Aprendemos en español (III)

Conversación con Willi Stotzka. Resumen de una jornada histórica.

Estamos con Willi Stotzka para conversar sobre la enseñanza del español de herencia en las escuelas de Berlín y sobre la jornada organizada en el Instituto Cervantes de Berlín el 10 de junio pasado de cuya organización él formó parte. En esta entrevista vamos a intentar formularle algunas de las preguntas que quedaron sin responder en esa ocasión. Al final del documento incluimos todas las preguntas que se formularon durante la jornada.

Esta entrevista es parte de la serie relacionada con el evento ¡Aprendemos en español!, jornada centrada en la enseñanza del español como primera lengua en las escuelas de Berlín. Logopedia y Bilingüismo forma parte de la organización del evento.

La primera pregunta es casi obligada: ¿puedes presentarte profesionalmente?

Sí, claro. Una gran parte de mi vida profesional la he dedicado a este tema del que estamos hablando, el tema del bilingüismo y multilingüismo. Yo estuve viviendo y trabajando en España en los años ochenta y principios de los noventa. Era un entorno lingüístico que no es mi entorno original y llevaba como equipaje mi lengua materna o primera lengua. Mi plan era quedarme en España para siempre, aunque no lo cumplí.

¿De dónde eres originariamente?

Soy de cerca de Hamburgo, de un lugar que se llama Buxtehude. Mi padre era medio lituano, mi madre llegó de Silesia, que hoy en día es Polonia. Tengo una mezcla cultural. Mi apellido es de origen lituano. En el fondo, todos somos migrantes, o tenemos por lo menos historia de migrantes.

Y eres profesor.

Yo soy profesores, exacto. Soy profesor originalmente de Ciencias políticas y de alemán, en primaria y secundaria. Cuando vine a Berlín, estudié de nuevo el español como asignatura, y lingüística y literatura. Como conclusión, soy Studienrat, licenciado, para alemán, español y ciencias políticas.

¿Lo hiciste como Lehramt?

Sí. Siempre me he estado moviendo. Vine a Berlín para evitar el servicio militar. Estudié aquí en Berlín, luego me fui a Alemania Occidental, a otro lugar, volví a mi pueblo, y porque entonces no me dieron plaza de profesor -los tiempos van cambiando: o no emplean a nadie, y en el siguiente periodo buscan profesores desesperadamente- me dije, «voy a ser inmigrante laboral y voy a España”, allí fui profesor de alemán como segunda lengua, lo que no había estudiado, y me di cuenta de que es una cosa completamente diferente. También me di cuenta de que tu primera lengua es casi más importante que tu tierra. O es como tu tierra, el Heimat que te llevas. Empecé a amar mi lengua, antes había pensado que es una casualidad ser germanoparlante. Me di cuenta entonces de que parte fundamental de tu identidad es esta primera lengua. Y bueno, con esto volví. Me hubiera gustado vivir con un pié en España y otro en Alemania porque las dos se habían convertido en parte de mi biografía.

¿En qué parte de España viviste?

En Valencia. Entonces tuve la suerte de que se puso en marcha un modelo escolar bilingüe en Berlín. Con mi participación fundamos la combinación hispano-alemana en la Escuela Europea Estatal de Berlín, la “SESB”. Empecé como maestro de la primera clase, con los primeros alumnos que ingresaron, iba creciendo con ellos hasta finalmente el Abitur bilingüe en esta combinación de lenguas. Tomé parte en el diseño del sistema, escribimos los currículos, intentamos documentar los nuevos materiales para este nuevo modelo. Más tarde me convertí en coordinador para todas las lenguas, que son nueve, hoy tenemos unas 35 escuelas, nueve combinaciones de lenguas en Berlín. Me convertí en coordinador en el Senado, en la Consejería de Educación, Senatsverwaltung für Bildung, y coordiné el trabajo y el desarrollo de las Escuelas Europeas de Berlín hasta que me jubilé, hace de esto ya 6 años. En ese momento cambió una cosa muy importante, es que ya no tengo patrón, y puedo decir lo que quiera, no dependo de alguien que me pague mis panecillos, por decirlo de alguna manera. Y lo hago trabajando en varios foros, iniciativas, organizaciones de la sociedad civil, como BEFaN, GEW, AG SESB …

¿De qué años estamos hablando?

De los años ochenta, del noventa y cinco. Las primeras tres lenguas, francés, inglés y ruso, tenían que ver con la reunificación. Había muchas familias de la época anterior a la caída del muro. Cuando se marcharon los aliados, muchas familias se quedaron pero se cerraron las escuelas especiales para esas familias y entonces se inventó este modelo. Y dos años más tarde entramos en el modelo con las nuevas lenguas, español e italiano. Por cierto, eso es importante para hoy: no habría pasado, si muchas familias, muchos padres, no se hubieran comprometido pero mucho, pidiendo escuelas para ellos.

