Germán Brero Pozzi

El cielo sobre Berlín
Dicen que al librero de la Bayerischer
Otrora lo llevaron, en los lejanos
Treinta. Habrá estado arrellanado
En su silla, leyendo plácidamente
Cuando se oyó viniendo de la puerta
El raudo tintinear de la campana
Y la gente… que otras vidrieras miraba.
Y yo que pervivo en un edificio
Compartido, tengo gente de arriba
Y de abajo de vecinos. Se los cuenta
También a la izquierda y la derecha.
Pero cuando me recuesto en mi lecho
Cavilo, que todos deben irse a dormir
De igual manera: en el más humano vilo.
Se podrían escribir sus biografías
Pero sería tanto decir — la labor
De una vida. Y el cielo es inmenso
Desde mi pequeña ventana.


Cuerpo
Inquirías con cara de neuróloga
El mapa de la U-Bahn
Cuyas puntillosas estaciones,
Como terminaciones nerviosas
Nos hacían sentir los cantos más anónimos
De nuestro cuerpo.
De Hallesches a Schlesisches
Descabalgábamos trenes:
Y de qué amor debería amar
Cuando observando sobre buceo
En un cielo que pareciese
De azulejos portugueses.
Nos desparramábamos por los sofás
Del mercado de pulgas
De Maybacher Ufer
Hubiésemos recibido sólo ayer el Bafög
Luego veíamos pegantinas
Que decían Dios
En los orinales
De los baños
De los antros
Más rancios
De nuestro cuerpo.
Era Sonntag
Y el sol era ella
Y la luna un él.
Los lunes
A veces tus lágrimas sabían
A leche de almendras.
Te dolía esta senda del norte
Pero tu pecho y cabeza
No cabían al sur.
Otros días
Hacías política como Cavour
Nos revolcábamos por las colinas
De mont klamott
Hasta que Atlas sobre su espalda
Junto a jacintos lilas
Hablábamos que no se entendía
Y los ojos con su propio argot:
Ojivas de sonrisas.
Siempre tenías en la mochila
Un assortiment de sensaciones.
Sufríamos de la monomanía de la vida.
Y ahora los pasantes nos pasan rayanos
Con una mueca de Moscú en el rostro.
El monocultivo de sensaciones,
Sostenido, había desertificado
Los sacos lagrimales
De aquellos que no desertado
Por las llamadas de altoparlantes
A otros ramales.
Este cuerpo lleno de rimas asonantes.
Esta ciudad llena de este cuerpo.


Atomic love affaire
El cielo era azul como una naranja.
Invierno era: tiempos críticos, cítricos
Dónde las razones para el cinismo
Sobraban — nosotros
Con la felicidad de la consciencia
Inconsciente, bamboleábamos
Ligeramente las manos
Casi con maña y manía
Monogámica.
Caminábamos por los mercados navideños
Dónde el Glühwein a 10 euros
Y los árboles cocacoleros adornados
Que iluminarían sólo más: por el fuego.
Nuestro affaire podía acabar de mañana
Embestido por la simple ráfaga
De una bomba nuclear.
De un candor rosáceo y secular
Te veías —y te veía
Adentrado en tus pupilas
Viese mi blanco en su negrura:
Fuese mi búnker a la amargura.
Nuestro affaire podía acabarse mañana
Al Putin levantarse de la cama
Con el pie derecho
Y darse el dedo chiquito
Con el borde de la cama.
Putain gritarías tú, que hablabas y amas
Blasfemar en francés.
Un Citroën podía no frenarse mañana.
Y qué importaban los recortes en cultura
Las trottoirs llenas de basura
Y las suturas a las venas
De viciosos que circulan
Como círculos viciosos, alrededor del sol
Pero de Kottbusser Tor.
Y nuestros labios llenos de los labios
Fuese una fábula de los hermanos Grimm
Fuera de Kottbusser Tor.
Atravesábamos la calle como en un ring raje
Y en frente requisaban personas de color.
Coreanas leyes marciales
Guerras civiles sirianas
Y nuestro affaire podía acabarse mañana.

Germán Brero (Argentina, 1995). Actualmente vivo en Berlín y escribo poesía. Nací en Rosario, pero hace siete años que no vivo en Argentina. Soy de alguna manera apátrida por decisión. O como solía decir a mis amigos en Torino: apollineamente apolide. En agosto pasado me mudé a Berlín y me siento muy estimulado por la ciudad. Intento recrear en su modernidad una especie de surrealismo parisino de antaño, dónde la narrativa toma un nuance metropolitano que sin él no sería más posible. Estudié economía en realidad pero tengo alma de humanista. Actualmente trabajo en una start-up y en mi ocio especulo con la publicación de un poemario y una pequeña nouvelle de prosa poética. Me gusta la palabra Kopfkino y Cesare Pavese. No me gusta el Bayern München y el concepto de entfremdete Arbeit.

