Danza e identidad en la educación

Cada niño es diferente y tiene necesidades diferentes, por ello educadores y progenitores necesitamos aproximaciones distintas para que se produzca el aprendizaje. El movimiento, el ritmo, la música, son medios extraordinarios para acercarnos a la lengua y para generar afectividad en relación con ella. Los niños y niñas que participan en programas como el Cervantes Kinder del Instituto Cervantes tienen obviamente la capacidad de hablar español, ya que el perfil familiar se lo facilita de manera natural, pero a veces no la usan en el entorno familiar. Las clases de español a través del baile les proporcionan el deseo y la oportunidad de hacerlo, incluso con sus madres y padres. En ese sentido, el Instituto Cervantes ha creado un universo de recursos para las familias que va más allá de las clases: salidas familiares, charlas para padres y madres sobre crianza bilingüe o multilingüe, un rincón de padres y madres en la biblioteca del centro, un programa de cuentacuentos gratuitos… La institución española proporciona a los niños y niñas esa oportunidad de poner en práctica el español a través de actividades lúdicas como el teatro, la música o la danza, de la que trata esta entrevista en la que participa una de las docentes del programa. Es la última disciplina en incorporarse al programa y, como dice su responsable académica, Belén Castillo, está dando unos resultados muy satisfactorios para todos.

Buenos días. Vamos a hablar con Diana López y con Ale Alday, una de las docentes del Cervantes Kinder, sobre la danza y la pedagogía de la danza. Me gustaría pedirles, en primer lugar, que se presenten.

Buenos días. Vamos a hablar con Diana López y con Ale Alday sobre la danza y la pedagogía de la danza. Me gustaría pedirles en primer lugar que se presenten.

DIANA. Hola, Sinceramente, me ha sorprendido que hoy aparentemente no solo se me permita ser una oyente silenciosa, sino que también me entrevisten activamente. Me alegra mucho participar de forma espontánea en esta entrevista, ya que el tema de la pedagogía del baile realmente me apasiona. Me siento honrada de poder contribuir no solo en la redacción, sino también siendo entrevistada. Al parecer, mi español no era lo suficientemente bueno para entenderlo antes del encuentro. Jejeje. Y ahora, con mucho gusto, me presentaré. Mi nombre es Diana Lopez. Ahorita vivo en Potsdam. Soy educadora y Estudié pedagogía del baile en el trabajo social en la Fachhochschule Clara Hoffbauer en Potsdam y pude iniciar mis primeros dos proyectos, el año 2023 y 2024. Hice dos proyectos de baile para el Día Internacional de las Mujeres en Berlín. Hasta ahorita no encontré más proyectos de baile. El año pasado tuve la oportunidad de participar en mis primeros cuatro pequeños proyectos para la televisión alemana, e incluso una vez en un papel principal. Como en realidad no soy espectadora de televisión, simplemente quise probar algo nuevo en caso de que no surgieran más proyectos de danza. Fue un equilibrio creativo y artístico con respecto a mi trabajo a tiempo parcial en el apoyo familiar como asistente Familiar creo qué este sería la tradición de mi trabajo en español, no?

Diana López

Eres de nacionalidad alemana.

DIANA. Soy alemana, pero por parte de mi padre, española. Siempre quise aprender español porque, de alguna manera, es el idioma de mi corazón, aunque no puedo explicar por qué. Siempre lo he echado en falta. Aprendí español en México cuando trabajaba en el Colegio Alemán como educadora y Deutschkraft, y también daba clases particulares de alemán. Además, ayudaba de forma voluntaria en las clases de baile de Kizomba, Bachata y Salsa. Estuve apoyando en en mi tiempo libre en salsa candela, Kizomba Mexico y  bachata México, dando clases allá. Pero todavía sigo aprendiendo y mejorando mi español y siempre aprendo nuevos pasos del baile.

Viviste allá tres años, creo.

DIANA. Sí, tres años y medio estuve en México. Dos años y medio en la ciudad de México y un año en Mérida Yucatán.

¿Cómo es el el ambiente de la pedagogía de la danza allá en México?

DIANA. Cuando estuve en México todavía no tenía tanta formación sobre la pedagogía, porque después de México fue que estudié esta materia. Por mis experiencias puedo hablar de los proyectos en escuelas porque trabajé en el Colegio alemán. A veces tenían proyectos de baile con los estudiantes, por ejemplo en el kinder, había un ritual por la mañana en el que todos los niños y los maestros de todos los grupos se reunían en el patio de la escuela para bailar juntos al ritmo de la música. El profesor de educación física mostraba las coreografías, similar a lo que se hace en Zumba para niños. Me encantaba este ritual y pude conocer canciones para niños en México. El movimiento por la mañana traía un sentimiento de encuentro y de llegada, y daba la sensación de que todos comenzaban el día juntos. Siempre era lo más hermoso en mi día de trabajo. No sé cómo es en las escuelas de México, estuve en una escuela especial donde había proyectos de baile con los jóvenes. Nada más sé que la escuela donde trabajaba sabía que el deporte es muy importante para el desarrollo físico de los niños y era parte del concepto de educación integral que se promovía. Cada grupo también recibía clases de deporte regularmente de un profesor de educación física especializado que hacía un excelente trabajo. Además, se utilizaba el movimiento para fortalecer el sentido de grupo en las aulas bilingües, donde aún no todos los niños podían hablar español o alemán.

