La historia de Adrián, de Buenos Aires, y su abuela Lene en Polyrama, el museo de historias de vida de Berlín.
Por Anna Chrusciel
Polyrama es un museo de historias de vida que fundamos en 2021 con mi colega Sadaf Farahani. Recoge vivencias de personas, en su mayoría berlineses de diferentes orígenes, sobre temas centrales de la vida en forma de entrevistas de audio. Con el museo queríamos crear un espacio que tuviera en cuenta la diversidad de estilos de vida y perspectivas, y que sobre todo celebrara también historias de vida poco contadas y poco escuchadas contrastándolas con aquellas que están más en el candelero.
Desde marzo de 2023 contamos con nuestro propio espacio en Berlín Charlottenburg, en la Stuttgarter Platz 2, donde actualmente estamos presentando una muestra de nuestra colección de historias sobre el tema del aprendizaje. En sesenta metros cuadrados, los visitantes pueden sumergirse en la vida de otra persona en lugares acogedores con tabletas y auriculares. Los objetos personales complementan las historias y ofrecen una visión más amplia de la vida de los individuos, al mismo tiempo que hablan de experiencias compartidas en nuestra sociedad.
El museo es más que un lugar de exposición. Las historias brindan la ocasión para el intercambio, son una invitación a conocerse mejor, a escucharse más. Y a desarrollar más empatía y comprensión hacia los demás. Nos vemos como un espacio para contar historias y escuchar, como un taller para el trabajo biográfico, pero también como una plataforma para proyectos biográficos personales, ya sea la investigación de la propia historia familiar, la investigación de la biografía de una persona o grupo en particular, o proyectos autobiográficos. Estas ideas surgieron a partir de la historia de Adrián, que entró por casualidad a nuestro museo a mediados de mayo de 2023 y conoció a Sadaf.
Él es un arquitecto y fotógrafo de Buenos Aires y actualmente se encuentra buscando huellas de su historia familiar. Sus abuelos huyeron a Argentina exiliados de Alemania, Austria y Polonia entre 1934 y 1937. Durante la pandemia, Adrián comenzó a indagar en el legado de sus abuelos. Él mismo creció en la casa de sus abuelos en Buenos Aires, casa donde aún viven sus padres. Allí encontró documentos, cartas, fotos, recortes de periódico y comenzó a documentarlos fotográficamente, a hablar con sus familiares y a hacerse una idea del pasado de sus abuelos. Y así entabló una relación especialmente estrecha con su abuela Lene, a la que nunca conoció porque falleció muy joven.
Conversando, a Sadaf y a Adrián pronto se les ocurre la idea de presentar esta búsqueda de huellas de la historia familiar en el museo. A partir de allí todo es muy rápido. Y un martes de finales de mayo, llega el momento. Asisten algunos conocidos y familiares de Adrián, como su hermana, pero también nuevas amistades. Los visitantes del museo se mezclan con ellos. A través de sus fotos, Adrián nos va guiando por su viaje al pasado, entre Argentina, Austria, Alemania y Polonia, mostrándonos objetos, cartas y compartiendo con nosotros sus reflexiones.
Lo que emerge en la narración personal es una historia familiar entrelazada entre Europa y Argentina que se remonta a sus bisabuelos: ya en 1914, Otto, el bisabuelo de Adrián, huyó de la inminente guerra y realizó viajes de ida y vuelta entre Europa y Argentina. Durante una de estas estancias, nace en Buenos Aires Lene, la abuela de Adrián. Pasa su infancia en Viena. Pieter, su futuro marido, llega a Argentina en 1937 después de sus padres, tras haber pasado temporadas en Suiza, Francia, Marruecos, España y Alemania. Su padre, bisabuelo de Adrián, era un socialista de izquierdas miembro del Reichstag que huyó a Suiza en 1933 y a Argentina en 1936.
La presentación de Adrián nos va revelando muchas líneas de conexión entre el presente y el pasado. La casa, objetos individuales que aún hoy forman parte del inventario, o la Escuela Pestalozzi de Buenos Aires, la escuela antifascista alemana que representó a La Otra Alemania durante el período del nacionalsocialismo posicionándose decididamente contra los nazis, y a la que asistieron su abuela, su tía abuela, su madre y su tía, él mismo y hoy sus propios hijos. De este modo, la historia familiar también habla de la resistencia alemana en el exilio, y eso es importante, dice Adrián: «También es un trozo de la historia mundial. Especialmente en tiempos en que vuelve a haber guerra en Europa no debemos olvidar estas historias».
