La familia bilingüe

El Senado de Berlín ha modificado recientemente el párrafo 15 de la ley escolar. La modificación afecta directamente a las familias bilingües de Berlín, y en concreto a todas aquellas familias bilingües en las que el español es uno de las lenguas familiares: la modificación permite que las chicas y chicos reciban en la escuela, y a costa de los presupuestos de la misma, clases de la lengua que aporta su familia bilingüe, en nuestro caso, el español. Es decir, se abre la posibilidad a que todas las niñas y los niños que crecen en las familias en las que el español es uno de los idiomas del hogar, puedan recibir en la escuela reglada clases de español, y por tanto, escolarización, y la certificación correspondiente, en ese idioma. Es una gran noticia para la sociedad hispana de Berlín, y motivo por el que la revista Desbandada y la asociación La familia fettuccini organizaron, en colaboración con Sin Fronteras, y con el apoyo de algunas organizaciones e instituciones de la ciudad, una charla que tuvo lugar el 29 de septiembre de este año, 2022. Esta es la transcripción de dicho evento, que trata de la lengua de herencia, así como de la modificación de la ley escolar de la ciudad de Berlín.

Evento organizado con el apoyo de:

Oferta para familias bilingües del Instituto Cervantes de Berlín.

ALCE: Aulas de Lengua y Cultura españolas de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Berlín.

Guía para educadores, padres y madres para el fomento de la lengua de herencia con el paso a la escuela de Pankow.

Participantes:

Laura Gutiérrez es colombiana. Reside en Berlín y es fundadora de La familia fettuccini, que nació en 2018. Se formó como maestra de español como lengua de herencia y encontró en su camino de madre la necesidad de enseñar su idioma a su descendencia de manera respetuosa y es cuando empezó a formarse como educadora en la disciplina positiva para la familia, para el salón de clase y para los niños de la primera infancia. Ofrecen asesorías y la enseñanza del español como lengua de herencia del español y del italiano, idioma este que también maneja. Para ella se trata de enseñar la lengua de herencia desde el respeto y la comprensión de la situación en la que está el niño, y los intereses que tienen los padres. Es el concepto que maneja La familia fettuccini, y que trata de compartir con las demás familias.

Marcela Fritzler es argentina, residente en Tel Aviv (Israel). Es profesora de educación primaria especializada en el Instituto Cervantes en la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE) cuando todavía no se hablaba de lengua de herencia, a lo que añadió una licenciatura en tecnología aplicada a ELE. En su desarrollo como profesora veía que llegaban niños a estudiar español que no eran para ELE, que tenían familias hispanohablantes. Así, desde hace más de 18 años, cuando se fundó el Instituto Cervantes de Tel Aviv, investiga la lengua de herencia, la lengua que llevaban los niños que llegaban a sus clases. En paralelo la necesidad vino por el propio desarrollo de sus hijos, que mientras han adquirido cinco lenguas. Además, este desarrollo se ha concretado en la creación de materiales específicos para la enseñanza de ELH (español como lengua de herencia). Como ella dice, “mi casa es la ONU, hay de todos los países en su mesa”. Por eso, su página web se llama Sin fronteras.

Previamente, las familias participantes en el evento realizaron, en grupos, una actividad consistente en responder a una pregunta a partir de una imagen proporcionada por Laura, y en redactar una pregunta que volcarían en el chat.

Estas fueron las preguntas que surgieron de la actividad:

  • ¿Cómo puedo conservar, fortalecer la LH de mis hijos?
  • ¿Cómo encontrar el balance de compartir y enseñar nuestra cultura a nuestros hijos, y al mismo tiempo respetar su individualidad y su camino en el país en donde vivimos?
  • ¿Qué puedo hacer ante la fuerte influencia del alemán / lengua mayoritaria?
  • ¿Qué lengua usar al hablar con los niños (mensajes personales) cuando la familia no hispanohablante está presente?
  • ¿Alguien pensó en tirar la toalla de seguir hablando en español?
  • ¿Cómo deberían (o no deberían) reaccionar los progenitores ante la presión social frente a comentarios hechos delante del o de la niña, del estilo “habla demasiado español o la lengua X” o “habla demasiado poco español o x lengua”?
  • ¿Qué hacer para disminuir el miedo de no hablar bien El idioma alemán en madres y padres migrantes y participar en los gremios dónde podríamos defender nuestros intereses, y el fomento de otras lenguas maternas?
  • ¿Cómo puedo manejar la presión de ser la única que transmite la lengua materna y soportar la presión de la familia de habla hispana y los requisitos del ambiente?
  • ¿Dónde adquirir información y recursos sobre criar en dos idiomas y como lograr que hablar español fuera de casa no se convierta en una desventaja?

Una vez realizada la actividad, el moderador lanzó la primera pregunta a Marcela: ¿Puedes definir los conceptos de lengua materna, lengua 1 y lengua de herencia o lengua de origen?

