Un artículo de opinión del artista peruano Luis Meneses
Obra de portada: En las Alas del Misterio -Acrílico – Técnica Mixta. Autor: Luis Meneses
Dicen que lo que estamos viviendo es una Distopía, que seguramente quiera decir estar habitando dentro un organismo fallido, en descomposición, amorfo y sin reglas. Dice Zygmunt Bauman que nos hemos convertido en una Sociedad líquida, donde el Amor es líquido, las relaciones líquidas, estructuras líquidas, identidades líquidas, es decir Vida Líquida. Dicen que lo único que hacemos es sobrevivir en una Sociedad violenta, de miedo, de culpa y de soledad, cansada, depresiva, en stress, parada frente al abismo y siempre funcionando con prebendas, señuelos y zanahorias, cosa que nos habla, también, de la infinita capacidad que tenemos para adaptarnos a húmedos submundos, oscuros y en decadencia.
La Utopía más que una conceptualización es una emoción. Porque si así no lo fuera sería un error de cálculo, una carencia de lógica. Las utopías se sienten, se huelen y se avizoran, se sueñan y se cuentan de boca en boca haciéndonos sobrevivir. Sin esas utopías cotidianas el marasmo sería total e invivible. Vivir la propia utopía es una salvación. Como emoción la utopía vive y permanece porque no está sujeta a las “cosas de éste mundo” y en consecuencia no padece de desgaste. Más bien perdura a través del Tiempo que a su vez no existe, vive en la imaginación y como tal pervive.
La Utopía no es un lugar, tampoco es el Paraíso, la Utopía está dentro de nosotros y por ser así es que sigue existiendo la Posibilidad y la Esperanza, con nombre de mujer.
La comunicación humana reservada en sus inicios a la Voz y la Palabra, al Cuentero de la Tribu, al Griot y al Hablador ( novela casi desconocida de Vargas Llosa ) que iba de pueblo en pueblo, experimentó, con la aparición del Papel, la Imprenta y después del Teléfono, una radical expansión en el Espacio y aceleración en el Tiempo, más gente se entera de las cosas más rápidamente.
La trepidante época actual ha presionado aún más el acelerador, y ahora vivimos no solo un Tsunami de noticias sino también una Pandemia de desinformación y todo al instante y para todos.
El estado en el que se encuentra hoy el enlace comunicativo entre las gentes de todas las sociedades del planeta es de copamiento absoluto. Solo una minoría de la población mundial, cada vez velozmente menor, es la que no posee un celular. Hoy hasta los habitantes de pueblos oriundos originarios y más apartados de la cultura occidental lo tienen y es más, su uso se acrecienta aceleradamente y en edades más tempranas de la infancia. Es posible, por eso, enterarse de todo lo que ocurre en cualquier rincón del mundo casi a tiempo real. Esto no ha sucedido nunca y es lo que convierte a esta época en absolutamente única.
Sin embargo, este fenómeno de la Comunicación Global no es neutro ni aséptico, tiene una fea mueca de cinismo.
La Prensa y los medios de comunicación masiva que cumplirían la importante labor de informar y divulgar la Realidad, lo que han hecho desde sus inicios ha sido más bien, el de dirigir y moldear la opinión pública. La así llamada Realidad o mejor aún los hechos que acaecen no son obviamente posibles de ser transmitidos directamente en su condición de tales, es decir de modo Objetivo ya que siempre pasarán por el filtro del sujeto que escribe y transmite dicha realidad y ese Sujeto carga con una biografía y un constructo de ideas y juicios que determinan su mirada personal y subjetiva de las cosas.
Y si esto es así, digámoslos, de modo natural, cómo será cuando ese sesgo y ese constructo de ideas provenga del interés crematístico de lucrar y enriquecerse con la Comunicación Pública y de las ansias de Poder. Los insaciables deseos y la codiciosa mente de los angurrientos inversores la han convertido en un elemento más del Mercado y en un pingüe negocio llegando al extremo, naturalmente protegidos por la corrupción del Sistema, de producir concentración y hasta el prohibido monopolio de la Prensa escrita y audiovisual en pocas manos. Gestionar el manejo de estos medios ha sido pues el enfebrecido afán del sector privado tanto como del Estado que los considera a su vez su enemigo acérrimo, y a quienes intenta controlar con el fin de manipular a la masa ciudadana y mantener su Poder. Pero hoy aparece un sub sector, aún más poderoso económicamente que pretende, a través de su inmensa fortuna imponer un nuevo criterio del Poder, basado en la Nueva Tecnología.

