Mónica Escobedo en Berlín

Stand up en español directamente desde México

Buenos días Mónica. Buenos días, Paulina. Estamos entre Berlín y México, y vamos a hablar de comedia en español en Berlín, de stand up, un formato de entretenimiento que está teniendo un rápido desarrollo en nuestra ciudad, ya sea en alemán, inglés, español o en otros idiomas. No sé si hay una palabra en español para traducir el concepto.

MÓNICA. Pues decimos estandopero, estandopera, estandopcomedy, monólogo, pero como estamos abajito de Estados Unidos, tenemos muchas palabras en inglés. Solo lo tropicalizamos. A veces decimos comediante porque, además de Stand up, escribimos comedia, actuamos en películas de comedia…, entonces como que lo dejamos en comediante. 

Bien, esa es una gran palabra, comediante. 

MÓNICA. Sí, abarca todo. 

Mónica, ¿puedes presentarte para el público de Berlín que no te conoce?

Bueno, yo soy Mónica Escubedo y soy una persona común y corriente a la que le pasan cosas maravillosas como el stand up comedy. Así me siento y así vivo mi vida, como una simple mortal, una mujer normal, con una vida maravillosa. Con mucha suerte. 

Vives en Ciudad de México.

MÓNICA. Vivo en la ciudad de México, una de mis ciudades favoritas. Aquí es la Meca del Ssand up en Latinoamérica. 

Eso se nota en Berlín porque casi todos los espectáculos de este formato tienen algo que ver con México. ¿Cómo llegaste al stand up

MÓNICA. Por accidente. Yo en realidad soy locutora y el stand up llegó a mi vida cuando yo ya estaba tirando la toalla, sin mucho trabajo, los que me debían no me pagaban, habían pedido mi departamento, me habían roto el corazón, viví en mi coche… Y con los últimos 2000 pesos, que son como 100 dólares, me metí a un taller de stand up comedy para darle frescura a la locución. Y eso cambió mi vida, porque cuando el primer día de clases yo llegué con mi hoja ya escrita, el maestro me dijo, “No, no lo leas, ya te lo sabes, tú lo escribiste, a tí te pasó, dilo como lo dirías, como lo dices normalmente.” Y entonces yo me puse el chip de cuando llego con mis amigas y les cuento cosas y se ríen sin que yo lo quiera. Me imaginé eso, cómo se lo contaría a mis amigas. Entonces empecé a platicar mi primera rutina de Stand up y ahí dije, “Creo que ya llegué a donde pertenezco”.

Paulina, eres una de las productoras de este especial de Mónica en Berlín, ¿tú tuviste la misma experiencia de llegada al stand up?

PAULINA. No, yo solamente me cambié de país y pasaron cosas. Fíjate que yo vengo del teatro, yo llevo mucho tiempo haciendo teatro, y para mí fue una oportunidad que, estando en Berlín, embarazada, conocí a muchas personas que estaban haciendo stand up en inglés, y entonces yo dije, “bueno, pues me voy a despedir de los escenarios un rato largo porque voy a tomar mi maternidad”, y escribí una rutina embarazada que era genial. Me encantaba subirme embarazada, panzona. De ahí, pues como que me gustó, después ya vinieron los hijos, y, se hizo esa oportunidad de poder estar haciéndolo, y quizá como soy una persona un poco “controladora”, entonces empecé a producir, porque yo quiero hacer lo que yo quiero, y por eso es que en estos momentos tenemos estos shows, porque al final yo amo el escenario, es lo que más me gusta y en esos momentos el stand up es lo que me ha dado esa oportunidad de estar en el escenario sin tener necesariamente que estar ensayando como cuando preparas una obra con texto, vestuario y todo lo demás. Aquí es un proceso que puede ser un poco más económico a nivel de producción, ¿no? 

MÓNICA. Totalmente, es lo más barato para producir, es un win-win. 