Presentación de la historia de Adrián en Polyrama ©Maria Zerdá-Vetterlein
Las conexiones con sus antepasados, sin embargo, también se hacen tangibles para Adrián en sus propias preferencias y rasgos de carácter: el orgullo y el apego a la abuela Lene se hacen muy patentes cuando habla de intereses y experiencias comunes, el amor por la naturaleza, los viajes, la fotografía. Él es arquitecto, Lene era maquetista. Admirado, Adrián nos muestra bocetos de su portfolio. Con Pieter ve paralelismos en la ideología política y el pensamiento crítico. Con Benito y Felisa, sus abuelos paternos, lo une la identidad judía y la trágica historia del Holocausto. Los abuelos eran reservados y hablaban poco de su pasado. Y así es hasta el día de hoy que quedan muchas preguntas sin respuesta, sobre las que Adrián quiere indagar en sus próximos viajes. Aunque hay muchos recuerdos de los abuelos germanoparlantes, no queda nada de la parte polaca. ¿Dónde están los cuerpos de sus antepasados? ¿Qué ocurrió? Tal vez, dice, por eso siente tanto apego por las fotos, los objetos y las cartas, porque le faltó la presencia de sus abuelos.
En la presentación se intercalan preguntas del público: ¿Qué has descubierto de tu familia a partir de tus abuelos? ¿Qué preguntas traías? Adrián replica: ¿Qué preguntas traía? ¿Y cuáles me llevo?
El escenario de la narración personal, la búsqueda en voz alta de los propios pensamientos permite a narrador y oyente sumergirse en un mundo personal de vivencias. Es un espacio en el que se admiten preguntas, en el que no se presume de saber nada, pero que permite volver sobre las propias experiencias y recuerdos y enlazarlos en el propio relato.
La historia cobra vida allí donde conecta con personas y vivencias, donde la experiencia adquiere un significado con el que podemos establecer una conexión emocional. Así pues, la búsqueda de huellas de Adrián también toca cuestiones sobre la configuración de la cultura de la memoria que subyace a nuestra colección. Qué bonito sería que hubiera grabaciones de Lene o Pieter, Benito o Felisa, donde ellos mismos hablaran de sus vidas, explicaran qué les movía y preocupaba, por qué tomaron qué decisiones. Donde pudiéramos escucharlos hablar y pensar.
Estamos muy agradecidxs de haber podido conocer a través de Adrián a sus abuelxs así como también un trozo de la historia mundial a partir de la experiencia personal.
La historia de Adrián en algunas imágenes
Mis cuatro abuelxs. Todos tuvieron que huir de Alemania, Austria y Polonia en 1933/1934. Algunos fueron primero a Suiza, y finalmente todos emigraron a Argentina. Hitler ya estaba en el poder: muchos otros familiares fueron asesinados.
En Argentina, mis bisabuelos, mi abuela Lene y mi madre Cristina vivieron en esta casa. Yo también viví allí y ahora siguen viviendo allí mis padres.
Durante la pandemia proveí de alimentos a mi padre y a mi madre. Fue una ocasión para que me dieran muchas cosas de la familia y antiguos documentos. Ante mí se abrió un inmenso universo.
Mis abuelos Lene y Pieter se conocieron en Buenos Aires. Ambos fueron activos miembros del colectivo del Colegio Pestalozzi y de la organización denominada «Das Andere Deutschland»/ «La Otra Alemania».
He reunido y fotografiado muchos objetos de mi familia. Esta foto, por ejemplo, es de las llaves de los cajones y de los diarios de Lene.
Desde hace muchos años conservo como reliquias estos anteojos de mi bisabuela y de mis abuelos
Una selección de tres dibujos de Lene sobre su vida cotidiana. De ellos se desprende que era una mujer independiente y librepensadora, que llevaba faldas cortas, viajaba en transporte público y desarrollaba un trabajo profesional como normalmente solían desempeñar los hombres.
Díptico: 1985. Mi padre con mi hermana y conmigo. 2020. Mis hijos y yo.
Díptico: 1947. Fotografía de Otto Laub, mi bisabuelo. 2001. Fotografía de Adrián FS
Díptico: 1941. Fotografía de Lene Laub, mi abuela. 2012. Fotografía de Adrián FS

Si desean presentar sus propios proyectos biográficos o contar su historia, envíenos un correo electrónico a: info@polyrama.de
Polyrama – Museum für Lebensgeschichten / Durante el verano, regirán horarios de apertura más reducidos. Para mayor información, consultar nuestra página web: www.polyrama.de
Foto de portada e imágenes de la presentación en Polyrama ©Maria Zerdá-Vetterlein: www.mariavetterlein.com
Para leer el artículo en alemán:



































August Siemsen war mein hochgeschäzter deutschlehrer in der Pestalozzi Schule 1941 -1944
hallo Gerda. Sehr schön…
mein email ist adrian.fotografias@gmail.com. Es wäre sehr schön mehr dazu hören/lesen…..
Danke!!!