En la actualidad el alcance del Poder de la Tecnología de esta Big Tec es literalmente inimaginable, la Ultratecnología, la IA en resumidas cuentas, es de tal magnitud que nos está conduciendo a la más grande revolución de todos los tiempos. Es el Poder de la Conexión, la Comunicación y del Control Masivo que peligrosamente está contenido solo en ocho o diez personajes.
Estos son superarchimegabillonarios, creadores y dueños de la Ultratecnología y ahora aliados con el Estado apuntan a detentar el Superpoder del Control Total. Han conseguido ya instalarnos el Gran Soporte “voluntariamente”, el chip de mando, que es, por el momento, aún externo: el Celular, que no es solo que todo el mundo lo tenga, es que lo tienen en la mano y todo el tiempo!, es tal el grado de su necesidad que se ha convertido en un aditamento existencial, en una sujeción, en un verdadero vicio!
La supermega y compleja tecnología atrás de este aparatito pone a todos los seres humanos cerca unos de otros como nunca antes y a disposición, porque en definitiva somos seres en una condición de pasividad, que esperan, contemplan y reciben. Llegar a todos e instrumentalizarlos, de eso se trata, del Control, Dominio y finalmente del Poder. Estamos atravesando los albores del cambio estructural del Sistema en general, donde la Democracia pierde su funcionalidad y el Autoritarismo asume el rol de gobierno. Y precisamente en estos momentos es que urge decir algo, alzar la voz que cuestione. Pero la palabra sola adolece de fragilidad, de liviandad. Ya sabemos que pueden ser potentes pero al final las palabras se las lleva el viento. Para contrarrestar esa incorporeidad es necesario un respaldo, realizar, concretar lo que se dice.
El Hacer tiene proyección en el espacio y permanencia en el Tiempo y produce algo más contundente que el Decir. Sin embargo esto no es suficiente, algo queda flotando en el ambiente, algo no termina de consolidarse y convencer. Algo está faltando y no es otro que el protagonista, el dueño de la Voz y de los Actos, el que está a tras de todo, pero que hoy no está.
Por otro lado esa ausencia no deja de expresar una suerte de exculpación, de quitar el cuerpo, de no responsabilizarse por lo que verdadera y efectivamente hacemos o dejamos de hacer o deberíamos estar haciendo y de entregar y endilgar al otro esa tarea. Porque si no hay nadie comprometido en el asunto, entonces quién es el que habla y quién es el que hace!
Esa lucha de la Palabra sola ha demostrado factualmente y a través de los tiempos que no conduce al éxito que es de lo que se trata. Los Poderosos que cada vez se reducen más a una cantidad mínima y que multiplican exponencialmente su riqueza enquistados en el Estado, tienen hoy suficiente Poder, Tecnología y Ciencia para aniquilar no solo la justa protesta sino a quienes ellos consideren no solo incómodos, como vemos, sino simplemente inservibles.
En resumen, estamos viviendo y presenciando una inédita, profunda, agresiva y acelerada transformación del Sistema económico, político y social global imperante. Una potencia en decadencia y fuerzas nuevas y poderosas que intentan ocupar su lugar, son los protagonistas de la Puesta, todos ellos moviéndose inmersos dentro de un magma inevitable, dominante, y revolucionario: la Supratecnología de la Inteligencia Artificial que abarca absolutamente todas las ramas del saber. Sus creadores y dueños no han reparado en costos, ni humanos ni culturales, en su aplicación para la captura del Poder, en cuyo caso los costos deberán ser fríamente considerados como daños colaterales.
Ni la Democracia, ni la sociedad misma importa. La Democracia, por su lado, acabó mostrando su zona más débil, su Talón de Aquiles y a su vez, su más preciado valor: la Libertad, de la cual ha hecho uso y abuso su gran enemigo interno: el Autoritarismo, que accede democráticamente al Poder y la desmonta desde dentro. La clase política dominante se ha visto copada por ricos billonarios que aliados con la nueva Megaoligotecnocracia buscan la imposición política de una nueva forma de gobernar el mundo, una nueva mentalidad de corte supremacista que busca el Poder Absoluto. Esta transformación muy posiblemente traiga consecuencias catastróficas para gran parte de la población mundial, sectores que terminarán sobrando, reemplazados ya que su sola existencia significará un costo para las élites. El fin de este Sistema con toda probabilidad será lento y no solo determinará la caída de un imperio que comprensiblemente se resistirá a la derrota, sino que significará y está significando la arremetida incontenible de otro igualmente autoritario pero en su etapa de florecimiento y gloria.
