Desarmados

Una obra de danza contemporánea de Yeri Anarika

Los días 25 y 26 de febrero de 2025, la coreógrafa y bailarina mexicana Yeri Anarika presentó este espectáculo en el Instituto Cervantes de Berlín en el que revisa el discurso de la complementariedad entre los géneros, en su caso entre el hombre y la mujer. En esta entrevista hablamos del fondo de su propuesta, de la configuración del espacio, de la participación del bailarín mexicano Pablo von Sternenfels, de las necesidades de propuestas de danza contemporánea como la suya en Alemania.

Vamos a conversar sobre lo que vas a hacer en el Instituto Cervantes el 25 y 26 de febrero. ¿Qué es Desarmados?

Desarmados es una obra de danza contemporánea. Es una coreografía que habla de la identidad y el poder entre el género masculino y femenino. Cuestiona las construcciones sociales del género, la heteronorma que se ha estado viviendo desde hace varios años. La idea es, con humor, buscar los clichés que nos hacen ser una chica o un chico, y jugar con esta heteronorma, buscar ese lugar que todos tenemos de ambos cromosomas, y cómo eso se puede conjugar en un todo, como estos dioses que son hombre o mujer, como el Yin Yang, tratar de buscar una complementariedad al final del juegos. Hay momentos fuertes sobre esta lucha de poderes, o el momento que la mujer se empodera tanto que tampoco sabe cuál es su rol, porque el hombre también también cuida a los niños y casi, casi los pare. El hombre tampoco encuentra su espacio fuera de lo que quizás era antes. Y perder lo que había para encontrar algo nuevo y preguntar cuál es el juego y cuáles son las preguntas que salen y cuál es el cuerpo que tenemos, dado por nuestra biología. Y bueno es como un cuestionamiento y una búsqueda de la complementariedad de estos dos géneros.

Al plantear esta crisis de roles, ¿en qué te has basado? Hace tiempo publicamos una entrevista sobre la perspectiva queer en la literatura, más que en otras disciplinas artísticas. Era una perspectiva filosófica, con la que puedes estar más o menos de acuerdo, pero que pone en cuestión justamente estas definiciones de las identidades. ¿Partes de ahí?

Es complejo porque el tema es tan vasto. En 2016 hice un research con un amigo que es director de teatro mexicano, Antonio Salinas, quien estaba aquí en Berlín. Queríamos encontrarnos como como creadores. Pensamos: ¿Qué temas nos están moviendo ahorita? Era 2016, estaba justo el tema queer, el tema de Judith Butler estaba muy de moda en ese momento, entonces dije, bueno, ¿de qué va todo esto? Yo vivo en una relación más normal con mi esposo, con mis hijos y desde un lugar no gay, o no trans, o no queer, ¿cómo está llegando esa información? Quería buscar cómo traducir toda esa información a quienes somos todavía heteronormales, digamos, y decir, bueno, ¿cómo encontrar un enlace hacia que no se vuelva todo un discurso de la red, sino un discurso de todos nosotros, cómo encontrar aceptación? Sobre todo porque también trabajo con jóvenes, con niños. Tengo hijos yo misma, dos varones, ¿cómo los veo? Desde esta perspectiva, desde mi propia vida, observaba dónde se está moviendo la vida. Y también recordando mi propia niñez, mi madre, mi abuela, mi padre, cómo era, o sea, todo eso sí me sonaba mucho en la cuestión heteronormativa y en la sociedad. Todo se conecta, incluso con la obra que viste ayer en Gorki Theater, Backyard, de Laura Uribe y Sabina Aldana, que tematizan la violencia contra la mujer. O sea, hay muchos temas que están ahí constantes, y que, si bien ya son diez o veinte años que están ahí, no hay que dejar de trabajar hasta que encontremos algo más complementario, y no un constante “quién es mejor quién es peor”, porque ahora ya el queer es lo que hay que hacer, porque ser mujer no es suficiente y ser hombre tampoco. Entonces, de pronto se vuelve todo una cuestión de modas y tampoco esto está bien, desde mi punto de vista, el estar luchando y luchando. Obviamente hay que hacer cambios y por eso está la lucha, pero hasta dónde necesitamos golpearnos unos con otros. Al final nos necesitamos y finalmente nace todo esto de decir, “bueno, a quién le importa cuando yo amo a alguien, con quién me voy a la cama, a quién le importa”.

Reivindicar la privacidad, ¿no?

Sí, ¿por qué es tan importante? Mucho surgió de allí, de buscar con la danza o con imágenes, de  crear preguntas para las que yo tampoco tengo una respuesta. Solamente busco la complementariedad.

