Cuando ellas llenan estadios y lideran las canciones más escuchadas: Barbi Recanati antes de su esperado concierto eléctrico en Badehaus Berlín este 8 de agosto. Una de las voces más potentes del indie rock argentino y creadora de Mostras del Rock nos cuenta por qué, pese a todo, nada es igual después de la ola feminista y por qué vuelve a Berlín en «su segunda vida» a presentar Único y nuestro, su nuevo álbum. Conversó con Julián Melone.
Es una mañana invernal en el invierno argentino y Barbi Recanati aparece en la pantalla vistiendo una sonrisa que desentona con el clima sociopolítico que brinda un scrolleo básico de las redes sociales. “Más allá de que hoy la ultraderecha esté gobernando ciertos países y que la revolución tecnológica esté amenazando con cambiar el mundo y sus reglas, ya no vivimos en el mismo mundo que antes de la última ola feminista”, asegura. “Sería muy necio de mi parte decirte que no pasó nada respecto a la igualdad y a las mujeres: mi carrera artística es la de una mujer lesbiana en Argentina, rodeada de mujeres que llenan estadios y de mujeres que lideran las canciones más escuchadas de Latinoamérica. Eso hace 15 años yo no lo hubiera ni imaginado. “
Un poco de amor político no muerde su lengua
La excusa para hablar del mundo artístico es a raíz de la visita que hará Barbi Recanati en Berlín el 8 de agosto en Badehaus. La otra gran noticia: no vendrá en formato acústico como antaño, sino en formato eléctrico-rockero, con toda su banda.
Y el paso por Berlín no es azaroso: Barbi tiene una historia romántica con la ciudad. “Si no viviera en Argentina, viviría en Berlín”, asegura con honestidad. También reconoce que los shows en el exterior tienen una atmósfera atípica e inesperada que le despertaron una chispa desconocida: “Hay algo que sólo me sucede en Europa, y que es muy lindo! La recepción y el agradecimiento de la gente me hace muy bien y lo disfruto un montón como artista”.
En sus shows europeos, la audiencia se compone principalmente por migrantes, lo que ella se permite interpretar como una sensación de reencuentro comunitario –no sólo con ella y su música, sino entre el público mismo. El arte se vuelve un punto de reunión. “Yo todavía no puedo creer que pueda ir en pleno verano europeo haciendo música”, asegura entre risas. “Y tampoco puedo creer que encima después de tocar tenga un montón de gente diciéndome: ‘Che, gracias por venir’ con toda esa emoción. Es como un exceso de razones para ir: siento que me tocaron con la varita mágica.”
Barbi es consciente de que el afecto que recibe excede lo musical. “Un artista que vende muchas más entradas y es mucho más escuchado que yo, tal vez camina por la calle y no recibe el mismo amor que recibo. Me doy cuenta de eso, lo aprecio mucho y me parece hermoso. Y ahí me doy cuenta de que es algo político.”
Sucede que ella no es simplemente una música: a lo largo de su carrera se ha transformado en una personalidad notoria en el mundo artístico, y, para muches, en referente. Sus primeros pasos mediáticos masivos fueron en su banda Utopians, la cual gozó de una saludable rotación radial impulsada –en parte, ya que su crecimiento previo también es digno de mención– al padrinazgo difusor del programa “Gente Sexy”, en su etapa en radio Rock and Pop.
“Es loco y difícil lo ‘del mainstream’ y lo ‘no mainstream’, porque yo nunca vendí tantas entradas como ahora que trabajo de forma independiente”, compara. “Económicamente es distinto, porque antes [de ser independiente] tal vez tocás en festivales y hacés ese tipo de cosas (sic) y cobrás un montón de plata. Cuando sos independiente estás siempre ahí con el lápiz en la oreja, en la taquilla como único ingreso… pero son dos cosas distintas.”
A medida que transcurrieron los años, Utopians fue despegándose progresivamente del circuito de alta rotación, hasta que en 2017 la banda fue noticia nacional debido a su separación, en parte a raíz de una denuncia de abuso contra el guitarrista que tocaba en aquel entonces. Por coincidencia o no, aquí es donde Barbi hace un quiebre: comienza su proyecto solista independiente y produce el podcast “Mostras del Rock”, donde se dedicaba a divulgar sobre grandes mujeres de la música olvidadas, menospreciadas o subvaloradas. Entre eso y una mayor vocalización –o de mínima, mayor repercusión sobre sus comentarios– a favor de la lucha por los derechos de las minorías, empezó a elevarse a otro status de la percepción popular, excediendo la zona musical artística.
