displaced/angekommen: performance de María Colusi

Flujos migrantes recorren el planeta trazando nuevas cartografías que al mismo tiempo son universales. En permanente dialéctica entre mundos, entre pasado, presente y futuro, son las emociones, experiencias y biografías migrantxs, incluída la propia historia familiar, la materia a la que Displaced/Angekommen, la nueva obra de la bailarina y coreógrafa argentina berlinesa María Colusi, le pone el cuerpo y el movimiento. Un cuerpo herido, partido, pero que también sabe del regocijo y se sabe parte de una historia: en nosotrxs llegan lxs otrxs.

A pocos días de su estreno en Berlín, conversamos con María Colusi y hablamos sobre el proceso creativo de esta nueva obra.

María Colusi –Displaced/Angekommen

¿Dónde está, dónde encontrás la danza? ¿En el cuerpo, en la mente? ¿En el movimiento en las calles de la ciudad, en el movimiento de la gente que la habita?

La danza está en todos lados, todo es una constante danza; yo elegí el movimiento para poder expresarme encontrando una forma propia de comunicación. Mi trabajo es interdisciplinario, me interesa el cruce con otras formas de arte, como las artes visuales, el teatro y la música, ya que ellas me enriquecen y me permiten descubrir nuevas perspectivas de mi propio trabajo.

Cuando comenzás a crear una nueva obra, ¿comenzás a ensayar y en tu cuerpo va apareciendo la nueva obra?

A veces sí… Pero depende, porque en Displaced/Angekommen sucedió algo nuevo para mí. Por lo general generaba mis propias obras desde el cuerpo, partiendo de una cualidad de movimiento, de una atmósfera o un espacio determinado, en dúos siempre tenía relación con que se generaban entre esos dos cuerpos y cómo se transformaban, sin tener un tema determinado; comenzaba a investigar con mi cuerpo y  de allí iban emergiendo las ideas y hacia dónde tenía que caminar. Y esta vez fue diferente. Yo tenía dos pictogramas del archivo de imágenes del colectivo Migrantas. Cada pictograma hablaba de una temática distinta pero vinculada con la migración, la opresión, las raíces, con los sentimientos con los que te enfrentás muchas veces al ser un migrante, con un espacio nuevo, con el estar solo, con el no saber cómo empezar, con el hablar un nuevo idioma, enfrentarte a nuevos trabajos, muchas veces no obtener un trabajo porque sos un migrante, porque no sos del lugar… Los pictogramas me ofrecían una síntesis visual de estas emociones.

A partir de allí fueron horas de improvisación alrededor de cómo se sentiría una persona en esa situación y cómo sería ese cuerpo, qué posición adquiriría al tener esa emoción. A veces partía de algo muy obvio, una imagen muy figurativa: está sufriendo y tiene las dos manos sobre la cabeza, para luego ir desestructurándolo en mi propio cuerpo. Para transformar lo obvio en una abstracción o en una cualidad de movimiento que en realidad quería decir esas dos manos en la cabeza, pero sin ponerlas. Ese fue el proceso físico. A partir de las imágenes desarrollar una cualidad de movimiento que las expresara sin hacer las “fotos” o la pantomima del pictograma. Buscar el cuerpo y el movimiento que expresara la emoción.

Displaced/Angekommen

Luego de ese primer proceso de investigación a partir de lo visual, vino: piedra, papel… y rama.

Sí, luego aparecieron los objetos. Porque en los pictogramas las figuras a veces tenían objetos. Allí comenzó la etapa dos: cómo introducir los objetos de modo que estos fueran parte del cuerpo, una extensión del cuerpo, y cómo manejarlos con el cuerpo y en la danza para que siguieran expresando una emoción. Tomé dos pictogramas: uno fue el de una mujer con unas raíces en el suelo, y entonces tuve la idea de trabajar con unas ramas, las que ya no estuvieron en los pies, sino en las manos. Eso ya significó transportar el sentido: las ramas pueden ser volar, las ramas pueden ser cortar, pueden ser todo.

En otro pictograma una mujer tenía una piedra en la espalda: una piedra que es toda una carga, un peso, el desafío de avanzar con esa piedra, de no dejar caer la piedra, de aguantar. Todo eso que uno como migrante siente muchas veces. La carga de estar solo también, el no tener a quien recurrir, el llevar encima toda esa historia tuya y también la nueva. Así apareció la piedra.

