La fuerza de la búsqueda: MATERIAL y el nuevo panorama literario en Berlín

Fundada por los escritores Juan Ignacio Chávez y Yuan Silva, MATERIAL es una plataforma de proyectos ligados a los procesos de escritura. Estos proyectos abarcan seriesMATERIAL —un ciclo de conversatorios en el que han participado Cristian Forte, Carolina Brown, Enrique Winter y, próximamente, Ramona de Jesús—, una línea de talleres de lectura y escritura, y una futura editorial orientada a la publicación de plaquettes y textos breves. Habiendo participado de estos talleres personalmente, y habiendo ido ya a varios de sus eventos, pienso que MATERIAL está cambiando el paisaje literario en Berlín, poniendo el ojo en la expansión del aparato crítico que enlaza la práctica de la escritura con sus entornos vitales y sus soportes materiales. A continuación, una conversación con sus fundadores sobre el origen de MATERIAL y las ideas que mueven el proyecto.
Una entrevista de Alexander Caro

Ustedes son un peruano y un chileno que pasan por la maestría de Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York, se mudan a Berlín y fundan MATERIAL. ¿Cómo surge MATERIAL? ¿Y de dónde viene el nombre?

De hecho, no nos conocimos en Nueva York, sino recién en Berlín, porque estuvimos allá en momentos distintos. Cuando nos encontramos, ese fue justamente el primer tema de conversación. Durante un par de años tuvimos charlas muy esporádicas, pero en 2024 se concretó lo que veníamos imaginando: un proyecto que nos permitiera habitar los procesos de escritura en sus diferentes expresiones.

El nombre MATERIAL surge de nuestro interés por aproximarnos a los procesos de escritura con un enfoque concreto. Material nos hace pensar en lo que se construye y en los procesos de eso que se construye, con qué elementos. En la escritura no tiene sólo que ver con pautas o métodos, aunque forman una parte importante de nuestra reflexión, sino también con las condiciones materiales mismas que informan esos procesos de escritura. 

Nos interesa, por ejemplo, pensar en los soportes: el libro, la página, las tecnologías que utilizamos para escribir y publicar, los medios a través de los cuales los textos circulan. También pensar la escritura en un sentido quizás metabólico: desde el cuerpo que escribe, el cansancio, los fármacos, la alimentación, los ritmos de trabajo que inciden en la atención. También como resultado de una atención espacial a los espacios que habitamos. De Berlín, por ejemplo, se dice mucho que es una ciudad de capas históricas, casi todas relativamente recientes y entremezcladas. A esas capas habría que sumar los espacios que traemos con nosotros, y no solo ellos, sino también las lenguas que nos acompañan.

Nos interesa pensar los textos como el resultado de procesos en los que intervienen fuerzas muy distintas —económicas, tecnológicas, lingüísticas, afectivas. Escribir, hoy, implica habitar un idioma, una economía del tiempo, una red de dispositivos, un modo de atender al mundo cada vez más fragmentado. En un momento en que casi todo se produce en entornos digitales y acelerados, volver a pensar las condiciones materiales de la escritura es, para nosotros, una forma de recuperar atención, lentitud y presencia.

Juan Ignacio Chávez en un evento de MATERIAL. Foto: ©Yuan Silva

Lo que me dicen explica mucho el formato de seriesMATERIAL. A diferencia de los conversatorios tradicionales, que suelen abordar el texto desde lo anecdótico, ustedes proponen algo distinto: mostrar el proceso de escritura a partir de los materiales del archivo —bosquejos, imágenes, primeras ediciones, borradores fallidos—. ¿Qué territorio se abre ahí para el público que presencia ese material? ¿Y no es, de algún modo, una forma de liberar al autor, aunque sea por un instante, de su propia autoría?

Justamente. SeriesMATERIAL inicia con una consigna que nunca hemos podido decir mejor que con unas palabras de Cristian Forte: crear tiempo. Es una serie de conversaciones que crean el tiempo que no tenemos, o que nadie tiene, para leer a fondo a un autor y de paso hacer que el autor se dé el tiempo de leer su propia obra con extrañeza. Cada evento suele estar precedido de múltiples conversaciones, textos compartidos y derivas con los autores invitados. Luego subimos los textos pertinentes a la web de MATERIAL antes del evento, de manera que los asistentes puedan llegar leídos, con inquietudes específicas. Como si fuera también un taller.

Yuan Silva.

No creemos tener algo en contra del concepto de autor como tal, siempre y cuando hagamos el esfuerzo por comprender las fuerzas que confluyen en su construcción. En seriesMATERIAL, solemos decir de antemano a los autores que no nos interesa tanto indagar en su obra como plantearnos preguntas importantes a partir de su obra. Ciertamente comprender el proceso creativo desde sus materiales ayuda a desmitificar la autoría. Pero más importante aún es que los asistentes puedan mapear los momentos en que una idea se transforma. Las decisiones, situaciones y padecimientos que están detrás de un gesto literario. Es curioso, pero comprender los procesos del otro se parece mucho a pensar en la vida del otro. Y en ese gesto de atención, también uno empieza a tener ideas más frescas sobre los propios procesos, tanto vitales como creativos.