Muchas gracias, Diana. Ale, ¿puedes presentarte?

Ale Alday

ALE. Primero que todo, muchas gracias a la revista Desbandada por la invitación a esta entrevista. Para mí es muy lindo poder tener el espacio donde podamos hablar acerca de las artes, del movimiento, y también de infancia o de procesos creativos. Mi nombre es Ale Alday. Nací en Chile y estoy viviendo en Alemania, hace casi dos años. En Chile estudié teatro, de profesión soy actriz, y en la escuela de teatro me formé en una especialidad que se llama “Prácticas y estudios del cuerpo”. Por lo que siempre he estado ligada al área del movimiento. Y bueno, luego de la escuela me diplomé en arteterapia y eso me abrió también la posibilidad y el campo para poder entender los procesos individuales y creativos desde otro lugar. Es decir entender los procesos no solo como un producto, sino más bien como un proceso formativo, basado en la experiencia sensible de quien participa. No es que los procesos artísticos no lo sean, pero normalmente tienen otro fin, están orientados hacia la creación de un producto o resultado. En arteterapia, esto no es así, lo cual es muy bello. Contar con ambas perspectivas me ha permitido replantear mis planificaciones, entenderlas de manera diferente, así como la forma en que imparto y enseñó las clases. En Chile trabajé en arte interdisciplinar. Estuve bastantes años explorando entre la danza, el teatro y la astronomía. Eso fue muy bello, porque de alguna manera me abrió el paradigma, o me construyó un nuevo paradigma para entender el teatro como una herramienta que facilita la interacción con muchas otras disciplinas. Es decir el teatro no se limita solo a estar sobre un escenario, sino que también es música, es cuerpo, es investigación, es interdisciplina. A lo largo de esos años, me dediqué a combinar arte con astronomía además de biología. Exploramos los procesos biológicos del cuerpo a través del movimiento, creábamos estructuras físicas para simplificar el lenguaje de la biología. De esta manera, logramos explicar procesos del cuerpo mediante la danza. Para mí eso fue un gran aprendizaje. Luego decidí dejar Chile y cuando llegué acá me empecé a preguntar: ¿qué puedo hacer? ¿en qué soy buena? ¿Qué puedo entregar? qué me hace feliz. Así conocí a Lorena Valdenebro, actriz y artista chilena que también reside en Alemania hace muchos años, ella también trabajó mucho tiempo en el programa de niños del Instituto Cervantes de Berlín.

¿Has hecho algo con ellas, en el de Aquí Theater?

ALE. Claro, yo soy parte del team del Aquí Theater Berlín.

¿Puedes contar a Diana en qué consiste?

ALE. AquitheaterBerlin, es una organización fundada por Lorena Valdenegro. Funcionamos como un centro de experimentación escénica que combina elementos de la danza y el teatro. Nuestro enfoque principal es promover espacios seguros para el empoderamiento y el trabajo corporal y biográfico. En Aquitheater trabajamos para visibilizar temas que son tabú en la sociedad. Nos dirigimos principalmente a mujeres y disidencias, muchas veces con un trasfondo migratorio. Ofrecemos diferentes workshops a lo largo del año, centrados en el cuerpo, la danza y los temas tabú que mencioné. Además, contamos con un área artística y una de educación. Si te interesa participar, te invito a seguir nuestra página, donde también mostramos nuestro trabajo con las infancias. Además de los workshops, también hay obras de teatro que abordan estos mismos temas, ahora se estará presentando. “El amor no es turismo”, una de las producciones de Aquitheater.

Diana, ¿en tu formación también hay distintas disciplinas que coinciden? ¿Cómo es la formación de pedagogía de la danza que tú has seguido?

DIANA. Sí, en la pedagogía de la danza también confluyen distintas disciplinas, ya que el movimiento no solo tiene un aspecto físico, sino también expresivo, emocional e incluso terapéutico. Lo que más me impresionó fue la experiencia de que se puede percibir el cuerpo y hasta los movimientos más pequeños que se practican y aprenden de una manera completamente diferente a la vida cotidiana. Esto me recuerda el trabajo de Rudolf Laban, quien enfatizó la importancia de la percepción del movimiento y las diferentes cualidades del mismo. En mi formación aprendimos diversas cosas sobre el movimiento de los niños, como el desarrollo natural del movimiento, y también imitamos los pasos de movimiento que realizan los niños en las clases para poder imaginar mejor cómo se siente para un niño ver el mundo desde otras perspectivas. Además, hicimos cursos de terapia de baile. Ausdruckstanz, por ejemplo, no sé cómo se dice en español. También tuvimos clases de anatomía y cursos sobre juegos cooperativos para niños y adolescentes.

