ha hecho. 

Sí que es verdad que, claro, aquí, en Berlín, el reto es infinito, porque las personas y las lenguas que traemos, pues son infinitas. Yo entiendo que el reto es grande, pero me parece que hay que abordarlo, que no se puede negar la evidencia.

Centrémonos ahora más que en tu actividad, tú eres la jefa del área académica del Instituto Cervantes de Berlín. ¿Cuál es la posición del Instituto Cervantes en Berlín en relación con el mundo hispanohablante, con el mundo en alemán. ¿Y cuál es la punto de vista respecto a esta política de multilingüismo?

Belén Castillo en su despacho del Instituto Cervantes de Berlín.

Bueno, brevemente para los que quizás no conozcan la actividad en el Instituto, la ley fundacional del Instituto Cervantes dice que nosotros estamos en las sedes de los distintos países del mundo para dar a conocer el español y las culturas hispanas. Cuando decimos español, ¿a qué nos referimos? El español es una lengua que hablan quinientos millones de personas en muchos países diferentes y en varios continentes, y nosotros tenemos la obligación de representar todas esas variedades del español. Creo que lo hacemos, seguramente también podemos mejorar en eso, pero en concreto en el Cervantes de Berlín tenemos profesores de unas diez nacionalidades diferentes, y tratamos de programar actividades culturales de diferentes países y de diferentes sensibilidades. En relación con el tema del multilingüismo, cuando nos surgió la oportunidad de estar ahí, de estar en la reflexión y en la acción institucional, la verdad es que no lo dudamos, porque nos parece que tenemos que aportar lo que podamos.

¿Y los estatutos del Instituto establecen esta obligación?

Si yo tengo obligación de dar a conocer las culturas hispanas, tengo que ser la casa de todos los que hablan español. Ahora mismo el colectivo tiene esta necesidad, tiene esta inquietud, y nosotros queremos estar a la escucha.

Que yo sepa, el instituto está creado para difundir la lengua entre aquellas personas que no hablan español.

La enseñanza del español como lengua de herencia (ELH) forma parte del programa y poco a poco ha ido desarrollándose. En los últimos años hemos mejorado mucho. 

Si hablo de mi experiencia, desde que abrimos el Cervantes en Moscú teníamos unos cursos que llamábamos “Español para niños hispanos”, y hablo del año 2002: hijos de matrimonios mixtos, de expatriados… Es una necesidad que siempre se ha intentado atender, quizás de manera poco ordenada al principio.

El centro de Berlín en concreto, ¿qué tipo de actividades realiza?

Bueno, nosotros tenemos un programa que está funcionando muy bien, se llama Cervantes Kinder. Por el momento la actividad tiene lugar los sábados por la mañana y son cursos de español como lengua extranjera o español como lengua de herencia, pero no solo, esa es una de las líneas de actuación, pero hay otros cursos de “español y arte”, “español y música”, “español y teatro”, “español y danza”, para niños desde dos o tres años, que vienen con sus papás y sus mamás a las clases, hasta niños de once años. 

No son clases cien por cien de español, sino que el español es instrumental.

Esa es la idea. Cuando son pequeñitos tienen que trabajar la psicomotricidad, las habilidades relacionales, los hábitos… y la idea es simple, es poner el español en relación con los otros ámbitos de la vida y, cuando ya están escolarizados, con las otras asignaturas. El español como una herramienta transversal.

Tiene un sentido más psicosocial de desarrollo de la persona, más que puramente lingüístico, como son las aulas de las ALCE de la Consejería de Educación de la Embajada de España.

Bueno, el programa es bastante flexible. Cada familia puede decidir cómo hace uso del programa, dependiendo de sus necesidades y de su realidad. Los cursos duran una hora, hay gente que viene solo a hacer la clase de “español y música”, por ejemplo, pero hay gente que hace “español y música” y después “español como lengua de herencia”. Por lo demás, antes de empezar con la lectoescritura, ya estamos trabajando con otras habilidades y eso también es lengua, ¿no?

Te lo pregunto por lo siguiente. Ahora, gracias a la reforma de la ley escolar en Berlín, que es de lo que vamos a tratar en la jornada del 10 de junio, las chicas y los chicos de comunidades hispanohablantes pueden estudiar español en el entorno escolar, y tendrá un sentido académico. En el Cervantes Kinder al final los chicos y las chicas no reciben un diploma de conocimiento del español o algún tipo de acreditación académica.

Reciben un certificado de aprovechamiento, pero no una certificación.

¿Cómo hace una familia que quiere un certificado de conocimiento de español de su hija o hijo no escolarizado en español, que además sea reconocido tanto en el sistema educativo alemán como fuera de Alemania, en Europa y en América, cuando las familias regresan a Argentina, México o Colombia?

Bueno, la actividad académica del Cervantes se divide en tres líneas de actuación. Aparte de la enseñanza, la segunda línea es la certificación. Creamos, gestionamos y administramos los exámenes DELE, los certificados del Ministerio de Educación de España. Esa es la respuesta que nos parece apropiada para ese tipo de situaciones que has descrito. Hay certificados de 6 niveles y hay certificados adaptados para público joven. Obtienen un certificado válido para toda la vida, y el examen está diseñado para escolares. 