PAULINA. Total, entonces así pasó, y muy agradecida, obviamente. Somos unas de las productoras de la ciudad, y digo somos porque estoy trabajando con mujeres. Y representando una escena importante. Yo te hablaba hace mucho que con La Llorona, que es un show que comencé con otra amiga colombiana, otra Latina fuerte, Liliana Velásquez, ahí fue que empezamos a hacerlo ya una cosa constante en la ciudad. Empecé con mi hermana colombiana en 2019 como un movimiento más formal. Con Relachen hace 7 años tiene sus espacios de variedad, pero ya como stand up comenzamos con La Llorona y de ahí todo se ha ido abriendo. Y muy contentas.

En Berlín ha tenido un desarrollo bastante rápido. ¿En México también fue así? 

MÓNICA. Levantamos la piedra indicada y salieron como una explosión hermosa. Yo soy de las primeras comediantas en México. Cuando yo empecé éramos cuatro. Eso fue hace 11 años. Ahorita yo abro mi Instagram o el tiktok y hay comediantas que digo “Esta, ¿de dónde salió?” Muy buenas, de hecho. Hace poquito vi a una por tiktok, y pensé, es buenísima, y ¿cómo que no la conozco?” Ya les perdí la pista. Veo flyers y digo, “¿Quiénes son estas personas, quiénes son las diosas de la comedia?” Creo que es súper necesario, está más vivo que nunca, para todos hay, cada una de esas personas trae público. Está más vivo que nunca. 

Y no hay sensación de competencia. 

Pues sí, claro, ahorita sí, hay competencia, pero también entre más competencia, más va a crecer, más gente se va a interesar, más público va a haber. Yo cuando llego a Estados Unidos y veo que en cada esquina hay un lugar de comedia y en cada barrio hay un comediante, sé que se puede y sé que para todos hay, sobre todo en una ciudad como México donde hay veintidós millones de personas, con que le gustes al 1% es un chingo.

¿Hay una diferencia entre hacerlo en México y hacerlo en Estados Unidos como ambiente de emigrantes? Porque ese es nuestro ambiente, es el de Paulina.

PAULINA. Y para nosotros aquí, sí es muy grande. 

MÓNICA. Pero es que ahí te va: los migrantes de Estados Unidos son migrantes que fueron a trabajar, a buscar oportunidades. No es el mismo migrante el de Estados Unidos que el de Canadá. El migrante de Canadá fue a Canadá a estudiar inglés y por allá se quedó, el migrante de Estados Unidos es un migrante que se fue a trabajar al campo. Entonces es bien raro hacer stand up en Estados Unidos porque los latinos con adquisición no van a gastar 20 dólares en ver a Pepe Pérez, van a ir a ver a Louis CK, van a ir a ver a comediantes gringos, no van a ir a ver un latino a hacer comedia.

¿Aunque lo entiendan?

MÓNICA. Sí, claro, aunque lo entiendan.

PAULINA. Entonces, claro, el que se fue por estudios o el que se fue con poder adquisitivo, no ubica necesariamente a los mexicanos. Y el que está trabajando, el del pueblo, digamos, más nuestro pueblo, los que se van, como dices, por buscar nuevas oportunidades, ¿de todas maneras llegan, ¿no?

MÓNICA. Llegan, pero creen que va a llegar La Chupitos o creen que va a llegar Cantinflas, creen que van a escuchar chistes bien ochenteros. Es un público complicado. ¿Sabes qué? En Estados Unidos tienes que ser un gran comediante, haber triunfado muchísimo primero en México, y ya después te van a ver todos. Por ejemplo, Franco Escamilla, Sofía Niño de Rivera, comediantes que la armaron en grande, se fueron a Estados Unidos, y entonces los van a ver desde el más nice hasta el que acaba de pizcar algodón en la mañana. 

¿Y cómo es en Berlín? Este rasgo de la migración, Paulina, ¿cómo cómo te influye a ti? Hay que tener en cuenta que en Berlín, los mexicanos, entre el público, son la minoría. O sea, es uno de los grupos que hay entre el público, en el que hay todo tipo de hispanohablantes y también a veces hay alemanes que hablan español.

PAULINA. Sí, no solo mexicanos.

MÓNICA. Estoy lista para eso. 

