Una conversación con dos artistas hispanohablantes radicados en dos extremos de Alemania: Dresde y Múnich. Vanessa Bravo, española, ha colaborado anteriormente en la revista y vive en Dresde; Juan Tardivo, argentino, vive en Munich. En esta larga conversación hablamos de su recorrido, de su estilo, y de las dificultades y facilidades para crear arte en este país. Iniciamos con esta publicación una serie en torno a los artistas hispanohablantes residentes en este país.
Buenos días, Vanessa; buenos días, Juan. Vamos a conversar un ratito sobre sobre arte, sobre artistas, sobre la situación de los artistas en general en la parte de Alemania que conocen. Y de artistas hispanohablantes, sobre todo. En el Instituto Cervantes va a iniciar un ciclo dedicado a los artistas, probablemente en otoño, y en DESBANDADA nos hemos acercado de forma tímida a este colectivo de creadores. Nos interesa mucho difundir todo lo que se produce en el mundo hispanohablante en Alemania, y el mundo del arte, la verdad, lo tenemos un poquito desatendido frente a otros aspecto de nuestra actividad como migrantes, la literatura, el cine, la educación, la historia, o la música. Entonces vamos a ver si podemos remediar este desequilibrio. Lo primero es, lógicamente, presentarse.

VANESSA. Soy Vanessa Bravo. Estudié Filología Hispánica en Málaga. Mi interés por el arte viene de pequeña. En mi familia hay muchas personas que se dedican a la pintura, sobre todo, aunque también a otras artes plásticas. Mi tío, mi prima, mi hermana, mi madre también es muy creativa, tengo ese bagaje artístico dentro de casa, por así decirlo. Sin darme cuenta empecé a desarrollar esta faceta desde bien chiquita. No me he dedicado al estudio del arte en sí, me dejé envolver por la literatura, que es una de mis pasiones más fuertes. Ahí fue por qué empecé a estudiar Filología Hispánica, aunque ahora no tengo tanta posibilidad profesionalmente de centrarme en la literatura. Soy profesora en la Universidad, en el Departamento de Estudios Latinoamericanos. El arte también es una rama que tocamos, no solo la literatura, junto a otros temas políticos, históricos, sociales, que me encantan. En cuanto a mi trayectoria, por qué llegué hasta aquí: tuve la posibilidad de recibir una beca de la Embajada española, una beca de lectorado. En un primer momento había solicitado Grecia porque me gusta mucho la filosofía y me fascinaba pasar un tres años allí, pero me dieron Alemania. Para mí fue un shock al principio porque yo no tenía ninguna relación con este país, no sabía la lengua, conocía lo básico que se conoce de Alemania, pero no mucho más. Al final me vi aquí, en la Alemania del Este, era un cambio muy grande. De verdad había una diferencia, yo tenía que ir muchas veces a la Embajada a Berlín y notaba el cambio entre Berlín y Dresde.
Porque tú estás en Dresde, no lo has dicho todavía explícitamente.
VANESSA. Sí, eso es. El lectorado duró tres años y justo cuando ya acababa la beca, que fue maravillosa, porque organizábamos muchas exposiciones de arte, trajimos obras de Tapies, de Miró, de Picasso, fue impresionante. Para mí fue muy enriquecedor. Y cuando terminaba la beca, salió una plaza de funcionaria en la Universidad de Dresde, en el Departamento de Filología Hispánica. Justo lo que yo había estudiado. Un poco por probar la solicité y me la dieron. Yo creo que cuando no tienes las expectativas, porque yo quería volver, cuando no quieres tanto algo, al final muchas veces es así que lo consigues. La conseguí, y al principio dudé un poco si me iba a quedar o no, pero la acabé aceptando y ahora mismo estoy muy contenta de haber tomado esa decisión porque profesionalmente me encanta mi trabajo. Ahora he cambiado de departamento porque Filología Hispánica se cerró, desgraciadamente, hace cinco años. En Dresde están intentando que la Universidad sea más técnica y todas las Humanidades las están llevando a Leipzig, pero el Departamento de Estudios latinoamericanos se quedó y ahí trabajo actualmente, y me encanta.
¿Y cuántos años llevas en Alemania entonces?
VANESSA. Pues llevo ya dieciséis más o menos. Este es ya mi hogar, la verdad que sí.
Son muchos años. ¿Juan, quieres también presentarte?