Marcela. Presentaré las palabras de esos conceptos. Nos pareció a Laura y a mí muy importante que tuvieran en cuenta de qué estamos hablando cuando hablamos de lengua materna, de lengua de herencia, o cuando hablamos de la segunda lengua. En un primer punto teníamos la lengua materna, que es la primera lengua que empieza a hablar un niño, que se adquiere en el contexto del hogar, y es un aprendizaje natural, no es un aprendizaje formal ni consciente. Anteriormente se usaba el término de “materna” porque se supone que era la madre la primera que le transmitía esa lengua, cuestión que con el tiempo fue cambiando, la situación sociopolítica que tenemos nos lo demuestra día a día, y ahora hablamos de lengua 1 (L1), o sea, la primera lengua que habla un niño. Ahora, para llamarla L1, esos niños crecen en un contexto donde también se habla esa lengua, en nuestro caso español: se habla español dentro de la casa y fuera de la casa. El chico va al supermercado, va al fútbol, va a la escuela, también en español. Después tenemos lo que llamamos la segunda lengua. Es una lengua que se aprende después, por ejemplo en el caso de mi familia, que llegó a Israel hablando español, el hebreo, esa lengua que aprendieron en el contexto donde fueron a vivir y que tenía influencia social. También tenemos, en correlación con esto, lo que llamamos la lengua de acogida. Ese traslado de la familia tiene una carga social, una necesidad, es el caso de los refugiados que van del Norte de África a España. La lengua extranjera, que es lo que tenemos que tener en cuenta, es una lengua que se aprende fuera del contexto familiar y que, en general, salvo en los casos cuando los chicos van a la Universidad, o cuando busca trabajo, por ejemplo, no tiene peso social para esos niños. Es decir, van a estudiar inglés una o dos veces por semana a una academia o dentro de la escuela, pero cuando salen a la calle no la necesitan, y tampoco la necesitan en su casa. Y aquí aparece lo que nos interesa a nosotros, la lengua de herencia. Comparte ciertos parámetros con la lengua materna en el sentido que se aprende dentro del hogar, pero ese niño cuando sale a la calle se va a encontrar con otra lengua vehicular. O sea, es un contexto de no inmersión lingüística, cuando sale a la calle no va a escuchar español: va a ir al médico o al supermercado en alemán y va a tener una televisión en alemán, excepto que yo, como madre, decida ponerle solo canales en español. Lo importante es el contexto donde se desarrolla esa lengua. Nosotros vamos a hablar, entonces, de lengua de herencia, que en este momento tiene muchas acepciones y muchas diferencias. Me gustaría que Laura nos explicara un poquito más cómo sería esa definición en Alemania, y cómo sería la terminología que maneja el gobierno alemán.

©Sin fronteras

Laura. Vale, Marcela. Bueno, en Alemania también se toca mucho los conceptos de lengua de herencia, lengua de origen y primera lengua. En el entorno en el que me encuentro en la capital se ha iniciado a usar lentamente mucho más el término de lengua de herencia debido a que la lengua de origen es la que traemos nosotros como padres de nuestro país de origen, y a nuestros hijos, que la mayoría de las veces han sido nacidos aquí o ha  llegado muy pequeños, es la que nosotros le estamos heredando a ellos, que en este caso sería el español. En la reglamentación y en los documentos administrativos alemanes en los que los padres y los educadores podemos encontrar información sobre la enseñanza de la lengua de herencia vamos a encontrar en Berlín dos conceptos diferentes, pero que en definitiva hablan de lo mismo. Y son: el ESU (Erstspracheunterricht), que corresponde a las clases en la primera lengua, y el otro es HSU (Herkunftspracheunterricht), que serían las clases de lengua de origen o de herencia. Para que nosotros como padres no nos liemos con ello, cualquiera de los dos términos nos está llevando al mismo significado. He empezado a notar que las instituciones se están declinando por usar el ESU como concepto en los documentos que se comparten en el sistema educativo. Ahora que empezamos a hablar de la lengua de herencia, ahí va para ti, Marcela, mi pregunta: ¿cómo empieza el proceso de adquisición y fortalecimiento de la lengua de herencia? ¿Qué podemos hacer los padres desde casa?

Marcela. En el grupo en el que estaba haciendo la actividad previa había una chica que me decía que al bebé desde que estaba en la panza le hablaba italiano. ¿Desde cuándo le hablamos en español? Desde siempre, Laura, desde que los tenemos en la panza. Porque sabemos, y no soy yo neurocientífica y no tengo un máster en neurolingüística, que el bebé en la panza siente la música y percibe los sonidos, así que ya podemos hablarle desde ahí. Yo diría, sin ir tan lejos, desde que los tenemos en los brazos. Porque el tenerlo en los brazos y el cantarle tus canciones y el hablarle no tiene el mismo efecto si no lo hago en mi propia lengua. Si bien hablamos de heredar, todos heredamos, vos heredaste la historia de tus padres en Colombia, y yo la mía en Argentina. Herencia es todo. Pero cómo hacemos que esa herencia se fortalezca. Primero, estamos hablando de esos niños de los que el padre o la madre habla español, es decir, habla la lengua que no es la mayoritaria, la vehicular, en nuestro caso el alemán. Segundo, está fuera de un contexto de inmersión lingüística, eso significa que el español lo va a tener que aprender en la casa, con lo que va a tener toda esa carga de afecto con que la transmitimos desde los brazos. Entonces, desde el input natural, desde el input que damos hablando todos los días: es cuestión de hablarles todos los días. Desde cómo ordenamos la ropa por colores, hasta qué ropa elegimos si hace frío o hace calor, o qué vamos a preparar de desayuno. Es el día a día, lo cotidiano, y es lo que nos va a dar el registro. Esos chicos tienen un registro de orden más cotidiano, que no es peor que otros registros, al revés, es el registro necesario en ese contexto. Recién en mi grupo una mamá decía que el nene dice la palabra “leche”. Es una palabra con una carga súper importante. Por otro lado, esa continuidad está dada por la narrativa familiar, en la que vamos a incorporar a toda la familia. Tiene que ser un acuerdo familiar desde que nace la criatura, y no va a ser siempre el mismo acuerdo. Va a ir adaptándose a las necesidades y a los momentos de esa familia: cuando el niño es uno solo, cuando viene el hermanito, cuando después entra a la escuela… Es algo que va a ir cambiando. Como cambiamos nosotros. Nosotras no somos las mismas personas que cuando llegamos a vivir a un país extranjero, y no somos las mismas después que tenemos Internet, que podemos viajar… Eso mismo también lo viven los chicos. Por ahí es por donde tenemos que ir, Laura, por lo cotidiano, por el día a día, y por lo respetuoso, como dijiste. A mí lo que me interesa es eso de estar cerca desde el afecto. ¿Querés contarme cómo lo visite vos ese aprendizaje?