Este desesperante, inédito y definitivo panorama exige una actitud original, creativa de oposición que responda y reaccione a la altura del inmenso desafío, que vaya más allá de las acciones hasta ahora practicadas. Por su lado, pretextando Seguridad, la Matrix acabará con libertades básicas, que hemos venido asumiéndolas como naturales.
Por otro lado, las Revoluciones han sido, históricamente, procesos organizados y guiados por elites que dejaron a los militantes y al resto de la población exactamente como una masa adoctrinada y obediente que “debía” ser conducida.
Y en el importante y polémico tema de la Educación, lo que en realidad ha venido haciendo la Democracia o mejor dicho la Socialdemocracia junto con la Democracia Liberal hasta la actualidad, con algunas excepciones, ha sido solo instruir y adiestrar, para que los ciudadanos, lejos de liberar y acrecentar sus consciencias, ejecuten una conducta funcional al Sistema. Actualmente la Super Tecnología moderna está radicalizando esta tendencia. Dentro de su ejercicio deconstructivo y de transformación de la Sociedad está profundizando la eliminación de materias curriculares de estudio que no sirvan ni contribuyan en lo “material” y práctico a incrementar la cadena de Producción. De lo que se trata es de formar seres utilitarios, operarios que aporten cada vez más de su tiempo y de su fuerza especializada solo a la productividad, es decir trabajar y vivir para alimentar la Matrix. Lo cual significa reducir todo a una concepción absolutamente Mecanicista y Mercantilista de la existencia. El Sistema no necesita ni quiere seres pensantes, no quiere individuos que lo interpelen, simplemente no quiere Individuos, quiere una masa moldeable y manipulable. Esto apunta y afecta directamente al Arte, que como dije, es la única producción metafísica, Abstracta del ser Humano, No obstante todo esto, la Educación como el ejercicio de formación humana sigue siendo el instrumento de transformación más importante. Y justamente por esta razón es que su Concepto es esencial, porque se trata en primer término de tener bien claro el Objetivo, para qué se educa? El ejercicio de Esclarecimiento, Liberación y Posibilidad El auténtico educar implica necesariamente solo adicionar conocimiento? o tal vez sea quitar, preguntar, restar, aclarar, liberar?
De qué clase de Conocimiento se trata? Cómo se utiliza el Conocimiento?
Que las Revoluciones colectivistas no consiguieron lo fundamental de su propuesta: la creación de un Hombre Nuevo, un cambio profundo y auténtico en las mentes de los ciudadanos, es una de las claras comprobaciones históricas, que ha demostrado que no es posible materializar ese proceso transformador de modo vertical, impositivo y autoritario.
Hoy que la investigación de la Consciencia se convierte en el objetivo de los cerebros más esclarecidos de la Física y de la Ciencia en general.
En momentos en que la Física Cuántica esclarece definitivamente nuestra realidad energética fundamental entroncada con el campo electromagnético infinito que nos contiene y atraviesa; que por primera vez los científicos tienen que aceptar un anatema incomprensible, algo que los chamanes de la antigüedad ya lo practicaban: que un objeto puede estar en dos lugares a la vez.
En momentos en que el cálculo del Tiempo que hemos venido usando, la medida de nuestro ayer y de nuestro futuro ya no va más, se acabó. Se acabó nuestro formateo acostumbrado de que la Vida posee un principio y un final; el Big Bang no era otra cosa que un cuento más derivado de nuestras limitaciones de observación. Reciente tecnología astronómica posibilita ver que atrás de la así llamada Explosión Original hay todavía más Energía, Luz y la continuidad del infinito, lo que nos descubre y nos deja literalmente como lo que somos: seres huérfanos, extraviados, viajando a través del Tiempo y del Espacio.
Digo que en estos momentos, cada vez más veloces, de reubicación perceptual y cognitiva y de reacomodo de nuestra condición y dimensión en el Universo, cuando la única realidad es la que nos atraviesa a todos en este instante, no es posible seguir fríamente prometiendo objetivos futuros falsos e inalcanzables ni Fata Morganas.
Son estos momentos de aparición de una impredecible y ambivalente Supertecnología Inteligente, expansiva y revolucionaria; del dramático desmoronamiento de la Democracia mundial y de cualquier consenso mínimo ( a no ser el de la repartija ) ; y de la disruptiva instauración de un régimen para el que no existe más ley que la del más fuerte, la del poder imperial militar que dominado de pronto por el miedo, la desesperación y la locura, arremete sin mascaras y sin inhibiciones.