Eso me hace pensar en los talleres. Pude participar en uno este verano y se sienten como la continuación natural de ese proceso dialógico que mencionaban. Hay un énfasis claro en la escritura que parte de la lectura y en la atención a los momentos decisivos del texto, combinando sesiones individuales con ejercicios y lecturas específicas. ¿De qué idea o “credo” parte esa forma de trabajo?

La idea de hacer talleres estuvo presente desde el inicio. Sin duda influyó mucho la experiencia que tuvimos en Nueva York, o más concretamente, la de estar en una institución donde las clases eran solo una parte del aprendizaje. Lo más valioso ocurría muchas veces en los office hours, esas conversaciones uno a uno con los profesores donde podías revisar una duda, volver sobre un comentario o recibir una recomendación de lectura que necesitaba tiempo para asentarse. A veces hay que mirar algo dos veces para verlo una sola vez.

De ahí viene también nuestra manera de concebir los talleres. Preferimos las lecturas recomendadas a la persona antes que las lecturas recomendadas en general; preferimos los ejercicios guiados bajo la comprensión de una obra en ciernes, o de un interés particular, antes que los ejercicios grupales hechos in situ. Nos interesa acompañar procesos más que proponer consignas, y pensar cada texto como algo que está en movimiento.

Y, claro, creemos que se aprende tanto o más de los compañeros, colegas y amigos que de los profesores. Uno de los objetivos de MATERIAL es construir una comunidad. Nos interesa promover espacios donde puedan darse las conversaciones que alimentan los procesos de escritura. De ahí que pensemos los talleres como una parte más de una cartografía donde existen también los conversatorios y la producción de tiempos/espacios de encuentro.

Juan Ignacio Chávez presenta a Enrique Winter en Berlín (11.10.2025)

¿Tiene algo de particular impartir un taller literario para personas que no escriben en la lengua del país donde viven? ¿Qué papel juega el hecho de que ese taller ocurra en Berlín, y no en otra ciudad?

Trabajar los talleres en castellano ha significado reflexionar acerca de cómo nos relacionamos con esa lengua que compartimos, qué valor le asignamos. Por un lado, quienes llegan a los talleres también han llegado en algún momento a Berlín, y desde una especie de transitoriedad, la lengua compartida, extranjera, toma una relevancia enorme. Esa lengua puede ser un refugio, pero también un lugar que se observa desde la extrañeza, que se contamina (del inglés o del alemán, por ejemplo). Que no sea la lengua oficial del país le otorga una inestabilidad que te obliga a pensarla con apertura. A eso le suma el encuentro de distintas formas del castellano, lo que ha sido una suerte y una riqueza de las dinámicas en los talleres.

Sobre el papel específico de Berlín, debemos decir que, habiendo pasado por Nueva York, en donde existe una presencia hispanohablante histórica, nos sorprendió siempre la actividad cultural que existe aquí en español. Los festivales, las librerías, las constantes lecturas. Hay condiciones materiales que explican parte de ello: factores ligados a la flexibilidad migratoria y a la economía, aunque el fenómeno no se agota ahí. Las búsquedas que traen a la gente a Berlín son muy diversas, pero coinciden en una disposición común a repensarse y a encontrar nuevas formas de expresión. Y claro, todo esto también alimenta los talleres.

Creemos que en Berlín la fuerza de la búsqueda es grande, no sólo para la gente del taller o la gente de habla hispana, sino casi como la disposición anímica de la ciudad misma. Y detrás de eso hay una cosa material muy concreta, que tiene que ver con la precariedad o la amenaza de la precariedad, con los trabajos paralelos o simplemente mal pagados, con la tensión del alemán, con la burocracia. Con cosas tan básicas como recibir una carta del Finanzamt que te da pánico abrir. Esas experiencias compartidas atraviesan las relaciones con la escritura y al mismo tiempo pueden ayudar a definirla: hay algo comprometido con una literatura que se practica en estas condiciones. De ahí que la disposición seria con que realizamos los talleres se condiga con la de los estudiantes. Es un punto de partida compartido que nos motiva muchísimo.

MATERIAL comenzó como un espacio de lectura y conversación. Ahora está MATERIAL Press. ¿De qué manera este paso hacia la edición prolonga o transforma la comunidad que han construido a través de los talleres y los conversatorios?