¿En ese momento había suficientes familias hispanohablantes para presionar de esa forma?

Sí, claro.

¿Eran de origen español, o ya eran familias mixtas?

Hispanohablantes, y sobre todo de Latinoamérica, eso sigue siendo así. Hubo esa migración laboral en los años sesenta, cuando vinieron a Alemania los que entonces se llamaban Gastarbeiter, y vinieron muchos de España, pero no a Berlín, quedaba demasiado lejos, no había fábricas como en Colonia. Vinieron muchos turcos a Berlín, de la antigua Yugoslavia, había trabajo y demanda, también, pero Alemania lo organizó de otra manera. A los españoles se les contrató más en los centros de la industria automotriz en Colonia, Stuttgart, Múnich, etc. A Berlín llegaron, ya en los setentas, muchos latinoamericanos, muchos chilenos, cubanos. También de la Argentina había distintos grupos. Todo esto se refleja en la historia de la Escuela Europea hispanohablante. Estimo que cerca de un 90% de las familias son de Latinoamérica. Hoy en día está subiendo el número de familias españolas, y sobre todo, entre la nueva generación hay muchas familias bilingües.

¿En qué consiste entonces este modelo educativo? Muy resumido, sé que son casi treinta años de tu vida, pero en pocas palabras.

Sí, son muchos años, y he invertido mucha Herzblut en eso. Fundamentalmente es un modelo de educación bilingüe de verdad, a diferencia del modelo en el que se imparten asignaturas no lingüísticas en otra lengua. Hay dos lenguas que tienen el mismo peso, la misma cantidad en el uso, la misma importancia, los mismos derechos, desde el primer día de la escolarización, hasta el final. La mitad de la clase, en nuestro caso, son niños hispanohablantes, la otra mitad germanoparlantes. Hoy en día tienes una gran parte que son bilingües, pero puedes distinguir cuál es su lengua más fuerte. También la mitad de las clases se imparte en un idioma, y la otra mitad en el otro idioma.

¿La mitad en horas?

Se reparten según las asignaturas. Una asignatura como Conocimiento del mediosiembre se da en español. En la secundaria, asignaturas como Historia o Biología siempre se dan en español. Otras, como Matemáticas, se dan en alemán. Se busca que la equivalencia cuantitativa se realice según el reparto de las asignaturas. El profesorado también es mitad / mitad, todos los que imparten clases en español son personas de lengua materna hispanohablante, y la otra parte de lengua alemana.



¿De dónde proceden los profesores?

Sí, es un tema muy importante. Yo nunca di clases en español aunque hablo español, pero no es mi lengua materna. Solo di clases de español como lengua extranjera, pero  no con los bilingües: puede resultar que tus alumnos sepan mejor la lengua que tú. De ahí surgirían problemas. Entre el profesorado tenemos una mayor parte de profesores españoles, pero también de todas las partes de Latinoamérica: profesoras cubanas, colombianas, argentinas, chilenas …

El país mayoritario es España.

Yo diría que alrededor de la mitad son de España. Dimos mucha importancia a la búsqueda de profesoras de Latinoamérica, para tener una relación con los alumnos y las familias.

¿Cómo es el proceso de contratación de los profesores?

Primero en el Senado presentan una solicitud de convalidación [=Anerkennung], presentan los documentos de su carrera, se evalúan en el Senado y regularmente no se les reconoce la convalidación completa: tienen que tener dos asignaturas cuentan las horas que hicieron en la Universidad… Al final te dan el resultado del análisis de los documentos, y puede que te digan “le vamos a reconocer a usted no como profesor equivalente, pero usted puede dar clase como Lehrer nach Recht des Heimatlandes, (algo como “según el derecho del país de origen”), con eso usted puede trabajar en la Escuela Europea”. No es un proceso rápido y cuesta nervios a los solicitantes. Hay muchos que lo dejan. Es burocrático, y es una cosa absurda en una Europa unificada que proclama que las cualificaciones son equivalentes según el sistema de Bolonia. Entonces, se les reconoce el derecho de trabajar en una Escuela Europea, pero, por ejemplo, el sueldo es más bajo, porque se mide según la cualificación. Ese es un método. El otro método es que se presentan directamente a la dirección de la escuela y solicitan trabajo. Lo pueden hacer paralelamente, o incluso antes de mandar la solicitud al Senado. La escuela, en colaboración con el Senado, hace entrevistas para contratar para el principio del curso.

Entonces, u profesor puede ir a una escuela y pedir trabajo como profesor sin pasar por la Anerkennung [=reconocimiento].

Sí. Aunque luego también tendría que pasar por la Anerkennung. Pero había, y supongo que hay, profes en la SESB que consiguieron la Anerkennung después de ser contratados.