¿Hay convocatorias regulares? ¿Cómo funciona?

El DELE en Berlín tiene cuatro convocatorias, en dos de ellas hay exámenes escolares, en mayo y en noviembre. ¡Ojo! Hay que tener en cuenta que los periodos de inscripción son muy anteriores.

¿Cuál es el perfil habitual de los jóvenes que se presentan a DELE escolar?

Hasta el momento, el perfil más común, como es natural, es el del alumno alemán que está estudiando español de forma reglada en su escuela, pero cada vez más tenemos estos otros perfiles de niños de familias bilingües. También, alemanes que han vivido en España o en México un tiempo y la familia luego ha vuelto a Alemania.

Otro perfil es el de nacionales de países hispanos, que quizá nunca han vivido en el país de origen de sus progenitores, con lo que nunca han estado escolarizados en un país hispano, y tienen un poco de temor de que alguien cuestione que hablan español dada su trayectoria vital. Ese sería el perfil de mi hija, que es española pero nunca ha estado escolarizada en España ni en ningún país hispano…

Si uno quiere evitar esa eventualidad, lo mejor, al final, es certificar ese conocimiento. 

No hay ningún tipo de limitación para matricularse.

Respecto a todos estos temas de que estamos hablando, estamos organizando encuentro entre familias e instituciones, profesionales, asociaciones, para el sábado 10 de junio. Creo que es la primera vez en Berlín que sucede algo así, que se reúnen en el mismo sitio y al mismo tiempo tantas perspectivas de la enseñanza del español en las escuelas regladas. Nunca habían estado reunidas asociaciones, instituciones, familias y educadores, nunca había pasado algo así. ¿Cuál es la participación y el rol del Instituto Cervantes en la organización de esta jornada?

Bueno, cuando Desbandada nos propuso esta iniciativa, nosotros no vacilamos ni un instante. Vimos la dimensión que esto iba a tomar y vimos su importancia. Quiero pensar que el 10 de junio va a ser un punto de inflexión en la historia de la enseñanza del español en Berlín, y en general en la relación con el tejido asociativo y con la manera de construir las cosas. Creemos que podemos hacer una función de puente o de bisagra entre las asociaciones y las instituciones oficiales. Entiéndase bien: siempre que se nos necesite, siempre para aportar, para abrir una puerta, o para facilitar el diálogo.

¿Y qué te parece todo este trabajo que han hecho las asociaciones todos estos años en torno a la educación y a la enseñanza del español?

El trabajo es encomiable, porque primero han ayudado a la comunidad a empoderarse. Creo que las personas migrantes llegamos un poco desprotegidos, llegas a una sociedad nueva que no conoces y hasta que te ubicas, pasas momentos complicados. Esa primera función de acoger, conectar y empoderar. En segundo lugar, el trabajo de recabar información, de investigar cómo se hacen las cosas en otros estados federales, en otros lugares.  Esto tiene mucho valor si pensamos que muchas de estas asociaciones trabajan con pocos recursos económicos, o sea, encima, es un trabajo voluntario de muchas personas. Y en tercera lugar, ellas han conseguido empujar a las instituciones para la toma de decisiones y un poco marcar la senda. Quizás habría acabado pasando, pero el acelerador lo han puesto las asociaciones. Como digo, es un trabajo encomiable el que han hecho.

Y el 10 de junio, ¿cuál es la participación exacta del Instituto Cervantes?

La jornada está enfocada desde dos perspectivas. Hay una sesión matutina, quizás más centrada en las instituciones y en los profesionales, en los profesores y en los gestores educativos. En esa mesa nuestra aportación principal es la información sobre la formación del profesorado en la enseñanza del español como lengua de herencia. Como decía, llevamos ya más de veinte años trabajando en este tema y la formación de profesores es nuestra tercera linea de actuación. Nosotros pensamos que estamos preparados, porque ya lo hemos hecho en otros países y en otras ciudades, para desarrollar un programa de formación de ese profesorado y, eventualmente, apoyar al Senado de Berlín en esa función. Eso por la mañana, y por la tarde, la jornada bascula más bien hacia el público familiar, porque el objetivo reside en reflexionar sobre cómo cambia todo gracias a la nueva ley. Queremos informar a las familias sobre qué pueden hacer, a qué tienen derecho, cómo hacerlo… Nosotros queremos aprovechar esa oportunidad, una vez más, para reivindicar nuestro papel y nuestra disponibilidad para participar en este proceso.

Bueno, pues entonces nos vemos en el Instituto Cervantes de Berlín el día 10 de junio. Muchas gracias por esta entrevista y por todas las respuestas y comentarios. Y que vaya bien la jornada.

Muchas gracias, esperamos que sea un éxito para todos.

Salón de actos del Instituto Cervantes de Berlín donde tendrá lugar la jornada en torno al español de herencia.
Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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