Big Cuba II

Con motivo de la 2ª Edición del festival de cine cubano entrevistamos a su director el cineasta Ricardo Bacallao. El festival se presenta en el cine Babylon de Berlin-Mitte del 28 de agosto al 3 de septiembre de 2025. Programa del festival.

En esta segunda edición de Big Cuba en Babylon el festival presenta una combinación de clásicos del cine cubano junto a producciones recientes. Este año, el festival se centra en mostrar lo mejor de la comedia cubana con títulos emblemáticos como Las doce sillas, La muerte de un burócrata y Las aventuras de Juan Quinquín. La inauguración tendrá como protagonista al legendario músico cubano Roberto Blanco, muy conocido en la sociedad alemana. Ofrecerá un concierto inaugural con el que celebrará con orgullo su herencia cubana en una velada inolvidable. Hemos entrevistado al director del festival, el cineasta cubano Ricardo Bacallao.


¿Puedes presentarte como realizador de cine?

Crecí con un cine de barrio al lado de mi casa. De niño jugaba a los escondidos dentro de la sala y, cuando mis amigos se iban, yo me quedaba a ver la película de turno. Aunque en un inicio quise ser ingeniero eléctrico, el camino me llevó al mundo del audiovisual: comencé escribiendo dramatizados para la radio y, gracias a esa experiencia, obtuve el aval para ingresar en el Instituto Superior de Arte (ISA) en Cuba, donde estudié Dirección de Cine, Radio y Televisión durante cinco años, en una formación muy marcada por la teoría.

Durante el Máster de la Universidad de Nueva York con Oliver Stone.

Más tarde continué mi formación con un máster en cine en la NYU, donde la práctica era la esencia: desde el primer día teníamos en las manos una cámara de cine. Como realizador, mi obra lleva la huella de esas dos experiencias: la musicalidad y el ritmo narrativo heredados de la tradición documental cubana, y la influencia, aunque no lo quiera, de mis profesores estadounidenses, entre ellos Oliver Stone. Mi cine es, en esencia, el resultado de esa mezcla de raíz y riesgo, de teoría y práctica.

¿Puedes resumir tu experiencia como realizador en Berlín?

Ricardo Bacallao. Fotografía: ©Chris Smith

Llegué a Berlín por tercera vez desde Nueva York, ya con la experiencia de sobrevivir como realizador freelance. Esta vez me concentré en lo que no había logrado antes: hacer películas sobre la diáspora cubana. Nueva York me dejó esa sensación peligrosa del “ahora o nunca” y la adrenalina de vivir en un centro donde todo parecía real e inmediato; en cambio, Berlín me recibió con otro ritmo, como un espacio de rehabilitación donde la gravedad es distinta. Por eso a algunos aquí le parecía que volaba, en vez de caminar cuando estaba realizando. En este contexto he realizado alrededor de ocho documentales terminados, además de varios proyectos en curso. Hoy me siento más integrado a esa “gravedad berlinesa”. Un resultado concreto es que se hace doctorado sobre la diáspora cubana en Alemania a partir de mis documentales.

Mondongo cubano, Cubanos en el muro de Berlín, Orisha Devotions… ¿cuál de tus producciones destacas? ¿Cuál representa mejor lo que quieres hacer en el cine?

Es difícil responder, porque todo lo que hago define o representa lo que quiero hacer en ese momento. Me muevo entre la ficción y el documental, explorando distintos géneros según la historia que me interesa contar. Si tuviera que destacar un título ahora, probablemente sería Bebo, el documental sobre Bebo Valdés. Sin embargo, los trabajos que realicé antes de llegar a Estados Unidos fueron los que abrieron mi camino: se estudian en universidades de EE.UU., Canadá y en el ISA en La Habana.

En lo personal, guardo una emoción especial por Playing Mambo with Mozart, un documental que hice en Berlín sobre el músico cubano Justo Pérez. Dos meses después del estreno falleció inesperadamente, pero antes me dio las gracias en persona por haberlo reconocido. A pesar de que en el filme ofrece un testimonio amargo, se sintió conmovido de que su historia quedara registrada. Ese gesto me confirmó el sentido de hacer cine: dar voz y memoria a quienes lo merecen, pero principalmente documentar la diáspora cubana.

Durante el rodaje de Cubanos al filo del Muro de Berlín. Con Amir Valle. Fotografía: ©Ricardo Moreno

¿Qué puede aportar al cine cubano en el exilio la perspectiva berlinesa, frente a la de otros destinos del exilio cubano?