Hay conceptos que seguramente no tienen traducción.

DIANA. Yo creo que sí. Algo como ‘expresión corporal’, por ejemplo. También teníamos clases de danza contemporánea y hip hop, que son estilos de baile urbanos que interesan a los jóvenes. Además, entrenábamos todo el año, sin importar el clima exterior. Lo que me preocupa es que muchos niños solo salen a jugar cuando hace buen tiempo, y hay incluso niños que, a pesar de tener un clima perfecto, prefieren quedarse en casa jugando videojuegos. Esto es algo que realmente les falta; moverse y disfrutar del aire libre es fundamental para su desarrollo.

¿En qué sentido la danza puede ser un método terapéutico?

DIANA. La danza es una herramienta poderosa para entender y procesar las emociones. A través de movimientos simples, las familias que tienen dificultades pueden ganar nuevas perspectivas especialmente con ejercicios de la pedagogía y de la terapia de danza. A mí me ayuda mucho también en el trabajo con familias que estoy haciendo. A veces cuando trabajo con familias que tienen dificultades en su día a día, lo puedo enseñar en movimientos muy básicos y con esto las personas pueden cambiar su forma de ver. Con movimientos muy básicos o ejercicios muy básicos con el cuerpo cualquiera puede entender para sentir las emociones. Yo creo que no hay una forma, o una manera mejor que aprender con el cuerpo. Aprender leyendo no es lo mismo que sentir. Para poder aprender cualquier cosa es necesario aprender con el corazón, con la mente y con el cuerpo. Con todo eso.

¿Hay investigaciones científicas que demuestran estas ideas?

DIANA. Sí, hay varias investigaciones científicas que demuestran estos efectos. Por ejemplo, algunos estudios han mostrado cómo el baile puede ayudar en la superación de la depresión, ya que el movimiento, combinado con la música y la expresión corporal, influye en la liberación de endorfinas y en la regulación emocional. Además, el baile fomenta la conexión social y la autoconfianza, factores clave para el bienestar mental. Existen diversas publicaciones y bibliografía que respaldan estos hallazgos. Una idea científica que sostiene que el baile promueve el aprendizaje holístico a través del pensamiento, la acción y el sentimiento es la de Rudolf Laban, uno de los pedagogos de danza y analistas de movimiento más conocidos. Laban desarrolló un sistema para analizar y describir el movimiento que considera las dimensiones emocional, intelectual y física de la danza. Creía que el movimiento es una expresión del pensamiento y el sentimiento, y que a través del baile se establece una conexión más profunda con la propia identidad y el entorno social. Comparto esta teoría a través de mis experiencias en mi propia práctica de movimiento y reflexiones personales. Cuando me muevo y aprendo cosas nuevas, siempre siento estas tres dimensiones. Escucho lo que me dice mi cabeza, lo que me dice mi corazón y siento lo que le gusta a mi cuerpo y qué ejercicios me estresan. Durante el movimiento, soy muy sensible en los tres niveles y presto atención a cada uno de ellos. Creo que esto es parte de la auto-cuidado: escuchar lo que necesito. No siempre es necesario poder hacerlo todo; decir «no» y omitir un ejercicio es una fortaleza. Cuando eventualmente esté lista para intentarlo, siempre puedo volver a probarlo en otro momento. He adquirido esta experiencia a través de la autoexploración y experimentos personales.

Sala de danza con niños en el Instituto Cervantes de Berlín.

Ale, ¿en tu formación se integran también esas investigaciones?

ALE. Yo podría responder más en relación al teatro mismo, pero claro que hay investigaciones. En mi formación y experiencia, la danza es un vehículo para poder conectar con nuestro cuerpo, especialmente en una era contemporánea donde es difícil encontrar tiempo para detenernos y observamos. Es un trabajo de autoobservación que abarca diferentes áreas. Como decía, Diana hay un enfoque más terapéutico, pero también un proceso más creativo. Por ejemplo, el hip hop algunas personas lo practican por la movilidad que exige, mientras que otras lo eligen para conectarse con otras personas o generar nuevas amistades. En general, las artes abren un espacio donde podemos generar una autoexploración importante. En este último tiempo, trabajando en el Instituto Cervantes, he descubierto diversas áreas de la danza que están relacionadas con las etapas del desarrollo, desde la infancia hasta la edad adulta.La danza no se aborda de la misma manera en bebés que en segunda infancia o en adultos. El cuerpo entiende y responde de manera diferente a estos procesos creativos según la etapa en la que nos encontremos.

¿Conoces la biodanza?

ALE. Sí, lo he escuchado.

Hay una mexicana en Berlín, Alma Alvarado, que hace unos encuentros de biodanza muy interesantes. También participa en eventos internacionales.