PAULINA. Sí, total, total, Monica, va a ser genial, y es verdad que el público no todo es mexicano, sino todo lo que te imagines de latinos, durante la promoción había gente de Chile que me decía “Ay, sí, me encanta Mónica”. O sea, vas llegando a todo y en a nivel de los públicos. Sobre esto que estabas comentando cómo estas diferencias de los poderes adquisitivos, yo también alguna vez había escuchado, claro que no tengo ningún artículo, ni nada académico que lo sustente, que el que se va a Estados Unidos por busca de oportunidades, claro, tiene un poder adquisitivo menor que el del que viene a Europa, porque el que viene a Europa no va a cruzar nadando, sino que tiene que de alguna manera venir, o a estudiar o a hacer una maestría o a un intercambio, entonces hay una diferencia también, ¿no?

Entonces, el stand up tiene un toque intelectual, un toque de gente formada.

MÓNICA. Sí. 

Un rasgo distintivo del stand up es que el comediante hable de su vida, que parodie su propia vida de alguna forma, ¿no? En Alemania, por ejemplo, el tema de la relación con la cultura alemana tiene que salir. Se habla de los tópicos, de los estereotipos de los alemanes, los estereotipos de los latinos, y no tanto de referencias, por ejemplo, políticas o sociales de actualidad. Pero este elemento de que parodias tu propia vida sería un rasgo distintivo, creo. ¿Hay modelos? ¿Cómo cómo se articula un un monólogo? ¿Tienen algo como un esquema, una plantilla? ¿Siguen los modelos norteamericanos, o están empezando a desarrollar sus propios modelos de monólogo? 

MÓNICA. Hay pocos maestros en México, y lo primero que te enseñan es la regla de tres, el giro de tuerca, es decir, las herramientas básicas para hacer comedia. Te enseñan, por ejemplo, una herramienta que es de mis favoritas, que se llama “Los seis sombreros del pensamiento”, de Edward Bono. Pero creo que el mexicano viene del cuentachistes. El humor mexicano es muy humor negro. Tú vas, por ejemplo, a Guanajuato y están las callejoneadas y te cuentan leyendas: la leyenda de la llorona, la leyenda de los amantes… Son mucho de contarte el cuento, pero siempre hay un chiste. En Colombia también hay muchos cuentacuentos, y es más historia. Aquí es más triste. Remate. Aquí se da más el anecdótico, que el stand up observacional. A mí me gusta mucho, y no tengo la habilidad del One Liner. Siento que se requiere algo que me falló, una piececita, porque de verdad llevo once años tratando de hacer One liners, y hay gente que los escupe, ¿no?

¿Cuál sería la característica de esta herramienta?

En un rengloncito corto, digámoslo en un tweet, ya me diste la premisa y el remate del formato, stand up.

PAULINA. Los gringos son muy buenos en eso, creo que tienes razón que los mexicanos en general tal vez no tanto, aunque también hay. Los que lo hacemos español somos más de contar una historia, con los elementos del stand up que vas aprendiendo con los diferentes maestros que hay o con los libros. Se dice mucho que el stand up es un trabajo de escritor, no tanto de performer, porque tienes que estar todo el tiempo ahí, pero al final sí: escribes y te subes, escribes y te subes, escribes y te subes. Entonces, es un proceso que vas mejorando conforme lo vas probando con público real y vas cambiando tu historia, quitas palabras innecesarias o metes chistes en y tags, que se diría en inglés, en medio para que esa historia que era tan larga y que solo tenía una risa al final, vaya teniendo estas pequeñas risas.

Entonces la improvisación no tiene mucho espacio, en general. 

MÓNICA. A mí me encanta improvisar en el stand up, güey. Me fascina. De hecho, a veces tengo la premisa, y me subo al escenario a aventarme al vacío. Ahí te salen los one liners. Eso se llama “escribir arriba del escenario”. Mucha gente se sube en blanco y empieza a improvisar, ya trae el tema del que va a hablar y se sube al escenario, y el instinto de supervivencia hace que se te ocurran cosas. Eso, obviamente en open mics (micrófono abierto) yo no lo haría nunca en un show. Por ejemplo, tengo un one liner que sigo trabajando, que dice: “Me cae mal la gente que llega tarde. Siento que tienen un ligero retraso.”

