Reseña del libro de poemas Radioreloj, de Mª Ester Alonso (Vuelo de Quimera, 2024)
Por Julián Axat
María Ester Alonso Morales ha escrito Radioreloj (Vuelo de Quimera, 2024) y reactualiza su constante búsqueda poética. Todavía recuerdo, hace exactamente 10 años, cuando publicara Entre dos Orillas (La talita dorada, 2014). Entonces trazaba sus primeros versos, su arte poética estaba todo por delante. Aun no sabía hacia dónde la llevaría ese sueño. Hoy “Marichu” (así la llaman hoy) lleva varios libros en su haber. Entre antologías y recitados, podríamos señalar que se ha constituido como una poeta trashumante entre Alemania y Argentina: sus búsquedas han sido la identidad, el exilio, la lengua madre (y la adoptada), la memoria del desarraigo familiar y poético; pero también las injusticias, la violencia, la recuperación de los tiempos.
Escribí no hace mucho sobre su Expedientito (El Cohete a la Luna, 3/4/2002: ) y conté sobre ese maravilloso experimento que cruza justicia e identidad, pero que monta artificios para suplantar el expediente formal, por uno mucho mejor, que es el propio. La voz de la poeta, cuya justicia vale mucho más que la de un código penal. Algo original, que experimenta registros y modos temáticos. María Ester se aburre en el mismo lugar, sale a buscar nuevas ideas. Cada libro que publica lleva a un tema especial. Podría decir que, esa avidez, esa búsqueda la hace una verdadera detective salvaje.
Radioreloj, es un libro sobre el tiempo, sobre los pasos del tiempo. Pero también un libro sobre los talismanes que dejan los fantasmas para el registro de los vivos.
(El tiempo)
Desde los griegos hay un tiempo lineal y otro circular. El tiempo de Parménides y el de Heráclito. El tiempo de Hegel y el de Nietzsche. Las Madres de Plaza de mayo nos han enseñado una forma del tiempo. La pirámide de Mayo y la ronda de los jueves, contraria a las agujas del reloj, exhiben “el eterno retorno de la memoria”, todo vuelve o se repite. La memoria es un reloj maltrecho y la resistencia por recuperarla.
Repasemos la imagen con Milan Kundera, es su ya clásico La insoportable Levedad del Ser: «Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht). Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad. ¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?»
Dice Nietzsche en la Gaya ciencia:
“¿Qué ocurriría si día y noche te persiguiese un demonio en la más solitaria de las soledades, diciéndote: “Esta vida, tal como al presente la vives, tal como la has vivido, tendrás que vivirla otra vez y otras innumerables veces, y en ella nada habrá de nuevo; al contrario, cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida, se reproducirán para ti, por el mismo orden y en la misma sucesión…”
Pues, Radioreloj es una respuesta a estas cuestiones filosóficas desde la poesía de la memoria.

Un reloj hallado en una fosa común, detenido en el instante del fusilamiento que marca el tiempo pasado, pero que se actualiza con su rescate o exhumación. ¿No se trata de una paradoja del tiempo? ¿Cuál es el tiempo de los desaparecidos, por el hecho de no estar muertos ni vivos? El limbo funciona en el eterno retorno. En el reloj de las Madres. En el peso de Kundera. En el formidable peso de Nietzsche.
¿Cuántas veces los Hijos de desaparecidos de la Argentina soñamos con dar con la máquina del tiempo que nos lleve momentos antes a la escena de la desaparición de nuestros padres, para decirles que se vayan?
Todos escribimos sobre eso. Cada vez más veo poemas y cuentos escritos con esa fábula a lo Michael Fox en volver al futuro. Pues la paradoja del tiempo, es ese ciclo encerrado en algún lugar de nuestras vidas. Aún siguen vivos y hay que buscarlos. Perdidos en el tiempo: Lost in time.
00:03
Estar aquí
como flotando
en un sueño
regreso al pasado
la vida sin mí
en una tarde preciosa de sol
mientras
me voy
mientras
me voy
¿Qué hora son mi corazón? Dice Manu Chao
Dice María Esther:
00:57
Tic tac
tic tac
estás agendada en mi tablita de Excel
usted también
la captura de pantalla
te la debo
tic tac
tic tac
radio reloj.
El tiempo se actualiza en un presente perpetuo, que no es lineal, sino que va y viene, a partir de la presencia de los objetos o rastros del pasado que se topan con la poeta o fragmentos de algo que asocia a su identidad y que los sale a buscar: es decir objetos que le cuesta buscar y hay que hallar detectivamente. Y otros que aparecen por una lógica oculta de las cosas, traídos por el tiempo, rastros de un naufragio de la memoria circular.
(Los forenses de la poesía)
Aquí además del tiempo, aparece en el libro el lugar del exhumador de la fosa común. La fosa común repleta de cadáveres dejados por un genocidio, y que el poeta recolector de huesos poemas busca para desenterrar ponerles nombre. Sabemos que el EAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) ha desenterrado muchos N.N. en la argentina, hasta poetas (Miguel Ángel Bustos exhumado en el cementerio de Avellaneda en 2014). España está repleta de fosas comunes dejadas por el Franquismo. Tengo amigos catalanes y Vascos que me dice: tú vas a un campo, metes la pala y salen cuerpos fusilados. ¿Pues dónde estás García Lorca enterrado que toda España aún te quiere encontrar?
Seguimos buscando, los detectives poetas, miembros de este Equipo Forense de la Poesía.
El reloj es un rastro del tiempo en una fosa común que a la vez da un tiempo que se ha detenido. Esa es una profunda paradoja. Los talismanes de la memoria necesitan de poetas que los canten.
Hace un tiempo Andrea Suarez Córica, otra compañera de Hijos, poeta y artista plástica hizo una muestra de objetos de desaparecidos. Una muestra de talismanes de la memoria, que expuso en la UNLP (Universidad Nacional de La Plata). Fue algo impresionante, porque los objetos de casa desaparecido/a dejan sus energías pegadas, y se convierte en una forma de hacer presentes a los fantasmas. La energía viva de los que no están que queda pegada a las cosas.
Esto lo sabía muy bien Walter Benjamin, que hablaba del aura de los objetos poéticos, que es también lo que queda de la energía de los espectros de vidas que vieron su final de manera trágica. Todo genocidio es un desparramo de pistas. Todo genocidio es un desafío para los poetas que buscan un sentido después de la destrucción.
De allí que el poeta forense de la poesía María Ester Alonso Morales, haga hablar a esos talismanes. Y eso es Radioreloj, un preciso mecanismo de exhumación.