La verdad es que en nuestras conversaciones iniciales no veíamos en el horizonte cercano la idea de empezar a publicar. Hubo algo en con Cristian Forte, muy al comienzo, que quizás precipitó nuestro deseo. Desde la música, Forte nos compartió lo importante del proceso DIY, de hacer sus propios casettes, de crear vinilos, y cómo eso había informado su propia práctica editorial. Escucharlo hablar fue un poco volver a la curiosidad, lejos de ciertas ideas solemnes que, a veces, incluso la misma palabra editorial traen consigo. La forma en que Forte se acercaba a la creación de libros tenía que ver con la exploración y el hacer, y reflejaban curiosidades que él mismo sentía en su proceso de lectura y de escritura. Si uno mira el catálogo de su no-editorial, Milena Berlín, la variedad de formatos y búsquedas materiales es muy amplia. Había sobre todo cierta desfachatez punk que nos interesó muchísimo. Nos hizo pensar en lo importante que era pensar en la comunidad de lectores, en crear formas de leer por medio de editar e imprimir. Una energía empujaba las cosas, que tenía que ver con ligar condiciones materiales a proceso de escritura y lectura, a rebelarse contra estructuras de producción y distribución, a volver a un gesto más local. Esa energía nos guía.

Luego hubo una coincidencia muy bonita. Yuan visitó Nueva York y en la librería Print Matters encontró un libro llamado How to book in Berlin, que es una guía práctica y bilingüe acerca de cómo hacer y distribuir libros en Berlín. La editó einBuch.haus, que además es una librería preciosa y muy material que queda en Pankow. Teniendo esa guía en la mano, darle cuerpo a las energías que nos había transmitido Forte fue un paso natural.

Enrique Winter. Foto: ©Lea

MATERIAL press es para nosotros la oportunidad de poder expresar en términos materiales los vínculos entre los procesos de escritura y de lectura. Nos interesa hacer circular textos con agilidad y poder ponerlos al alcance de los lectores a precios accesibles. De ahí que el formato plaquette nos acomode. En Chile existe un proyecto editorial llamado Cuadro de Tiza que solamente publicó plaquettes, pero siempre con una idea de calidad muy clara. Y eso permitió poner en circulación textos por poco dinero, que se leían rápido y, quizás desde una metáfora metabolica, mantenían una escena muy viva y saludable. Con MATERIAL press queremos lograr algo similar, y que esa comunidad que ha seguido nuestro trabajo en los conversatorios y en los talleres pueda también encontrar espacio y tiempo en los títulos que queremos proponer.
La primera plaquette vamos a lanzarla el 23 de octubre, en GIRI Berlín, a las 18:00. Es un ensayo autobiográfico sobre la nostalgia en Bad Bunny, de la autora chilena Camila Gutiérrez, quien viene desde Barcelona para el evento. Para celebrar la ocasión, el libro vamos a regalarlo, y también estará disponible en alemán con una traducción de Laura Rogalski. Esto fue posible gracias al apoyo de la DIRAC en Chile. Más información sobre el evento puede encontrarse aquí.

Finalmente ¿de qué van los talleres de otoño?

Los talleres de otoño son una forma de continuar ese trabajo de conversación y acompañamiento, pero desde la práctica misma de la escritura. Tenemos dos talleres simultáneos.

Uno es Escritura y espacio, que parte de una idea muy simple: que escribir es, también, habitar. Lo que proponemos es explorar los espacios de la vida contemporánea —la casa, la ciudad, la página— para descubrir recursos expresivos que alimenten los proyectos en curso. Es un taller de ritmo quincenal, pensado para dar continuidad a la escritura, donde poesía, ensayo y no ficción se cruzan sin jerarquías. La pregunta central es cómo dar forma a un texto que todavía no sabemos qué es, sin forzarlo hacia una estructura final dictada por el mercado o la expectativa.

El otro, Lo más cercano a la vida, es el segundo módulo de Usarlo todo, un taller de largo aliento centrado en proyectos en prosa. En este caso, nos interesa cuestionar las ideas fijas en torno a la ficción y la no ficción, y pensar qué significa escribir en una época en que la verdad y la invención ya no se excluyen. La idea es que la vida —con sus materiales, sus límites, sus contradicciones— contamine los terrenos de la escritura, y que esa fricción le devuelva flexibilidad y vitalidad a los proyectos personales.

Foto: ©Pablo Hassmann

Foto de portada: ©Pablo Hassmann


Los detalles de los talleres —sus programas, horarios, lecturas y localizaciones— están disponibles en la página web de la plataforma, que funciona también como archivo vivo de todo lo que va ocurriendo en MATERIAL.


Alexander Caro (Bogotá) fue miembro del equipo coordinador de la Red Distrital de Talleres de Escrituras Creativas organizada por Idartes entre 2017 y 2019. Actualmente realiza un doctorado en Romanística en la Humboldt-Universität zu Berlin. Recientemente participó en el proyecto de poesía documental Reescribir el archivo, desarrollado por el Cluster of Excellence “Temporal Communities: Doing Literature in a Global Perspective” de la Freie Universität Berlin, en colaboración con el proyecto editorial Trashumantes.

Alexander Caro Berlin. Foto: ©Maria Rapela

¡Liberémonos del algoritmo! Si te gustó este artículo, te pedimos que te suscribas a la revista para recibir notificaciones de los nuevos artículos en tu propio correo electrónico. Te animamos además a dejar un comentario.

Colaboradores de DESBANDADA

Un comentario sobre “La fuerza de la búsqueda: MATERIAL y el nuevo panorama literario en Berlín

Deja un comentario