Y por último el papel. Y entonces pensé que las ramas podían dejar trazos sobre el papel, y ahí se abrió un nuevo mundo: el trazado de un mapa, el dejar la marca de un recorrido, el nuevo mundo como un papel en blanco sobre el que se escribe una historia nueva, algo que va a empezar en un nuevo lugar que no es mi país. El papel me abrió dramatúrgicamente una nueva situación. Y otra vez la pregunta fue cómo poner el cuerpo en ese papel.

Displaced/Angekommen

Y así con la rama, con el papel apareció una tercera situación: la transformación. Cómo ese nuevo mundo te transforma a vos y como vos dejás que eso te influencie, pero a la vez vos seguís siendo quien sos. Y seguís viniendo de donde venís. El papel es esa transformación personal. Y luego de esa transformación el papel se transforma a su vez en la piedra. Todo ese nuevo mundo, todo eso nuevo también se convierte en un momento dado en un peso, porque no todo es lindo. En el transcurso de la obra hay un montón de metáforas en el papel, en lo visual donde uno puede ver todo eso. El papel se convierte en la piedra hasta que yo tiro la piedra y entonces comienza la parte física en la que ya no interactúo con nada. Ya es el cuerpo solo con la memoria de todo lo que pasó. Es el cuerpo que se cargó con todo lo que pasó con los elementos y lo lleva solo.

¿Cómo es ese cuerpo?

Desde el punto de vista coreográfico, en esta obra hay algo nuevo para mí, porque en esta obra quise encontrar un cuerpo más gestual. Apoyándome sobre todo en los gestos de los brazos y las manos. Quise buscar un lenguaje corporal total pero a través de mis brazos y mis manos. Yo siempre buscaba movimientos a través de todo el cuerpo. Por eso el lenguaje de esta obra está más deconstruido, tiene una mayor carga de extrañeza. Hay algo que tiene que ver con movimientos más cortos, más pequeños. Hay momentos donde se quiere abrir, pero hay algo que empuja hacia el otro lado. Cuando ves a esta persona que se mueve hay un cuerpo más desfigurado, más partido. Más herido.

Displaced/Angekommen

¿Cuándo entró en la obra tu historia, la historia de tu familia?

Mi historia, la historia de mi familia estuvo desde el principio. De dónde vengo, que soy argentina, dónde nací, dónde nació mi papá, quién era mi papá, dónde nació mi abuelo que también fue inmigrante porque era español. Y brevemente también una cita a la historia de la Junta Militar, importante para mí porque mi papá estuvo exiliado. En el texto, que no es muy largo, un texto que escribió para la obra el autor, traductor y periodista Geoffrey Schöning, hablo de todo esto: de la carga, de echar raíces, de tener una nueva oportunidad en un nuevo mundo.

Actualmente en la danza hay una tendencia a incluir texto. ¿Por qué sentiste esta necesidad también en esta obra?

Sentí que tenía que decir. Y que tenía que usar mi voz. No es lo que me pasa siempre. A veces necesito usar la voz pero como un elemento sonoro, con otro tratamiento. Pero como esta vez la historia era bastante biográfica, necesitaba escuchar mi propia voz ahí adentro. Me sumé entonces a la aventura de decir un texto. ¡Y lo digo en alemán!

¿Por qué la elección del alemán – y no del inglés, o del español?

Porque mi transformación fue en alemán. Y lo sigue siendo: el hecho de ser migrante es algo que no se acaba. Y esto aunque me siento parte de Alemania, de Berlín, aunque siento que mi casa está acá a pesar de haber nacido en Argentina.

Pero además sentí la necesidad de decirlo en alemán, porque cuando hablás en otra lengua y es la lengua del lugar hay una comunicación que es mucho más directa con el público. Podés llegar a la emoción o a la idea de una manera mucho más precisa. Obviamente hay mucha gente en Berlin que habla inglés, y la mayoría de la comunidad artística habla inglés, pero igual creo que en este lugar que es en Spandau, el Centro de Arte Contemporáneo, hay un público que habla alemán, y yo quiero llegar a ese público en alemán.

La música y el acompañamiento sonoro son obra del compositor y artista sonoro argentino Edgardo Rudnitzky. ¿Cuándo entró la música?