00:10
¿Dónde estás?
¿adónde te llevaron?
¿qué le pasó a tu corazón?
preguntas que retumban
en el cuerpo de quienes te amamos
midiendo el tiempo de tu ausencia
80 años después de la guerra civil
los antropólogos desenterraron
en una fosa comúnde Cataluña
tu reloj
antiguo reloj de cobre
incendiado y detenido
a las diez y tres minutos
del fatídico día o noche
en que apagaron tus ojos
¿qué voy a hacer mi corazón?
00:10
En el aeropuerto de Frankfurt
voy corriendo con un bebé a upa
y una nena de la mano
para llegar a tiempo
a tomar el vuelo de conexión
en el trayecto encuentro a otro argentino
que me dice que viaja de urgencia
tiene a su padre en terapia intensiva
al trote en zigzag esquivamos
pasajeros carritos equipajes
desesperados llegamos
a la puerta de embarque
siendo los últimos en abordar
mi amigo cruza medio mundo
para alcanzar a su padre
en el último aliento
decirle a al oído
te quiero mucho
gracias por tanto
01:03
Radio Reloj
cinco de la mañana
en La Habana Cuba
no todo lo que es oro brilla
no todo lo que brilla es oro
nicht alles was glänz ist Gold
remedio chino e infalible
tic tac
tic tac
radio reloj
- Vuelo de Quimera Editoras. Dirección: Eugenia Straccali
- Diseño: Lucky Salessi
- Contacto: quimera.editoras@gmail.com
- @vuelodequimera
- Contacto con la autora: poesiaentredosorillas@gmail.com
- @marichusalonso

María Ester Alonso Morales (Argentina, 1974) es abogada, trabajadora social y activista de Derechos Humanos. Recibió el primer premio del Certamen Literario El Butacón (Hamburgo, 2013). Participó de la Antología La Plata Spoon River (La Plata, 2014). Publicó Entre dos orillas – Zwischen zwei Ufern (La Plata, 2015), Estirpe de Navegantes – Bitácora poética (Galizia, 2016) y Corazones oprimidos – Unterdrückte Herzen (La Plata, 2018), Hermanatria – junto con Alejandra Szir – (La Plata, 2020), Ahora y siempre (La Plata, 2021), Prositas (La Plata, 2022) y Mal de tierra ( La Plata, 2022). Reside en Hamburgo, Alemania.

Julián Axat (Argentina, La Plata, 1976). Publicó: Peso formidable (2003); Servarios (2005); Medium (2006); ylumynarya (2008); Neo o el equipo forense de sí (2010); Si Hamlet duda, le daremos muerte (2010), Musulmán o Biopoética (2013); Rimbaud en la CGT (2014); La Plata Spoon River (2014); Offshore (2017). Cuando las gasolineras sean ruinas románticas (2019); Perros del Cosmos (2020); Interestelaria (2022), el amor por los débiles & el instinto de asesinato (2013). Hasta el 2015 dirigió la colección Los Detectives Salvajes, de la editorial libros de la Talita Dorada. Su poesía ha sido traducida al francés, italiano e inglés.

Eugenia Straccali (La Plata-Argentina, 28 de noviembre de 1970) es la autora de la contratapa y del prólogo del libro, además de coordinadora general y editora de Vuelo de Quimera. Poeta, editora, dramaturga y crítica literaria y Magister en curaduría de arte. Docente e investigadora especializada en poesía y teorías líricas. Miembro del Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria de la Fahce, UNLP (Argentina). Ha publicado varios libros de poesía y es coordinadora del Atlas de la poesía argentina I (EdULP, 2017) del Atlas de la poesía argentina II (EdULP, 2019).

Querida María Ester, Marichu, es un reportaje tan sentido y profundo, me ha parecido magistral la forma como te introducen, y entonces escucho tu voz, los tic tac del tiempo detenido y del que no para de avanzar y me sumerjo en tus momentos y me parece estar allí y me emociono con esas capturas cual fotos deslavadas y corro contigo en el aeropuerto, y estoy allí desenterrando el reloj de cobre y escucho las voces de aquellos jamás encontrados, y estoy yo al lado de mi padre en el hospital diciéndole te quiero papá y escucho las palabras de mi madre que me repitió hasta la saciedad «no todo lo que brilla es oro, está siempre atenta» y termino de escucharte y termino de leerte y lloro, porque este acercamiento «Al tiempo y los forenses de la poesía» me conmueve. Muchas gracias por este regalo❤🌷⚘Gracias Julián Axat por tu sensibilidad en este retrato de una poeta y su libro.
María Angélica Muñoz Jiménez