El verano huele a viento verde

Poemas fotografiados de Alba Melián

Los poemas aquí compartidos pertenecen a un poemario llamado «Conversaciones íntimas». La nostalgia, la identidad y el sentimiento de pérdida son el eje vertebrador de todo este poemario. En los poemas aquí recopilados vemos la inocencia y la felicidad de la mirada infantil, en «La jaula se ha vuelto pájaro», así como la presencia del paso del tiempo y la muerte, especialmente el último poema, «Despedida». Las fotos, parte fundamental en mis creaciones, acompañan y dialogan con los poemas, creando un espacio donde resonar su eco y, en ocasiones, donde resignificarse.


LA JAULA SE HA VUELTO PÁJARO
- ¿Sabes qué vamos a hacer?
- ¡¿Qué, abuelo?!
- Vamos a cubrirlos una semana para que, cuando los destapemos y por fin vean el sol… ¡canten mucho!
- ¡Oh! ¡Haces magia abuelo!

El ajo es el olor de mi casa y
por eso,
mi casa tiene el olor de la
tierra,
de los pimientos asados,
pelados
bien calientes
que así salen mejor.
El ajo es el olor de mi casa,
el agua deslizándose
por los dedos, sin frotar.
El canto de los pájaros en la terraza,
las coplas de su tierra,
el café de media tarde.
Mi casa tiene el olor,
el color
de la risa
de mi abuela,
que reía
con descaro
con los ojos
siempre llorosos
de todas las penas
que no le cabían
en el corazón.

Soñé que una vez te morías
y me desperté llorando
luego pasó
y siguió el silencio
y todavía sigo esperando
esperando
esperando

Escucha: Penn Ar Roc’h – Yann Tiersen

Masía Roncales – ©Voightländer 2016
Una campana blanca me envuelve.
Tengo cinco años. En ocasiones, un rayo de sol, fuerte, me deslumbra por completo.
Pero yo sigo saltando y saltando. Las manos aletean, se estiran, las sábanas respiran.
Arriba y abajo. Arriba y abajo.
Mi madre y mi abuela cada una en un extremo. Y yo salto y salto, tratando de atrapar
con mis manos aquella tela blanca, pulcro resplandor de sol.
El verano huele a viento verde.
Todo se resume en desear que vuelva a comenzar.

Unas manos rudas
sostienen un melocotón
Unas manos trabajadas
lo cogen y lo pelan, en perfecta
circunferencia
elástica tira, muelle de terciopelo
su olor anuncia el verano
En la mesa,
nuestras bocas mirando:
el jugo resbala del melocotón al
cuchillo, del cuchillo
a la mano, de ahí
al mantel
que lo absorbe.
El hombre de las manos rudas,
trabajadas,
se acerca el primer pedazo
a la boca
mientras me mira,
mientras se ríe,
"¡Capitana!" - y entonces,
me lo da.

Despedida
Sigue los árboles
ve hacia donde la tierra húmeda
corroe mis huesos
mira el verde del cielo, del suelo, de los ojos del ciervo
sonrío a los que jamás me volverán a ver

Todas las fotografías son de Alba Melián Camacho y han sido tomadas con cámaras no digitales y con película fotosensible. El poema «La jaula se ha vuelto pájaro» lo lee Verónica Toribio Rodrigo. El poema «El ajo es el olor de mi casa» lo lee Laura Pérez Ávila.

Alba Melián Camacho. Nacida en Valencia, siempre ha sentido una inclinación natural por el arte. Durante sus estudios de Filología Hispánica participó en cursos de poesía y de fotografía digital y poco después, se adentró de lleno en la fotografía analógica. Los temas que más le interesa explorar son la memoria, el paso del tiempo, la identidad del yo poético y la identidad del yo como ente itinerante y cambiante que pertenece a muchos lugares y, al mismo tiempo, a ninguno. Estos temas se entrelazan con su historia personal ya que desde los últimos 7 años reside en Londres, donde imparte español a extranjeros. Tiene un poemario en tres partes, listo para publicar, que está en constante diálogo con su fotografía. También está explorando otros proyectos exclusivamente fotográficos, así como escritos en prosa como una compilación de relatos cortos.


El poema «El ajo es el olor de mi casa», en la voz de la autora.
Colaboradores de DESBANDADA

Deja un comentario