¿Los profesores de las Europa Schule tienen que hacer el Referendariat?

No para empezar a dar clases. Para ser reconocido y convalidado completamente sí: para tener un sueldo equivalente al de los profesores del Lehramt, para poder promocionarse en la escuela y convertirse en jefe de estudios o en director, o para ser funcionario, para eso sí, necesitan el Referendariat o lo que hoy se llama Anpassungslehrgang, un curso de adaptación que es como un Referendariat más light.

Es lo mismo que el Quersteiger.

Sí, es eso.

Entonces es el director el que contrata al profesor con una categoría diferente al de los profesores regulares. 

Lo contrata formalmente el Senado, pero lo elige el director, quien dice “quiero a ese o a esa”.

Para esa decisión el director es independiente.

Es independiente.

¿Te gustó la experiencia de organizar las Europa Schule de español?

Me gustó mucho. Para mí era la realización de una utopía: la de vivir en dos culturas. Mi español mejoró bastante aquí, trabajando con profesoras, profesores, padres, alumnos, obligado a comunicarme en español… Creo que es un modelo muy progresista, ejemplar. Hasta ahora, después de esos casi treinta años, lo que no consigo comprender es por qué  no se copia este modelo en otras partes de Alemania y en otras partes del mundo.

Eso no lo podemos responder, pero sí quizá a otra pregunta, para terminar esta parte: ¿qué es lo que más satisfacción te causa de este proceso de creación de la Europa Schule?

El hecho de que estemos formando europeos, no en el sentido geográfico, sino en el sentido político, cultural, mental. Yo creo que es una vacuna contra el racismo, la xenofobia, el nacionalismo, y todo eso. Los alumnos que durante toda su vida escolar han vivido junto con chicos de otra cultura, cuyos padres hablan una lengua diferente y vienen de países diferentes, con el mismo reconocimiento, con respeto mutuo, será difícil que se conviertan en personas racistas o xenófobas. Para mí es lo más importante. En ese sentido estoy a favor de seguirla llamando “Europea”, aunque en realidad es una escuela mundial.

De hecho, te iba a preguntar: ¿cómo se integran los chicos turcos, árabes, palestinos…?

Bueno, sirios o palestinos no, porque no tenemos árabe, lo que me parece un escándalo. He luchado por una escuela alemana-árabe, pero aún no lo hay. Por otro lado, fíjate que la mayor parte de los hispanohablantes no son europeos.

¿Se puede decir que las familias latinoamericanas se benefician del hecho de que el español es un idioma europeo?

No, las Europa Schule desde hace tiempo no solo incluye las lenguas europeas. La idea de que se refiere a Europa en sentido geográfico ha quedado atrás. Ahora decimos que es europea en el sentido del espíritu europeo. 


Imágenes de la primera parte de la jornada celebrada el 10 de junio de 2023 en el Instituto Cervantes de Berlín.

De los valores europeos, como decía Maurice Balan en la jornada del 10 de junio.

Realizar, vivir e implantar en los alumnos esos valores, es lo que más me gusta.

También lo dijo Ignacio Olmos en la introducción de la jornada: es una cuestión de valores, democráticos, humanistas. Al fin y al cabo un profesor es un generador de valores. Volviendo al día a día de las Europa Schule, entiendo que en el mismo grupo hay chicos de dos lenguas maternas, por decirlo de alguna manera resumida. ¿No generan conflictos las diferencias de competencia entre los chicos?

Es algo que tienes en cualquier clase de cualquier escuela de Alemania, la heterogeneidad de los alumnos: en la primera clase tienes chicos que saben leer junto a otros que tardarán hasta tres años en tener una competencia equiparable. Tienes que individualizar y mirar cuáles son las competencias de partida. En la escuela europea tenemos la ventaja de poder enseñar por lo menos en dos grupos diferentes: tenemos un grupo de español como lengua materna, así lo llamamos, muy clásicamente, o sea lengua de herencia, diríamos hoy en día. Muttersprache, hoy en día ya no se utiliza, habría que cambiarlo algún día, pero creo que más importante que la terminología es la práctica. Este grupo tiene español, y como Partnersprache (una creaciónespecial de la escuela europea), lengua acompañante, alemán. El otro grupo es de lengua materna, alemán, y el español es Partnersprache. Es más que una lengua extranjera, y más que una segunda lengua, porque es lengua de entorno también. Por eso lo llamamos Partnersprache. En las clases de lengua están separados los dos grupos. Respecto a los chicos bilingües, los profesores los evalúan en un primer periodo y determinan cuál es su lengua más fuerte, porque al principio son alfabetizados en solo una lengua. Si yo mando a mi hijo a la escuela europea tengo que decir en qué lengua quiero que lo alfabeticen. Luego en los grupos hay que trabajar con métodos modernos de individualización y diferenciación.