Ante este panorama no es posible seguir hipotecando más el presente de la gente por ningún mañana sin crédito, ni podemos seguir manteniendo posturas y prácticas políticas e ideológicas rígidas y con esquemas tradicionales que no responden a la realidad de los tiempos.
Es necesario acelerar de alguna extraordinaria manera el acrecentamiento de la conciencia individual del ser humano que es la manera como se asegura, se enraíza y enriquece la lucha y la fuerza colectiva. Solo acrecentando la consciencia y realizándose a si mismo es que el individuo compromete todo su ser en la lucha por su Libertad y su dignidad.
Estos tiempos son pues fundamentalmente otros y requieren otro tipo de propuestas, holísticas, integradoras. Ahora cualquier constructo de ideas que no integre en su fundamento el Movimiento Permanente en el que está inmerso, no tendrá validez.
Llegado a este punto me doy cuenta que estoy encaminándome al único lugar que queda posible, libre, natural y abierto al Infinito, la Utopía. Porque hoy parados al borde del abismo solo quedan utopías, porque desnudamente impotentes frente a la Gran Estupidez, a la Gran Necedad y a la Malignidad en persona, solo queda imaginarnos ciudades mágicas, Macondos, Solentinames. Frente a la Mentira Absoluta y al Descaro Total contar las Mil y Una Noches, soñar otros mundos, ensoñar otras dimensiones, invitar al Duende, invocar a los Apus y cantarle a Yemayá. Yo personalmente navego en La Curiosa, acompañado de otros ensoñadores, nave que viaja por Mares de la Imaginación, donde no existe el Tiempo, su Puerto es Villamaga, la Ciudad de los Sueños, donde una Bala Perdida, tirada sobre el caliente asfalto de Anzá, de pronto cambió su Destino y se convirtió en una Bala de Amor.
Estos son Tiempos Oscuros, que duda cabe, Aberrantes pero sobre todo definitivos. Donde como dijo el Viejo Don Juan hay que ir al punto, a lo importante, no hay otra alternativa ni tiempo que perder. La Revolución, como afán de auténtico cambio, habrá de empezar por uno mismo, prestando Atención al ser que somos, ejercitando el proceso de liberación de nuestros propios monstruos y de nuestras ataduras lo que en términos brujeriles significaría hacernos una buena limpia, ensanchando la Percepción del mundo y de las cosas, acrecentando la Consciencia. Si, es la Utopía de la Revolución de las Consciencias. Cualquier otra será más de lo mismo, Proclama y dirigismo. Como dije, está bien hablar, levantar la voz y protestar, y es aún mejor Hacer, construir y así luchar pero hoy es el tiempo de Ser, de comprometerse íntegramente con la Vida, de prestarse Atención y empezar a conocerse, estar presente, de responsabilizarse con uno mismo, hacer las cosas y cambiar, Hoy.

KUNST, BEWUSSTSEIN und UTOPIE
Man sagt, wir erlebten eine Dystopie, was wohl bedeutet, in einem gescheiterten, verfallenden, formlosen und gesetzlosen Organismus zu leben.
Zygmunt Bauman sagt, wir seien zu einer fliessenden Gesellschaft geworden, in der Liebe, Beziehungen, Strukturen und Identitäten flüssig sind – kurzum, das Leben selbst. Man sagt, wir überlebten nur noch in einer gewalttätigen Gesellschaft, einer Gesellschaft der Angst, der Schuld und der Einsamkeit, müde, deprimiert, gestresst, am Rande des Abgrunds stehend und stets von Verlockungen, Anreizen und Belohnungen abhängig, was auch unsere unendliche Fähigkeit zur Anpassung an feuchte, dunkle und verfallende Unterwelten verdeutlicht.
Utopie ist mehr als ein Konzept, sie ist ein Gefühl. Denn wäre sie es nicht, wäre sie ein Irrtum, ein Mangel an Logik. Utopien werden gefühlt, gerochen und erahnt; sie werden geträumt und weitergegeben und helfen uns so zu überleben. Ohne diese alltäglichen Utopien wäre die Stagnation total und unerträglich. Die eigene Utopie zu leben, bedeutet Erlösung. Als Gefühl lebt und besteht die Utopie fort, weil sie nicht den „Dingen dieser Welt“ unterworfen ist und daher keinem Verschleiß. unterliegt. Vielmehr überdauert sie die Zeit, die ihrerseits nicht existiert; sie lebt in der Vorstellung und überlebt so.
Die Utopie ist kein Ort, noch ist sie das Paradies; die Utopie ist in uns, und deshalb existieren Möglichkeit und Hoffnung weiter – mit einem weiblichen Namen.