Eso en México tiene especial significado, ¿no? 

MÓNICA. Sí, claro. Tengo toda una rutina donde hablo de la puntualidad. A veces la gente misma me grita el remate, lo chistoso. 

PAULINA. Muchas veces como host tienes la oportunidad de trabajar con el público muchas cosas. Avientas algo, preguntas, lo que te regresan se va convirtiendo en parte de la rutina, porque ya lo probaste que resultó. Entonces sí, hay improvisación. Final es un entrenamiento. Entrenas tanto escribirlo como subirte y estar abierto. Aunque el stand up no es teatro per se, trae esos elementos como del clown, del “sí y”, “yes and”. 

Justamente, Paulina, ahora estás trabajando con EsImpro, ¿qué tal ese formato? Ellos se suben al escenario, tienen también sus propios esquemas de improvisación…

PAULINA. Claro, es distinto. Ayla Merino y yo, que somos Las comadres, estamos con este show mensual que es stand up con improvisación porque estamos las dos standuperas con estos leyendas de la improvisación en Berlín, EsImpro, y claro, en este momento cada quien tiene su segmento: segmento stand up – segmento impro – segmento stand up. Tenemos mucha ilusión. Es súper interesante y funciona súper bien, aunque claro que es un formato distinto. Yo  que he entrenado teatro, sé que al final la improvisación en este tipo de ensambles es eso, es el ensamblaje lo que funciona: yo ya sé que te voy a lanzar algo y tú confías en mí y yo confío en ti. Eso de que no sabemos qué va a pasar, no es tan cierto porque el entrenamiento de nuestra conexión sí está. Lo que nos lancen nos llevan a formatos que ya tenemos trabajados a nivel de nuestra conexión en el escenario. Entonces, sí, es súper interesante, y es distinto, y nunca va a ser el mismo show porque no está basado en una rutina, sino que está basado en lo que la gente les dice y la conexión que ellos tienen en ese entrenamiento. 

En el stand up no está tan integrada la interacción con el público.

PAULINA. No, depende mucho del comediante.

MÓNICA. Yo ya escribo mis rutinas pensando en qué le voy a preguntar a la gente para interactuar con ellas. 

Y puedes imaginar la respuesta. 

Te sorprenderías. Te sorprenderías que no.

Eso te puede llevar el monólogo por un camino que no controlas. 

MÓNICA. Ese aventarte al vacío y no saber qué te va a contestar la otra persona…, te puedes quedar callada, petrificada, puedes contestar algo chistoso, pero de eso se trata: de llevar al límite la improvisación, de llevar al límite la agilidad mental. A mí sí me gusta interactuar con el público. 

PAULINA. Es súper bueno y qué bonito. Obviamente, Mónica, está genial lo que dices, eso de “yo ya pienso, escribiendo, qué le voy a preguntar”, porque independientemente de la respuesta. sabes que hay una conexión, y eso también es muy cierto. O sea, en stand up es verdad que el que interactúa casi siempre es el host

MÓNICA. Hay gente que pasa 40 minutos de puro platicar con el público, y, aparte, las mismas preguntas de siempre: ¿ustedes a qué se dedican? ¿Y de dónde vienes? ¿Y qué haces? ¿Y ustedes cuánto llevan de casado? Yo tengo una libreta de preguntas locas, que la misma pregunta te dé risa, que no te la esperes, si hoy me combiné mi calzón y mi brasier, ¿cuál fue la última pastilla que probaste? Ellos también se quedan así, wow. Cuando doy clases de stand up, les digo: “Por favor, escriban cien preguntas que verían venir ustedes de un comediante, pero que estén chistosas, pero que estén, que tengan ahí su…

PAULINA. Claro, y que te den juego. 

MÓNICA. Claro, exacto, sí, cierto. 

Las preguntas que estás poniendo como ejemplos plantean un tema crucial en Alemania, quizás no tanto en el ambiente hispanohablante: el límite de la privacidad. ¿Hasta dónde se puede llegar entrando en la privacidad del público? En Berlín, en Alemania, desde luego, los límites son muy diferentes. 