JUAN. Bueno, yo soy Juan Tardivo. Vengo de Argentina, de Córdoba, de Río Cuarto, una ciudad chica en la provincia de Córdoba, unos 140.000 habitantes. Yo empecé estudiando cine en la Universidad de Villa María, que es una Universidad nueva, yo era del primer grupo que entraba. Hice tres años y medio de cine, y después con un problema de cambios de currículum decidí dejarla porque tenía que empezar de nuevo si quería sacar el título porque cambió toda la programación. Tenía que hacer todas las materias de nuevo. En ese momento empecé a experimentar con el arte, pero de una manera mucho más experimental, autodidacta. Y era una cosa que me interesó bastante entonces. Volví a Río Cuarto a estudiar, me inscribí a la Academia de Bellas Artes de la ciudad y empecé una camino de técnico en artes plásticas, dedicándome sobre todo a la pintura, que es la parte que siempre me atrajo más de las artes visuales. Después de haber terminado ahí me mudé a Córdoba. Ahí Empecé con otro percorso [itinerario] formativo desde la literatura, el teatro y la danza, porque me interesa mucho, la parte poética. Estudié periodismo, que es una pasión que tengo no por la información, sino por la comunicación. Trabajé en radio en paralelo a la pintura, siempre haciendo cursos de pintura, estudiando con otros maestros. Eso fue hasta el 2014. Después, hasta el 2016, estuve en Córdoba estudiando y trabajando también en literatura, creé una pequeña editorial de poesía “Dinamo Poética”. Publicábamos autores del país y de la ciudad, yo me dedicaba a la parte más técnica, a la edición del libro y a la Ilustración de los poemas, porque era una editorial de poesía ilustrada. Publicamos quince o veinte libros. En 2016, por cuestiones de la vida, me fui a vivir a Italia, a Bolonia. Mi idea era especializarme en la pintura clásica, que era una cosa que en la Academia en Argentina, a diferencia de Europa, está bastante dejada de lado, La formación en pintura es más la pintura latinoamericana con diversos colores, partiendo más desde fuera de la técnica, desde un punto de vista más espiritual, si se quiere, o antropológico. En Italia estudié tres años. Era difícil vivir ahí como un artista profesional, y preferí dedicarme a ir a talleres de artistas, a estudiar con pintores que utilizaban la técnica barroca en clave contemporánea. Encontré a mi profesora Erica Calardo. Es una pintora y profesora bolognese. Hice un parcorso de tres años donde aprendí la técnica clásica barroca de la pintura italiana, sobre todo. Ahora hace otros tres años me vine acá, a Múnich, un poco buscando nuevos horizontes y buscando diversa inspiración. La cultura alemana es muy distinta a la cultura mediterránea, a la que tenemos en Hispanoamérica. Acá también es muy interesante absorber distintas influencias que van de lo clásico a lo híper contemporáneo. Me interesa la parte expresiva, porque es un país con otro origen, la parte tradicional religiosa es vista de otra manera. Eso me ayudó a desestructurar la idea de la clasicidad.
Es interesante que haya una vinculación entre en los dos entre arte y literatura. Es casualidad, esto no estaba preparado.
VANESSA. Ahora entiendo tu acento italiano. Estaba pensando en ello desde el primer momento que empezaste a hablar. Muchos argentinos tienen ascendencia italiana. Pensé que a lo mejor tenías familia italiana y de ahí ese acento, pero ahora entiendo que has estado en Italia. Yo también estuve en Italia, en Roma, y ahí hice mi educación relacionada con el arte, era una espinita que tenía, es otra vinculación que tenemos y es una casualidad increíble.
Volviendo al tema, Vanessa, ¿cómo ves esta relación entre arte y literatura y, sobre todo, entre arte y poesía? Por ejemplo, lo que estaba diciendo Juan de crear libros que combinen ilustración y poesía, tú eres una gran ilustradora por lo que yo he estado viendo.
VANESSA. En mi caso, aunque tengo un abanico muy grande de materiales, mi base es la Ilustración en blanco y negro, y está basada la mayoría de las veces en textos, en poesía, ya sea escrita por autores conocidos o también por mí misma. A mí me gusta mucho escribir y a veces viene antes el texto que la imagen. Desarrollo un texto que tengo en la cabeza, no sé, un tema que se me ocurra, y de ahí sale muchas veces la Ilustración, no al revés. Entonces la literatura y el arte plástico están total y directamente relacionados. No sé cómo es con Juan.