Die menschliche Kommunikation, ursprünglich dem gesprochenen Wort und der Summe vorbehalten, den Stammeserzählern, Griots und Stadtausrufern (wie in Vargas Llosas fast unbekanntem Roman beschrieben), die von Stadt zu Stadt zogen, erfuhr mit dem Aufkommen von Papier, Buchdruck und später Telefon eine radikale räumliche Ausdehnung und zeitliche Beschleunigung. Immer mehr Menschen erfahren Informationen in immer kürzerer Zeit.
Das heutige schnelllebige Zeitalter hat diesen Prozess noch beschleunigt, und wir erleben nun nicht nur eine Flut von Nachrichten, sondern auch eine Pandemie von Fehlinformationen – alles in Echtzeit und für alles. Die Kommunikation zwischen den Menschen in allen Gesellschaften der Erde ist heute allgegenwärtig Nur eine Minderheit der Weltbevölkerung, eine rapide schrumpfende Gruppe, besitzt kein Mobiltelefon. Selbst Angehörige innigeren Gemeinschaften und jene, die am stärksten von der westlichen Kultur isoliert sind, besitzen heute Mobiltelefone, und deren Nutzung nimmt rasant zu, und zwar in immer jüngeren Altersgruppen. Es ist daher möglich, nahezu in Echtzeit alles zu erfahren, was in jedem Winkel der Welt geschieht. Das hat es noch nie gegeben, und genau das macht diese Ära so einzigartig.
Dieses Phänomen der globalen Kommunikation ist jedoch weder neutral noch steril; es trägt einen hässlichen Beigeschmack von Zynismus. Presse und Massenmedien, die eigentlich die wichtige Aufgabe der InformaNon und Verbreitung der Realität erfüllen sollten, haben stattdessen seit ihren Anfängen die öffentliche Meinung gelenkt und geformt. Die sogenannte Realität, oder besser gesagt, die Ereignisse, die sich ereignen, lassen sich offensichtlich nicht direkt, also objektiv, vermitteln, da sie immer durch den Filter des Subjekts hindurchgehen, das diese Realität beschreibt und vermittelt. Dieses Subjekt trägt wiederum seine eigene Biografie und sein eigenes Gedankengebäude und seine Wertvorstellungen in sich, die seine persönliche und subjektive Sicht der Dinge bestimmen.
Und wenn dies der Fall ist, was geschieht dann, wenn diese Voreingenommenheit und diese Denkweise aus dem finanziellen Interesse an Bereicherung durch öffentliche Kommunikation und aus Machtgier entstehen? Die unersättlichen Begierden und die Gier habgieriger Investoren haben dies zu einem weiteren Element des Marktes und einem lukrativen Geschenk gemacht, das – geschützt durch die Korruption des Systems – zur Konzentration und sogar zum verbotenen Monopol der Print- und audiovisuellen Medien in den Händen Weniger geführt hat. Die Kontrolle dieser Medien ist daher zum fieberhaften Bestreben sowohl des privaten Sektors als auch des Staates geworden, der sie wiederum als seinen erklärten Feind betrachtet und versucht, sie zu kontrollieren, um die Bevölkerung zu manipulieren und seine Macht zu erhalten. Doch heute ist ein noch wirtschaftlicher mächtigerer Teilsektor entstanden, der mit seinem immensen Reichtum ein neues Machtkriterium auf Basis neuer Technologien etablieren will.
Die Reichweite der technologischen Macht der großen Technologiekonzerne ist derzeit buchstäblich unvorstellbar. Die Ultratechnologie, kurz KI, ist von solch gewaltiger Tragweite, dass sie uns zur größten Revolution aller Zeiten führt. Die Macht der Vernetzung, Kommunikation und Massenkontrolle ist gefährlich konzentriert in den Händen von nur acht bis zehn Individuen.
Es handelt sich um Supermilliardäre, Schöpfer und Besitzer dieser Ultratechnologie, die nun mit dem Staat verbündet sind und die Supermacht der totalen Kontrolle anstreben. Sie haben es bereits geschah, uns das entscheidende Unterstützungssystem – den Kontrollchip, der sich momentan noch extern befindet (das Handy) – „freiwillig“ einzupflanzen. Nicht nur, dass jeder eines besitzt; jeder hat es ständig in der Hand! Die Abhängigkeit davon ist so gro, dass es zu einem existenziellen Accessoire, einer Form der Kontrolle, einer wahren Sucht geworden ist!