Eso ya no depende del hecho de ser bilingüe.

Eso es general. Hubo un tiempo en el que las escuelas de mucha demanda tendían a excluir a los alumnos que no tenían algún conocimiento en la otra lengua, pero esa no es la idea. La idea es que tú tienes el derecho de entrar sabiendo solo una lengua de las dos, y eso se examina al principio. Para los profesores es un reto, tener alumnos de distintos niveles en el mismo grupo.

Tener una lengua materna diferente de la lengua del entorno, no es lo mismo que tener una segunda lengua, hay un elemento de identidad.

Sí. Al grupo “alemán” mandamos a los bilingües cuya lengua más fuerte es el alemán.

¿Tenéis pruebas más o menos estandarizadas de diagnóstico para saber cuál su nivel?

Las pruebas para alemán ya se hacen en el Kindergarten, en el jardín de infancia. Los chicos llegan con el informe de la educadora del preescolar. Para el español y para las otras lenguas tenemos unas pruebas que hicimos acercándonos a lo que se hace para el alemán. Hay unos porcentajes fijos a los que hay que llegar para estar en un grupo o en otro. Por ejemplo, el 80% del resultado corresponde a lengua materna o para la lengua fuerte, y un 60% para la otra lengua, en el caso de los / las bilingües.

Comentabas antes que un tema importante es la investigación que hay sobre esto.

Sí. La escuela europea durante muchos años no era una forma oficial reconocida oficialmente y fundamentada en la ley del sistema escolar de Berlín, desde 1994 hasta 2015. Se iba a retrasando. El trámite es este. Pones en marcha una prueba piloto, un Schulversuch, y después de pocos años, tres o cuatro o cinco años, hay que realizar una investigación, una evaluación que diga “eso sí que funciona”. En el caso de la escuela europea se iba retrasando por causas presupuestarias. Finalmente se hizo esa evaluación y se terminó en 2016. Resultó muy favorable. Se publicó como libro, que se llama Europa-Studie. El estudio se hizo entre chicos del cuarto y del noveno año de todas las escuelas, comparando con las clases regulares, es decir, monolingües. En Berlín distinguimos entre Regelklasse y SESB-Klasse, SESB siendo la abreviatura de Staatliche Europa-Schule Berlin. El resultado, dicho de forma muy comprimida: en noveno curso de la SESB, los alumnos de una primera lengua no alemana saben mejor alemán que los alumnos correspondientes (cuya primera lengua también es distinta al alemán) en las clases monolingües, las Regelklassen, aunque es la SESB durante esos nuevos 9 años han tenido solo la mitad de las clases de alemán que los otros chicos. Este es uno de los resultados sorprendentes. Otro es este: El inglés como segunda lengua extranjera en la SESB, se empieza en el quinto curso, a diferencia de la Regelklasse que es desde la tercera. Bueno, pues los alumnos de la Escuela Europea en noveno están un año por delante en sus conocimientos del inglés comparado con los otros.

¡Increíble! Es decir, que influye en las otras lenguas.

Eso es lo grandioso. Los canadienses, con Cummins a la cabeza, empezaron con todo eso. En los años ochenta o noventa Cummins formuló una teoría en la que dice que cuanto mejor es tu fundamento en tu primera lengua, mejores oportunidades tienes para adquirir una segunda o una tercera lengua. Eso lo comprobamos en la escuela europea. Ha sido una investigación importante a escala internacional, porque hasta entonces nunca se había investigado con una serie de tantas lenguas. Se había hecho para el francés o para el inglés, pero no con nueve lenguas.

Algo parecido ha sucedido en Catalunya en anteriores ediciones del informe PISA.

Me habría gustado que lo mencionaran durante la jornada pasada. Es muy importante también para otras formas de enseñanza de primera lengua. Es un argumento fundamental para los padres, para las familias. Significa, por ejemplo, hablar castellano en la familia, no habléis otra lengua que no sea la vuestra, eso les ayuda a los chicos a aprender alemán. Que los chicos hablen bien, que sepan bien el castellano. Aprendiendo y dominando bien una lengua, también adquieres unas competencias lingüísticas en general, sabes mejor, sin estar consciente, cómo funciona lengua.

Estás hablando del encuentro que tuvimos el sábado pasado en el Instituto Cervantes. ¿Puedes hacer un pequeño resumen de ese encuentro como profesor?

No me atrevería a hacer un resumen, será cosa del colectivo que lo preparó con tanta dedicación y profesionalidad. Una primera conclusión es que hay que seguir.

Para los lectores que no hayan estado allí: ¿qué pasó el sábado 10 de junio en el Instituto Cervantes?