Laura. Yo le puedo sumar algo a eso que has dicho. Hay algo que usamos mucho en casa y que me parece que ya hace parte de uno de los recursos, lo nombraste como “narrativa”, yo hablo de “relato familiar”. Es uno de los recursos que más usamos en casa primero porque le da forma a la identidad del niño. Le permite al niño comprender por qué mamá actúa así o el porqué de esas tradiciones de papá. Y que además enriquece mucho la relación entre madre e hijo o entre padre e hijo. Fortalecen ese vínculo familiar. Lo que más me gusta de este recurso es que se puede empezar ya: todos pueden mañana empezarlo con sus hijos porque no se necesita nada más que sentarse con los niños en el sofá, o en el momento de la comida, o acostados sobre el tapete de la casa, y empezar a contar nuestras historias. El hoy llamado storytelling: anécdotas de nuestra infancia, las tradiciones con las que crecimos, una historia de la abuela, o algo simbólico de nuestra cultura, de nuestro país. Recordar también que cuando usamos este discurso de la narrativa este relato, podemos hablar de triunfos, de momentos de felicidad, de momentos positivos, pero también de las dificultades, de las situaciones difíciles de nuestra infancia, de lo que no nos gusta de nuestro país o nuestra cultura. Es una sencilla actividad que podría aumentar las probabilidades de que el español se mantenga en familia y que además perdure por generaciones. ¿Qué recursos tenés vos, Marcela?

Marcela. Retomo lo que estás diciendo de los relatos. Dijiste el hablar, sentarse en el sofá y contar. Perfecto. Yo te puedo contar, Laura, historias maravillosas manejando en el auto.

Laura. ¡Buenísimo! Porque los niños no te están mirando a los ojos y les permite a ellos hablar mucho más.

Recomendación para madres y padres.

Marcela. No solamente eso, sino que el uso de la realidad que tienen hacen que conectes tu propia lengua y tu propia historia con lo que ellos están viviendo. A mí me parece sumamente importante lo que dijiste de contar lo bueno, y lo malo. Porque lo importa te que tenemos, y que a veces descuidamos, es que nosotros elegimos venir a vivir a otro país. Ellos no lo eligieron. Entonces, el venir a vivir a otro país conlleva que de repente tienen que adaptarse y conocer esa realidad, ese entorno que ven en el auto, para decirlo de alguna forma, cuando son chiquitos y van  en su sillita; y lidiar un poco entre lo que le estoy contando yo, y lo que ellos ven. Lidiar en el buen sentido de la palabra. Si nosotros lo hacemos en el sentido positivo, y decís “no todo lo que tuve en Colombia, no todo lo que tuve en Argentina fue maravilloso”, y “no todo lo que pasa en Alemania es malo”, o sea, no lo extremos. Tomemos el lado bueno o malo de cada lado. Ese relato familiar, Laura, me encanta acompañarlo con imágenes. Yo hablo de un relato que sea rico, que ponga palabras importantes, que vayan aprendiendo, y mostrarles fotos: de cuando era chiquita, de la ropa que usaba, de que no necesitaba ese abrigo porque vivía en un lugar donde hacía calor… Eso me lleva a que el relato familiar puede ir acompañado de los textos literarios. De los cuentos: de los que me gustaron cuando era chiquita y que quizá me pude traer en la valija, o que tuve la suerte de comprar cuando volví. Y ese cuento tiene que ser productivo, es decir, puedo leer por leer y disfrutar porque la literatura es una obra de arte, pero por otro lado también es una fuente para que comuniquemos, para que pidamos opinión, porque hay comunicación, hay un mensaje, hay un emisor que soy yo, hay una persona que está escuchando, y va a haber un mensaje que se transmite, el libro es el medio nada más. Es importante que ese cuento, aparte de contarlo, dé espacio para que ellos opinen. Y cuando hablamos de dibujitos, el Arte. Mi hijo tenía un cuadro de Dalí, porque a mí me encantaba ir a visitar los museos de Dalí. ¡Y la comida! ¿Vos sabes la magia que es transmitir a través de la comida? Hay un autor que dice que la magia con los hijos se crea en especial alrededor de la mesa: sentarnos y darnos ese tiempo aunque sea una vez por día. Laura, y en tu casa, además del relato familiar, ¿qué otras cosas?, ¿cantás con tus hijos?

Laura. La música es una de las cosas que más me acercan a Colombia. Por esa misma razón me generan más comunicación con ellos, más recuerdos y llegar más al relato familiar. Cuando los niños reciben estímulos a través de la música hace que sus neuronas empiecen a funcionar mucho más en el cerebro y mientras más neuronas funcionen, se desarrollan muchísimas más conexiones y se aprenden cosas nuevas. Lo bueno de la música es que las frases repetitivas, el ritmo y la rima les ayudan a recordar y a cantar, y por tanto a hablar con muchísima mayor seguridad. Cuando hacemos uso de la música, la recomendación que doy casi siempre es tener tu propia lista. No importa cuántas lenguas haya en casa. Lo importante es tener nuestra propia lista para que los niños tengan esa repetición. Y a partir de ahí, ir aumentando canciones cada mes o cada dos meses, dependiendo de la edad del niño. Y similar a lo que dijiste de la literatura, agregar en esa lista de reproducción canciones que recuerden mi infancia. Que si empiezan a sonar y yo estoy haciendo otra actividad, yo empiezo incluso a tatarear solo. También podemos agregar en esa lista de reproducción canciones que ellos aprenden en la guardería, en el kita, en alemán, buscarlas en nuestra lengua. La mayoría de esas canciones existen en otras lenguas, y en español hay muchas. Agregarlas también a esa lista de reproducción. Buscar canciones o sonidos de nuestra cultura, o palabras típicas del lenguaje de nuestro país. Y dentro de todas esas que hemos dicho, creo que la última que se puede aplicar en todas es el juego, ¿no, Marcela?