JUAN. Bueno, yo la verdad es que trabajo de las dos maneras. Lo hago de los dos modos. Al inicio trabajaba así: lo Primero es pintar y después escribir a partir de la pintura, porque es importante tener claras las ideas de qué estás haciendo, Eso te ayuda a procesarlo dos veces Trabajo en series de pinturas. Hago, por ejemplo, una serie de 10 pinturas. Después llevo eso al texto. Es una manera de pasar por un segundo filtro, de depurar las ideas, porque por ahí, mi concepto inicial era el hombre en la naturaleza, y llevarlo a la escritura se puede transformar en otra cosa, cómo la relación entre el ser y su naturaleza interna, etc. En cambio ahora estoy trabajando de una manera inversa. Estoy leyendo y escribiendo textos, y después esos textos los llevo a la pintura, pero no como ilustración, sino como conceptualidad, escribo un texto y prendo el concepto del texto, y a partir del concepto lo llevo a la pintura. Para mí es una cosa que se relacionan totalmente, la pintura y la poesía. Son dos métodos abstractos de expresión. Uno es, “jugar con las palabras’, y el otro es “jugar con los colores”, aunque si no es tanto jugar, porque es bastante más complicado que eso. Digamos, el concepto es ese, utilizar las herramientas que te da la literatura para construir un texto y utilizar las herramientas que te dan las artes plásticas para construir una pintura. Yo lo siento así, una construcción.
VANESSA. En mi caso el viaje es un tema central. Yo tampoco ilustro directamente un texto, sino es con el concepto, la idea que está ahí presente, en el dibujo, en la Ilustración. Mis textos, sobre todo mis textos propios, tratan el tema del viaje, mucho el de la migración, lógicamente por la situación personal en la que me encuentro. Y este viaje se ve en mis dibujos en el sentido de llevar tu hogar a otro lugar. El proceso de cambio que se sufre en un cambio migratorio como el que tenemos, ¿no? También está muy presente el elemento del agua, pues, siendo de Málaga, es un elemento que echo mucho de menos aquí. Y siempre hay una unión entre animales de tierra que convierto en seres de agua. Todo mi mundo intenta cambiarse en una simbiosis, en una metamorfosis que intento que sea armónica, aunque en un primer momento pueda chocar porque no tiene una relación directa con la realidad, pero intento que parezca lo más armónico posible. Es un poquito como el realismo mágico donde algo muy fantasioso se muestra como algo normal. En mis ilustraciones es así, algo que no tiene sentido en un primer momento intento que parezca que es así. Esa es mi relación con la literatura directamente.

Y Juan, en tu caso, ¿cuáles serían tus motivos artísticos?
JUAN. Sí, bueno, yo, como te decía antes, trabajo por series, hay un hilo conductor en todas las series que es, la condición del ser humano y el absurdo de la existencia, como gran concepto, y luego pongo el concepto en movimiento para mostrar una relación del ser en la naturaleza, en la espiritualidad, en la sociedad, en la contemporaneidad, creando un mapa conceptual que se conectan entre si bajo la idea matriz. Ahora estoy trabajando una serie de pinturas que hablan del absurdo, porque me interesa bastante esta situación que estamos viviendo hoy en día, que es bastante absurda, pero en la que debemos encontrar un sentido, y mirarlo desde una parte positiva. Es una búsqueda de sentido, de pertenencia a la sociedad, y aplicar ese concepto de lo absurdo a una visión contemporánea de la situación occidental en que estamos en este momento. Estoy trabajando en esta idea de la caída del Occidente desde el punto de vista de Spengler y del matemático Italiano Piergiorgio Odifreddi, tratando de mezclar dos mundos que parecen muy distintos, pero que en algún lugar se tocan.Utilizar el concepto del absurdo de Camus y hacerlo contemporáneo, esta es la circularidad de las ideas que me interesa trabajar.
Parece que a los dos les interesa el trasfondo de lo que están haciendo, no tanto las sugerencias técnicas o las vinculaciones artísticas, sino el fondo de la obra. Aún así me gustaría preguntarles una cosa que siempre es difícil para cualquier artista, que es intentar definir el estilo. ¿Cuáles serían las claves en cuanto a estilo de cada uno? ¿El punto de vista puramente artístico, la línea, el color, la forma, el composición…?