Die hochkomplexe Technologie hinter diesem kleinen Gerät bringt die Menschheit einander näher als je zuvor und stellt sie unter ihre Kontrolle, denn letztlich sind wir Wesen in einem passiven Zustand: wartend, beobachtend und empfangend. Alle zu erreichen und zu instrumentalisieren – darum geht es: Kontrolle, Herrschaft und letztlich Macht.
Wir erleben den Beginn eines Strukturwandels im gesamten System, in dem die Demokratie ihre Funktionsfähigkeit verliert und der Autoritarismus die Rolle der Regierung übernimmt. Gerade jetzt ist es dringend notwendig, etwas zu sagen, eine Stimme zu erheben, die Fragen stellt. Doch Worte allein sind zerbrechlich, flüchtig. Wir wissen bereits, dass sie mächtig sein können, aber letztendlich werden sie vom Wind verweht. Um dieser Unfassbarkeit entgegenzuwirken, ist Unterstützung notwendig, Handeln, konkrete Schritte sind erforderlich.
Handeln hat räumliche und zeitliche Wirkung und erzeugt etwas Kranvolleres als Reden. Doch das genügt nicht; etwas bleibt in der Luft, etwas ist noch nicht ganz gefestigt oder überzeugt. Etwas fehlt, und zwar der Protagonist, derjenige, dem die Stimme und die Handlungen gehören, derjenige, der hinter allem steht – der aber heute nicht da ist.
Andererseits drückt diese Abwesenheit unweigerlich eine Art Freispruch aus, eine Distanzierung, eine Weigerung, Verantwortung für unser tatsächliches Handeln oder Unterlassen zu übernehmen, oder für das, was wir tun sollten, und diese Aufgabe jemand anderem zu überlassen. Denn wenn sich niemand der Sache verpflichtet fühlt, wer spricht und wer handelt dann?
Dieser verbale Kampf allein hat im Laufe der Geschichte faktisch bewiesen, dass er nicht zum angestrebten Erfolg führt. Die Mächtigen, deren Zahl stetig schrumpft, während ihr im Staat verankerter Reichtum exponentiell wächst, verfügen heute über genügend Macht, Technologie und Wissenschaft, um nicht nur legitime Proteste, sondern auch solche, die sie – wie wir sehen – nicht nur als lästig, sondern schlichtweg nutzlos betrachten, zu unterdrücken.
Kurz gesagt: Wir erleben und beobachten einen beispiellosen, tiefgreifenden, aggressiven und beschleunigten Wandel des vorherrschenden globalen Wirtschaft-, PoliNk- und Sozialsystems. Eine schwindende Macht und neue, mächtige Kräfte, die ihren Platz einnehmen wollen, sind die Protagonisten dieses Dramas. Sie alle bewegen sich in einem unaufhaltsamen, dominanten und revolutionären Magma: der Supratechnologie der Künstlichen Intelligenz, die alle Wissensbereiche umfasst. Ihre Schöpfer und Besitzer haben die menschlichen und kulturellen Kosten ihrer Anwendung zur Machtergreifung ignoriert. In diesem Fall müssen die Kosten kalt als Kollateralschaden betrachtet werden. Weder Demokratie noch die Gesellschaft selbst spielen eine Rolle. Die Demokratie hat ihrerseits ihre größte Schwäche, ihre Achillesferse, und zugleich ihren wertvollsten Wert offenbart: die Freiheit. Diese Freiheit wurde von ihrem größten inneren Feind ausgenutzt und missbraucht: dem Autoritarismus, der sich auf demokratische Weise die Macht aneignet und sie von innen heraus demontiert. Die herrschende politische Klasse wurde von reichen Milliardären überrannt, die, verbündet mit der neuen Mega-Oligotechnokratie, die politische Durchsetzung einer neuen Weltordnung anstreben – einer neuen, auf Überlegenheit basierenden Mentalität, die nach absoluter Macht strebt. Diese TransformaNon wird höchstwahrscheinlich katastrophale Folgen für einen Großteil der Weltbevölkerung haben; Bevölkerungsgruppen werden letztlich überflüssig und ersetzt werden, da ihre bloße Existenz den Eliten Kosten verursacht. Das Ende dieses Systems wird sich vermutlich langsam vollziehen und nicht nur den Untergang eines Imperiums bedeuten, das sich verständlicherweise einer Niederlage widersetzen wird, sondern auch den unaufhaltsamen Vormarsch eines anderen, ebenso autoritären, aber in seiner Blütezeit befindlichen Systems ankündigen.