Berlín fue el centro de la Guerra Fría, una guerra que de cierta manera los cubanos seguimos padeciendo. La reunificación alemana y el proceso en que los alemanes han empezado a comprender su pasado inmediato me parecen lecciones esenciales para nuestro propio futuro. Desde esa perspectiva, documentar la diáspora cubana en Alemania no es solo un ejercicio artístico o estético, sino también un acto de memoria y reflexión histórica. El cine hecho aquí puede aportar un ángulo distinto: el de una ciudad que ha vivido división, exilio y reconciliación, y que ofrece un espejo donde los cubanos podemos mirarnos.

¿Cuál es el objetivo del Festival de cine cubano?

El objetivo es ofrecer un acercamiento distinto a la cultura cubana, alejado de los clichés políticos o sociales que suelen imponerse aquí. No se trata solo de mostrar un cine menos conocido, sino de combinarlo con otras expresiones como la literatura, la música y el ajedrez, una pasión muy cubana. Fue una sorpresa descubrir que muchos alemanes expertos en Cuba desconocían por completo esa tradición, lo que revela hasta qué punto la mirada alemana sobre Cuba sigue siendo superficial y distante de nuestra realidad. Esta vez tendremos al gran Roberto Blanco para mostrar su herencia cubana, de la cual se siente muy orgulloso.

¿Cómo se han seleccionado las películas que se van a poder ver?

Digamos que el acercamiento siempre es de director a director. Realmente no somos muchos los cineastas cubanos, ni de dentro ni de fuera de la isla, por lo que siempre estamos atentos a cualquier novedad. De alguna manera alguien conoce a uno y conecta al otro. Es una ventaja porque no hay ningún filtro de ninguna institución política o de asociación que responda alguna agenda determinada. Evito hasta ahora que la selección tenga un sesgo político. En lo personal, en lo privado, creo que los que me conocen tienen claro lo que pienso del gobierno cubano, pero evito que esto influya en las selecciones. Pertenezco a una generación que creció viendo el cine con un carácter casi sagrado, que estaba por encima de las ideologías. De hecho la idea de este festival que se quería llamar Havana Global, nació en el festival Havana-Glasgow en donde me hicieron una retrospectiva, un festival que evidentemente se mueve mas en el espectro oficial de la Isla. Se me ocurrió que podríamos hacer intercambios de películas en Festivales. Promover el cine independiente cubano y el aporte de ideas. Si no lo hacemos nosotros, siempre habrá alguna manipulación de un tipo de agenda política como hasta ahora viene sucediendo. Ese espíritu es el que quiero mantener en las selecciones. Por eso, se busca un equilibrio: lo más nuevo junto a los clásicos, y en ocasiones se organizan retrospectivas especiales como la de Molina Unleashed: Marx meets The Rolling Stones with sex. Cuatro cortos de Jorge Molina. Un cine cubano diferente y poco común en la filmografía cubana.

Berlín es una ciudad donde continuamente se ofrecen festivales de cine. ¿Conviven bien juntos, o acaba dándose cierta competencia?

Conviven bien. La mayoría de las películas cubanas recientes que mostramos suelen ser estrenos en Berlín o en Alemania. La Berlinale, al ser un festival de clase A, acepta únicamente estrenos -salvo en secciones especiales como Forum Special, en la que tuve la oportunidad de participar una vez-. Por eso, cuando una película cubana no entra en la Berlinale, el Festival de Múnich se convierte en otra opción importante. Y si tampoco es aceptada allí, se nos abre entonces la posibilidad única de presentar esos estrenos dentro de nuestro propio espacio, lo que le da un valor añadido a la muestra.

¿Qué rasgos dirías que identifican el cine que hacen los cubanos? ¿Hay diferencia entre los que siguen en la isla, y los que salieron?

El cine cubano siempre ha sido un reflejo de la sociedad. En los años 60 y 70 predominaba la reflexión en las comedias o dramas, o se hacían buenos dramedies, y de ahí salieron la mayoría de los clásicos. Hoy, en cambio, lo que se hace es un cine desgarrador, visceral con tendencia a lo distópico: ya no se hace comedias, y las que se hacen, están hecha más por iniciativa de productores no cubanos.

Un ejemplo claro es Fernando Pérez. Su cine siempre tuvo una mirada humanista, donde, pese a las crisis, sus protagonistas terminaban aferrándose a cierta esperanza. A cierta luz. Estuvo con nosotros la edición pasada. Le pregunté que había pasado en su última película, no reconocía al autor. Me entristeció mucho lo que veía. Me respondió algo así como: “la realidad supera la ficción”.