La entrevista que hay que hice sobre el tema queer era una entrevista verbal, una conversación. Para hablar de este tipo de relaciones, el lenguaje de la danza sería mucho más adecuado, ¿no?

Yo creo que de todas las maneras artísticas se puede plantear, pero ahí estamos: mi cuerpo de mujer y el cuerpo biológicamente diferente de mi compañero Pablo, de un hombre, mostramos nuestro cuerpo y el cuerpo viene con nosotros. Nuestras formas de estar y de habitar el cuerpo las podemos modificar y también con eso podemos jugar. El poder verlo, el poder ver qué fácil puedo yo empoderarme y casi ser más fuerte que un hombre, y él puede ser tan guapa, tan hermosa y tan sonriente con una mujer. O sea, es el actuar y el verlo en el momento y corporeizarlo y darle ritmo genera un inmediato entendimiento de que hay una biología, pero también hay una norma y una forma de ser o dejar de ser o no ser o querer ser, de apropiarse de ese cuerpo en los formatos en los que nos han ido enseñando: una mujer es así, un hombre es así. También usamos mucho la ropa, es un elemento importante, representa la norma: la falda, la camisa, la corbata, todas esas formas que nos hemos inventado, esto es de mujeres, esto es de hombres, azul para niños, rosa para niñas… ¿Por qué?

Cuando dices usamos, ¿te refieres a la sociedad, o te refieres al espectáculo?

En el espectáculo y obviamente, en la sociedad. Si una mujer es líder en algún lugar, pues obviamente trae un saco, y una corbata, porque la mujer toma el rol del hombre, pero ese rol que está inventado, heteronormal, heteronormado, no va como chica al trabajo, va vestida como chico. Esto se ha estado viendo en los últimos años, desde que las mujeres lideran. La mujer, al querer ser como el hombre es como el hombre y no como ella es en su femineidad, si es que es muy femenina. ¿A qué nos vamos? ¿Cuáles son las normas que están dirigiendo, y cómo nosotros nos movemos en una u otra norma, y cuándo es el momento en el que quizás un ser humano solamente se distingue por lo que es, y no importa tampoco si va a un lado o hacia el otro, simplemente es, la presencia del ser, como hombre, como mujer, con lo que tenemos, con lo que Dios nos trajo al mundo, y con lo que nos gusta, independientemente de las modas.

¿Cómo has estructurado este planteamiento en la escenografía, en el espacio, en la relación entre los dos cuerpos? Porque tú participas, no eres solo coreógrafa. En este caso también eres bailarina. En el espectáculo anterior eras solo coreógrafa. Y directora. O sea, ¿cómo has trenzado, organizado y estructurado todo?

Muchas veces los coreógrafos somos obviamente muchas veces bailarines también, y todavía yo sigo bailando, y curiosamente en el Instituto Cervantes me dijeron “Yo quiero que tú bailes, quiero una obra donde tú estés en la escena”. Entonces también por eso tomé esta referencia de este research que había hecho en el 2016, que fue como el último donde me tome más tiempo de investigar, porque para cualquier obra que hago necesito una investigación larga, y esta investigación si la hizo un rato. Hice una presentación como de quince minutos, hace dos años, de la misma idea, pero no tuve tiempo trabajarla. Ahorita tuve más de recursos que me dio el Instituto Cervantes para poder mantener la idea. En todo caso en quince días tampoco puedes hacer una obra tan compleja en su contenido. Tenía que agarrar algo que también ya he masticado, ya he leído. Ya pasaron también varios años desde que empecé a trabajar en esa área. La traigo a escena desde vídeos y bocetos que hice en el 2016, los que hice hace dos años con otro bailarín, y ahorita en vivo con Pablo. Es un bailarín diferente también, Pablo von Sternenfels, mexicano, que también es coreógrafo él mismo. Tomé las ideas que ya tenía como y estructuré. Lo primero que hago es estructurar, hacer un script de todas las partes que tiene que tener la obra y me tomo tiempo primero en definir escenas como si fuera una película, y en darles el movimiento a cada escena, busco música: Iba a trabajar con Shostakovich, y al final terminamos usando Chavela Vargas y Juan Gabriel, cambió completamente el discurso. La vez pasada hace dos años tenía que trabajar con músicos en vivos, pero ahora no es posible. Una va también amoldando los conceptos a los recursos que tiene. De pronto surgió la idea de estos dos artistas: Juan Gabriel trasciende con su música barreras y es un un artista mexicano impresionante, y nadie le preguntó nunca si era gay o qué, no era un tema de conversación, y era muy claro lo que él estaba proponiendo desde su persona, su performance era muy interesante; y Chavela Vargas del otro lado. Tenía coherencia buscar a estos dos artistas que también corporizan con su voz, su presencia y su performance durante tantos años a una sociedad mexicana que trasciende fronteras, toda el habla hispana conoce a Juan Gabriel y a Chavela Vargas, aunque Chavela no era mexicana ella igual se sentía mexicana.