Dieses verzweifelte, beispiellose und endgültige Szenario erfordert eine originelle, kreative Opposition, die der immensen Herausforderung angemessen reagiert und über die bisherigen Maßnahmen hinausgeht. Die Matrix ihrerseits wird unter dem Vorwand der Sicherheit grundlegende Freiheiten abschaffen, die wir für selbstverständlich halten.
Revolutionen waren historisch gesehen Prozesse, die von Eliten organisiert und gelenkt wurden, welche die Aktivisten und die übrige Bevölkerung als indoktrinierte und gehorsame Masse zurückliessen, die geführt werden „musste“.
Und im wichtigen und kontroversen Thema Bildung hat die Demokratie, genauer gesagt die Sozialdemokratie und die liberale Demokratie, bis heute – mit einigen Ausnahmen – nichts anderes getan, als Bürger so zu unterweisen und auszubilden, dass sie, anstatt ihr Bewusstsein zu befreien und zu erweitern, sich systemkonform verhalten. Moderne Supertechnologien radikalisieren diese Entwicklung derzeit. Im Zuge ihrer dekonstruktiven und transformativen gesellschaftlichen Prozesse verNeK sie die Abschaffung von Lehrplaninhalten, die nicht materiell und praktisch zur Steigerung der Produktionskette beitragen. Ziel ist es, utilitaristische Wesen auszubilden, Bediener, die immer mehr Zeit und spezialisierte Kräfte ausschließlich der Produktivität widmen; das heisst, zu arbeiten und zu leben, um die Matrix zu nähren. Dies bedeutet, alles auf eine absolut mechanistische und merkantilistische Existenzauffassung zu reduzieren. Das System braucht und will keine denkenden Wesen; es will keine Individuen, die es infrage stellen; es will schlichtweg keine Individuen. Es will eine formbare und manipulierbare Masse. Dies zielt direkt auf die Kunst ab und beeinflusst sie, die, wie bereits erwähnt, die einzige metaphysische, abstrakte Schöpfung der Menschheit ist.
Trotz alledem bleibt Bildung als Ausdruck menschlicher Entwicklung das wichtigste Instrument der TransformaNon. Gerade deshalb ist ihr Konzept so wesentlich, denn es geht primär um ein klares Ziel: Was ist der Zweck von Bildung? Die Übung in Klärung, Befreiung und Erschließung neuer Möglichkeiten. Besteht authentische Bildung zwangsläufig nur aus Wissenszuwachs? Oder geht es vielleicht um Weglassen, Hinterfragen, Weglassen, Klären und Befreien? Welche Art von Wissen ist es? Wie wird Wissen angewendet?
Dass kollektivistische Revolutionen das grundlegende Ziel ihres Vorhabens – die Schaffung eines Neuen Menschen, einen tiefgreifenden und authentischen Wandel im Denken der Bürger – nicht erreichten, ist einer der deutlichen historischen Beweise dafür, dass dieser Transformationsprozess nicht vertikal, aufgezwungen und autoritär umgesetzt werden kann.
Heute rückt die Erforschung des Bewusstseins in den Fokus der klügsten Köpfe in Physik und Wissenschaft allgemein.
In einer Zeit, in der die Quantenphysik unsere fundamentale energetische Realität, die im unendlichen elektromagnetischen Feld, das uns umgibt und durchdringt, wurzelt, endgültig klärt; Als Wissenschaftler zum ersten Mal ein unbegreifliches Tabu akzeptieren mussten, etwas, das schon alte Schamanen praktizierten: dass ein Objekt gleichzeitig an zwei Orten sein kann.
In einer Zeit, in der unsere bisherige Zeitrechnung, das Maß unserer Vergangenheit und Zukunft, ihre Gültigkeit verliert, ist alles vorbei. Unsere gewohnte Vorstellung von Anfang und Ende des Lebens ist widerlegt; der Urknall war nichts weiter als eine Geschichte, die aus unseren begrenzten Beobachtungsmöglichkeiten entstand. Moderne astronomische Technologien zeigen, dass hinter der sogenannten Urexplosion noch immer Energie, Licht und die Kontinuität der Unendlichkeit verborgen liegen, die uns offenbart und uns buchstäblich als das zurücklässt, was wir sind: verwaiste, verlorene Wesen, die durch Zeit und Raum reisen.
Ich sage, dass es in diesen immer rasanteren Zeiten der Wahrnehmungs- und kognitiven Neuorientierung und Anpassung unserer Lage und Dimension im Universum, in denen die einzige Realität diejenige ist, die uns alle in diesem Augenblick durchdringt, nicht länger möglich ist, kaltblütig falsche und unerreichbare Zukunftsziele oder Fata Morganas zu versprechen.