ALE. Es un desarrollo de la danza y el movimiento como herramientas terapéuticas para la mejora del bienestar físico y emocional, social.

Vamos a centrarnos más en niños y adolescentes. Es lo que, Ale, estás trabajando en el Instituto Cervantes.

ALE. Estoy trabajando con primera y segunda infancia, niños de 2 a 3 años, y niños de 4 a 5. La temporada pasada también trabajé con niños de 7 a 8. Fuera del instituto, también trabajo con infancias. Cuento historias en un teatro de madera, el proyecto se llama; “kamishibai ambulante: entre fronteras y cuentos” y llegan niños chiquitos, de cuatro hasta como los 12 años. Exploramos no solo desde la danza, sino desde recursos creativos y teatrales, el mundo de la imaginación y ciertos valores que promueven las historias que narro como; integración, diversidad y decolonialidad.

¿Y lo haces en español todo?

ALE. Eso lo hago en español, sí.

Diana, ¿tú has trabajado con niños también?

DIANA. Sí, yo soy educadora y trabajé nueve o diez años como educadora. Di clases de deporte con los niños y estuvimos bailando, pero en este tiempo no sabía todo lo que sé ahorita.

¿Por qué es tan importante la danza para los niños?

DIANA. Algo muy positivo es que con el baile los niños se pueden conectar consigo mismos, pero también con otros. En general siempre hay que conectarse con uno mismo para luego conectarse con los demás. Esta es una regla muy simple y los niños la pueden también aprender y aprender así sus límites. Es como un espacio seguro donde pueden jugar y experimentar al mismo tiempo. Es un proceso muy creativo. Puedes probar tus límites y experimentar dónde quieres moverte, dónde no quieres moverte, qué movimientos te gustan más, qué repeticiones, todos los principios que puedes aprender. El principio de la vida se puede investigar en la danza. El espacio refleja lo que está pasando en los niños en movimiento. Pueden probarse a sí mismos disfrutando.

ALE. Yo pienso igualmente que la danza, y las artes en general, son fundamentales para el desarrollo de las infancias y la formación de su identidad. No solo como una forma de expresión artística, sino como una herramienta integral para el crecimiento emocional, social, cognitivo. Además, que con la danza y  el teatro, los niños aprenden mucho sobre sí mismos y sobre la relación con el mundo que los rodea. Como decía Diana, están entendiendo sus límites, sus fronteras, sus procesos de integración. De manera más concreta pienso que ayuda al desarrollo físico y a la coordinación, así como en el área cognitiva favorece la percepción sensorial además de potenciar la creatividad, mejorar la concentración y ayudar a la memoria. En el fondo hacer baile no es solo un trabajo de moverse y pasarlo bien, que sí, obviamente pasarlo bien es algo muy importante, pero también tiene objetivos asociados, y esos objetivos para mí son todos los que acabo de mencionar. O también favorecer la comprensión verbal. En las clases que hago en el Instituto buscó que los niños y las niñas se atrevan a hablar. El cuerpo habla, sí, pero también podemos buscar metodologías donde aparezca la voz. Yo creo que a mí me ayuda mucho ser actriz, porque la idea de cómo planifico las clases busca que se combinen estas dos cosas, que aparezca el cuerpo, obviamente, pero que también aparezca la voz. Es un proceso de generar confianza y autoconfianza en los niños para que puedan atreverse a hablar, porque las infancias que llegan al Instituto muchas veces son niños que  entienden español, pero no lo hablan necesariamente o lo hablan muy poquito. Por lo que tienen mucha timidez al hablar en español. Mis clases buscan esa combinación sin irnos a clases de teatro, porque para eso hay otro taller que justamente es el de teatro, pero el mío fusiona estas dos  áreas; el de la danza y la voz. 

Hablabas antes de la identidad, y hablas de la combinación de lo físico y lo verbal. ¿Crees que las niñas y los niños, hijos de familias migrantes bilingües, que tienen dos o tres idiomas en casa, que no comparten el idioma de la casa con el idioma de la escuela, que son diferentes, lo que se llama la lengua de herencia, tienen una necesidad especial de trabajar su identidad doble a través de la danza, a través del movimiento?

ALE. Sí, definitivamente hay una frontera, una construcción identitaria híbrida que no es uniforme. Hay algo que les antecede. No es lo mismo nacer en una familia donde ambos cuidadores son alemanes , por ejemplo, que tener cuidadores con diferentes nacionalidades, o en un contexto migrante, esto permite que los niños y niñas vean el mundo desde una perspectiva distinta. Crecer con dos lenguas, que no son las mismas que se hablan en la escuela, construye la identidad de una forma cognitiva y  física diferente. Para mí sí es importante tenerlo en consideración al momento de crear clases. La construcción de la identidad basada en preguntas como ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿de dónde vienen mis padres?

Sala de danza del InstitutoCervantes de Berlín.

Muchas familias se quejan de que los niños no hablan español con los padres. Ellos les hablan en español, y los niños responden en alemán.