JUAN. Yo trabajo sobre todo la figuración. La parte técnica es al ciento por ciento figurativa desde un punto de vista narrativo-contemporáneo. Son pinturas narrativas, eso también colega con la literatura, que quieren contar un historia. Mi idea es impulsar la pintura con una historia, contar un relato. Cada pintura es parte de este gran relato. Como decía, la serie sería como una novela y cada pintura forma parte de un capítulo, pero contado de manera no línea, no sabremos nunca el final de la historia. Técnicamente yo trabajo la técnica clásica barroca, de claroscuros, colores naturales. También la figura humana, la anatomía, bien figurativo, no hiperrealistica, pero realístico, desde una técnica un poco más moderna del realismo clásico, pero es pintura realística, y después eso lo mezclo con la expresividad del fondo de los colores, utilizo fondos con muchos colores porque lo llevo dentro, ese background de la pintura latinoamericana que es más bien colorida, con colores fuertes, la pintura mexicana de los murales, rojos, azules, amarillos potentes. Y trato de mezclar estas dos técnicas, o si se quiere, estas dos realidades: una figuración bien marcada, bien realística, con un fondo más bien abstracto, aunque de vez en cuando, claro, sí, tengo fondos figurativos geométricos en perspectiva clásica.
¿El tipo de expresionismo latinoamericano más que impresionismo?
JUAN. Sí, en el fondo es así. El tratamiento del fondo, de la atmósfera, para decirlo de alguna manera, es más bien expresionista o expresiva, nunca trabaje con el impresionismo, es un periodo histórico que me gusta ver, pero es bastante lejos de la mia manera de tratar el color y los sujetos.
VANESSA. Yo tengo una variedad muy grande, que eso creo que también puede ser una debilidad, aunque para mí, claro, es maravilloso porque me encanta experimentar con diferentes técnicas, pero a nivel de imagen hacia fuera creo que es un obstáculo porque es difícil reconocerme como artista. Entonces, tengo dos vertientes, una la que más trabajo en las ilustraciones. Son todas originales. A veces la técnica que uso es a través de puntos hechos con rotulador o con tinta para darle profundidad a la imagen, muchísimos puntos. Es, para mí, una forma de de meditación, entro en una especie de trance. A través de estos puntos me dejo entrar dentro del concepto que tengo en la mente. Por eso, para mí, antes viene el concepto y después la imagen. Lo que hago a veces parece que es una impresión y le resta valor a algunas obras porque hay que decirlo explícitamente cuando la obra está en una exposición o cuando lo vendo en cualquier galería, hay que poner que es original porque muchas personas piensan que es una impresión. Yo siento que a una ilustración el público le otorga menos valor que a un cuadro pintado en acrílico o a un óleo, piensan que es otra categoría de arte. Me parece muy injusto personalmente, pero es así. Respecto al estilo, como he dicho antes, tienen todos los elementos del mar, de la migración, del movimiento, del cambio, toda una metamorfosis. Por otro lado, estoy haciendo últimamente unas series bajo la influencia de Alemania. He descubierto la magia del bosque. No tengo las palmeras y las playas de Málaga, pero el bosque es un mundo mágico que he descubierto y que me fascina. El bosque es la memoria. A veces miro el bosque y me recuerda a los poemas de Mary Oliver. Todo lo que tiene que ver con lo que somos y lo que recordamos. Esa es mi pregunta, somos lo que recordamos, recordamos todo en una memoria selectiva. Todas estas preguntas me hago con el bosque y en este caso trabajo con acrílico, en tonos muy naturales, marrones y cremas, todo muy difuminado. La memoria para mí es difusa.
¿Tienes un tratamiento del bosque al estilo del romántico alemán Caspar David Friedrich?
VANESSA. Sí, totalmente. Es una inspiración. Claro que lo he llevado a la actualidad, pero mi inspiración es él. Me encantó cuando me propusiste el artículo sobre él porque es una inspiración, como digo.
Es el gran pintor romántico alemán, el que crea la idea de paisaje romántico.
VANESSA. Totalmente. Y ahí está esa niebla infinita.
JUAN. No pude ir a ver la exposición, no.
¿Te sientes influido por el arte alemán?
JUAN. Una cosa que me sorprendió en la transformación de mi pintura es que apareció el elemento de la naturaleza. Cuando llegué acá las primeras pinturas tenían algo de naturaleza, del verde, del bosque, lagos, la amplitud de la naturaleza que uno vive acá. Son paisajes interminables. En Argentina, claro, existen, pero es distinto, una estepa más plana. Una de las primeras reacciones que noté al llegar acá es sentirme inmerso en la naturaleza. Hice una serie sobre el personaje perdido en la naturaleza, la última serie que hice antes de venir a Alemania, en Italia, era de personajes perdidos. Siempre está esta cuestión del dejarse llevar, perderse en sueños, en la parte imaginativa, pero eran todos paisajes internos, nebulósicos, de colores. Cuando llegué a Múnich y retomé esas ideas, aparecieron elementos naturales, flores, arboles, tierra, un ser dentro de un pequeño cuadrante natural.


