Eduard Fernández protagoniza magistralmente la historia de un embaucador, Enric Marco, infatigable luchador en favor de una causa noble, un hombre que durante años fue capaz de mantener, ante la opinión pública y su propia familia, una mentira difícil de imaginar, que había sido prisionero en un campo de concentración nazi. En el Cicle Gaudí el 18 de octubre en el cine Babylon, Rosa Luxemburg Str. 30. Berlín.
Por Montse Majench, responsable del Cicle Gaudí de cine catalán en Berlín
Cuando se destapó el caso Enric Marco, en 2005, en España hubo una especie de conmoción general. ¿Cómo era posible que una persona se hubiera inventado que había sido un antiguo deportado en el campo de concentración de Flossenbürg y lo hubiera estado propagando durante años desde la asociación que representa a las víctimas del holocausto?
El escándalo enseguida llamó la atención de Moriarti, la productora vasca formada desde hace 20 años por Asier Acha, Aitor Arregi, Xabier Berzosa, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga. Sus películas, documentales, cortometrajes y una serie, las dirigen entre dos o tres de los miembros de la cuadrilla, alternándose en cada proyecto. Entre sus producciones más destacadas se encuentran Loreak (2014), Handia (2017), La trinchera infinita (2019) y Marco (2024), películas galardonadas con numerosos premios, incluidos varios Premios Goya. Su especialidad son las historias humanas y la memoria colectiva, por eso, cuando en 2006 el guionista Jorge Gil Munarriz les propuso hacer un documental sobre Enric Marco les pareció una idea estupenda y deciden ir a conocerlo para ver si él estaba dispuesto.
Desde el principio, Enric Marco les abrió las puertas de su casa en Sant Cugat, cerca de Barcelona. Gil Munarriz lo visitó al menos una decena de veces para documentarse y para establecer una relación de confianza, siempre con la idea de hacer un documental. Un día Marco le dice que se va a ir a Alemania en busca de unos papeles que acrediten que estuvo preso en una cárcel. No en un campo de concentración, pero sí en una cárcel en Kiel, al norte de Alemania. Entonces Jorge le plantea la posibilidad de acompañarlo con una cámara, un sonidista y un productor pues ese material seguro que lo utilizarían para el documental. Pero Marco le dijo que no, que prefería ir solo porque sería algo muy íntimo y muy personal.

Jon Garaño, codirector de Marco, recuerda que cuando Marco vuelve de ese viaje les dice que había ido a Alemania con otro equipo de cineastas, con los que, además, ya había firmado un contrato de exclusividad. Por tanto, Moriarti ya no tenía nada que hacer con ese proyecto.
Ese documental, basado principalmente en el viaje a Kiel, es “Ich bin Enric Marco”, de Santiago Fillol y Lucas Vermal. “Lo vimos, estaba bien y ya desechamos la idea. Pero unos años más tarde, ya en el año 2010, estábamos en el Festival de San Sebastián con otro proyecto y al salir del teatro, ahí estaba Enric Marco esperándonos con una butifarra en la mano. Básicamente lo que quería es que le hiciésemos un documental más a su gusto pues con el otro, no había quedado satisfecho. En aquel momento él ya tenía 90 años y pensamos que sería interesante grabarle y ya se vería qué se haría con el material en el futuro. Tres meses más tarde nos lo traemos a San Sebastián, que es donde estamos nosotros y le grabamos una entrevista durante tres días.”
El resultado son 15 horas de material, inédito, nunca se ha visto, con preguntas de todo tipo, que les sirvió a ellos para documentarse y, a la postre, le sirvió también al actor Eduard Fernández para construir su Marco. Tras un intento fallido de colaborar con Javier Cercas, que también estaba en contacto con Enric Marco para escribir “El impostor”, se les ocurre la premisa de lo que acabará siendo “Marco”, la película: ya que él ha creado un nuevo Marco para tener una vida mejor, ¿por qué no hacer lo mismo y crear otro Marco? Eso sería aproximadamente en el año 2014 y escriben una primera versión del guion a cuatro manos, Aitor Arregi, Jon Garaño, Jorge Gil Munarriz y Jose Mari Goenaga, que va dando vueltas hasta que llega la pandemia. Cuando ya parecía que iban a rodar la película, les surge la posibilidad de hacer una serie para Disney+, Cristóbal Balenciaga, con lo cual el proyecto vuelve a aparcarse. Al final, han estado 18 años para hacer esta película, que se dice pronto.
Con esa larga entrevista conocen y profundizan en el personaje, Marco, una persona seductora, consciente de su capacidad narrativa, con un ego muy grande. Su trayectoria vital corre en paralelo a la historia de España y se va adaptando en cada momento a las circunstancias más favorables en un cambio de chaqueta constante, sin pudor. Antes de la Guerra Civil destaca como anarquista, después de la guerra, aprovechando el convenio entre España y la Alemania nazi, se apunta como trabajador voluntario y es destinado a Kiel donde será encarcelado y en la Transición se vuelve sindicalista antifranquista, convirtiéndose en un héroe y si alguien duda de sus palabras es un monstruo, como apunta Javier Cercas.
Para crear su relato de víctima, suplanta la identidad de una persona, Enric Moner Castell, deportado real numero 6.448 en el campo de concentración de Flossenbürg, en Baviera. Muy hábilmente, falsificó el nombre del registro y retocó su fotografía para que le aceptaran en la asociación Amical de Mathausen de Barcelona que reúne a deportados y familiares de las victimas de los campos de exterminio. A partir de ahí, recrea una historia verosímil que predica a principios del siglo XX por escuelas, institutos, universidades, explayándose con todo lujo de detalles macabros, cómo los desnudaban al llegar, el olor de los barracones, cómo morían a su alrededor… condimenta las historias con sentimiento, emoción y lágrimas, genera empatía incluso ante los más escépticos y su discurso le valió para que el Gobierno de la Generalitat de Catalunya le otorgara en 2001 su máxima distinción, la Creu de Sant Jordi. En el 2003 es nombrado presidente de la Amical de Mauthausen, tenía 82 años y una agenda repleta de citas para dar charlas sobre su falsa experiencia para preservar la memoria de la tragedia que nunca más debería volver a ocurrir. Ningún otro deportado podía articular un relato con tanta fruición, el recuerdo del horror les sumía en el silencio.