Respecto a la diferencia entre cineastas de dentro y fuera de la Isla, ya no existe. Ambos están bajo la misma luna llena del desasosiego. Mas del 15 %  o el 20% de la población se han querido establecer fuera de la isla. Los cineastas no son un ente aparte.

¿Cómo se huye de los tópicos cuando se hace cine?

Me imagino que te refieres de huir del cliché, de lo trivial, si es así; está bien claro que en arte lo que ya está hecho normalmente no interesa, y esa es la gran diferencia entre lo artístico y lo meramente comercial. Cuando uno está sujeto a un productor que te pide hacer un tipo de películas, que sabes que tiene límites artístico, pero debes, como ser humano, comer y resolver situaciones. No te queda mas remedio que cerrar los ojos. Pero uno debe tener su espacio alejado de influencias comerciales y asumir riesgos.

¿Por qué tenemos que ir a ver todas las películas del Festival?

Pensamos que el Festival Big Cuba en Berlín es una oportunidad única para disfrutar de estrenos imperdibles como la película sobre Pablo Milanés, redescubrir clásicos del cine cubano —en especial sus inolvidables comedias— y, al mismo tiempo, conocer lo más nuevo que se está creando en la isla hoy.

BIG CUBA II, festival de cine cubano

Se realizará una proyección especial del documental Para Vivir: El implacable tiempo de Pablo Milanés (2025), que supone su estreno en Alemania. La película se centra en la vida y el legado de este fundamental cantautor iberoamericano tan conocido en el mundo hispanohablante, pero seguramente menos en Alemania. Un documental que ha tardado quince años en realizarse, un retrato íntimo de este icono cubano. Los espectadores de Berlín tendrán el honor de dar la bienvenida a su hijo adoptivo, Fabien Pisani, director del documental, quien además presentará su película En la caliente –Tales of a Reggaeton Warrior (2024), reciente ganadora de varios premios internacionales.

Entre las películas destacadas se encuentra Crónicas de un absurdo (2024), de Miguel Coyula, que documenta los retos durante el rodaje de Corazón Azul, y retrata su desorientación ante la realidad cotidiana como creador. Coyula vuelve a sorprender al espectador con formas narrativas experimentales y provocadoras. La película ha recibido varios premios en festivales internacionales.

Uno de los segmentos más esperados es Molina Unleashed: Marx Meets the Rolling Stones with Sex, una muestra única de cuatro películas del irreverente Jorge Molina, el director de culto más conocido del cine cubano, pero aún poco conocido por el gran público. Su cine, cargado de erotismo, provocación y transgresión, se proyectará por primera vez en este formato fuera de Cuba.

También se presenta el documental Los nuevos alemanes – Die Kunst anzukommen (2025), una profunda reflexión sobre los artistas latinoamericanos en Alemania, con la participación del icónico Roberto Blanco. La película rinde homenaje al recientemente fallecido Germán Meneses, el primer y único parlamentario latinoamericano en el Bundestag, y se centra en Luis Meneses, un promotor cultural latino underground en Berlín. La dirección es del propio director del festival, Ricardo Bacallao. Pudimos asistir a un adelanto hace algunos meses en el Taller d’Luis, en el contexto de Barrio Berlín.

Otra proyección especial presentará Reembarque (2014), sobre la deportación de haitianos en Cuba, principalmente en la parte oriental de la isla, dirigida por la reconocida Gloria Rolando; junto con el documental Temperamento (2010), sobre la banda liderada por Roberto Fonseca, dirigido por el aclamado cineasta y (mi) profesor Jorge Fuentes.

Se proyectará el documental 6 Cuban Women Artists from NY (2024), que muestra el legado de seis mujeres cubanas que han construido carreras notables en el área metropolitana de Nueva York, a pesar de las muchas dificultades que encontraron en el camino. Se trata de Tania León, Gladys Triana, Juana Zayas, Olga Merediz, Aydmara Cabrera y Maya Islas.

El festival cuenta igualmente con la presencia de nuestro gran amigo Luis Couso, campeón senior de ajedrez de Suecia (2017), que ofrecerá una exhibición simultánea contra 21 tableros, una experiencia única para los amantes de la ciencia del juego.

Los asistentes podrán disfrutar, entre otros eventos paralelos a las proyecciones, de un taller de rumba y exposiciones fotográficas sobre Cuba y la comunidad cubana en Berlín, destacando especialmente la herencia cubana de Roberto Blanco.



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