Comando Ajax, de Cemile Sahin: una novela como un film (1 de octubre)

Siguiendo la serie: El otro canon de la literatura alemana, la editorial berlinesa guacamayo san se complace en presentar  Comando Ajax, de Cemile Sahin, traducida al castellano.  Una novela con la mirada y el ritmo ágil y vívido de una película: una boda kurda en Rotterdam. Un francotirador que dispara en el transcurso de la boda. Los Korkmaz: cinco hermanos y una hermana, una familia entre Rotterdam, Kurdistán y Berlín para la que un día nada volverá a ser como antes. Una comedia de gángsters, un thriller de acción, la historia de un espectacular robo de arte. Una historia de traición, venganza, exilio, amor y amistad. Narrada con empatía, fuerza, visión política y humor.

Compartimos aquí un anticipo y la invitación a su presentación el 1 de octubre a las 19:30 en Lettrétage, Berlín.  – Y estén atentxs: el 10 de noviembre a las 19:00 en Eterna Cadencia, Buenos Aires.


18:45:01 h:

Han ido llegando cada vez más invitados a la boda. El salón de bodas era antes un gimnasio. Y un kurdo de Çewlig de nombre Muzo, abreviatura de Muzaffer, que ganaba dinero en el sector inmobiliario, convirtió el gimnasio en un salón de bodas. ¿Por qué? Porque era de la idea de que con la gimnasia no se podía ganar dinero, pero con las bodas sí. Sabía que todos aflojaban el bolsillo, y aflojaban bien el bolsillo, por el día más bonito de sus vidas. Pero eso no le bastaba. Para ganar aún más dinero, en cada salón de bodas, como en este, había máquinas tragamonedas.

Muzo: ¡Soy un hombre de negocios!

Esa era su respuesta para todo. Muzo se hizo famoso en muy poco tiempo en todo Rotterdam porque compró todos los salones de bodas de Rotterdam, uno tras otro. Así Muzo se instaló como el jefe del negocio de los salones de bodas.

Muzo: Dinero limpio. Solo te casas una vez.

Mientras que otros como él intentaban hacer dinero con el negocio de los patovicas-porteros de seguridad, ganar fortunas con la vida nocturna, Muzo fue el primero que tuvo la idea de convertir inmuebles de todo tipo en salones de bodas. A más salones, más dinero más rápido.

Un gimnasio se convirtió en el salón de bodas MELODY.

Un club de fitness se convirtió en el salón de bodas HARMONY.

Un restaurante se convirtió en el salón de bodas MAJESTY.

Siempre el primero en algo es el que más dinero gana, le explicó una vez a Ali Hüseyin. Porque todos los que vienen después no son más que copias baratas. Ali Hüseyin lo entendió perfectamente, porque él también era el primero de su familia que se dedicaba al negocio de la pintura.

Muzo era un locador caro. Se lo podía permitir. ¿Por qué? Porque en algún momento se convirtió en el único propietario de salones de bodas de todo Rotterdam. Se rumoreaba que ya era millonario, y es probable que por eso le resultara aceptable que el alquiler del salón de bodas se pagara en cuotas.

Nadie se atrevía a engañarlo, porque su reputación lo precedía: Muzo aglutinaba a su alrededor a jóvenes de entre 20 y 30 años, aunque él ya tenía 39. 1,71 m. No estaba casado ni tenía hijos.

Muzo: Yo vivo por la libertad.

Eso le dijo a Ali Hüseyin cuando este intentó negociar con él el alquiler, y le señaló a los jóvenes de 20 y 30 años que tenía detrás y eran sus guardaespaldas, a los que les pagaba para que fueran sus guardaespaldas y siempre estuvieran a su alrededor y lo protegieran no importa adónde fuera.

Muzo tenía un bigote negro al que cada dos semanas le hacía retocar el color negro en su peluquería marroquí. Por lo general usaba camisas blancas a cuadros. Con los cuatro primeros botones desabrochados. Tenía el vello del pecho castaño. Tanto en verano como en invierno. Nunca salía de su mansión sin su gorra plana de color marrón. Así que no se veía cuánto pelo le quedaba en la cabeza debajo de la gorra. Sus cejas eran densas, gruesas y negras, teñidas igual que su barba. Por lo general usaba pantalones oscuros con llamativa raya de planchado o trajes como salidos de las películas El padrino 1-3, Scarface, Blood In, Blood Out.