¿Qué vinculación tienen con el arte alemán en general, con el arte alemán contemporáneo, el actual, con el que conviven? ¿Qué relaciones tienen con artistas, con exposiciones, con galerías? Yo creo que donde se cuece todo en el arte es en Berlín, pero eso quizás es una impresión subjetiva.
VANESSA. Creo que en Berlín hay más posibilidades. Aquí en Dresde el ambiente es un poquito estático. Yo personalmente suelo tener mucha más relación con artistas latinoamericanos o españoles. Con artistas alemanes no trabajo conjuntamente. Tengo un proyecto que creo que es muy bonito con una artista mexicana que se llama Bela Álvarez, ella trabaja diferentes materiales, uno es el papel, hace unas máscaras en tres dimensiones que son muy bonitas, muy contemporáneas, y al mismo tiempo recuerdan mucho al mundo mexicano. También hace bordado y tiene esta influencia del bordado mexicano, que es maravilloso. Ella borda mis ilustraciones a color porque, como he dicho, mis ilustraciones son en blanco y negro y ella les da un toque de color y aumenta todavía más el mundo de fantasía. Es decir, mi experiencia se centra más bien en en la interacción con artistas del mundo hispanohablante, desgraciadamente hasta ahora no he podido trabajar con ningún artista alemán. En cuanto a las galerías y a las posibilidades que ofrece Dresde, son bastante limitadas, aunque tengo que reconocer que hasta ahora he tenido suerte y he podido exponer en diferentes lugares, también en algunos museos. En general aquí los lugares de exposición se centran en varios cafés. Se ha puesto de moda cambiar el concepto del café a través del arte y tenemos la posibilidad continuamente de exponer en un café cualquiera y estar a lo mejor tres meses, y luego viene otro artista. Aunque estoy agradecida por esta oportunidad, tengo la sensación un poco triste de que algunas personas que van a los cafés no son conscientes de que no es un simple elemento decorativo, sino que es arte. No sé si se aprecia del todo, me queda siempre esta reflexión, esta duda. ¿Se estará valorando lo que está expuesto? Cuando voy a tomar algo siempre lo miro con admiración, pero me doy cuenta de que pasa un poco desapercibido.
No es lo mismo que exponer en una galería que vas expresamente a ver la obra.
VANESSA. Exacto. Exacto.
Y Juan, en Múnich no llevas mucho tiempo, tres años es relativamente poco.
JUAN. Antes quería retomar un segundo a esta cuestión de la inspiración o del movimiento que me ha surgido al estar acá en Alemania. Vi una manera de hacer arte muy distinta a lo que estábamos acostumbrados tradicionalmente, sobre todo en Italia. Conocí a un montón de artistas que me influenciaron, artistas locales que trabajamos y cambiamos ideas. Artistas que ya conocía, como Anselm Kiefer, Norman Bisky, Georg Baselitz, Gerhard Richter, Jonas Burguet, entre otros. Aquí tengo la posibilidad de poder crear una cosa más concreta, porque ahora me siento bastante influenciado desde cierto punto de los artistas contemporáneos alemanes que mezclan la parte abstracta con la parte figurativa, todo en una gran pintura.Eso para mí fue fundamental para el momento donde estoy ahora. Por otro lado, respondiendo a la pregunta, la verdad es que antes de llegar a Múnich había pensado ir a vivir a Berlín porque, me dije, es la cuna del arte contemporáneo.Así que estuve en Berlín tipo quince días haciendo una prueba y dije, bueno, gracias, yo no podré vivir en esta ciudad. Es bastante para mí, es gigante, caótica, yo soy más tranqui, de rutinas, ir al estudio , pintar, estar en casa. No sé cómo será para vivir, para ir de vacaciones es hermosa. Noté un gran cambio de Italia a Múnich. Las personas que trabajan en torno al mundo del arte son personas mucho más abiertas y disponibles a recibir nuevos artistas, o nuevas influencias. Tuve la posibilidad de que se abriesen puertas mucho más rápido de lo que pude tener en 7 años en Italia. Acá lo logré en un año. Aunque no hablo el idioma, me puedo relacionar muy bien con las personas, puedo conseguir un estudio. En este sistema que tienen en Alemania, hay lugares en pequeños edificios que reestructuran y les dan atelier a los artistas por un par de años. No sé si en Berlín funciona igual.