La música entró en el primer research. En los talleres que organiza el colectivo Migrantas la consigna es dibujar, pero los migrantes también hablan sobre sus propias problemáticas, sobre lo que padecen, sobre su transición, sus experiencias de vida, de familia. De los dibujos y de todas estas conversaciones salen los pictogramas. Edgardo me propuso pedirles  materiales de su archivo sonoro y así nos pasaron conversaciones registradas en Munich y en Berlín. Edgardo comenzó entonces a componer a partir de sus propias voces, editándolas, poniéndolas en un plano más sonoro-musical, pero con la idea de que estas voces vuelven, de que estas voces son presencia. Que son personas que vienen del “más allá” – o el “más acá”. Luego vino a los ensayos, y con micrófonos en el piso, comenzó a tomar los sonidos orgánicos en vivo – el del papel, el de las ramas… Así fue dando forma a una composición sonora-musical en la que está todo expresado: las emociones, la soledad, los encuentros, los desencuentros. Con momentos muy potentes. Como ese final que expresa eso de seguir y seguir y seguir de cuando uno está en otro lugar y siente que no puede bajar los brazos.

Displaced/Angekommen

El título de la obra es doble –Displaced/Angekommen– y en cada idioma, inglés-alemán, expresa una idea diferente. En otra lengua unx es otrx. Me hace pensar también en Vílém Flusser, el filósofo del lenguaje checo-brasileño que reivindicaba que cuando traducía –él mismo– uno de sus textos a otro idioma, el texto decía otra cosa totalmente diferente. ¿Qué ideas expresa el título de tu obra?

Sí, dos conceptos diferentes. Angekommen es “arribado”: la que llegó, el que llegó –y mis abuelos que llegaron: todos, porque todos llegamos a un lugar. Yo llegué, mi abuelo llegó, mi padre llegó. Y todos ellos llegaron en mí. Porque aunque ya no están, están en mí. Y yo llegué y ellos también llegaron conmigo. Es una continuidad en el tiempo.  En cuanto a “displaced” no lo pensé tanto por aquello de algo que te lleva a moverte, como sería el caso de los “desplazados” del mundo, sino por el movimiento físico en sí: por ese moverse de un lugar a otro buscando diferentes cosas. Por eso de salir de un lugar y llegar, salir y llegar, salir y llegar, en una dinámica que no termina nunca.

Displaced/Angekommen

Sin negar las durísimas condiciones que se pueden vivir en la migración, sobre todo forzosa, ¿podemos decir que no es el lado traumático, oscuro de la experiencia migrante el único que prevalece en la mirada de la obra, sino que también hay reconocimiento, una valoración de la experiencia migrante, quizá hasta una celebración?

Sí, también hay momentos de celebración. Como cuando levanto todo ese papel donde dejé todos mis trazos y empiezo a correr con el papel por todo el espacio en una celebración que es casi (se ríe)  como una escena de fútbol. Para mí tiene que ver con una celebración de la libertad donde uno levanta todo lo que hizo como su bandera y dice: ¡Sí, lo logré! Sí, hay momentos de regocijo, así como también otros más densos, de mayor oscuridad.

¿La experiencia del migrante es que la Tierra no es cuadrada, sino redonda?

No es cuadrada, sino redonda: Cuando se para, es el momento para volver a empezar. No se para y se terminó ahí y te caés en el precipicio. Es la nueva oportunidad para abrir. Esto de alguna manera circuló en mi familia.

Muchas gracias, María, por tus respuestas. Nos vemos en el estreno.


María Colusi

Bailarina, coreógrafa y maestra argentina actualmente residente en Berlín. Ha realizado un intenso trabajo en Europa y en todo el mundo. Fue miembro del Ballet Contemporáneo Teatro General San Martín, de la Compañía Tangokinesis y desde 2003 de la Compañía Sasha Waltz & Guests. Simultáneamente ha desarrollado su propio trabajo coreográfico: Witness (2013), Topo (2014), Tone undertow (2015), Querandi (2017), Sink (2018), en colaboraciones con el compositor Edgardo Rudnitzky, con Florencia Lamarca, con Maya Carroll. En el ámbito pedagógico dirige talleres de danza e improvisación musical.

Displaced/Angekommen. NUEVA FUNCIÓN: 10.09.2022 19:00 horas en Soundance Festival Berlin.

Performance de danza de Maria Colusi. 14 -15.5.2022 a las 19:00 horas en: ZAK – Zentrum für Aktuelle Kunst (Alte Kaserne) – Zitadelle Spandau, Berlín.  Entrada libre.

www.mariacolusi.com@mariamartacolusi / @mariacolusi

Todas las imágenes: ©Ramón Rodríguez

claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

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