Lo más importante de ese encuentro era que tuvo lugar un intercambio y un encuentro muy intenso, más de lo que ha habido nunca antes, entre todos los actores, los agentes implicados en este tema de la lengua de herencia y del bilingüismo. Sobre todo las familias, junto a esa gran cantidad de iniciativas y organizaciones y foros que se ocupan del tema. Además escuela, administración escolar, profesores, la Embajada de España…, y como punto de referencia el Instituto Cervantes. Resultó que es un punto de referencia muy importante para todo eso. En fin, el encuentro, el intercambio, el darse cuenta de cuántos y cuántas somos, y cuánto podemos aprender unos de los otros. Eso ha sido lo más importante. Ha sido un arranque, un primer paso para saber qué es lo que tiene que pasar, lo que necesitamos, hacia dónde tenemos que dar los siguientes pasos.

¿Qué necesitamos ahora, desde tu punto de vista? Sabemos qué tenemos: profesores, organizaciones, familias, una ley de del Senado que nos permite extender este modelo de la parte de la Europa Schule, en parte, a la escuela reglada…


Imágenes de la primera parte de la jornada celebrada el 10 de junio de 2023 en el Instituto Cervantes de Berlín.

Tenemos que seguir convenciendo a las escuelas y a las familias, a todos. Es un elemento fundamental para nuestra convivencia en esta ciudad y en este país. El respeto mutuo, y no solo el respeto, sino el aprendizaje real y el fomento real de la lengua de origen, y que se implanten más posibilidades de aprendizaje en las manos del Estado, abiertas para todos, gratuitas. Yo creo que la Administración se ha dado cuenta de que hay una demanda enorme y un interés enorme. Hay que seguir en diálogo con la Administración. Yo tendría ideas sobre qué es lo que podrían hacer los los padres, sobre todo los padres, con el apoyo de profesores y organizaciones civiles. Yo creo que hay que informar, hay que formar redes, hay que formar grupos, hay que aprovechar todas las iniciativas que tenemos. Quizá el Instituto Cervantes lo vea como responsabilidad ocuparse de poner en contacto a las familias que puedan estar interesadas, que tengan niños de edad entre 6 y 8 años para empezar, y que quieran que se impartan clases para ellos. 

Muchas familias con hijos hispanohablantes llevan a sus hijos a las escuelas donde hay español como lengua extranjera. ¿No es suficiente con eso?

No, no, de ninguna manera. Para empezar, en la primaria no existe, solo puedes aprender inglés o francés como lengua extranjera, hasta finales del sexto curso. En Berlín tenemos dos institutos de secundaria, Gymnasien, que ofrecen el español como primera lengua, uno a principios de quinto y otro a principios de séptimo. Lo que a mí me comentaron muchas familias hispanohablantes es que es muy difícil, el nivel está tan lejos entre los principiantes y los que ya hablan español en la familia. Hay además una diferencia metodológica y didáctica muy importante. Con la lengua extranjera empiezas desde cero, son adolescentes que empiezan español desde cero.

Hay otro argumento que se me ocurre, a ver qué te parece, y es que los niños bilingües trabajan el español desde la guardería bilingües. En el caso de que siguieran en español como lengua extranjera, para ellos no habría continuidad. Hasta la secundaria habría ahí un hueco enrome.

Eso es correcto, menos en la escuela europea.

Pero cuántas hay.

Son siete para todo Berlín. Una cosa está clara: necesitamos más en primaria de la escuela europea. Pero la otra cosa es que necesitamos otras formas de enseñar el español, menos exigentes con los chicos. Muchas familias quieren una escuela “alemana-alemana” de buen nivel. A esos padres hay que ofrecer otras formas más reducidas. Ahí hay un hueco completo.

Esta otra forma se puede extender por todo Berlín, de manera que los chicos no tengan que viajar por sus clases de español una vez a la semana.

Eso es lo que permite la nueva ley del Senado, y de cierta manera, obliga.

Esta ley, ¿qué margen de actuación les da a las familias y a las organizaciones?

En primer lugar, la ley obliga a las escuelas y al Senado a registrar cuántos alumnos saben una primera lengua y qué lengua es. Ahí tenemos una gran diferencia. Antes el  artículo se llamaba “Fomento de los alumnos no germanoparlantes”, se hablaba de un déficit, y se hacía la estadística en el Senado según esta distinción: los alemanes, y todos los demás que no saben. Ahora se tienen que registrar todas las lenguas positiva y concretamente. Las escuelas no están obligadas a publicar estos datos, pero sí a recogerlo y entregarlo al Senado, y el Senado tiene que hacer una estadística y publicarla.  Eso es lo que exige la ley. En realidad aquí tenemos una tarea ya. Ya sabes cómo va la burocracia: “las cosas de palacio, van despacio”, sobre todo eso, lentamente. Yo digo que si no empujamos, eso puede tardar años y años hasta que tengamos una estadística. Es algo que nos interesa fundamentalmente: saber cuántos somos y dónde estamos, cómo es la distribución y el reparto por Berlín. Eso nosotros, a nivel civil, nunca lo vamos a conseguir. Podemos tener una impresión, unas cifras aproximadas, pero quien lo puede hacer es la administración escolar. Lo que podemos hacer nosotros -el Instituto Cervantes, las organizaciones civiles- es preguntar periódicamente al Senado: “Estimadas señoras y señores del Senado, estamos muy interesados en saber cuáles son los resultados de su sondeo…”.