Muzo era conocido porque las personas que, en su opinión, confundían su bondad con debilidad, lo que quería decir: cuando no pagaban a tiempo las cuotas, recibían a plena luz del día directamente un tiro en la rodilla. Para ello nunca enviaba a sus guardaespaldas, se encargaba él mismo.

Decía: Un hombre se vale por sí mismo.

Y: No resuelvo problemas por teléfono.

Para Muzo, entonces, un hombre era alguien que resolvía por sí mismo sus problemas. Porque para Muzo el hombre por excelencia era Don Vito Corleone. Carismático y poderoso. Un hombre de familia. Inteligente y táctico. Compasivo y generoso.

Ese día le tocó a Kiosco-Ahmet. Eran las 11:30. Muzo ya había desayunado. Contado dinero. Dormido la siesta de mediodía. Y ya estaba en la calle de Kiosco-Ahmet. Kiosco-Ahmet no sabía que estaba a punto de recibir visita y se le cayó el Snickers de las manos cuando, de pronto, Muzo se le plantó delante de él en su pequeño kiosco de 18 metros cuadrados. Pero Muzo no había ido solo, sino con un séquito de 50 acompañantes, todos de entre 20 y 30 años, los que se apiñaron todos apretujados detrás de Muzo en el kiosco de Kiosco-Ahmet. Muzo blandió su pistola Colt M1911, la misma que utilizaban Vito Corleone y su hijo Michael Corleone.

Muzo gritó: Esto ya es intolerable.

Después lo agarró a Kiosco-Ahmet de detrás del mostrador con la intención de arrastrarlo a la calle. Esto llevó algo de tiempo, porque el kiosco de Kiosco-Ahmet estaba tan lleno que en un momento se produjo un atasco en la puerta; todos empujaban, los 18 metros cuadrados parecieron hacerse menos todavía y nadie podía salir por la pequeña puerta del kiosco de Kiosco-Ahmet.

Muzo gritó: ¡Afuera!

Cuando al cabo de unos minutos todos consiguieron salir, Muzo arrastró por último a Kiosco-Ahmet a la calle. Entonces disparó primero al aire. No le importaba si llamaban a la policía. La mayoría de las veces gastaba toda la munición de una vez y tenía que recargar. Le gritaba al arma, porque enseguida estaba fuera de sí. Y los veinteañeros y treintañeros se ponían en guardia, porque pensaban que tenían que intervenir.

Muzo: ¡Me controlo, nada de pánico!

Pero Muzo ya estaba más que fuera de sí, porque ese día todo estaba tardando mucho. Recargó el arma y con toda la furia le dijo a Kiosco-Ahmet en español:

Muzo: ¡Hasta la vista!

Y le disparó directo a la rodilla.

Como por lo general solo eran extranjeros los que celebraban sus bodas en sus salones, no les quedaba más opción que haber ahorrado y guardado suficiente dinero como para no tener que sufrir la ira de Muzo y una bala en la rodilla. Kiosco-Ahmet no tuvo lamentablemente tanta fortuna. Pero como Ali Hüseyin era testarudo, intentó pese a todo convencer a Muzo de que les dejara pagar menos que a los demás. Como a veces en Muzo salía a relucir el hombre de familia, como en Vito Corleone, pese a no ser pariente ni de Ali Hüseyin ni de Fatma, los invitó a Ali Hüseyin y a su hermana Fatma a su mansión.

La mansión de Muzo estaba ubicada en una zona tranquila de Rotterdam: Kralingen. Entre residencias familiares y niños rubios que empujaban sus triciclos por la calle y reían a carcajadas mientras sus padres se ocupaban de las tareas de jardinería y miraban a sus hijos jugar, también allí se había instalado Muzo.