¿No era mexicana? Se asocia a la música mexicana de forma casi sustancial.

Era costarricense.

El tema que trabajas ahora es muy diferente del tema de la performance del año pasado, sobre el maíz y la alimentación. En un tema más universal, ¿no?

Si es más universal, pero el otro lo era. El maíz de Europa del Norte fue la observación que disparó in your body. Estando en Alemania y viendo los maizales al lado de mi casa, que son supuestamente biológicos, decidí trabajar este tema. Empecé a investigar qué pasa con el Landwirtschaft. Traté de globalizar porque aparecen las grandes multinacionales de la alimentación diciéndonos qué comer, que no comer o qué semillas comprar. Eso es muy global. Y también este tema, masculino o femenino, trata de nosotros todos.

Sí, son luchas de poder al fin y al cabo.

Sí, es lucha de poder.

Te vas a un ámbito íntimo, personal, en ese sentido contrasta el cambio de tema. ¿Puedes contarnos sobre sobre Pablo? ¿Por qué lo has elegido, de donde viene como bailarín? Es el otro 50% del espectáculo, me imagino.

Pablo von Sternenfels es mexicano. Es un bailarín que desde muy joven tenía muchísimo talento. Como a Elisa Carrillo, lo invitaron primero a Cuba a los 14 años, donde pasó un par de años. Después alguien de Europa lo vio en México bailando, en algún concurso, y lo invitaron a Stuttgart, a la escuela de Stuttgart Ballet, donde también estuvo Elisa, y estuvo trabajando en la compañía Stuttgart Ballet un tiempo. Después volvió a México, y allí lo conocí yo, me encantó verlo bailar y le dije, “¿y tú quién eres que no te conocía?”. Me dijo que había estado viviendo en Alemania. Dije, bueno, hay que estar en contacto por si hago algo en México. Y hace un par de meses me mandó un mensaje que estaba en Berlín y que si salía cualquier cosa, estaba dispuesto por acá.

¿Y dónde está bailando?

Está bailando en con Sasha Waltz. Es bailarín de contemporáneo ahora, empezó con el ballet. La compañía de Stuttgart es una compañía que toma muchos bailarines que vienen muy fuertes con ballet pero hacen contemporáneo, y desde hace un momento está con Sasha Waltz

Aquí en Berlín.

Sí. En la compañía de Sasha o en la de Constanza los bailarines somos siempre freelancers, no hay contratos fijos, solo en el Staatsballett de Berlín hay contratos como se debe.

¿Han pensado llevar el espectáculo a otros sitios por Alemania o incluso a México?

Te digo, yo desearía tanto poder tener movilidad de mis obras pero no sé cómo. Me postulo pero no consigo el apoyo. 

Es algo que continuamente estoy viendo con proyectos escénicos y no entiendo cómo se invierte un montón de esfuerzo para dos funciones. Todo ese derroche de creatividad, y apenas se pueden beneficiar 200 personas en dos funciones.

Sí, ese es el drama. Es frustrante no encontrar una gente que mueva la danza contemporánea, como producto no se vende o no se ha sabido vender. Aplico a festivales y todo, pero la capacidad que tengo no me da para el management. Nos faltan agentes, nos falta impacto en la sociedad.

Eso es un mensaje para las instituciones. Si el Cervantes de Berlín quiere crear cierta comunidad artística hispanohablante, tiene que buscar a las agencias de representantes para que realmente se difunda la cultura que hace la comunidad en la sociedad general de Alemania. Me gustaría en este sentido hacerte la misma pregunta que en la otra entrevista: ¿Cómo crees que se va a recibir tu propuesta en un mundo donde prima un discurso de defensa de lo íntimo que tú estás haciendo?

Bueno, mi esperanza es que el discurso de la complementariedad sea claro. Trato todo esto con humor, con un poco de sarcasmo, aunque también hay un momento que es muy clara la violencia. Quiero también darle presencia al público, que no sea simplemente una performance sino mostrar que somos iguales, que estamos mirándonos. O sea, trato de entablar contacto directo con la gente, el espectáculo es inmersivo, no hay una pared entre las personas que nos van a mirar. Hay un acercamiento como un espejo.

¿Vas a romper la cuarta pared?