Marcela. A mí me gustaría además, de la experiencia que tengo, añadir que trato de trabajar el lenguaje. Hago muchas cosas con Claudia Demkura, y ella tiene cuentos bilingües donde está muy cuidado el lenguaje. Eso por un lado, pero por otro lado también en la literatura hispanohablante hay tanta riqueza, Laura, y tanta posibilidad de contar leyendas, de cada uno de nuestros países… Todo eso nos da la posibilidad de enriquecer, primero, la lengua, y cuando llegan a esa edad que parece que hablan poco, que no tienen las palabras, nosotros, como adultos, tenemos que facilitarles el acceso al vocabulario. Respecto a la música, se puede recurrir a grupos latinoamericanos que crean música para niños y donde está muy cuidado el vocabulario. No solo estamos cantando y divirtiéndonos, sino también transmitiendo una lengua rica. Y el juego, el componente lúdico, por supuesto. ¿Y sabés, Laura, que tengo muchos juegos que están en hebreo, les pongo cartelitos arriba en español para poder jugar con el bilingüismo. Ya sea el juego de mesa, o el juego en movimiento dentro de la casa, o en el parque, o el crear el juego con ellos, hasta las propias instrucciones, las consignas de los juegos, son fuente neta de aprendizaje. Yo creo en los juegos, en la creación de los juegos. Aparte, es divertido. Y podés invitar a la abuela, al abuelo, y los primos.

Laura. Eso te iba a decir. En familia nos encanta esa etapa de los 3 a los 5 años, incluso de los 2 a los 9 años, en la que el niño empieza a jugar con el lenguaje. Y lo interesante es que te hagás parte tú también como padre. Porque cuando no nos hacemos parte, lo que va a interpretar el niño es que es un error, que se está equivocando. Deforman los sonidos, deforman las palabras, hablan de pronto con los labios muy pegados, o con la boca muy abierta, se empiezan a inventar rimas, empiezan a decir palabras al revés, y todo eso que a primera vista nos puede parecer errado, no le estoy enseñando bien, o lo está repitiendo mal, es un proceso y es un momento preciado para la adquisición de ese lenguaje oral.

Marcela. Y darles espacio para que, si no recuerdan la palabra en español, puedan usar la de la lengua que recuerdan. Así también estamos favoreciendo, Laura, ese trabajo mental de solucionar un problema que es uno de los beneficios que nos trae el bilingüismo. Es decir, el que el chico pueda cambiar de código no se considera algo malo. Cuando empezamos a estudiar se consideraba bilingüe a la persona que hablaba dos lenguas. Y supuestamente tenían que tener las dos lenguas el mismo nivel. Guadalupe Valdés, por ejemplo, a quien le debemos mucho, nos dijo que esa figura mítica no existe. La personas que se puede comunicar en más de una lengua es bilingüe. Por supuesto, va a tener diferencias de aprendizaje por diferencias de input, diferencias de contextos, y diferentes competencias: quizá en una lengua va a hablar mejor que en la otra, o interactuar de forma más rica en una que en la otra, o no va a poder leer y escribir en una de las dos, o le va a costar mucho escribir y no va a poder leer… Es decir, las competencias son diferentes. Pero si se puede comunicar, y puede buscar en más de una lengua la solución para poder decir lo que quiere, lo que piensa y lo que siente, es bilingüe. Permitir que inventen las palabras o que le cambien el sonido, que podamos jugar también les da a ellos la posibilidad de decir “no me equivoco”, sobre todo cuando entran en contacto con la lengua mayoritaria. 

Laura. Marcela, hemos hablado de muchos recursos que pueden aplicar las familias, pero es cierto también que todos estos recursos no los podemos poner de una en marcha porque dentro de la sociedad ya muchísimos tipos de perfiles familiares. Dentro de la experiencia que has tenido tú y tu recorrido en diferentes países y lo que has podido observar, ¿cuáles son esos principales perfiles familiares que podés encontrar en una familia bilingüe o multilingüe?

Marcela. Primero, no hay un perfil perfecto, no hay una estrategia perfecta, hay tantas posibilidades como familias tenemos. Partamos de una familia en la que los dos progenitores hablan español y se fueron a vivir a Alemania. Dentro de la casa les puede resultar mucho más fácil y mucho más viable que sus chicos puedan desarrollar la lengua de herencia porque la lengua vehicular entre el padre y la madre puede ser el español también, aunque me han tocado casos de conflicto en los que el padre o la madre no están de acuerdo porque quieren que se hable la lengua local para que puedan practicar. No todo es color de rosa porque los dos sean colombianos y menos si los dos son argentinos. 

Después tenemos esas familias, como creo que es tu caso, Laura, en que tú eres colombiana y tu marido es italiano. ¿Cuál es la estrategia? El modelo más extendido es un padre (un progenitor) = una lengua, pero no siempre les funciona a todos. Tiene que haber mucha constancia, tiene que haber un acuerdo muy serio en la pareja, y además muchos de los estudios nos demuestran, y también lo veo en las charlas, que la mayoría de los casos las madres son quienes están detrás de esa lengua para que la conserven. Entonces, tiene que haber un acuerdo entre padre y madre sobre cuál es la lengua que se habla con cada uno de los hijos, y, fundamentalmente, cuando ese niño visita la familia extendida, que cuando yo empecé a trabajar se decía la familia política, la familia de mi marido. Cómo la familia extendida pesa en el momento de decidir y de hacer esa negociación con qué lengua se va a hablar, y darle lugar a esa familia. 