Pero no podemos esperar a que ellos tengan sus estadísticas.  ¿Qué nos permite ahora la ley, para el próximo curso escolar?

Lo que nos permite ya es exigir clases de primera lengua española. No podemos reclamarlo jurídicamente porque la ley dice que se tienen que dar las condiciones económicas y organizativas. Ahí está el hueco. Por otra parte no hay nada que impida eso. Hay suficiente dinero para contratar profesoras, se pueden contratar profesoras; salas, también hay, porque se trata de una sala para 2 horas semanales por la tarde fuera del horario escolar… La pregunta ya se hizo en la jornada: ¿cómo se pueden juntar los padres para reclamar? Como digo, pueden hacer de puente las asociaciones. Y otra cosa: hay un folleto del Senado que se puede descargar en el que te puedes inscripción para las clases de primera lengua. Puedes hacer una cruz en árabe, curdo, polaco, turco, etc. Pero también puedes poner la cruz en el último espacio que reza: Ihre Erstsprache y escribir allí: SPANISCH.

Hay que luchar por introducir en español en esa lista.

Si muchos padres mandan este folleto poniendo español al final en el espacio correspondiente (Ihre Sprache …), esto va a atraer la atención del Senado. Fíjate que la Escuela Europea se implantó después de que quinientas familias lo pidieran. Si consiguiéramos eso, sería un acto importante. Si llegan 500 inscripciones, va a pasar algo.

Aparte de esta acción, el procedimiento normal es que doce 12 familias llegan juntas a un director y solicitan las clases de español, ¿no? Es decir, la solicitud pasa a través del director de la escuela y depende de él, o ella.

Esa sería una forma, bueno, recomendable, pero no tiene que ser.

No es la única.

No es la única, como digo. Yo diría que también te puedes dirigir al Senado directamente y exigirlo. Las otra cosa es que tienes mucha más ventaja si reúnes 12 familias en una escuela, si convences al director o a la directora, a quien hay que decir cosas como “Oiga, señor, usted se equivoca pensando que con eso tengo tendrá que renunciar a ciertas horas de su profesorado porque el Senado les va a mandar un profesor, a usted lo único que le pedimos es que nos dé una sala, y que notifique al Senado que esta escuela está dispuesta y interesada en establecer clases de español”. 

Por tu experiencia, ¿hay directores de escuela más proclives o más abiertos a esto?

Claro. Hay más proclives, y hay menos proclives. Hay directores que dicen que es un enriquecimiento para nuestra escuela: multiculturalidad, multilingüismo, más respeto hacia una comunidad lingüística. Y hay otros que lo temen. Depende mucho de la dirección: si está en contra, olvídalo, búscate una escuela diferente. Busca asociarte con padres de otra escuela, porque los grupos no tienen que ser de la misma una escuela sola. 

¿Dónde está descrito el procedimiento para solicitar estas clases?

En ninguna parte.

¿No hay un formulario?

Este, el de Anmeldung Erstsprachenunterricht.


Descarga este folleto para solicitar ante el Senado de Berlín clases de español en la enseñanza reglada.


Qué pena que no la hemos tenido el sábado.

Hemos dicho varias veces en la jornada: hay que formar redes, juntar fuerzas, compartir información.

A priori parece que es más difícil convencer a una directora o a un director de escuela primaria, que de secundaria, ¿es verdad?

No creo. Al contrario. Hoy por hoy no puedes dirigir una escuela de primaria sin reconocer el hecho de que tienes muchísima heterogeneidad, que tienes un alumnado muy variado, de muchas culturas, de muchas preferencias, incluso sexuales. En la secundaria eso en parte se canaliza más. Bueno, en secundaria también es posible, todo el mundo se ha dado cuenta de que sin la heterogeneidad como primer punto de referencia ya no puedes hacer escuela.

Siguiendo un poco los puntos clave, están los profesores. Por un lado, estos profesores no tienen una formación específica, no existen profesores de español de herencia. En la Europa Schule tienen mucha experiencia, pero no tiene la formación específica necesaria. Hay que crear un programa de formación. ¿El Senado va a estar por la labor de crear este programa de formación? ¿Dentro del LISUM, por ejemplo?