A velocidad de paso de hombre, iba andando con su Mercedes SL 500 Mille Miglia rojo por delante de las otras mansiones. Corría el año 1995. El año en que se fundó Ebay. El año en que se estrenó la película La Haine, la que se convirtió en la película favorita de Muzo. El año en el que Muzo iba andando con su Mercedes SL 500 Mille Miglia rojo por la tranquila y bonita calle asfaltada saludando a todos los niños que veía. A veces arrojaba dulces por la ventanilla y todos los niños se le acercaban corriendo y lo querían por eso, porque en casa no les dejaban comer dulces, y así Muzo se convirtió en su héroe.

Solía decir: Un héroe es alguien que también piensa en los demás.

En realidad lo que quería decir era: Si los niños te quieren, los padres también te querrán.

(…)

Muzo es un nuevo rico. Eso significa: antes era muy pobre y ahora es rico, por eso Muzo no tiene buen gusto. Su mansión está decorada como Muzo se imagina que es la mansión de un rico, pero como Muzo antes no era rico, no sabe cómo debe ser la mansión de un rico. Estudió la mansión de Tony Montana en Scarface, pero dijo: Nooo, una basura. Estudió la mansión de Pablo Escobar y pensó: Nooo, una basura. No lo dijo en voz alta, porque Pablo Escobar ya había muerto y no se debe hablar mal de los muertos, y Muzo no quería ir al infierno. Pero también sentía respeto por Pablo Escobar, porque se sacó una foto delante de la Casa Blanca en Washington a pesar de que todo el mundo, sobre todo en Washington, lo estaba buscando, y él estaba en la boca del lobo, y aun así se dejó fotografiar delante de la Casa Blanca.

Muzo decía siempre: Un hombre que habla es un hombre que habla. Un hombre se convierte en un hombre cuando demuestra con hechos. Ese era su lema en la vida.

Muzo llevaba una camisa negra de cuello abierto, los tres primeros botones desabrochados. Encima, un saco blanco impecable. Pantalón de traje blanco. Es decir, el mismo atuendo que llevaba Al Pacino como Tony Montana en Scarface, a pesar de que Muzo le decía a todo el mundo que Tony Montana era un personaje basura, y Muzo pensaba eso porque Tony Montana muere solo en su mansión. Y Muzo siempre pensaba en eso, porque su mayor miedo era morir solo en su mansión como Tony Montana. Pero Muzo no se veía a sí mismo con los criminales. Él estaba orgulloso de no hacer negocios con drogas, de no haberse convertido en un nuevo rico que envenenaba a la gente con drogas.

Muzo: Nada de drogas. Nada de prostitución. Yo gano dinero con los días más bellos de la gente. ¡Las bodas!

Sin embargo, Muzo también se había encargado de difundir él mismo el rumor de que lo habían invitado al funeral secreto de Pablo Escobar en Medellín; a pesar de que solo se invitó a gente del negocio de los patovicas-porteros de seguridad al que Muzo no pertenecía, ya que él se dedicaba al negocio de los salones de bodas. Pero Muzo también afirmaba que él conocía a los ladrones que en 1977 habían llevado a cabo un robo millonario en Niza y habían huido por las alcantarillas.

Decía: ¿Quién necesita un banco? Yo tengo dinero en efectivo.

(…)

Ali Hüseyin mete las dos manos en la maleta, saca todas las pinturas que puede cargar y se dirige directamente hacia Muzo.

Ali Hüseyin: Mi pintura favorita de mí mismo.

100 cm × 80 cm. Una casa de adobe. Delante de una montaña en Dêrsim. Una oveja pasta. Ali Hüseyin está tumbado en la hierba junto a ella.

Muzo: ¡No hables tanto! Déjame verla.

Ali Hüseyin: Por favor, esa pincelada, ¡no es de este mundo!

Muzo: ¡Un hombre inteligente calla!

Ali Hüseyin desenrolla la siguiente pintura. 90 cm × 90 cm. Un día ventoso. Un peral en Mezra delante de una montaña de Dêrsim. Ali Hüseyin recoge peras del árbol. Brilla el sol.