Después tenemos el caso en que una persona habla español, el otro habla italiano pero la lengua mayoritaria cuando salen es otra.

Laura. Ese es mi caso. Vivimos en “C”.

Marcela. En cualquier caso, la negociación tiene que ser permanente. En mi caso, cambió la situación de cuando tuve el primer hijo y lo traje a vivir aquí [Israel], cuando el segundo empezó a hablar, cuando el tercero entró a la escuela, era totalmente diferente en casa caso, y también cómo nosotros como padres llegamos a ese momento de querer fortalecer el bilingüismo. Quizá con el primero nos era mucho más fácil porque teníamos tiempo, porque era nuestro primer bebé, y poníamos muchas energías, con el segundo fuimos perdiendo un poquito, y el tercero llegó tarde, estoy cansada, ya tengo cuarenta años, no es lo mismo que cuando tenía… ¿Ok? Todo va cambiando, la negociación es permanente: entre nosotros en la pareja, con la pareja extendida, y con nuestros padres.

Laura. Has dicho algo muy importante que toco muchas veces y es esa preocupación que tienen los padres: por qué mi segundo hijo, mi tercer hijo no habla igual español. Y es que ese segundo o tercer hijo ha llegado en un momento diferente de nuestra vida. Ha llegado en un momento en el que nosotros ya estamos, además, incorporados , ¿no?, integrados a esa cultura del nuevo país. Y hablamos esa lengua, como ha dicho Marcela. Hay muchos factores, como esos que he nombrado, o tenemos más años, ya tenemos un trabajo más fijo, estamos más cansados… Todos esos factores van a interferir en la adquisición del español como lengua de herencia en nuestros hijos. Es como el orden del nacimiento afecta al desarrollo o a la adquisición del lenguaje. El caso de mi familia es justamente ese que dices, y tenemos varias familias participando en nuestro programa con este mismo perfil familiar: yo hablo A [español], mi pareja habla B [italiano], vivimos en C [alemán]. Por suerte en mi caso familiar nos comunicamos entre nosotros en A o en B porque, por fortuna, y por esfuerzo, mi pareja habla mi lengua y yo hablo su lengua. Por tanto, podemos acompañar a nuestros hijos en A o en B. Pero hay otro perfil familiar que se nota mucho en la capital alemana y es cuando aparte de hablar A y B y vivir en C, los padres se comunican en D, que suele ser el inglés. Entonces hay cuatro lenguas desde la primera infancia de los niños. Y ahí es donde los padres tienen muchísimas más dudas. En este caso, aunque ninguno de los padres hable directamente la lengua D [inglés, por ejemplo] con el niño, se empieza a notar que con el paso de los años sí se desarrolla un bilingüismo pasivo del niño en inglés porque lo escucha constantemente en casa cuando mamá y papá se comunican entre ellos. Como digo, ese perfil familiar se nota mucho en la capital alemana, o en Alemania en general, quizá por la dificultad que tiene el alemán, que hace que una familia que comparten dos lenguas diferentes acaban hablando una tercera en común. 

Otro caso, que de pronto tenemos algún papá en el grupo, es cuando mamá habla A, papá habla B y el representante de esa lengua minoritaria, de esa lengua de herencia, es papá. Cuando el representante de la lengua de herencia es mamá, esta se esfuerza un poquito más, y no solo, en la mayoría de las veces, por la forma en que políticamente está organizada nuestra sociedad, damos [las madres] un poco más de tiempo a los niños. En cambio cuando papá es el que representa la lengua minoritaria, la dificultad es mayor porque papá está muchas horas fuera de casa trabajando, hablan menos por naturalidad, los hombres se comunican menos, entonces empieza a haber una carencia en esa lengua minoritaria que representa papá. Por esa razón en nuestro hogar entre mi pareja y yo, hablamos italiano, hemos decidido hablar entre nosotros italiano, la lengua de mi pareja, para ayudar a nuestros hijos a darle fuerza a esa lengua minoritaria. Esa es una de las variantes que empiezo a notar y son familias que tienen bastantes preocupaciones. ¿Lo has notado igual, Marcela?

Marcela. En la charla hay una compañera de Israel, Araceli, que cuenta su caso. Ella llegó hablando español, su marido habla hebreo, ella no lo habla y la lengua entre los padres tiene que ser el inglés, porque se conocieron en inglés, incluso. Pasa muchas veces acá en Israel. Entonces, la pregunta es qué puedo hacer con esa situación. Cuando vamos a vivir a otro país tenemos que aprender, como progenitores, como padres responsables de la criatura que trajimos al mundo, la lengua del país donde estamos viviendo. Y no me refiero a aprenderla como para dar una conferencia, me refiero a aprenderla para poder desenvolverme, para poder entender lo que le pasa a mi hijo si, de repente, tiene algún problemita con algún compañero o voy a una reunión de la escuela y no quedar totalmente perdida. Es decir, de alguna forma, tener una base de la lengua. Esa es una recomendación personal para integrarnos a la sociedad como dijiste al principio. Por otro lado, pienso que tanto el caso A, B o C, cada una de las lenguas tiene que tener su oportunidad porque cada una es una gema, es un diamante. Entonces, favorecer de alguna forma input en cada una de las lenguas. Por ejemplo, además del español con que el papá le cuenta, viajar a Latinoamérica, hacer un WhatsApp con los abuelos, que les cuente un cuento en español, y darles otros input en español, como tu marido puede hacer en italiano cuando van a la casa de la familia de tu marido. Traer película, decidir un día a la semana para hablar italiano, o con las plataformas de ocio en que puedo trabajar en diferentes lenguas y ver la misma película en una lengua y luego verla en otra, pero no verla en forma pasiva o dejarlos que vean la película y yo me voy a chatear con mi amiga porque tengo una hora en silencio porque están frente a la pantalla. Si queremos desarrollar la lengua de herencia, usamos la película como input, podemos hacerles preguntas. Estoy trabajando el bilingüismo si tener que decir “ahora hablamos solo en español”. Me parece, Laura, que tenemos que dar un punto muy importante antes de cerrar. ¿Qué pasa cuando salen de casa?