Yo creo que no. Tuvimos un LISUM en Berlín cuya responsabilidad era la formación de profesores, y se arruinó. Luego se llegó a la creación rara de un LISUM Berlín-Brandenburgo, que no se dedica a la formación, sino a elaboración de currículos, a política lingüística… La formación de profesores ahora está repartido entre los distritos, no está unificado. Están trabajado en el Senado para fundar un nuevo instituto para Berlín para la formación de profesores. Claro que hace falta. La especialización para enseñanzas de lenguas heredadas debería ofrecerse en las universidades como parte del Lehramt. En esto soy pesimista.

¿Crees que un programa de formación de este tipo organizado por el Instituto Cervantes tendría una opción de ser reconocido por el Senado de Berlín?

Sí. 

Aunque el Instituto no es una institución académica en el mismo nivel que la Universidad, y tampoco es Fortbildungsträger.

Pero da igual. Tu certificado como profesor de español lo adquieres en la Universidad, y luego te tienes que especializar, y eso, a corto plazo, no se va a hacer dentro de la carrera universitaria. El Instituto Cervantes puede ofrecer cursos para eso y que sean reconocidos como Fortbildung o no, no es tan importante: el profesor o la profesora pueden llevarse un certificado que siempre le va a dar una ventaja en todos los sentidos para ser contratado.  Nosotros siempre lo buscábamos cuando contratábamos profesoras y profesores para la SESB, si tiene alguna cualificación para esto, para español como lengua de herencia. Lo único que podíamos encontrar era experiencia. Si el profesor hubiera venido con un certificado del Instituto Cervantes de una cualificación así, sería de gran ventaja también para presentarse como profesor de Erstsprachlicher Unterricht. 

Es decir, que dependería ya más del director de la escuela concreta.

Sí, claro, y el Senado también lo reconocería como una cualificación.

¿De dónde salen, entonces, los profesores que dan esas clases de árabe o turco, por ejemplo?

Se presentan directamente al Senado. No se presentan a una escuela porque en una escuela solo dan dos horas semanales. Hay que contratarlos de una manera centralizada. Hay una convocatoria que encuentras en la red, y te tienes que presentar al Senado.

Hipotéticamente un director podría contratar a un profesor para esas dos clases a la semana.

Teóricamente lo podría contratar con, digamos, un contrato temporal, Zeitvertrag, como los que hacen las VHS. Tiene un fondo especial para estos contratos, pero es un presupuesto muy pequeño, limitado, no legaría para 10 horas a la semana en la misma escuela. Yo no creo que que sea un gran problema para el Senado encontrar a profesores. Cuando hice de coordinador en la SESB hispano-alemana, por lo menos cada semana me llegó una solicitud de alguien que se presentó como profesora en español, siempre con licenciatura, con diploma de España, de México, etc.

Quizá se puede pedir a las Europa Schule que den acceso a esos solicitantes. Otro gran tema, materiales didácticos, ¿de dónde lo sacamos? Los materiales de las ALCE, de la Consejería de Educación, no sirven: son internos, están hechos para el español de España, no tienen el cuenta el idioma del entorno. 

En las escuelas europeas o trabajamos con libros para español como lengua extranjera en la primaria -luego ya no-, o con libros que están pensados para la escuela en España, y que luego el profesor o la profesora tiene que desarrollar con materiales propios. Tenemos algunas colecciones de materiales, por ejemplo para la alfabetización, que están vagando por Internet. En la práctica, no hay un fondo para materiales. Yo no conozco muchos materiales específicos para eso.

La decisión sobre los materiales, ¿de quién es? ¿Quién dice que hay que usar esto o aquello?

En primer plano, el profesor y la escuela. El Senado quiere tener cierto control sobre eso a través de un coordinador. Cuando tengas varias clases de español vas a tener un coordinador encargado por el Senado que se ocupe de eso que también propone materiales, que organiza ciertos intercambios.

¿Cómo hacemos un programa? Un programa que cubra desde la primera clase de Primaria, hasta la última de Secundaria, que permita ir incluyendo alumnos nuevos en medio del proceso, nivelándolos… ¿Cómo ves tú el programa del español de herencia?