Sí, sí.

Esto es importante que se sepa.

Tratamos de ver a la gente que está ahí, que ellos nos vean durante todo el espectáculo, mantener la idea de que estamos jugando en el escenario y hacemos un juego que consiste en hacer evidente que es un performance, o sea, se hace evidente que yo soy Yeri, él es Pablo y estamos entrando en una ropa, y luego en otra, y luego en otra, como poniéndonos etiquetas, y juegas con esa etiqueta un rato, te la quitas, otra vez eres tú, estás sentado ahí y yo veo que tú estás sentado ahí, tú me ves a mí… Trato de jugar con todo eso. Entre masculino y femenino está todo lo posible. Simplemente es una opción para cada quien y no hay un señalamiento de nada. Una apertura a la dualidad y también a ese amor entre él y ella para seguir procreando.

¿Cómo has manejado el espacio? Porque no es muy grande, no es un espacio hecho para la danza.

Mira, propuse hacer un escenario como una arena. La gente se sienta alrededor con dos filas de sillas a los lados y atrás cuatro o cinco filas, son como ochenta plazas, y si hay más gentes, pues estarán parados. Hay un escenario hasta el final, que son 3×6 metros. Usamos la tarima de arriba y abajo hay un linóleum de 6×8 metros, es el escenario como arena. Hay dos espacios a dos niveles. Uso el espacio como puedo, no es un espacio normal, pero también es interesante para mí encontrarle la vuelta a los espacios. Además tenemos un artista de luces, el mismo que trabajó conmigo la vez pasada que hizo multimedia y luces, Joseph Devitt Tremblay, un canadiense cuya especialidad es generar espacios y generar experiencias, y quiero que esa experiencia sea lo más cercano a algo inmersivo, donde donde las personas que están dentro estén dentro del todo.

¿Habrá proyección?

Ahora no tenemos proyecciones, esta vez no hay multimedia, pero sí hay un juegos de luces que se va a inventar a partir de las opciones que tenemos, porque tampoco es un teatro. Rentamos luces y el Instituto Cervantes hace una primera inversión para probar un tipo de luces. Él les está diciendo cuáles pueden ser factibles para ese lugar, que sean móviles, etc., porque el Instituto Cervantes es un espacio alternativo con otro tipo de actividades como lecturas del libros, conferencias, y de pronto hay danza.

Va a haber teatro también, con lo cual todo esto le beneficia al centro.

Traté de pensar no solo en mi obra sino en un lugar donde pudieran estar más artistas con otros formatos. Tiene versiones con que jugar para que vengan otras compañías. No es muy grande, pero es suficiente.

Estás convirtiendo un salón de actos en un espacio escénico atractivo.

La cosa es ahorita es atraer público. No es fácil en Berlín, con tanto que pasa, que un espacio nuevo ha atraiga público.

Con la resaca de la Berlinale.

También. Y es martes y miércoles. Tenemos música en vivo.

¿Cuánto dura?

Una hora.

Hablando de música, cuentas con la participación de un músico en escena, Víctor Ibáñez, director del mariachi El dorado, miembro de la asociación La Calaca e.V., muy conocido en la escena musical latinoamericana de Berlín.

Es una prueba porque no hemos tenido chance de ensayar hasta el sábado. Vamos a hacer un ensayo largo donde vamos a buscar cómo implementarlo a él en vivo, o sea, tenemos a Juan Gabriel y tengo a Chavela Vargas, hay 5 rolas durante esa hora, lo cual significa que hay muchos momentos en silencio, y en esos silencios me gustaría hacer loops de las canciones que se han tocado, o que él, a partir del de la tonalidad en la que terminó la canción, pueda crear una atmósfera. O sea, todavía hay espacio de creación hasta el día de la función. Nosotros seguimos creando.

Es estupendo.

Víctor siempre ha tenido ganas de que hagamos alguna cooperación, aunque todo va rápido.

Hicimos una entrevista cuando le dieron un premio por la difusión de la cultura mexicana en el exterior.

Esto va a seguir creciendo y a ver cómo cada uno encuentra su lugar. Yo quisiera haber tenido un mes y medio para crear un mes, pero las cosas siempre son como son. Creo en la intuición también, o sea, primero la estructura es el soporte, y con eso podemos también jugar.

Muchas gracias, Yeri, por todas las respuestas, y les deseamos mucho éxito en las dos funciones.

Gracias a Desbandada por la entrevista.

La coreógrafa mexicana Yeri Anarika durante la entrevista.


Instituto Cervantes de Berlín. Rosenstr. 18. S-Bahn Hackescher Markt.


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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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