Laura. Eso te iba a preguntar. Hemos hablado mucho del ámbito familiar, Marcela. ¿Qué pasa cuando llegan los 6 o 7 años y nuestro hijo se incorpora al sistema educativo? ¿Qué pasa cuando niño sale a socializar, Marcela?

Marcela. Yo diría, incluso antes. Ponele que lo mandan a la salita de 3 a 6 años [Kita], donde ya empiezan a hablar. ¿Qué escucha? Escucha alemán. Aquí pasa con los niños rusos que no hablan una palabra de hebreo. ¿Qué pasa cuando el amigo empieza a intervenir y empieza a ser más importante que la mamá? O van a la plaza y están jugando al fútbol. Es la etapa en que la lengua minoritaria se va a enfrentar con la lengua mayoritaria. Empiezan a tener conciencia que fuera de su casa, fuera del ámbito de su familia, existe otra lengua que tiene peso, que le dan órdenes en esa lengua, que explican cosas en esa lengua, que aprende matemáticas en esa lengua. Ese momento, que se suele llamar “rebelión lingüística”, donde el chico empieza a decir “yo no quiero hablar español, por qué hablás español si entendés el alemán, por qué no me respondés en alemán si podés responderme”, y algunos chicos dicen “no comprendo, no te entiendo”… Busquen la excusa que quieran, pero no renuncien a hablar español. Yo les digo que el español es mi lengua, de mis padres, la lengua en que me siento tranquila, me siento segura, que puedo traducir al hebreo… No importa la estrategia que elija, es importante ser coherente con esa estrategia. Y si tengo que hablarle en algún momento en español frente a los amiguitos porque yo quiero hablar en español con mi hijo, o frente a la familia extendida, igual que cuando estoy sola con él. A mí me parece que es importante que, cuando llega ese momento, tratemos de buscar cosas como las que se están haciendo en diferentes lugares, que es llevarlos a escuchar cuentos, llevarlos al teatro, llevarlos a lugares donde no solo practiquen la lengua con nosotros, sino con sus pares. Primero, porque la comunicación con los pares es más natural, no está medida por el contenido lingüístico o por los padres, hablan de lo que les interesa a ellos, pueden discutir bajo sus intereses y necesidades. Y en la casa, continuar hablando en español ofreciendo input, y crear aldea, crear comunidad.

Laura. Yo te puedo contar, Marcela, y a todos, qué se está haciendo en Berlín, en la capital alemana. Como hemos mencionado, uno de los momento cruciales para mantener esa lengua de herencia es la entrada al colegio. En Berlín hay una nueva política educativa y cada vez hay mayor interés por parte de padres y de organizaciones de emigrantes, por promover la lengua de herencia o las lenguas maternas con las que llega el niño al país. Las organizaciones gubernamentales, los maestros y los educadores son cada vez más conscientes de que al reconocer y fomentar las lenguas de herencia o las lenguas maternas, se favorece el desarrollo del aprendizaje del niño. Se empieza ya a ver que es un beneficio que el niño traiga otras lenguas consigo, y que no es un obstáculo para el desarrollo académico alemán. Porque lo que también se escucha muchas veces es que el adulto alemán tiene temor a que el niño que tiene un buen nivel en la lengua de herencia, no vaya a tener un buen resultado académico en Alemania. Entonces se empieza a reconocer que sí favorece el aprendizaje y el desarrollo del niño.

Concepto de multilinguismo en Berlin.

Hace poco, en la ciudad de Berlín, se modificó el párrafo 15 de la ley escolar, el cual permite la enseñanza de la lengua materna, de la primera lengua, y el reconocimiento de ella, para las calificaciones escolares. Es decir, que nuestros hijos podrían escoger el español como segunda lengua extranjera, aunque no sea una segunda lengua extranjera para nuestros hijos, y puede ser evaluada y reconocida dentro del sistema escolar.

Marcela. ¿Con todas las lenguas de origen, Laura?

Recomendación para madres y padres.

Laura. Sí. Es un paso que se ha dado. Hasta ahora no se sabe si podrán recibir certificaciones y qué tipo de certificaciones se darán. No se sabe cómo se llevarán a cabo en tantas escuelas con tantas lenguas del mundo que se juntan en la capital alemana, pero el plan está ahí y el primer paso se ha dado. Se han planificado hasta el momento clases de dos horas por semana fuera de las clases regulares, es decir, por las tardes, y deben ser grupos de al menos 12 estudiantes inscritos. Este es un trabajo que nos toca desde abajo, desde las organizaciones de emigrantes y desde nosotros los padres. Nos toca a nosotros formar el grupo, a nosotros preguntar quiénes están interesados en el español como lengua de herencia, comunicarlo a la dirección del colegio para que presente esa necesidad y se empiecen a cumplir los requisitos financieros y burocráticos. En español todavía no hay ninguna escuela ofreciendo algo similar por este medio estatal. Yo invito a todos los padres que estén presentes a animarse, si sus hijos están por entrar a la escuela, o si ya están dentro, a hacer grupo, lo que hablabas, Marcela, de hacer comunidad. Y a informarse: quién más está interesado en que este colegio público alemán ofrezca el español como lengua de herencia, y así poder pasarlo a la dirección, y la dirección poder seguir pasándolo a las entidades gubernamentales. Aquí hay algunos enlaces donde se puede encontrar mayor información:

Es es la guía que hemos creado con un grupo de organizaciones de emigrantes donde ayudamos a los educadores, a los padres y a las madres para el fomento de la lengua de herencia, en ese paso a la escuela:

Marcela. Permitime una pregunta, Laura. Entonces, ¿se considera la lengua de herencia como lengua extranjera? ¿La ley dice “lengua de herencia”?