Ahí creo que estamos en una situación un poco mejor. Tenemos un programa, un currículo para Erstsprachenunterrricht del Senado de Berlín que está publicado. Es para primera lengua en general. Es lo mismo que pasa con segundas lenguas, no hay para las lenguas particulares, hay solo uno general. También tienes un solo currículo para lengua extranjera en general. Tiene un carácter un poco diferente de los antiguos. No se definen, digamos, materiales o temas específicos para una lengua sino que se describen competencias al estilo del Marco (Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas). Para cada nivel y para cada curso, dando un margen. Describe también métodos como lo del a diferenciación y la individualización. Puede ser una herramienta útil. Primero tuvimos los currículos en los que tomé parte yo todavía, para la escuela europea. Nos despedimos del principio de currículos para cada lengua, y formulamos un currículo para Partnersprache, otro para Muttersprache, diciendo que aquí tienes los principios, las competencias y luego queda en la responsabilidad de la escuela, o del profesor, definir los objetivos concretos. Eso lo tenemos, está publicado, está en la red. A partir de este currículo se elaboró el currículo para Erstspracheunterricht. Esto es lo que lo que tenemos, y hay que adaptarlo al español.

Y al número de horas, supongo.

No, en el currículo del Ersprachenunterricht no se fija ese reparto de horas, que actualmente son 2 horas semanales en la Primaria. Según el currículo, también pueden ser más (yo creo que harían falta más).Y el currículo se refiere también a la Secundaria, va de la primera hasta la décima clase. Como digo, ahí tenemos ya una ventaja.

¿Cómo va a ser la certificación que se recibe al final de estas clases?

No reciben una evaluación, solo que han participado en esas clases. No está reglado. Y es una cosa que estamos exigiendo. Es exactamente una de las cosas que necesitamos, para otros países, para el trabajo, para la Universidad, para Erasmus. En la Escuela Europea tienen un papel fenomenal. Certificamos al final de la décima clase como parte del boletín de notas. El boletín mismo también tiene notas para el español y, además, añadimos un certificado que dice que ha llegado a un nivel de, por lo menos, B2. Con el Abitur, certificamos C2. Lo que existe es la posibilidad de presentarse antes de la Oberstufe a un examen de tu lengua de herencia que te da un nivel de B1, y que esta lengua se cuente como Segunda Lengua Extranjera, importante porque para entrar en la Secundaria II, para hacer el Abitur / Bachillerato, necesitas dos lenguas extranjeras.

Este examen, ¿dónde lo hacen?

Esto todavía tampoco está arreglado. Lo hacen diferente, sin base legal, por barrios. En la ley escolar Sek-I-Verordnung, en lo el decreto que se refiere a la secundaria, solo hay un párrafo que dice que en casos excepcionales, en casos en que el niño entre en la séptima clase, y todavía no sepa suficientemente alemán, se le puede reconocer su Muttersprache (idioma materno) como segunda lengua extranjera. Si lleva ese certificado hasta finalizar el décimo curso, no tiene que cursar una segunda lengua extranjera. Termina el décimo curso, y ya tiene la segunda lengua extranjera para poder entrar en la Universidad. Formalmente solo se refiere a esos casos excepcionales. La idea es que se les ahorra estudiar la segunda lengua porque necesita más tiempo para el alemán. En la realidad se practica de otra manera. Hay varios distritos que lo hacen no solo para esos niños sino para cualquier niño. La escuela los manda a la VHS y hacen un test. También podría ocurrir que una escuela se lo pida al Instituto Cervantes. En todo caso, tiene que ser nivel B1.

Eso no lo saben las familias, y probablemente tampoco muchas escuelas.

Es una cosa que se practica sin ningún fundamento legal. Que los distritos lo interpreten generosamente no es ninguna base. Yo creo que están elaborando una norma en la que lo regularizan. Pero es otra cosa que te den este certificado o que vayas a clases de lengua de herencia durante seis años, digamos, o diez años, y conseguir para cada curso un reconocimiento, que, yo diría, tendría que ser en forma de una nota en el boletín de notas, en el expediente académico de cada niña y cada niño.

Añadiría que debería ser también un documento específico para poderlo llevar a otro sitio después, al menos al final de todo el proceso. Es que se trata de una AG [=Arbeitsgemeinschaft, clases extraescolares], no es parte del programa oficial.

Ahora estamos en el punto de qué es lo que hay que cambiar. Lo primero es que sea zeugnisrelevant, algo como “certificable”, que figure como asignatura entre las notas. Es una cosa que hay que hay que exigir: que sea reconocida como asignatura, y no como AG voluntaria. Y que se imparte no solo en la Primaria, sino –como ya en Hamburgo o en Rhenania-Westfalia del Norte– en la Secundaria y hasta el Abitur.

Creo que ya tenemos mucha información para los interesados, familias, profesores, asociaciones, instituciones. Has respondido muchas preguntas que surgieron el sábado, espero que quienes hicieron las preguntas encuentran estas respuestas. Y si no, que nos sigan mandando preguntas, intentaremos seguir respondiendo. Vamos a ver cuál es el siguiente paso. Seguramente tú vas a seguir trabajando en esta dirección.

En cualquier caso. Lo hago porque me gusta mucho.

Muchas gracias, Willi, por la entrevista.

Muchas gracias a vosotr@s.

Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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