PAULINA. Sí, o sea, estoy de acuerdo. Por ejemplo, las fotografías. Tienes que estar seguro que tienes el permiso de tomarle la foto, por eso muchos ponemos nuestro disclaimer: “En nuestros eventos tomamos fotografías, si tienes algún problema dínoslo, no estás 100% dataschützt”. Para que te des una idea. Sin embargo, yo creo que aún un alemán, un europeo, sabe hasta cierto punto que estás en un show, estás en un contexto que no es ficticio porque no lo es, pero que sí te pueden responder lo que quieran. Creo que ellos también tendrían que llegar, que es verdad que tal vez no sucede, en la actitud de “yes, and”. Yo creo que no necesariamente les va a dar problema, ¿no? La gente sabe que es un formato que puede suceder, que te van a hablar. 

MÓNICA. Sí, claro, sí. Es gente más abierta, es un público muy especial. Es un público que agarra la onda, como decimos los chavos en México. 

Yo lo pregunto por mi propia experiencia. Noto que siempre hay un limite impuesto por su propia cultura. 

PAULINA. Y te dicen, “No, esto no lo quiero hablar”.

Paulina Lara en una actuación de Las comadres en otoño de 2023.

MÓNICA. Órale.

O simplemente no responden, o sea, silencio absoluto, frío, gélido que. ¿Sabes? O sea que pero eso entre alemanes, alemanes en clases español, vale, y yo ya sé qué no debo preguntar.

MÓNICA. ¿Qué no debes preguntar, por ejemplo? 

Sobre la familia, sobre enfermedades casi prácticamente nada, el dinero absolutamente tabú. Pero luego hay cosas que ellos tratan con mucha más apertura. Temas sobre los que yo no preguntaría, pero que ellos sí te responderían. 

PAULINA. Sexo sin problema, por ejemplo. 

Exacto, hablar de sexo en público en Alemania es normal. Y además es que no provoca risas.

PAULINA. Claro, es un ángulo distinto. A mí me encanta eso, fíjate, que es un cuerpo y qué, así. Hay muchos chistes, obviamente, entre los latinos de los saunas, de los lugares nudistas, de todo esto, porque ese pudor no está así como tenemos los latinos. 

MÓNICA. Qué fuerte. 

La desnudez tampoco genera chiste. Otra cosa que es relativamente tabú son los temas académicos. El que es doctor es doctor, no te puedes meter con eso, o sea, los títulos son súper importantes. 

PAULINA. Sí, los títulos te los ponen en todos lados. 

¿Qué crees, Mónica, que te vas a encontrar en Berlín? ¿Cómo preparas tu show? Supongo que no puedes hacer lo mismo que haces en Ciudad de México o en Estados Unidos. Estás en Europa en un ambiente multihispánico.

MÓNICA. Mira, desde muy temprano en mi carrera de comediante, viajé. Fui a, Colombia, a Bolivia, Costa Rica, Perú, Estados Unidos. Incluso cuando al año de empezar a hacer stand up grabé comedy central y, cuando empecé a leer los comentarios, veo que me llegan comentarios de colombianos: “¿qué es chido, qué es gacho, qué es chimuelo?” Y yo decía, claro, tengo que escribir en español, no en mexicano. Eso me ayudó muchísimo porque ya no escribo en mexicano. Y te puedo decir que escribo en español español. Hace poquito estuve en Toronto en el Latín Comedy Fest y había un uruguayo, un colombiano, un cubano. El chiste es que al final se me acercó el uruguayo, me dijo, “Te entendí todo”, y yo veía que me entendían todo porque ese fue mi reto, escribir sin groserías y sin mexicanadas. Entonces, de que me van a entender, me van a entender. 

¿Y los referentes mexicanos que puede que no pillemos de la realidad social o por qué este elemento de tu vida podría ser chistoso, pero que lo es, quizá en el contexto mexicano, y no lo es fuera del contexto mexicano?