Supongo que sí.
JUAN. Desde lo social hay mucha más apertura y quieren integrar a los artistas, aunque después lo tenés que pagar, pero existe la posibilidad de tener tu estudio y una red de contactos porque en el estudio no estás solo, si golpeo a la puerta de al lado ella es otra pintora, y así hay otros pintores, músicos, fotógrafos, etc. Se crea una comunidad de alguna manera, capaz que no es una comunidad a la que es fácil ingresar, claro, porque es un poco cerrada, porque ya están un poco armados los grupos, gente que nació acá, o que vive acá de toda la vida, claro, tiene contacto con la Universidad porque hizo la Academia o tiene contacto con la galería porque conoce gente. Para uno nuevo aquí es más difícil, uno tiene que ir tratando de ingresar de a poco, pero noté una gran predisposición de la parte del sistema artístico de Múnich.
Este sistema está financiado por el Estado.
JUAN. En cierto punto sí, aunque si la mayor parte de las galerías son privadas y ahí muchos espacios semi privados, existe una gran red de lugares públicos donde un artista puede presentar un proyecto y realizarlo. Yo tuve la posibilidad de exponer en una galería que viene en parte financiada de la municipalidad y de la región, y en otras que también trabajan de esa manera.
Hay un gran apoyo al arte del Estado alemán.
JUAN. Sí. Existen subvenciones para los artistas, existe la posibilidad, si tú alquilas un estudio, de pedir un financiamiento que a veces te lo dan, a veces no, depende. Después está la burocracia, debes saber cómo manejarte dentro de esa burocracia, mandar papeles, documentos, ese es otro tema que para quien no es de aquí y no conoce los mecanismos y el idioma es más complicado.Yo tuve esta sensación muy positiva de Múnich. Tengo amigos pintores en Berlín, y a diferencia de allá, acá no hay una gran competencia. Somos menos, básicamente a Berlín van todos porque es la capital cultural de Alemania, entonces todo pasa en Berlín y por esto el mercado está saturado de artistas. Acá la comunidad es bastante más chica pero la posibilidad de mercado es más grande.
¿En Dresde también hay este apoyo institucional?
VANESSA. También. Alemania en general apoya bastante las iniciativas culturales, aunque tengo que decir que en el último año está sufriendo una recesión muy grande, las subvenciones se están cortando y se está recortando mucho en cultura. Se nota muchísimo. Muchos centros que tenemos aquí están recibiendo mucho menos dinero y están sufriendo estas consecuencias, así que vamos a ver. Espero que no se acabe este apoyo porque de verdad que yo también lo siento, que Alemania siempre ha apoyado las iniciativas culturales y como artistas tenemos mucho más apoyo aquí que en España.
¿Y tú también tienes esta sensación de Juan de apertura, de que es más fácil entrar en el sistema de los artistas, que hay más curiosidad desde el mundo de la cultura alemana?
VANESSA. Bueno, aquí también hay menos competencia que en Berlín. Somos muchísimos menos y nos conocemos más o menos todos. Siempre somos las mismas personas que estamos en diferentes exposiciones. Claro que hay mucha gente que hace arte aquí, tenemos una escuela de arte que es maravillosa, el programa es impresionante y hace unas exposiciones preciosas. De verdad hay mucho potencial aquí, pero de todas formas es una ciudad muy pequeña y claro que ya nos conocemos entre unos y otros. Veo más individualismo si se trata de hacer colaboraciones en común. Cuando estamos juntos es porque alguien ha organizado una exposición colectiva. Por ejemplo, en diciembre tuvimos una en la Kunsthaus que se dedica al arte contemporáneo y ahí nos reunimos muchas personas que hacemos arte en Dresde y en la región.
Y fíjate que antes de la guerra era la gran capital del arte alemán.
JUAN. Exacto, sí.
¿Se puede vivir del arte en Alemania?