ALE. Eso es algo muy normal, ya que los niños eligen el idioma que les resulta más fácil o útil según la situación.

¿A través de la danza se puede romper esta limitación?

ALE. Igual eso es un poco ambicioso, pensar que la danza puede romper todas estas fronteras, pero yo sí creo que es una herramienta muy útil para poder generar espacios seguros donde el niño o la niña pueden sentirse cómodos e integrados para poder hablar, por ejemplo. Para poder dar su opinión, para poder decir que les gusta y que no. Al momento de empezar la clase, todas y todos hacemos un acuerdo, un compromiso: hablamos español. Con esa premisa clara, los niños juegan utilizando el idioma. Cómo están inmersos en el juego, muchas veces no se dan cuenta de que están hablando. Tengo estudiantes que se animan a hablar español conmigo, pero con mamá o papá no se atreven tanto. Es un proceso que requiere tiempo. Creo que la danza ofrece un espacio seguro y creativo, donde los niños muchas veces no son conscientes de que están hablando español, sino que simplemente están jugando.En el caso de los más pequeños que están con sus cuidadores, simplemente juegan y desean interactuar con ellos; para hacerlo, necesitan hablar español, lo cual es algo muy bonito.

Es muy interesante, porque tiene algo que ver con algo que decía Diana antes. Las clases se hacen con niños, las madres y los padres no participan. ¿No deberían participar, justamente? ¿No debería ser un poco terapia familiar a través de la danza?

DIANA. Yo creo que esto es otro concepto, hay diferentes conceptos. Yo creo que sería posible y creo que sí existe. Mi docente está haciendo algo similar, ella es terapeuta de danza y está haciendo trabajos así en Berlín. Si tus niños van al Kinder donde hablan un idioma diferente al que se habla en casa, es muy normal que los niños no hablen español con los padres porque quieren participar e integrarse. Los niños tienen sus propias tareas de desarrollo (Entwiclungsaufgaben). Hay cosas que nada más tienen que resolver los niños solos, sin sus padres. Los niños tienen diferentes mundos donde viven. Un mundo es con la familia, otro mundo en el Kinder, otro mundo en el baile. Depende del hobby que tengan. Con sus amistades tienen diferentes mundos y es muy necesario para su desarrollo que tengan estos espacios para sí mismo para desarrollarse.

¿No crees que hay una diferencia cultural ahí, entre el mundo latino y el alemán? La presencia de la familia en esos otros mundos es diferente en cada cultura.

DIANA. No estoy segura de haber entendido la pregunta correctamente. Si la pregunta es sobre las diferencias culturales, durante mi tiempo en México reflexioné mucho sobre esto y escribí una nota con una cita que inventé, la cual utilicé para un perfil: Afirmo que las mayores diferencias culturales entre Alemania y México (posiblemente también similares en otros lugares de América Latina, aunque no puedo juzgarlo) se encuentran en la «cocina».

«Ingredientes principales en Alemania: ‘sal y pimienta’ (pensamiento en blanco y negro). Ingredientes principales en México: ‘chile y limón’ (pensamiento de colores).»

También noté que el trabajo con los padres en la guardería en México era muy diferente. Tenían una presencia y personalidad mucho más fuerte que muchos padres alemanes. En las reuniones de padres en Alemania, los experimenté como mucho más reservados; en cambio, en México no había silencio, todos participaban en la conversación y en el intercambio con los profesionales, y siempre lo encontré muy agradable. Me daba mucha más alegría que organizar reuniones de padres en Alemania, donde a veces sentía que muy pocos padres realmente participaban y la mayoría prefería simplemente escuchar. Me faltaba el diálogo, aunque siempre invitábamos a ello a través de diferentes actividades, sentía que los diálogos eran mucho más relajados y menos artificiales, con menos timidez. No sé exactamente a qué se debe, no puedo entenderlo. Estas son diferencias culturales que noté en el trabajo con padres.

Sin embargo, si la pregunta es sobre por qué la migración es más difícil en Alemania que en México o en otros países de América Latina, es un fenómeno que no puedo comprender del todo. Sería muy interesante investigarlo científicamente. Creo que es una pregunta muy apasionante. Yo creo que tiene que ver algo con la persona, con la personalidad. Por ejemplo, si tú eres una persona muy abierta y te quieres integrar y tienes el valor de encontrarte con personas que hablan, por ejemplo, otro idioma, te integras. No busques nada más personas de tu país, por ejemplo, siempre hay grupos que llevan viviendo años en Alemania y no aprenden alemán porque siempre están con sus amistades españolas. También hay en Alemania muchos proyectos en trabajo social, por ejemplo, los cafés donde los padres pueden comunicarse, Elternzentren. Existen formas de integrarse, pero hay que tener el valor de utilizar estas ofertas. No estoy segura de cuál es la razón por qué a veces no funciona la integración.