MÓNICA. Al final las experiencias que tienes con alguien son las mismas si estás en China, en Colombia, en Berlín, en México… O sea, yo hablo de experiencias de vida, hablo de vicios de carácter, hablo de defectos de humanidad, hablo de carencias, hablo de cosas absurdas que tiene el mismo ser humano. Eso me lo van a entender en París y en Berlín. O sea, yo no hago referencias. Siempre ando viajando, creo que soy la comediante que en más países he dado show: en Australia, en Brisbane, en Perth, en Adelaida, en Sydney. Y siempre se entiende. 

Paulina, ¿le darías un Consejo? 

PAULINA. Que venga a disfrutar. Me parece que con esa experiencia que ella platica, claro que puede haber cosas que se puedan perder, pero en general yo creo que no. Quería hacer también una acotación rápida, es verdad que stand up está muy basado en contar mi vida, pero a veces son observaciones o veces son como dices una comparación, pero hay tantas cosas que puedes hablar que no van ligadas a un aspecto cultural, sino que, como decía Mónica, se trata de observaciones. 

MÓNICA. Esta observación que traigo es mundial, bueno, no sé dé risa en Alemania. Me saca mucho de onda la gente que le falta un diente, pero la ves de vacaciones en Cancún, me saca mucho de onda, es un tema de prioridades: “Bebé, ponte el diente”. 

PAULINA. Habrá que poner una ciudad cara de acá.

Es interesante lo que dices. Aquí el diente te lo pone el Estado. ¿Entiendes? Aquí aquí no hace gracia porque no tienes que elegir.

MÓNICA. ¿Aquí no hay chimuelos?

Lo paga el Estado, para eso pagas un seguro médico. El seguro médico es el que te paga el el diente. El factor económico es muy diferente en Europa que en México. Te sientes más protegido por el Estado, y puedes hacer las dos cosas, o sea, cuidan su dentadura y se van a Mallorca, hacen las dos cosas. 

PAULINA. Claro, porque es verdad que acá tenemos todos esos apoyos. Y las madres reciben mensualmente 300€ por los hijos.

MÓNICA. Ni así tendría hijos. jaja 

Ese sí es un tema, ¿ves? 

PAULINA. Yo que hago muchas cosas de mamá, tengo ahí unos chistes de eso. Y sí, hay muchos apoyos, pero Fíjate, yo creo que de todas maneras al final son historias que están conectadas contigo, o sea que llevas quince años en Alemania, pero tienes un tío en México que no se puso el diente.

MÓNICA. Güey, todos los latinos, todos los latinos, te juro que show al que voy llega el chimuelo.

PAULINA. Oye, pero espérate, ¿cómo se dice chimuelo en España? 

Pues no sé, creo que no hay una palabra. 

MÓNICA.¿Ve qué blancos? ¿Qué primer mundo que no hay una palabra para cuando no tienes un diente? Es fuerte. 

PAULINA. Eso inclúyelo, Mónica. Ni siquiera tiene una palabra. Voy a investigarte si hay una palabra alemana, porque ellos todos inventan palabras, por ejemplo. Guante, se llama zapato de mano. Entonces tal vez sí hay una palabra alemana para eso, porque la pueden inventar. Guau, no existe una persona que no tiene dientes.

Es como cojo de diente, o bizco de diente. Manco de diente claro. 

MÓNICA. Guau, qué fuerte. Ah, ya me dio tristeza. ¿Y sabes? Me encanta Berlín. Recuerdo cuando llegué que dije, “Ándale, así es el pedo. Exacto, ya les costaba. ¿Qué les costaba esta limpieza, este orden, este funcionar esto todo bonito?”. Exacto, y mira. 

¿Qué programa tienes, Mónica? ¿Vas a venir solo a Berlín, una sola función? 

MÓNICA. Llego a Amsterdam, de ahí nos vamos a Londres, de ahí a ver auroras boreales a Islandia, de ahí nos vamos otra vez creo que a Londres, y de ahí nos vamos a Berlín. Y de ahí nos vamos a París a ver a Madonna, ajá. Tenía yo 15 años sin ir a Alemania. Me presento el 4 de noviembre a las 19 horas.

