El Invencible verano de Liliana, inédito de mil maneras

Cristina Rivera Garza y El Invencible Verano de Liliana (Liliana ‘s Invincible Summer. A sister ‘s search for justice) ha sido premiada con un Premio Pulitzer 2024 por Memoria o Autobiografía. También son finalistas en el National Book Award de 2023. El próximo 1 de junio leerá sus poemas en la librería Andenbuch de Berlín-Kreuzberg.
Una reseña de Luisa Reyes Retana.

Muy temprano en la lectura, Cristina anuncia un hecho aterrador: su hermana menor, Liliana Rivera Garza, estudiante de arquitectura, fue asesinada en 1990, a los veinte años de edad, en su domicilio en Azcapotzalco por su ex-pareja Ángel González Ramos. Esto sucedió casi treinta años antes del momento en el que arranca el relato en el libro. El feminicida de Liliana —repitamos su nombre: Ángel González Ramos— no ha sido detenido. No ha puesto un pie en la cárcel. Jamás. Cristina exige justicia.

Veintinueve años, tres meses y dos días es el tiempo que le tomó llamar a una abogada y decir al teléfono: busco justicia.

Se debe, en parte, a que antes de los movimientos feministas contemporáneos, no existían palabras para describir los delitos cometidos contra las mujeres. Se llamaban “delitos pasionales”. El feminicidio fue tipificado en el Código Penal Federal en 2012. Cristina lo ha dicho, con otras palabras, en entrevistas. El Invencible Verano de Liliana es posible gracias al lenguaje surgido de los movimientos feministas en las últimas décadas, que habilitan la lucha contra las violencias de género de manera específica. En su narración refiere, entre lo que ha investigado, que el feminicidio es el modo en el que el patriarcado se reafirma. Es mucho más un acto de miedo que un acto sexual, es un modo de ostentación de poder. El feminicidio es un crimen de odio.

Lectura de poemas por parte de Cristina Rivera Garza en el Salón Berlinés (04.02.2020)

A partir de la decisión de rastrear el expediente criminal de su hermana, Cristina busca respuestas en el sistema de justicia. Sin éxito. La burocracia se lo dice de manera sutil y no tan sutil. El expediente es casi imposible de rastrear. Más aún, de abrir. Cristina quiere justicia para su hermana y el sistema se resiste a impartirla.

En el inter aprendemos algo sobre lo que sucede en la Ciudad de México mientras Cristina y Sorais, su compañera en la cruzada, visitan distintas oficinas gubernamentales: Han asesinado a una joven de nombre Lesvy Berlín en la Universidad Nacional. Sucede, de hecho, cada día, sin falta, entre diez y once veces, en todo el país.

Entre las teorías que nutre el imaginario colectivo, se presume que la muerte de Lesvy fue un suicidio. Con claras marcas de estrangulamiento. Con claras marcas patriarcales de negación. Gracias a un video, se descubre que su novio la ahorcó con un cable de teléfono. Su muerte causa especial indignación. Entre sus cavilaciones, Cristina convive con la sensación de que Lesvy y Liliana pudieron haber sido amigas.

Como parte del proceso más amplio de reapertura del hecho, Cristina accede a los papeles de su hermana, almacenados en cajas de cartón en un armario. Liliana escribía todo. Cristina estudia. Arma un archivo. Lee reportes policiales, cuadernos escolares, dibujos, planos arquitectónicos, cartas, diarios y notas escritas a mano por Liliana para rescatar su voz con la mayor precisión posible. La siente cerca. La escucha mientras lee. Entrevista a su gente cercana y confirma su manifiesto deseo de ser libre; en el fondo, la razón por la que su vida corría peligro. La razón por la que la mataron. Una mujer libre es una mujer peligrosa/que corre peligro en un mundo patriarcal.

Cristina reflexiona sobre el duelo y sugiere que “vivir en duelo es esto: nunca estar sola. Invisible pero patente de muchas formas, la presencia de los muertos nos acompaña en los minúsculos intersticios de los días. Por sobre el hombro, a un lado de la voz, en el eco de cada paso.”

La historia de Liliana resuena con los feminicidios de miles de mujeres en México y otros lugares del mundo. Liliana es todas las que nos faltan. Cristina somos todas las que seguimos aquí. “La única diferencia entre mi hermana y yo, es que yo nunca me topé con un asesino La única diferencia entre ella y tú.” Así se vive este libro. Como nuestra libertad teñida por el terror celoso y amenazante, por el miedo patriarcal que nos aniquila y como la reivindicación de nuestra valentía para decir no, no seremos tuyas ni de nadie, nunca más. La libertad que a Liliana le costó la vida, habita en el centro del relato y es el corazón de lo que las hermanas Rivera Garza han conseguido: transformar la realidad de las luchas contra las violencias de género y de paso, el panorama de los grandes premios literarios. Cristina gana un Pulitzer con su primer libro escrito en inglés. Liliana recupera su voz después del silencio al que la condenó su feminicida. Ambas proezas (inéditas) dejan marcas (insólitas), que ya no se han de borrar. Cristina se prueba como una de las conciencias más poderosas de su tiempo. Los largos brazos de nadadoras de las hermanas, recorren los rincones más alejados del mundo para decir lo que el título recupera de esta cita de Albert Camus: En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible.

Cristina Rivera Garza en la librería Andenbuch de Berlín-Kreuzberg el 1 de junio de 2024.

Cristina Rivera Garza en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Berlín

Cristina Rivera durante su lectura en el Salón Berlinés, el 4 de febrero de 2020.


Poesía completa2015 de Cristina Rivera Garza hasta . En la librería Andenbuch de Berlín-Kreuzberg la autora mexicana leyó poemas el 1 de junio de 2024. Presentación a cargo del poeta español Juan Mut.


Entrevista en la revista mexicana ZETA.

Enlace en la editorial Pinguin House

Colaboradores de DESBANDADA

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