“Cuando digo que el cariño es también por algo político, no me refiero a lo partidario sino a político de concepto, de feminismo y de militancia”, retoma, “pero no soy consciente de eso cuando me despierto, cuando hago canciones y cuando hago cosas (sic), porque si no me inhibiría mucho. Si lo fuese, creo que no diría las cosas que digo”.
Le ha pasado de encontrarse en un escenario, en un ambiente íntimo con el público e intuir que se trataba de un ambiente de nicho –y que por eso quizás era el momento ideal para decir algo al micrófono sin los peligros de la viralización. “Son muchas de las cosas que digo y y hago –y las digo y hago porque sé que tengo un público muy muy específico”, explica. “Entonces, me refugio en ese lugar donde sé que podemos hablar un lenguaje tal vez un poco más codificado.”. Pero a la mañana siguiente, la lupita de Instagram ya estaba replicando sus palabras descontextualizadas en diferentes medios y usuarios. “Si me decías que iba a pasar eso, no lo decía arriba del escenario”, asegura en conflicto con su rol de referente.
Filmado y dirigido por Tot Romero y Flor Vaccaro. Filmado en diciembre del 2025 en Punta del Diablo, durante la gira Único y Nuestro.
La música de las olas
Los shows de Barbi y su banda son eléctricos y enérgicos. Trae un poco de las raíces punk que estilaban los inicios de su carrera, con algunos movimientos aterciopelados que germinaron a lo largo de su discografía, con un sonido que hoy día está más preocupado por las capas y lo ambiental. Pero nunca se pierde ese espíritu de rock argentino, que en otros países a veces podrá identificarse como indie, pero que para los del país austral significa contracultura, choque, rebelión intelectual y emocional –y por supuesto, energía, sudor y la alegría de la lucha.
“Yo siento que tuve dos vidas: y la segunda vida es esta, que estoy transitando; que no solamente coincide con mi maternidad, sino que también coincide con cómo quedó el mundo después de la última ola feminista. Y siento que hoy estoy en un mucho mejor lugar que cuando era chica.”
Barbi tiene una perspectiva optimista y al mismo tiempo realista de la situación actual. “Yo nunca viví una situación tan horrible en Argentina como la que estoy viviendo ahora”, confiesa, “pero no por eso puedo decirte que hace 15 años las cosas estaban mejor en la escena musical”. Asegura que estos (hasta ahora) 3 años de administración libertaria en el gobierno argentino han hecho muchísimo daño, pero no han logrado destruir lo que se construyó en la última década y media de lucha.
“Ya no se trata de sororidad”, continua, “la sororidad ayudó a que se cambiaran las reglas del juego, y eso se logró. Hoy las pibas eligen y pueden ir a shows: antes eran muy pocas las que iban, por ahí eran las muy fanáticas de la música. Hoy tal vez una piba que tiene ganas de salir con sus amigas va a un show porque se siente segura, porque le parece un buen plan, porque cree que va a ir y va a estar todo bien, conocer gente y después a tomar algo… no es un evento de riesgo! Porque, ponéle, vas a ver a Marilina [Bertoldi] y en la puerta te encontrás con todas tus amigas. Es una locura lo que pasó! Y por supuesto que fue gracias a la sororidad. Creo que las reglas ya están condicionadas de otra manera y la música independiente está llena de pibas”.
Se pone a enlistar bandas con presencia femenina que integran sus ejemplos, como Dum Chica, Mugre, Pequeño Bambi, Piba, Blanco Teta, Lucy Patané, Paula Mafía, Paula Trama, Los Besos, Amor Elefante, y asegura que puede quedarse hasta las 5 de la tarde tirando nombres. Lamentablemente, la sesión de Zoom no llega a tanta duración. “Las voy a ver seguido, comparto muchas fechas con ellas y el público, en su mayoría, son mujeres y lesbianas. Yo lo viví ese cambio”, asegura, “por ejemplo, hace dos semanas toqué en el Teatro de Flores con Lucy Patané: el lugar estaba lleno y el 80% del público eran mujeres. Y durante los 12 años que toqué con mi banda Utopians, el 80% del público eran hombres”.