Entonces, ¿la única función que tienes es en Berlín?

MÓNICA. Si solamente esa. No sé si hay gente allá, si van a ir, si me conocen. O sea, seguro me conocen si les gusta el stand up porque soy de las más famosas de México. Llevo 11 años. He hecho un montón de cosas, he estado en comedy central, tengo una especial de comedia en Amazon Prime, he hecho muchos programas de televisión, he hecho reality shows aquí en México. Me conocen incluso en Colombia, en Perú, en Bolivia, en Guatemala. O sea, casi en toda Latinoamérica. Aparte, es un día difícil porque es día de Halloween, hay muchas fiestas de disfraces, estoy compitiendo. 

Lo que hay es una fiesta mexicana del Día de Muertos en el Humboldt Forum. Es toda la semana, hasta el fin de semana. 

MÓNICA. Mira, con que haya más gente abajo que arriba del escenario, se da el show.

¿Dónde es la presentación?

PAULINA. En el Kara Kas Bar. ¿Lo ubicas? Está en la Kurfürstenstrasse. 

Paulina, publicamos dos artículos sobre Stand Up ya hace tiempo. Me gustaría que me cuentes cuál ha sido el desarrollo de tus proyectos desde que publicamos aquellos artículos hasta ahora.

PAULINA. Creo que ya van a ser dos años que hicimos esa primera entrevista. Bueno, mira, tengo el proyecto de hacer una línea del tiempo de la comedia en la ciudad. Hay por ahí una chava, Paloma Lirola, por el año 2000. Luego viene Relachen, que no es todo comedia pero ahí está. Luego llegan los de EsImpro, hace diez años. Luego Llorona comedy, empezamos Liliana Velázquez y yo a hacer ya stand up de manera constante, desde 2019. En 2021 arranco con La Parranda, que es el primer open mic mensual de stand up. Ahí hay otro productor que sale de mi micrófono abierto y ahora es productor, que es Carlos Fontes, que ahora tiene muchos shows también. Y ahora estamos con esta nueva alianza tan linda entre Las Comadres Comedy, que acabamos de estrenar en septiembre, y EsImpro que nos parece una cosa maravillosa, juntar estos mundos. Estamos haciendo cosas que dan para la comedia, para el público hispano. De ahí para adelante, estamos también trabajando un libro, Liliana y yo, con muchas de las cosas que trabajamos en el taller. Las dos venimos del teatro y de otros escenarios, ella también viene del tango, pues estamos trabajando en este libro que esperamos poder anunciar el año que entra ya de forma oficial. Y yo creo que la escena va a seguir creciendo. Ahora también hay shows en inglés, como uno que se llama Gasolina y otro que se llama Take it easy. Es en inglés pero producido por latinos, y trae esa efervescencia latina o esa característica de energía latina, etcétera. Yo creo que aunque es minoría en comparación del stand up en inglés, vamos a seguir creciendo. La idea es que haya más comediantes. Yo, por eso, los invito también cuando alguien se acerca que se suban al escenario. 

En Friedrichshain hay un bar especializado en comedia en inglés, ¿lo entonces? 

PAULINA. Sí, The Wall. Trabajamos ahí también con La Llorona.

¿Habría suficiente público para que hubieran en Berlín un espacio especializado en esto? 

PAULINA. No sé. Tal vez, pues como todo, ¿no?, dónde está el inversor que ponga la inversión y nosotros lo llenamos. No lo sé, yo te puedo decir en mi experiencia en este momento como productora y performer que me siento contenta de que tengo un show a la semana prácticamente. O sea, estamos La Llorona Comedy, La Parranda, Las Comadres, con Ayla Merino, prácticamente es un show a la semana y con eso para mí en este momento es suficiente. Y la gente llega, pero claro, están los otros shows también por ahí, y creo que a todos nos llega gente y son diferentes públicos. De que hay interés, lo hay. 

Pero como productora tienes que estar siempre buscando el espacio.

PAULINA. Claro, siempre tienes que buscar un espacio y que te convengan las condiciones.