En este caso estamos hablando de niños que sí se integran en la escuela en alemán, pero, como decía Ale, no se atreven a hablar en español con sus propios padres, tienen miedo…

ALE. No sé si lo llamaría miedo, no es que tengan miedo a mamá o a su cuidador, creo que generan resistencias, que es distinto, esto ocurre porque asocian un idioma con cada persona que los cuida. A veces, aunque los cuidadores hablan en español, usualmente lo que más escuchan en el cotidiano es alemán. Es decir el niño o niña entiende ambos idiomas, pero responde en alemán porque es lo más inmediato y sencillo para su cerebro, que está acostumbrado a escucharlo constantemente.  Respecto a la integración que mencionaba Diana  es un tema importante y complejo. No creo que se trate solo de que los cuidadores no quieran integrarse, sino que tiene que ver con que ser migrante no es fácil. Hay que atender muchas cosas al mismo tiempo y muchas veces poder mejorar o practicar el alemán no son posibles porque no existe ese tiempo o bien no siempre hay una estabilidad  económica o soporte para tomar clases o bien pagar a alguien que cuide del niño para poder tener estos “espacios de integración” que mencionas. Es una cadena. La gente no desarrolla el idioma, no solo porque no hayan intenciones. Es algo más estructural, tiene que ver con un contexto que los rodea, un contexto que no es tan sencillo como pareciera.

Realmente es una situación compleja. Volvamos a los niños. El mensaje sería que el desarrollo físico es fundamental para el desarrollo cognitivo y para el desarrollo verbal del niño. Y lo importante que es integrar la expresión verbal, la voz, con la expresión física.

ALE. Y con la expresión emocional.

¿Cuáles son las técnicas que que utilizan? ¿Hay coreografías? ¿Se utiliza la narrativa, los cuentos, los objetos? ¿Cuál es la mecánica que utilizan? Deben de utilizar estilos diferentes cada una, ¿no? 

DIANA. Creo que es importante utilizar diferentes métodos. Por ejemplo, hay que hablar con los niños de una manera especial. Es fundamental encontrarse con ellos a su nivel, de forma lúdica y con empatía. Además, es necesario un equilibrio entre los momentos en los que pueden moverse libremente y aquellos en los que hay reglas y estructuras claras. Los niños tienen un tiempo de concentración limitado, por lo que una buena estructura en la clase es fundamental. Cuando aprenden una coreografía, esto fortalece su conciencia corporal y su memoria muscular. Cada persona tiene una memoria corporal que puede entrenarse a través de la repetición de movimientos. Esta habilidad también es importante en la vida diaria, ya que les brinda seguridad y favorece su desarrollo personal. Igualmente, es esencial ofrecer a los niños espacios donde puedan expresarse libremente a través del movimiento. Recuerdo lo mucho que disfrutaban de los juegos de movimiento y las narraciones que estimulaban su imaginación. Una de sus actividades favoritas era jugar con telas de colores, lanzarlas al aire y usarlas para contar historias. Esto les permitía desarrollar su creatividad y, al mismo tiempo, mejorar sus habilidades motoras. Los niños siempre quieren mostrar a sus padres y educadores cuando logran algo nuevo, como hacer una voltereta o atreverse a trepar por primera vez a lo más alto de un columpio. Lo mismo sucede con los ejercicios de danza. Estos pequeños logros refuerzan su confianza y los motivan a seguir aprendiendo. Muchas veces he visto cómo los niños se sienten orgullosos cuando aprenden una coreografía y la presentan con entusiasmo ante los demás. Lamentablemente, en este momento no estoy ofreciendo ningún proyecto de danza porque no he encontrado oportunidades en Potsdam. Las escuelas de danza en mi área están completamente ocupadas. Sin embargo, la experiencia que adquirí como educadora en México sigue influyendo en mi enfoque. Allí pude observar de cerca cómo la danza y el movimiento benefician a los niños en su desarrollo personal y social. Muchos niños ganaron confianza en sí mismos y desarrollaron importantes habilidades sociales a través del baile.

Este trabajo es algo que me apasiona, porque creo que nuestra sociedad ofrece muy pocos espacios para este tipo de experiencias en la vida cotidiana. La educación cultural en las escuelas debería tener un papel mucho más importante. Desafortunadamente, a menudo faltan fondos para financiar este tipo de proyectos. Es un gran avance que muchas escuelas ya cuenten con trabajadores sociales, pero en mi opinión, cada escuela primaria también debería tener un pedagogo de danza o teatro, o alguien especializado en educación cultural. Trabajar con niños en el ámbito del movimiento y el tiempo libre también sería un buen equilibrio para mí en comparación con mi trabajo actual. Me entristece un poco no haberme atrevido todavía a buscar nuevas oportunidades en Potsdam. Creo que, después de mi larga pausa en el ámbito del movimiento, he desarrollado la preocupación de no estar lo suficientemente estructurada para dirigir cursos de manera profesional. Hace mucho que no trabajo con niños. Creo que la última vez fue en 2019, cuando, durante las vacaciones de verano, dirigí actividades recreativas en un curso de verano. También trabajé temporalmente en una guardería de movimiento en Potsdam antes de comenzar mis estudios. Aunque realmente me gustaría volver a trabajar con niños, a veces me pregunto: ¿Soy realmente lo suficientemente buena como pedagoga de danza? No sé exactamente qué es lo que me preocupa. Tal vez el hecho de que tendría que trabajar sola y no, como antes, en un equipo. Me cuesta trabajar como «luchadora solitaria». Sin embargo, sé que mi pasión por la danza y la pedagogía está profundamente arraigada en mí. A pesar de mis dudas, quiero estar abierta a nuevas oportunidades y confiar en que, con mi experiencia y entusiasmo, encontraré el camino adecuado para volver a sumergirme en este trabajo tan enriquecedor.