“Pero también hubo un cambio en la juventud!”, continua “hay un montón de gente re-joven que no sabe de qué estamos hablando. Que nació en el 2010 y que cuando pasó el Ni Una Menos, no sé, tenían uno o cinco años. ¿Me entendés? Cuando vas a ver a Lali, a Cazzu o a Nicky Nicole o a María Becerra que te llevan 50 000 personas, vas a ver que el 95% del público son pibas –y de ese 95% del público el 80% son pibas que no fueron a ninguna marcha del 2017”. “Entonces” concluye, “si vos sacás a esas mujeres y lesbianas que consumen casi exclusivamente mujeres y lesbianas, que son la mayoría de audiencia, volvemos al 2016. No es un tema de debate, es un hecho”.
Obviamente la ola feminista generó un sacudón tremendo en el mundo cultural argentino y particularmente en el universo del rock. Pero sabe que no es lo único. “Hubo un cambio global con respecto a la música a nivel consumos; y hubo un cambio en el entretenimiento que creo que hizo que hoy se puedan sostener muchos más proyectos que antes, sobre todo en el mundo independiente. O sea: no es fácil y sigue siendo duro ser artista si querés vivir de eso”, ríe, “pero me parece que hoy es mucho más accesible”.
Único y nuestro, el nuevo álbum de Barbi Recanati
El poder de poder
Corría el año 2007 y Barbi se encontraba en Kreuzberg tratando de ganarse la vida con su guitarra. En ese momento estaba segura de que no iba a regresar a Argentina. Hubo algo de Berlín que la enamoró, pero en lugar de quedarse allí, peregrinó un poco más por Europa y finalmente regresó a su país natal: aunque ella ya no era la misma persona que había partido. Ese cambio personal terminó reforzando sus ganas de quedarse en su madre tierra; pero le quedó claro que Berlín era la alternativa. “Me enamoré desconsoladamente de la ciudad”, recuerda. “Me quedé más de un mes en Berlín, mucho más que en el resto de Europa: toqué en Barcelona, Madrid, Londres… toqué en todos lados. Y creo que en el total de la gira me habrán venido a ver cinco argentinos nada más”, ríe.
Sus principales coqueteos con tours europeos comenzaron en España gracias al contacto de su novia, quien trabaja en una organización humanitaria que, además de organizar eventos culturales, participó de la reedición de su libro Mostras del Rock en dicho país. Sumado a la diáspora argentina que ardía de ganas de verla en vivo, la situación fue el combustible inicial para empezar a realizar acústicos por Europa de manera más regular. “Me resultó muy accesible idear y bancar la giras acústicas, así que empecé a armarme una rueda de shows y un camino muy gratificante. Es algo que me divierte mucho, porque me encanta viajar y también me ayuda a armar una dinámica con mi novia donde nos vemos más seguido y… no puedo creer que estoy viajando gracias a tocar.”
“Al principio fue España, pero después me invitaron a Suiza”, recuerda, “y yo dije: ‘¿Quién va a ir a verme a Ginebra?’ (risas) Y allá me encontré con 100 personas reuniéndose –que no eran solo de Argentina: eran de Latinoamérica, era gente de Perú, de Brasil… Y me pasó también en Tokio y en lugares que nunca pensé que iba a visitar con la guitarra”.
“Vamos por primera vez a San Juan, por decir cualquier lugar, y es una lista de temas distintas de la de un show en Buenos Aires”, comenta, “y en el caso de Europa, es parecido: vamos a Berlín y para mí ir a Berlín es como decir: vamos a Ushuaia, siempre esas listas de temas son especiales. Ahora estamos presentando nuestro último disco [Único y nuestro] y la verdad es que lo tocamos entero en vivo. Pero como vamos para allá, hay un montón de canciones que no queremos dejar afuera… así que vamos a hacer un show largo –suficientemente como para meter bastante canciones, pero no tan largo como para que sea aburrido (risas). Para mí es re zarpado tocar para los que quieren ir a ‘ese show en Buenos Aires’ y no pueden. Entonces, me preguntás: ‘¿Por qué Berlín?’ Porque puedo! O sea, porque no puedo creer que haya personas allá preparadas para ir a verme.”

Concierto en Berlín: 8 de agosto Badehaus – Revaler Str. 99 (10245) Berlin-Friedrichshain
(en el RAW-Gelände, Eingang Höhe Simon-Dach Straße)
TICKETS: aquí
Para contactar y escuchar a Barbi Recanati:
Todas las imágenes: ©BarbiRecanati
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