Wir leben in Zeiten des Aufkommens einer unberechenbaren und ambivalenten intelligenten, expansiven und revolutionären Supertechnologie; des dramatischen Zusammenbruchs der globalen Demokratie und jeglichen minimalen Konsenses (abgesehen von der Verteilung der Beute); und der disruptiven Etablierung eines Regimes, für das es kein anderes Gesetz gibt als das des Stärkeren, das der imperialen Militärmacht, die, plötzlich von Angst, Verzweiflung und Wahnsinn beherrscht, ohne Masken und Hemmungen um sich schlägt.
Angesichts dieser Situation ist es nicht länger möglich, die Gegenwart der Menschen für eine Zukunft ohne Kredit zu verpfänden, noch können wir weiterhin starre politische und ideologische Positionen und Praktiken mit traditionellen Rahmen aufrechterhalten, die der Realität unserer Zeit nicht gerecht werden.
Es ist notwendig, das Wachstum des individuellen menschlichen Bewusstseins auf außergewöhnliche Weise zu beschleunigen, denn nur so werden der kollektive Kampf und die kollektive Stärke gesichert, verwurzelt und bereichert. Nur durch die Steigerung des Bewusstseins und die Erlangung der Selbstverwirklichung kann der Einzelne sein ganzes Wesen dem Kampf für seine Freiheit und Würde widmen.
Diese Zeiten sind daher grundlegend anders und erfordern einen anderen Ansatz: einen ganzheitlichen und integrativen. Jedes Gedankengebäude, das die Ständige Bewegung, in die es eingebettet ist, nicht in sein Fundament integriert, verliert seine Gültigkeit.
An diesem Punkt angelangt, erkenne ich, dass ich mich dem einzigen Ort nähere, der noch möglich, frei, natürlich und offen für das Unendliche ist: der Utopie. Denn heute, am Rande des Abgrunds stehend, bleiben nur noch Utopien, denn nackt und machtlos angesichts der Großen Dummheit, der Großen Torheit und des Bösen selbst, bleibt uns nichts anderes übrig, als uns magische Städte, Macondos, Solentinames vorzustellen. Angesichts absoluter Lügen und totaler Schamlosigkeit erzählen wir uns Geschichten aus Tausendundeiner Nacht, träumen von anderen Welten, von anderen Dimensionen, laden den Kobold ein, beschwören die Apus und singen zu Yemayá. Ich selbst segle auf der La Curiosa, begleitet von anderen Träumern, einem Schiff, das durch die Meere der Fantasie fährt, wo die Zeit nicht existiert. Ihr Hafen ist Villamaga, die Stadt der Träume, wo eine verirrte Kugel, die auf dem heissen Asphalt von Anzá lag, plötzlich ihr Schicksal änderte und zu einer Kugel der Liebe wurde.
Dies sind finstere Zeiten, ohne Zweifel, absonderlich, aber vor allem endgültig. Wie der alte Don Juan sagte: Man muss zur Sache kommen, zum Wesentlichen; es gibt keine Alternative und keine Zeit zu verlieren. Die Revolution, als Suche nach echtem Wandel, muss bei uns selbst beginnen, indem wir auf unser wahres Wesen achten und den Prozess der Befreiung von unseren inneren Dämonen und Fesseln praktizieren – was, in der Sprache der Hexerei, einer gründlichen Reinigung gleichkäme –, indem wir unsere Wahrnehmung der Welt und der Dinge erweitern und unser Bewusstsein schärfen. Ja, das ist die Utopie der Bewusstseinsrevolution. Alles andere wäre nichts anderes als Verkündung und Kontrollen Wie gesagt, es ist gut zu reden, die Stimme zu erheben und zu protestieren, und es ist noch besser zu handeln, aufzubauen und somit zu kämpfen. Doch heute ist die Zeit zum Sein, zum vollen Einsatz für das Leben, zur Achtsamkeit und Selbsterkenntnis, zur Präsenz, zur Übernahme von Verantwortung, zum Handeln und zum Wandel – heute.
Luis Meneses

Estudios:
Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima
Universidad Nacional San Marcos de Lima
Universidad Católica de Lima
Jefe de la Página Cultural del Diario El Nacional – Lima
Artista y Gestor Cultural
Co- Fundador de “LaCueva” – Laboratorio de Arte y Cultura – Berlín
Fundador del Centro Cultural “Taller D’Luis”.
Contacto: contacto.tallerdluis@gmail.com