ALE. Depende de la edad pero trabajo mucho con lo biográfico, utilizando el material que ellos requieran o lo que les remueve más profundamente para así también generar conexiones. Es un diálogo constante que mantengo con los niños. Planifico mis clases según la edad y dependiendo  de la constelación que se forme voy adaptando lo que requiere cada grupo. Metodológicamente, trabajo también con harta estructura. Soy una persona a la que le gusta mucho la estructura, lo disfruto mucho  y una vez que tengo mi estructura clara, me permito mayor libertad. Así es como funcionan mis clases. Trabajo por bloques, y cada bloque busca y tensiona aspectos específicos. Los primeros bloques siempre se centran en hacer un trabajo de llegada, para entender dónde estamos. Los niños pueden llegar y jugar todo el tiempo “a pillarse”, incluso durante la hora completa de clase, y si una les permite eso, eso es lo que harán.  Es importante  encontrar estrategias para que  comprendan que estamos en un espacio donde ocurrirán actividades guiadas, pero también habrá momentos en los que ellos mismos podrán proponer . Me ayuda mucho trabajar con música con letra donde podamos repetir, sobre todo en la primera infancia. Mejor lo voy a dividir para que sea más claro. En la primera infancia trabajó mucho con materialidades porque es una edad donde la atención es muy corta. Requiero mucho de materiales extra, más allá de mi cuerpo, para que los niños puedan generar atención porque la pierden fácilmente. Trabajo harto con la repetición. Y harto con la música. Esos tres puntos, para mí, son  vitales. Además de trabajos sensibles, por ejemplo, lecturas de cuentos donde los niños puedan explorar más sensiblemente, como telas. que ellos pueden tocar o esconderse, ingreso burbujas, materialidades que son duras, ásperas, o suaves. El niño físicamente se va modificando a propósito de lo que le propongo materialmente. Invito mucho a los padres a participar porque la primera infancia es con mapadres. Busco que el cuidador se integre también a la clase, porque lo que el niño ve es lo que repite, y va a repetir a lo que confía más. Si papá, mamá o la persona a cargo no se mueve y solo observa, generalmente el niño también se quedará mirando sin participar.

Sala de danza del InstitutoCervantes de Berlín.

Es el mecanismo del espejo.

ALE. Si, así mismo. En la segunda infancia también trabajamos con materialidades, pero ya tenemos objetivos un poquito más complejos. Trabajamos harto con la memoria corporal. Es una etapa en la que no se espera que aprendan coreografías complejas, más bien para mí sí es importante saber qué es lo que van entendiendo. Para mi no funciona  pararme frente a ellos y bailar seis canciones seguidas y que ellos repitan. Funciona mejor que hagamos juegos donde veamos ciertas movilidades, y en base a todas esas movilidades y movimientos que hacemos, construimos algo al final de la clase donde ellos también pueden proponer sus movimientos e ideas para que haya trabajo de mayor autonomía y confianza donde además rompemos la barrera de la vergüenza…

Hay ciertas coincidencias entre lo que estás diciendo y lo que se hace en el español como lengua de herencia. Se trabaja muchísimo con la biografía de los chicos, para aprender a verbalizarla y a desarrollarla. Hay otra cosa que me sorprendió viendo tus clases. Me encantó la escenografía que habías montado, la luz, los colores, las telas que pusiste colgadas de era techo. Era muy bonito. Es importante también para ti crear un ambiente físico, un ambiente de luz de color, un entorno específico. ¿No?

ALE. Para mí es importante modificar el espacio de forma intencional ya que la sala no es una sala de danza tradicional, entonces para que se entienda que estamos entrando en otra estación, distinto al de una sala donde nos sentamos en sillas. Mantener la atención de los niños es muy difícil porque hay muchas distracciones: Los niños siempre quieren prender la pantalla, esconderse bajo las sillas… Mi idea de  intervenir el espacio es poder generar un encuentro sensible, y crear un espacio un poco más pequeño para que los niños se sientan más integrados. Usualmente, a nosotros como adultos, nos cuesta poder entender el mundo de los niños  porque nuestro cerebro ya funciona de una manera distinta, en otro espacio y tiempo. En cambio, los niños funcionan desde un lugar diferente que hay que comprender.  El espacio afecta la movilidad del niño o la niña.