Laura. Sí, la ley dice algunos de los conceptos que he nombrado al inicio: ESU [Erstespracheunterricht], que puede ser el polaco, el italiano o el checo, no se cierra al español, está abierto a todas las lenguas que hacen parte de la comunidad.

Desbandada. Yo tengo un par de preguntas más al respecto, Laura. ¿Estas clases se consideran como una AG [Arbeitsgemeinschaften, clases extra fuera del currículum escolar]?

Laura. ¿Sabes que no lo sé? Apenas se está desarrollando. Creo que Marita, que está presente, nos puede decir si es como una AG. Lo importante es la posibilidad que empieza a ofrecer el sistema educativo alemán de que los niños que traen una primera lengua puedan seguir estudiándola dentro del sistema educativo alemán.

Desbandada. La pregunta es una referencia indirecta a la Consejería de Educación de la Embajada de España y a las clases de español en las ALCE, porque yo sé que algunos padres han conseguido que su escuela reconozca las clases de español de la Consejería de Educación como AG. Y el certificado que emite la Consejería lo necesitan para luego llevarlo a la escuela y lo reconocen. Otra pregunta es que he escuchado que un grupo de padres con niños en distintas escuelas pueden formar una clase.

Laura. Sí, ahí tienes razón. Ese grupo de doce también puede ser formado con familias de escuelas cercanas.

Desbandada. Claro, la dificultad es conseguir doce familias en la misma escuela con la dispersión que hay de hispanohablantes en todo Berlín. ¿Y hay una limitación con la edad, tienen que tener todos la misma edad?

Guía para padres (español)

Laura. De eso realmente no se ha hablado. Lo que se ha empezado a trabajar es en fomentar la alfabetización. Le damos palabra a Marita Orbegoso, miembro de Migra Up, que tiene más información.

Marita Orbegoso durante su intervención en la charla.

Marita. Bueno, gracias. Hemos trabajado con Laura, y la guía de la que hablaba es una iniciativa local, del distrito de Pankow. Está también en español, está en diez lenguas. Hay ocho que ya hemos publicado, y hay otras que están en proceso de edición. En términos generales, recordemos que este es un cambio muy cualitativo en el sistema educativo alemán que tradicionalmente ha sido monolingüe. Entonces, todo el proceso que se está haciendo ahora es paulatino aunque empezó a finales de 2019. Primero había un grupo de trabajo pequeño y ahora se ha formado uno más grande, y lo que se está haciendo el Senado es aprender de las buenas prácticas que hay en el fomento del multilingüismo. Por ejemplo tienen un grupo de trabajo, y coordinan directamente, con el sistema de las escuelas europeas (Europaschulen), que trabajan en nueve combinaciones lingüísticas. Al mismo tiempo se está viendo que el tema de la edad no va a ser siempre un criterio, porque los niveles de manejo lingüístico de determinadas lenguas no siempre dependen de la edad. Depende de los procesos de evaluación que va a haber para saber a qué nivel corresponden los niños. Es bien importante, y so lo decimos en la guía, que las familias desde la kita (Kindergarten, guardería, jardín de infantes), sobre todo las bilingües, estén coordinando, porque probablemente van a pasar a la escuela juntos, y ya desde antes se pueden organizar esos grupos de aprendizaje para favorecer su lengua materna. En términos generales me parece que se puede ir funcionando poco a poco. Ahora lo que tenemos es varias propuestas que están ya funcionando con el árabe, el persa, el vietnamita, el ruso, el polaco, y el turco. En base justamente al aprender haciendo es que se va a ir perfilando más el sistema. En este momento ustedes pueden encontrar en la página del senado el concepto de multilingüismo en Alemania, y hay otros documentos de apoyo también.

Como funciona la inscripción al colegio en Berlín.

Lo importante que decía Laura, que quisiera subrayar, es que en este proceso, y como está regulada por ley la participación de padres y madres tanto en las kitas como en las escuelas, nosotras y nosotros podemos hacer mucho. En el caso de Pankow nosotras asumimos la tarea como organizaciones de emigrantes que coincide que tenemos muchas expertas en educación, no solo madres. Hemos podido levantar el tema, llegar a todo Berlín y ser contraparte con el Estado para fomentar este modelo. Decirles simplemente que estamos empezando. Va a ser muy importante en el periodo de registro escolar que empieza en octubre, que las familias hispanohablantes estemos coordinadas y aprovechemos que tenemos una ley que nos protege y que nos apoya, y tomar la batuta de la continuidad del bilingüismo en la escuela.

Desbandada. Tengo una pregunta para ti, Marita. Está claro que la iniciativa la tienen que tener las familias. Hay mucho trabajo por hacer, porque somos muchas familias hispanohablantes, y además muy extendidas en todo Berlín, pero qué pasa con dos aspectos fundamentales de la escuela que son la formación de los educadores como profesores de español lengua de herencia, y qué pasa con los materiales didácticos necesarios.

Marita. Está habiendo ahora una recopilación, justamente, de muchos materiales porque ya tenemos mucho avanzado en varios países, no solamente de aquí de Europa. Es un trabajo enorme el que se está intentando hacer. Y paralelamente por supuesto la formación del personal docente y nosotros inclusive desde Pankow estamos apoyando una demanda adicional a la formación de las educadoras y educadores porque tiene que haber una sincronía. Desde que empiezan hasta que pasen a la escuela se va a tematizar. De hecho una hay red en Berlín que va a iniciar una discusión con partidos políticos y también con el senado para justamente entrar a este tema de la formación docente porque no se incluyen en los curriculum aspectos pedagógicos para el fomento del multilingüismo, el trabajo con familias que tienen distintos orígenes, e inclusive personal que puede ser internacional. Es una deficiencia que el Estado reconoce, se está intentando incluir.