JUAN. Bueno, sí, digamos. Una cuestión es la ayuda del Estado presente. Nosotros hicimos un documental dirigido por Luis Álvarez ,que presentamos en mayo, de media hora, de artistas inmigrantes en Múnich, y fuimos a entrevistar a distintos artistas que contaban su historia. Un proyecto bastante interesante que se llama Verbindendes, y trata de la unión de los artistas y qué cosas aportamos los inmigrantes a Múnich desde el arte. Fue financiado una parte del Estado, una parte de asociaciones culturales y de emigrantes. Entonces, creo que si tenés un proyecto bueno, lo podés realizar. Yo ahora tengo mi taller donde doy clases a grupos privados, que es una cosa que surgió desde un primer momento, yo lo hacía en Italia pero era mucho más difícil, acá hay mayor público y gente interesada en aprender. Capaz que la economía también es distinta, el tiempo de ocio es distinto y la gente está bastante más estructurada: termina de trabajar y tiene tu tiempo libre, en España o en Italia estás todo el tiempo dentro de la vorágine del trabajo. Acá la gente tiene la posibilidad y lo puede hacer. Entonces, desde un punto de vista del sueldo diario la parte de dar clases privadas funciona. Se logra tener una continuidad de gente que viene mensualmente y podés armarte una estructura, una base económica. Después con la venta de obras, claro, no es facilísimo. Al inicio, claro, no te conoce nadie, esa es la cuestión principal, tenés que armar todo el camino, es un poco más lento, pero una vez que ya entraste, ya estás. El año pasado trabajé con una galería por seis o siete meses, donde tenían muestras continuas y público que compraba obras. Después armamos muestras con otros grupos de artistas. A fin de mes de junio empecé otra muestra. Trabajo con otro pintor Jamaicano y tenemos una buena relación, Capaz que entre artistas inmigrantes es más fácil que incorporarse a artistas locales que ya tienen su estructura armada. Pero bueno, la cuestión es que acá son muchos artistas inmigrantes, se puede armar un segundo nivel de grupo. En la muestra estamos con un artista alemán, de Hannover, pero que vive acá. De a poco estoy incorporando gente local a mí circuito de conocidos. Ahora estoy trabajando con una galería (Zoom artSpace 25) ,que es donde me representan y tengo mis muestras en Múnich. En resumen, creo que es posible, y lo veo como una cuestión mucho más accesible de lo que pude vivir en Italia después de tanto tiempo. Capaz que son otros mundos, o fue solo mí experiencia y para otros será diversa?
VANESSA. En Dresde el nivel económico es otro mundo al de Múnich, los salarios son mucho más bajos, pero también siento, como Juan, que si tienes un proyecto bueno, lo puedes presentar y recibes una subvención para poder hacerlo realidad, cosa que en otros países a lo mejor es hasta inimaginable. Claro que tienes que conocer la burocracia alemana, tienes que presentar un montón de cosas, pero al final se puede, y merece la pena este trabajo, la verdad. Realizar proyectos aquí es posible. Yo lo que conozco de mis amigos que son artistas, es que lo tienen bastante complicado. La mayoría tiene un trabajo para apoyar su labor, aunque no se corresponde a lo que ellos han hecho, algunos trabajan como camareros, limpiando casas, etc. Vivir del arte está muy complicado.
Me refiero con eso, a tener suficiente tiempo disponible para hacer obra, porque es una cuestión de tiempo.
JUAN. No es que te llueve oro del cielo, es difícil, todos tenemos distintas actividades.Yo doy clases de vez en cuando, hago otro tipo de workshop que por ahí no son lo máximo para mí carrera profesional, pero bueno, ayudan económicamente. Es un poco inventarte tu mundo, inventarte las posibilidades, salir a buscar posibilidades nuevas.
VANESSA. Aquí también es muy común lo de los talleres, funciona mucho. Muchos artistas hacen talleres que, a lo mejor, no son lo que más les gusta, pero les da la posibilidad de sobrevivir, y también les da visibilidad.
JUAN. Te amplía el espectro de gente que conocés y que no hubieses conocido de otra manera. Es buscar la vuelta para que estas personas se interesen lo que uno hace y vengan por ahí a un taller más estructurado, más interesante, que le satisfaga a uno como un profesor.
El último tema es la relación con las instituciones hispanohablantes, en concreto con la embajada argentina o con la embajada española. La española tiene una Oficina de Cultura que organiza exposiciones de artistas españoles en Alemania. La embajada Argentina también tiene cierta actividad cultural más asociada al cine que al arte, que yo sepa. Por ejemplo, los centros del Instituto Cervantes son centros de exposición y muchas veces hacen exposiciones de artistas latinoamericanos residentes en Alemania. Las embajadas del Perú y el Ecuador en Berlín también las organizan, igualmente la de México. ¿Qué relación tienen los artistas latinoamericanos con sus instituciones presentes en Alemania?
