Fidelio en la cárcel

Este artículo fue escrito antes de que se anunciara el cierre de todas las actividades culturales en Alemania por la crisis del coronavirus. Debido a esto, todos los actos programados para conmemorar los 250 años de Ludwig van Beethoven han quedado suspendidos por el momento.

El artículo pretende destacar la osada iniciativa de teatreros y músicos profesionales para llevar a la escena Fidelio, la única ópera de Beethoven, con presos de una cárcel de Berlín.

La trama de la ópera es sencilla: Leonora se hace llamar Fidelio y se disfraza de guardia de prisión para rescatar a su marido, Florestán, condenado a muerte por razones políticas. El preso político es un tema de todos los tiempos. Por eso esta ópera se puede recrear en cualquier época. Hasta en una cárcel de Berlín, año 2020. Y, ¡qué mejor lugar que una prisión para representar una ópera que se desarrolla en una prisión!

Hace 250 años nació en la ciudad de Bonn Ludwig van Beethoven, el que me atrevería a considerar como el músico más popular de todos los tiempos. Hasta la persona más ajena al mundo de la música clásica habrá oído alguna vez la melodía de la Oda a la Alegría, o la de Para Elisa, o reconocerá fácilmente los primeros acordes de la Quinta Sinfonía de Ludwig van, como lo llamaba Alex DeLarge, el personaje de la película de Stanley Kubrick, La naranja mecánica, obsesionado con la música del compositor alemán. Después de un acto de violencia extrema, Alex se relajaba escuchando la Novena Sinfonía de Beethoven.

El proyecto de realizar esta ópera en la cárcel es parte de una colaboración entre aufBruch (un proyecto teatral independiente en prisiones) y el Programa de Educación de la Filarmónica de Berlín, y con estudiantes de la Academia Musical Hanns Eisler. “Fidelio es un himno a la libertad. Con su música, Beethoven recrea de manera impresionante el contraste entre el encarcelamiento en un oscuro calabozo como resultado del despotismo político, y la luz y la justicia de la libertad”. El proyecto ha logrado ahora que 17 presos de la cárcel de Tegel desarrollen una versión operética de Fidelio. Aquí este simpático vídeo con los ensayos:

Uno de los antiguos directores de la Filarmónica de Berlín, Wilhelm Furtwängler, habla de “la nostalgia de libertad” que se respira en muchas de las grandes obras de Beethoven, y sin duda en Fidelio. El compositor tenía claras simpatías por la Revolución Francesa, pero para evitarse problemas prefirió ubicar la historia de la ópera en Sevilla. Eran tiempos en los que Napoleón estaba haciendo de las suyas en Europa, y el estreno de Fidelio en Viena, en 1805, por desgracia coincidió con la ocupación de Viena por la tropas francesas. Fue un fiasco. Solo se hicieron dos representaciones, y en ambos casos el público estaba compuesto en su mayoría por soldados franceses que no entendían la letra.

A Beethoven le tomaría unos nueve años retrabajar Fidelio y lograr una nueva versión que se estrenó en 1814, esta vez con mayor éxito. Fue un parto largo y doloroso, diría después. La creación de la Obertura en particular fue problemática. Llegó a escribir cuatro oberturas diferentes para Fidelio, de las cuales la más conocida es la tercera, aunque no se suele tocar con la ópera porque es muy larga. Quizás por eso el compositor no se atrevió después a meterse con nuevas óperas. Pero Fidelio pronto se convertiría en el símbolo del éxito alemán contra Napoleón.

Un detalle interesante de Fidelio es que, a diferencia de las óperas de Mozart, en las que las mujeres tienen siempre un rol de tontas que se dejan seducir fácilmente (Zerlina y todas las amantes de Don Giovanni), o de infieles de poco carácter (Fiordiligi y Dorabella en Cosi fan Tutte), Leonora es un carácter fuerte, que baja a las mazmorras del régimen para rescatar a su marido. Ella es la única heroína de la historia y simboliza la lucha por un ideal de justicia y libertad.

Como en otras grandes piezas sinfónicas de Beethoven, en Fidelio hay momentos en que el coro es dominante y protagoniza la narración. Como cuando a instancias de Leonora, el carcelero les permite a los presos salir al aire libre. Es un coro contento que expresa la felicidad de poder ver el cielo y respirar el aire limpio de afuera. Pero es sobre todo en la larga escena final en la que el coro de prisioneros se luce en otra especie de oda a la alegría, porque ésta es una ópera con un final feliz. Como ha habido un cambio de régimen, no solo el marido de Leonora sino todos los prisioneros quedan en libertad. A propósito, me pregunto cómo habrán tomado los presos de Tegel el hecho de que los personajes que representan salgan libres mientras ellos en la realidad deban permanecer todavía en la cárcel.

La primera actuación de los presos tuvo lugar el pasado 19 de febrero. Por una reseña en la prensa nos enteramos de que el reducido público (70 sillas) tuvo que dejar a la entrada el móvil, todas las pertenencias y el documento de identidad. Luego de un escaneo corporal fueron llevados a un ala de la prisión, un edificio construido en 1893 -de paredes gruesas y sin ventanas- que no está en uso. La música no la hacía una orquesta sino solo un cuarteto de cuerdas ubicado tras las rejas. El director de escena dijo que uno de las dificultades de escenificar Fidelio es lograr el ambiente de desolación de la vida dentro de una prisión. En este caso eso no fue un problema. Los presos recibieron clases de canto lírico.

Alemania está celebrando a Beethoven por lo grande. Este año se podrá asistir a cientos de conciertos y numerosas exposiciones sobre el compositor, no solo en Bonn, sino en casi todas las grandes ciudades del país. Antes dijimos que todo el mundo conoce a Beethoven. Así es, pero también es verdad que solo una pequeñísima parte de la totalidad de su obra musical es realmente conocida. Por eso ahora los organizadores del Aniversario quieren que se oigan otras piezas, e incluso sacar a Beethoven de las salas de concierto y presentarlo en contexto no muy usuales, como una cárcel, entre otros.

Según esta nota de la revista Platea Magazine en la que se pueden ver algunas de las actividades planeadas para el año, Beethoven ocupa el segundo puesto de la lista de clásicos de Spotify. 5,1 millones de usuarios reproducen mensualmente alguna pieza de Beethoven. Solo le gana Johann Sebastian Bach, con 5,5 millones de audiciones.

Finalmente, no es muy afortunado hablar de una ópera sin ofrecer al menos un buen ejemplo de la pieza en cuestión. Como no es posible ir a una de las representaciones de la cárcel de Tegel, porque las entradas se agotaron pronto, y la última actuación (en caso de que haya tenido lugar) fue el pasado 13 de marzo, aquí les dejo no una sino dos bellísimas representaciones de Fidelio que se pueden ver en Youtube. La primera es de 1970 y tiene subtítulos en español:

La segunda es quizás la representación más reciente de Fidelio, si excluimos la de los presos, y se estrenó el 15 de diciembre de 2019 en La Scala de Milán, bajo la dirección musical de Daniel Barenboim. Con subtítulos en alemán. Si alguien duda entre ver una de las dos, recomiendo ésta:

Amira Armenta

Todo me interesa... en mayor o menor medida.

Un comentario sobre “Fidelio en la cárcel

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