Desbandada. Hay una necesidad formativa que cubrir.

Marita. Exactamente. Pero también tengo que decir la contraparte positiva que en mi trabajo con muchas organizaciones de emigrantes, no solo hispanohablantes, notamos que también dentro de las organizaciones de emigrantes hay un potencial enorme de personal con muchas capacidades. Esto no se movería si nosotras desde nuestra escuela o desde nuestra kita no hiciéramos un poco de presión. Es importante también que nos miren a las organizaciones de emigrantes como cantera de personal con mucho potencial que ya tienen competencias lingüísticas interculturales que podrían entrar en nuestro trabajo. Gracias porque me dieron la palabra.

Desbandada. Para terminar, vamos a dar la palabra a los participantes a través de las preguntas que han dejado en el chat. Algunas ya se han respondido, quiero lanzar una de ellas a Laura: ¿cómo encontrar el balance entre enseñar nuestra cultura y respetar su propia individualidad y su propio proceso?

Laura. Creo que eso va justamente con el tema que trabajo. Cómo manejar desde la disciplina positiva ese respeto, y es empezar a vernos a todos en casa como seres humanos y no como yo el adulto y él el niño. Lo que yo traigo y lo que yo viví en mi infancia cuenta igual que lo que está trayendo mi hijo de la guardería, del colegio, del parque, y lo que él está aprendiendo aquí en la sociedad, o lo que está trayendo también mi pareja. Darles paso a todos por igual sin importar quién es el adulto o quién es el niño. Creo que ahí se logra un buen balance. Y al mismo tiempo, preguntar, cómo lo veo yo, y darle la palabra a mi pareja. Crear de esas pequeñas oportunidades que tenemos a diario esa comunicación para que todos podamos aportar. Marcela, tú tienes algo que aportar para lograr ese balance.

Marcela. Sí, respetar la cultura del país donde vamos a vivir, el respetar en todos los sentidos. Y además respetar que si hay cosas que les gusta decirlas en alemán, darles ese espacio. Pero fundamentalmente con el ejemplo. Vale la pena ese esfuerzo nuestro porque no solo estamos criando ciudadanos bilingües, estamos criando personas más tolerantes y respetuosas del otro. Muchas veces lo que nos falta en la sociedad y donde tenemos muchos problemas que no vemos, que no solo pasan por una lengua. E incluso qué pasa con los hermanos, que hablan la otra lengua, y a mí me molesta porque no les entiendo, y por qué no respetarles ese espacio que es entre hermanos y que puedan compartir sus códigos, y decirles que confío en que compartan sus cosas en otra lengua que yo no entiendo. En la medida que les damos espacio, lo vamos a recibir. Creo en el boomerang: doy respeto, recibo respeto.

Desbandada. Gracias, Laura y Marcela. Se trata de un proceso iniciado en Berlín, pero algunas personas que han participado en el evento no están en Berlín. Mi última pregunta sería, también para Laura, ¿qué posibilidades ves de que este movimiento de reconocimiento dentro de la escuela de la lengua de herencia se extienda a otros estados federales de Alemania?

Laura. Hasta donde tengo entendido, hay muchos otros estados federados como Colonia que tiene una historia de fomento del español. Sobre la opción en la escuela, tengo que informarme.

Marcela. En Colonia se trabaja de otra forma y tienen un sistema de leyes diferente. Pueden ir a clase de lengua de herencia y son reconocidas. Lo que me parece interesante de lo que estaban hablando como cierre, hablamos de materiales, de estrategias, de recursos, pero m parece muy importante también esa formación, porque los que venimos trabajando con la formación de profesores vemos que las preguntas se reiteran: qué hago con este material si es lengua extranjera y no lengua de herencia. No es lo mismo enseñar lengua extranjera que lengua de herencia. Los materiales pueden ser adaptados, pero no son los mismos. Planteemos el tema desde la responsabilidad como profesionales que somos.

Desbandada. Totalmente de acuerdo. Tiene que haber docentes formados adecuados con materiales y recursos adecuados. Hay mucho trabajo por hacer.

Laura. Quería responder a una última pregunta del chat. Qué hacer con la presión social. Lo que recomiendo muchas veces es pensar en ese momento cuál es tu prioridad, quedar bien con la otra mamá del parque, o aprovechar la situación para seguir ofreciendo vocabulario y habilidades sociales a tu hijo en español. Cuando tienes tu prioridad clara, esa presión social la vas a dejar de sentir como presión. Cada familia tiene que tener claro cuál es la prioridad, qué quiero lograr de cada situación.

Marcela. Me parece, para resumir, que son importantes dos puntos. Primero, que los padres se informen, que compartamos la información con los padres, que sepan la importancia que tiene todo esto a través de diferentes medios como esta charla, que no es un problema enseñar la lengua que traemos. Y segundo punto, que a nivel institucional creemos materiales con conciencia, no solamente mirando lo que se hace en otros lados. Yo podría traer a Europa parte de mis libros que están en los Estados Unidos, y no es la solución. Que esa recopilación de la que están hablando sea una recopilación consciente, que haya una pedagogía que la abale. 

Desbandada. Bueno, ahora nos despedimos. Muchas gracias, de nuevo, Marcela, desde Israel, y Laura desde Berlín, y a todas las y los que han participado. Hasta la próxima.


En estos blog pueden encontrar muchas ideas para aplicar en casa:


Video de la charla, parte 1
Video de la charla, parte 2
Revista Desbandada

Un comentario sobre “La familia bilingüe

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