Hay también un teatro en inglés, en la Fidicinstr. Para el inglés hay espacios estables.

PAULINA. The Wall es el único espacio que se dedica solo a comedia, y ha tenido shows en español. Pero básicamente es en inglés. El dueño, que es americano, dice que es un bar de comedia porque los demás pues son bares, que nos dan el espacio. Claro, tienes que estar persiguiendo cuándo es esta semana dónde la próxima semana, dónde. Yo creo que va muy ligado a que nos sigan a nosotros.

En México, Mónica, ¿tienen el mismo problema con los espacios?

MÓNICA. En la Ciudad de México hay estables, que hayan sido hechos exclusivamente para el stand up comedy, pensado desde el primer ladrillo, solo hay cuatro lugares. 

Para toda la Ciudad de México. 

PAULINA. Sí, cuatro que están pensados como solo stand up, y de ahí hay muchos barecitos, a veces un teatro…

MÓNICA. … la pizzería el Carlos and Charlie, el Bananas Ranas, etc. Ven que está pegando el stand up y entonces te hablan y te dice, “cómo ves si te haces una temporada los miércoles”. Una temporada es como 3 meses. 

PAULINA. Nosotras estamos en el Wein Salon ya un año, pero nos queda chico, caben 33 personas. Eventualmente nuestro éxito tiene que crecer, nos tenemos que ir a otro lado. Muchas veces por eso es que nos movemos también, porque el lugar ya no, o porque nos querían cambiar la renta, o cosas así. Una siempre está buscando lo que sea más conveniente. Sobre todo si quieres pagarle a la gente, porque entre que pagas publicidad y luego renta, se te va la ganancia.

¿Cómo difundes, cómo llegas al público? En Berlín el público es muy fragmentario. No hay una colectividad a la que accedes fácilmente. 

PAULINA. Estamos separados. Es lo que decíamos, cada espacio tiene su público: los de EsImpro tienen su público, los standuperos tienen su público, la librería tal tiene su público. Hay muchos grupitos.

MÓNICA. El público obedece al barrio en el que vive. 

PAULINA. No, en español no. En alemán sí, todo lo importante pasa en mi barrio y lo que hacen mis vecinos, en el barrio hay un centro de vecinos donde hay cosas y te metes en esa onda y no sales, pero en español no. Pero igual dependiendo de cómo llegaste a la fiesta latina de no sé qué o al taller de quién sabe dónde.

Por eso tienes que calcular el tiempo que vas a meditar de transporte. 

PAULINA. Sí, aquí es enorme. Cuando voy a Múnich, pienso “ay, qué bonito, llego rápido a todas partes”, porque es así, pero aquí para todo tienes que calcular tus distancias. 

Muchos nos movemos bicicleta o en metro. Claro, cada barrio tiene su centro, cada barrio es como una pequeña ciudad dentro de la ciudad. 

PAULINA. La verdad es que la difusión es al final del día entrar a esos líderes de opinión, que es lo que estamos haciendo ahorita. O sea, quién es el del podcast, qué persona conoce más y mueve a su grupo.

E igual que la ciudad está fragmentada, los públicos de los de los pocos medios de comunicación en español, también está están fragmentados. 

PAULINA. Hay que ir haciendo networking, y por eso si me invitan, digo que sí. Aunque tengan tres seguidores. Obviamente, pues seguimos amplificando con Zuckerberg, que ni modo.

Es el único espacio que nos permite poner contenido y enlazar y poner eventos.

PAULINA. En Facebook tienes los grupos, en los grupos se hace mucho posteo. También tenemos herramientas para ir midiendo los esfuerzos. En todas esas redes sociales tienes que estar en el juego del contenido, o sea, estar poniendo videos todo el tiempo. Entonces, para resumir la entrevista, Mónica nos va a dar el lujo de darnos una sola función en Berlín.

Exacto. Somos unos privilegiados. MÓNICA. Mi primera y única, y espero que no sea la última, fecha en Europa. 

Pues nada, Mónica, Paulina, muchas gracias, no les quito tiempo. Y que haya mucho éxito, a las dos, en su presentaciones.

Gracias a ti.


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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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