En 2005 Marco interviene en el Congreso de los Diputados en Madrid para narrar sus peripecias en Flossenbürg, haciendo llorar a diversos diputados entre ellos a Carmen Chacón, la futura primera Ministra de Defensa de España. Su fantasía no tenía límites. La culminación de su carrera de impostor tenía una fecha clave que le excitaba: participar en nombre de todos los deportados españoles en la conmemoración del sesenta aniversario de la liberación del campo de Mauthausen, en Austria, un solemne acto dónde asistiría el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Dos días antes de la cita europea, el historiador Benito Bermejo, que había ido reuniendo pruebas de que Marco nunca había sido deportado a un campo de concentración, hace saltar la noticia y destapa la farsa, la traición, la gran mentira de Enric Marco.
Benito Bermejo trabajó hombro con hombro con el equipo de Moriarti para hacer la película, además de fuente de documentación, les contó de primera mano cómo vivió todo el proceso. “Es el personaje que convierte el film en un thriller doméstico, hay un señor que sabe que miente y hay alguien detrás que le está pidiendo cuentas y le está diciendo que le va a desenmascarar” cuenta el co-director Aitor Arregi. Con Bermejo fueron al memorial del campo de concentración de Flossenbürg. Les daba un poco de pudor que el tema de la película fuera la historia de un deportado falso cuando hay tantas historias de deportados reales. La dirección del memorial les tranquilizó, confirmando que la construcción de la memoria también forma parte de la memoria y hay que hablar de eso. También fueron a Mauthausen, dónde estuvo el mayor número de deportados españoles. Querían que en la película se hablara colateralmente de ellos, pues a diferencia del resto de deportados europeos, nunca pudieron volver a su país ya que eran apátridas para el régimen.