Son muy receptivos a eso.

ALE. Si, por lo mismo busco telas largas para poder hacer que el espacio se haga más pequeño y podamos tener una altura media para que ellos pierdan el temor, sobre todo en la primera infancia, el temor de entrar, de ver qué pasa. Hay niños que son más tímidos, más asustadizos. Por eso les ofrezco un  espacio de exploración libre cuando van llegando.Colocó en el suelo algunos libros y texturas que pueden tocar, para que puedan entrar de una manera más sensible, sin que se den cuenta de que estamos comenzando la clase. A veces, esa transición puede generar nervios, y esta es una forma de suavizarlo.

Y al revés, lo que consigues es crear atracción. Ellos quieren entrar, al verlo con esas luces y esos colores. En tu caso, Diana, ¿qué rol tiene el espacio físico?

DIANA. Es muy importante. Por ejemplo cuando quieres hacer un evento o una presentación con los niños, es muy importante el espacio que vas a utilizar y el ambiente que quieres conseguir, cuál es la idea que tienes detrás. Si quieres estar muy cerca del público, o quieres estar más lejos del público. Qué grupos tienes, y qué crees que va a necesitar.

Hay que integrar el espacio en todo. ¿Quieren añadir alguna otra cosa a lo que a lo que hemos comentado?

ALE. Si, en general las artes, el teatro, la danza, son espacios necesarios no solo para las infancias, sino también para los adultos. Muchas veces creemos que no lo requerimos, pero en realidad sí. Nuestro cuerpo requiere estar en movimiento. Nuestro cuerpo necesita momentos para calmarse y reconectar. Si eso le queremos llamar, no sé, “tomar clases de yoga”, “ hacer danza contemporánea”, pongámosle el nombre que queramos. Lo importante es que estos espacios nos invitan a reflexionar sobre el cuerpo, cuál es nuestro vínculo con el cuerpo. Muchas veces esperamos que los niños integren todo, que  participen en todos los talleres, pero como adultos, muchas veces no nos movemos, en absoluto. La vida a veces va tan rápido y “no queda tiempo”, pero pienso que incluso dedicarle unos quince minutos al día para conectar con nuestra movilidad, con nuestro cuerpo, abrir el plexo, ver cómo están posicionados nuestros hombros y decidir desde donde y como  quiero arrancar el día, es esencial. Por otro lado, está también es una invitación a que más personas conozcan el Instituto Cervantes,  para que puedan ver lo que está sucediendo allí. Y una invitación a que podamos re-conectar con ese niño o niña que tenemos adentro nuestro, que está siempre esperando el juego. Para mí, las clases tienen que ver con eso: Conectar con mi niña, es decir con el juego y  entregar espacios de confianza y creación.

DIANA. Para concluir, quiero destacar que ha sido un verdadero placer hablar sobre temas que me apasionan, como la danza, la migración, los procesos migratorios y el bilingüismo. Es fundamental seguir conversando sobre estos temas y aportar nuevas perspectivas. También me pareció hermoso lo que dijo Ale. El movimiento no debería ser solo para los niños; los adultos tampoco deberían dejar de moverse solo porque terminó la etapa escolar. La alimentación saludable y el ejercicio son importantes para todos, pero a menudo se descuidan en la adultez. Creo que faltan espacios de intercambio y movimiento para los padres y adultos en general. Muchos padres tienen altas expectativas para sus hijos, pero olvidan cuidarse a sí mismos. Deseo que todos, sean padres o no, nunca dejen de bailar, incluso cuando las responsabilidades de la vida adulta los absorban.

Esta conversación me ha hecho reflexionar y me ha mostrado lo crucial que es el movimiento para el desarrollo personal y la salud. También he descubierto que en Berlín existen proyectos y espacios en español, algo que desconocía hasta ahora. Agradezco de corazón la oportunidad de compartir mis pensamientos. Ha sido un honor ser parte de esta entrevista, a pesar de que aún estoy en las primeras etapas de mi experiencia profesional en la pedagogía de la danza. Espero que mis palabras puedan inspirar o generar reflexión. Miro al futuro con optimismo y espero que sigamos encontrando formas de fomentar estos temas tan importantes. Muchas gracias por la conversación, realmente la he disfrutado mucho y me llevo muchas reflexiones valiosas.

El mensaje es que hay que recuperar el contacto físico con uno mismo.

DIANA. Además es muy divertido y vives experiencias nuevas, aprendes más. Siempre hay que estar abierta para aprender nuevas cosas.

Absolutamente. Bueno, pues muchas gracias a las dos y les deseo mucho éxito en cada proyecto que te que tengan.

Muchas gracias a Desbandada.


Ale Alday es chilena y una de las docentes del programa Cervantes Kinder.

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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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