VANESSA. Yo creo que los y las artistas de Berlín tienen más oportunidades que, por ejemplo, nosotros aquí que estamos en esta zona de Alemania, esa es mi sensación personal. Ahora tenemos el CRE, que representan a una parte de los españoles, pero en el tema del arte no veo yo que se mueva mucho, la verdad.
¿Esperarías que las instituciones de tu país hagan algo más por los artistas presentes en Alemania?
VANESSA. Si tú me dices que la Embajada española, que yo no lo sabía, organiza exposiciones y nosotros aquí no sabemos eso, pues ya me parece una señal de que aquí estamos un poco olvidados. Hay una cosa muy interesante que no tiene nada que ver con la Embajada, es un programa del Estado de Sajonia con Andalucía, no me pregunten por qué ni de dónde viene esto. Quieren realizar diversos programas de turismo, y organizaron hace un año una exposición en el Deutsches Hygiene-Museum que es uno de los museos más famosos que tenemos aquí, en Dresde, y ahí nos pidieron una representación de los y las artistas que vivimos aquí. Vino una representación en ese momento de la embajada, pero fue organizado todo por la Comunidad sajona. Me parece importante que nos llegue información de esas exposiciones también a los artistas de esta zona.
¿Y en el caso de Argentina?
JUAN. Yo la verdad es que no lo sé. No conozco ni dónde está en Berlín la embajada, porque yo utilizo el consulado en Frankfurt. Creo que para la gente que vive en Frankfurt hay un Centro Cultural argentino de Frankfurt que ha auspiciado el consulado, que hacen algunas actividades, pero creo que más para la música. No creo que existan programas estructurales.
¿Y el Instituto Cervantes de Múnich tampoco hace nada con artistas locales?
JUAN. Sé que ellos tienen una colaboración con una galería de Buenos Aires, una galería que hace intercambios de artistas entre Bayern y Buenos Aires. La presentación conceptual de la idea la hacen dentro del Instituto Cervantes. Yo fui a dos o tres charlas de artistas dentro del Instituto Cervantes que vinieron de Argentina, pero la verdad no estoy tan seguro. Está más centrado en la parte de la literatura y en lengua. Había propuesto hacer un curso de pintura en español pero es difícil aceptarlo porque estructuralmente no sé si ellos tienen la disponibilidad. No sé cómo funciona.
VANESSA. Perdón, yo quería hacer un inciso. Yo creo que sería muy beneficioso si se hiciera una base de datos con los y las artistas que hay viviendo en Alemania para que tengan conocimiento de donde estamos, de que estamos, de que existimos, y dar mayor visibilidad. Es una cosa que falta tanto en la embajada como en el Instituto Cervantes, aunque entiendo que los Institutos Cervantes tienen que ver con las lenguas y no con el arte.
Según los estatutos del Instituto Cervantes, la institución tiene como objetivo la promoción de la lengua y la cultura de los países hispanohablantes. La frase concreta es:
«En sus actividades, el Instituto Cervantes atenderá fundamentalmente al patrimonio lingüístico y cultural que es común a los países y pueblos de la comunidad hispanohablante».
VANESSA. Pues lo reitero, entonces: el Instituto Cervantes debería tener una base de datos para tener conocimiento de que existimos.
Efectivamente sería muy importante tener un sitio donde aparezcan todos. En DESBANDADA lo estamos haciendo para gente que escribe, se llama ESCRIBIMOS EN ESPAÑOL, y es una lista tanto de sitios como de personas, que todavía no está completa porque siempre están surgiendo personas nuevas. Hay mucha movilidad en el mundo de la emigración. Pero tomo el reto. Vamos a hacer una página en DESBANDADA donde podamos ir añadiendo todos los artistas plásticos. En Berlín hay muchos artistas latinoamericanos no vinculados entre sí porque el idioma que funciona es el inglés, no el español. ¿Quieren añadir algo más un poco para terminar?
VANESSA. Yo solo quiero dar las gracias a la revista por la oportunidad de darnos visibilidad, que es algo que hay que agradecer porque no tenemos muchas oportunidades.
JUAN. Bueno, de mi parte también quería agradecerte, y me gustó conocer a Vanessa. Está bueno tener estas iniciativas, como decías vos, es dificilísimo conocer artistas hispanoparlantes. De alguna manera hacés una comunidad con relaciones distintas en español que en francés o en inglés. Agradezco esta iniciativa para contactarnos y vernos cara a cara.
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