Muzo está visiblemente fascinado por los retratos de Ali Hüseyin, porque conoce este tipo de pinturas por los hombres del negocio de los patovicas-porteros de seguridad; todos tienen pinturas algo así como esas en algún escondite. Ganadas en apuestas. En préstamo. Halladas. En circulación para la venta. A veces se las dejan como garantía a otros hombres que se mueven en otros negocios. Como un seguro. Pero jamás vio a nadie que tuviera un retrato propio de ese estilo colgado en su mansión. Y como a Muzo siempre le gusta ser el primero en algo y así poder decir: Yo fui el primero, los demás me imitaron, le da la mano a Ali Hüseyin.

Muzo: Hacemos negocio.

Muzo se levanta y se dirige a la ventana.

Muzo: Un caballo blanco de magnífico pelaje blanco. Yo estoy montado en un caballo blanco con un traje blanco y una camisa blanca. Pero no estoy en un pequeño apartamento. Ni en el campo. Ni en el pueblo de ustedes en Dêrsim. Estoy en otro sitio completamente diferente. Exacto. ¡En otro sitio diferente! En un estadio. Amo el fútbol. Él también.

Y Muzo señala a Bené, el boxeador, aunque él es boxeador y no futbolista.

Muzo: Estoy en el estadio del Feyenoord. Aquí, en Rotterdam. Es mi estadio favorito. Pero solo como inspiración. Para mi imperio. ¡Yo estoy construyendo un imperio! Mi estadio es más grande y más bonito. No es el estadio del Feyenoord. Tampoco el del Ajax. ¡Odio al Ajax! De verdad. Yo estoy montado en un caballo blanco, pero mi caballo tiene las dos patas delanteras alzadas en el aire. Mi postura es majestuosa. Fría. Poderosa. Se tiene que ver de inmediato que lo logré. El jefe. ¡Ese soy yo!

Y Muzo se golpea con fuerza el pecho y tose brevemente.

Muzo: El estadio está lleno de gente. Detrás de mí está Bené, el boxeador. Detrás del boxeador hay una tribuna. Allí cuelgan dos imágenes. ¡Monumentales! Una de Mike Tyson. Otra del Che Guevara. Brilla el sol. En la derecha sostengo una Kalashnikov. Clic, clac. Una AK-47. De oro.

Con mi nombre grabado. MUZO. Escrito en mayúsculas. Y en la izquierda llevo suelta la rienda, porque puedo dominar a mi caballo blanco sin gran esfuerzo. Mi silla de montar es de oro. Como mi Kalashnikov. Zapatos Gucci. Dorados. Mis mejillas: doradas. En la tribuna se lee escrito en mayúsculas:

FC KURDISH COMPANY.

Finalmente acuerdan que Ali Hüseyin pintará cuatro cuadros de Muzo (120 cm × 160 cm), para cuatro diferentes habitaciones de su mansión.

©Miriam Marlene Waldner

Cemile Sahin

(1990 – Wiesbaden, Alemania) es escritora y artista visual. Estudió Bellas Artes en el Central Saint Martins College of Art and Design de Londres y en la Universität der Künste en Berlín. Su obra opera entre literatura y cine, fotografía, instalación y escultura. Conjuga texto e imagen, con una narrativa con mirada cinematográfica. Consciente de los medios de comunicación. Y de que la historia se escribe desde distintas perspectivas. Es pop, poética, política. Sin perder nunca el humor: satírico, absurdo. ¿Literatura posmigrante? No, literatura del exilio, señala Sahin. Una que refleja su origen familiar kurdo. A su opera prima, Taxi (2019), siguió otra novela: Alle Hunde sterben / Todos los perros mueren (2020). Comando Ajax es su tercera novela, finalista del Premio de la Feria del Libro de Leipzig 2025 y su primera obra traducida al español.

Cemile Sahin, Comando Ajax, novela, guacamayo san, Berlín, 2026 ( 340 pág.) Trad. Claudia Baricco. En venta a partir del 1 de octubre.

Contacto: wwww.guacamayosan.com

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claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

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