Así, en el inicio de la película hay un pequeño prólogo, con una voz en off muy seca sobre imágenes de archivo, dónde se pone en contexto la situación excepcional que vivieron los deportados españoles. A partir de ese momento, el film es una ficción que transita por diferentes géneros, tiene cierta comedia, en parte es una película histórica y también un drama familiar sobre la base de un thriller. El protagonista, Eduard Fernández, que vimos recientemente en el Cicle Gaudí en Berlín como conductor del 47, representa este personaje magistralmente. Es catalán, como Marco, e incluso tiene un cierto parecido físico a él, ayudado con el maquillaje y con los 15 kilos que engordó para poder encarnarle en su etapa de viejo. Jon Garaño certifica: “La película se llama “Marco” y lo más importante que sucede en esta película, sucede en la cara del personaje. Eso no es capaz de hacerlo cualquier actor, tuvimos mucha suerte en ese sentido. Ha sido un regalo, Eduard nos ha dado todavía más de lo que esperábamos. Por eso ha ganado todos los premios habidos y por haber, lo tiene bien merecido.” Para un actor, Marco es un personaje atractivo, pasa por muchos estados de ánimo, no está siempre enfadado o siempre triste, también es seductor o está contento, pasa por un montón de facetas y Eduard Fernández es capaz de hacerlo. Aquella larga entrevista inédita le sirvió para estudiar el personaje a fondo, trabajar la voz y el movimiento de Enric Marco, al que define como un charlatán, alguien prisionero de sí mismo y de sus mentiras, que no tiene fondo, insaciable. Su magnífica interpretación le ha valido un sinfín de premios a la mejor interpretación como el Goya, el Platino del Cine Iberoamericano, el Forqué, el Feroz, el Fotogramas de Plata, el FIC Gáldar, el CIBRA Toledo, el Días de Cine, la Medalla CEC, el de la Union de Actores, el DRAC de Rac1… Rizando el rizo, en el último Festival de San Sebastián, celebrado el pasado mes de septiembre, Eduard Fernández recibió el Premio Nacional de Cinematografía 2025 por su talento y capacidad actoral.
Además de tratar la situación de los deportados españoles y de lo que supuso para ellos el caso Enric Marco, la película de Jon Garaño y Aitor Arregi reflexiona sobre la importancia de la verdad. En estos momentos, donde se mezclan las fake news con las medias verdades, parece que la verdad ya no importa tanto y ellos querían mostrar que, ante todo, la verdad importa. “La película habla de ello tanto en contenido como en forma. El peso de la mentira está presente desde el principio, ves que está engañando a sus compañeros, a su familia, a todo el mundo. Desde el principio queda claro que está mintiendo. Por otro lado, formalmente jugamos a mezclar formatos. A veces parece que los registros sean los de un documental o de un noticiario y en este caso todo es ficción. También hay momentos en los que mezclamos material real que se grabó así, con cosas que hemos grabado nosotros. Esa mezcla también nos parece interesante, todos sabemos que verdad más mentira, igual a mentira”, dice Jon Garaño.
En la película se demuestra que para que el mentiroso llegue lejos, tiene que mezclar la mentira con la verdad, así lo hace más creíble y puede llegar más lejos en su propósito. ¿Cuál era realmente el próposito de Enric Marco? No lo hizo para ganar dinero, esto está claro, incluso puede que le costara unos cuartos pues tenía que costearse los viajes y las dietas. En ese sentido no hay nada que reprocharle. La única respuesta es que la verdad inventada le permitió a Enric Marco llevar una vida de excepción, la gente le quería, empatizaban con su arenga y su sufrimiento, le dedicaban titulares y se sentía especial. Elabora un discurso un poco kitsch, como lo tilda Cercas, referente al sentimentalismo del holocausto. ¿Qué valor tiene eso?, se pregunta Garaño. Aunque sea kitsch puede que sirva para que haya gente que se interese por el holocausto, se informe y pueda sacar sus propias conclusiones y eso puede ser interesante.

Incluso cuando se destapa el escándalo, llama la atención su reacción, a sus 64 años Marco no huye ni se esconde, sino que va a todos los medios de comunicación a contar su versión de los hechos. No era fácil para él renunciar al Enric Marco que había creado. Es fascinante ver cómo se sujeta hasta el final a su propia creación.
Enric Marco Batlle murió a los 101 años, en mayo de 2022, diecisiete años después de que se descubriera su impostura, que trató de maquillar hasta que se lo permitió la enfermedad, una demencia que le dejó sin habla en los últimos años. Si no se hubiese descubierto su impostura, Enric Marco hubiese sido el último deportado de España. No llegó a ver “Marco”, la película se estrenó en el Festival de cine Venecia en el 2024, (Orizzonti). Todos coinciden en que probablemente no le hubiera gustado, como tampoco le gustó el documental ni el libro de Cercas pues era muy meticuloso y puntilloso con los detalles. Lo que sí le hubiera gustado es que la película se hiciera y hubiera gozado si hubiera subido al water taxi que llevó al equipo artístico de “Marco” hasta el hotel Excelsior de Venecia. Lo importante es que seguían hablando de él bajo la luz de los focos en la tierra de Pinocho.
MARCO [Catalán y castellano. OmeU] ES 2024, Dirección: Aitor Arregi y Jon Garaño
Con Eduard Fernández, Nathalie Poza, Chani Martín, Sonia Almarcha, Fermí Reixach, Jordi Rico, Júlia Molins, Jochen Hägele. 101 min.
Después de la proyección, como siempre, habrá un coloquio, moderado por Olivia López Bremme, acompañado de un aperitivo catalán, cortesía de la Delegación del Gobierno de Catalunya en Alemania.
Próximas películas del Cicle Gaudí en Berlín
- 15.11.25 – UN LUGAR COMÚN. Dirección: Celia Giraldo (VO castellano)
- 22.11.25 – CASA EN FLAMES. Dirección: Dani de la Orden (VO catalán)
El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, con el apoyo de la Delegación del Gobierno de Catalunya en Alemania y la revista Desbandada.
@ciclegaudiberlin

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Un comentario sobre ““Marco”, de Aitor Arregi y Jon Garaño. La verdad inventada”