Timo Berger, referencias cruzadas

Una reseña poco ortodoxa de Una noche con Rother y otros cuentos, la compilación de relatos del escritor y traductor Timo Berger publicada este año en la editorial ABRAZOS. El texto analiza algunos aspectos definidores de la narrativa del más argentino de los autores alemanes a través de la descripción de algunos de los cuentos. Añade, además, un adelanto de lo que será Barrio Berlín el próximo otoño.

No está claro si el local en el que hemos quedado para charlar de literatura es un café, un almacén, una oficina de correos o un estanco. Eso sí, hace esquina, de hecho ocupa un lugar estratégico en el barrio que compartimos Timo y yo, un pequeño kiez al que los berlineses llaman “La Isla”. Suena la radio dando las noticias, el reporte del tiempo en Berlín y del tráfico, en alemán: tendremos hasta 23ºC un día sereno de julio mientras en zonas cercanas del continente caen los drones y las bombas. El cielo está cubierto con amplios claros. Hay figuritas colgadas del techo y sobre el mostrador alto que atesora los croissants y otros pasteles dulces que en Argentina llamarían facturas junto a todo tipo de chuches y un libro sobre el barrio. Las mesas tienen un mantel a cuadros al más puro estilo italiano. También tiene cada mesa unas lámparas de falso art decó, un azucarero que llega directamente de los años 80, un pequeño florero blanco con dos tulipanes. Un alemán grande y dinámico atiende detrás de un mostrador que cubre todo un lado del local, y habla con un parroquiano polaco que pronuncia el idioma con su característico acento. A estas horas de la mañana parece que lleva ahí sentado un par de horas. Hay un estante con botellas de vino y detrás un armario con el símbolo de la LOTTO, una radio antigua de transistores de los años 50, más estanterías, varios expositores con tarjetas de regalo, todo mezclado y sin un estilo claro hasta el punto de que ese es el estilo. Los clientes llegan muy espaciadamente, gente joven de camino a clase, gente mayor hacia el trabajo, una pareja de policías, un Handwerker con las herramientas colgando de los bolsillos. Es el barrio, el viejo barrio junto a las vías de las S-Bahn donde antes abundaban los talleres mecánicos pero que la gentrificación ha sustituido no solo a los habitantes, sino también los talleres por pistas de vóley playa, un rocódromo, un campo de petanca y una Biergarten.

Este año Timo Berger ha publicado en la editorial ABRAZOS, una recopilación de textos escritos entre 1999 y 2019. Me explica que hay dos versiones, por decirlo de alguna manera: la edición de Pepe Pizzi usó como título el del cuento Una noche con Rother, mientras que su también amigo Douglas Pompeu usó para la versión en portugués, que salió en Brasil, el de Moldavia. Quiero, de hecho, empezar por la última página de la edición en español y hacer mención, sin nombrarlos, a la larga lista de amistades a las que Timo agradece sus lecturas, críticas, inspiraciones y amistad. Una larga lista, en verdad, de amigos. La amistad es uno de los temas principales de estos textos; la amistad, o una de sus manifestaciones, como veremos enseguida, es lo que genera el cuento que da nombre al libro.

Es difícil calificar de relatos o de cuentos los textos que Timo reúne en este libro, como va a ser difícil calificar de reseña este mismo texto que el lector está leyendo. Podría escribir sobre los textos sin tener en cuenta lo que me contó el autor, y seguir así más de cerca los cánones del género crítico, pero creo que es más interesante -aunque desde el punto de vista crítico más subjetivo-, trasladar lo que el autor dijo sobre su escritura, pues eso no está en ningún otro sitio. Empecemos explicando que Timo le propuso a Pepe Pizzi un conjunto de veinte textos, y la selección la hizo el responsable del Salón Berlinés, quien se hizo cargo, como repetiremos más adelante, de la traducción de algunos de los originales en alemán.

El escritor Timo Berger en el Salón Berlinés el 13 de octubre de 2025.

He quedado con Timo a las nueve, y como llega con cinco minutos de retraso, se disculpa. Hablamos de sus próximos proyectos literarios, en especial de Barrio Berlín, de lo que trataré más adelante, y de su libro, es lo que más me interesa. Escribir en dos idiomas es algo que se da de forma espontánea, y como de otros escritores bilingües he escuchado, el tema pide el idioma, o se decide el alemán o el castellano antes de empezar a escribir, aunque Timo reconoce en esto que el castellano queda asociado a la oralidad, y el alemán a la textualidad, algo que se percibe cuando se comparan los textos escritos originariamente en castellano, con los traducidos, de fraseología más compleja. Escribió en castellano estando en Argentina, o después de algún viaje, escribe a partir de una imagen o de una frase que impulsa todo el texto, sin un plan previo que lo estructure. Doble enroque (2019) procede de una imagen, la de un amigo sorprendido porque en las panaderías de Alemania se sirvan salchichas calentadas en calentadores de agua ya desde por la mañana. También en Moldavia (2003, publicado originariamente en Buenos Aires, aunque la historia, como casi todas, transcurre en Alemania, más exactamente en Berlín), se opera el efecto disparador de una imagen. Se cuenta la relación del narrador con una argentina llamada Verónica, una relación llena de tensión, de confrontación entre dos personajes que siguen interactuando a pesar de que no parece que se puedan llevar bien. Esa extrañeza entre tensión y mantenimiento de la relación en el tiempo impulsa el cuento. La imagen parece haber sido el deseo de Verónica de visitar Moldavia, un país que no conoce y que presenta con rasgos idílicos. Una vez completado el texto inicial, viene el trabajo fino, para el que Timo contó con la ayuda de los amigos. Lo que presenta en el libro es la última versión que pasó el tamiz de Pepe Pizzi, quien tachó una frase antes de darlo a Daniel Canutti, quien también lo leyó. El propio Pepe, en su función de editor, se ocupó de hecho de la traducción de varios de los textos, aunque algunos textos han sido revisados por otras personas: Una noche con Rother (2007), Nudo simple (2006), Doble enroque (2010), El médico y el niño (2010). Timo reconoce que algunos cuentos ganaron con la traducción. Y no es de extrañar si la traducción opera como una forma de la colaboración entre amigos que escriben y se convierte en reescritura. Los otros traductores son Edgardo Cozarinsky y Agostina Salvaggio, y Miguel Ildefonso revisó Mariscos, no mas (2009).

Dos aspectos quiero mencionar de la narrativa de Timo Berger en este compendio que publica en la editorial Abrazos.

Timo destaca en algún momento de la conversión el texto El médico y el niño (2010). La figura del uruguayo Juan Carlos Onetti es el inspirador: se trata de recrear una atmósfera más que un personaje o una anécdota, y esa atmósfera sirve de imagen disparadora. Timo leyó mucho a Onetti, primero en alemán hasta los 23 años, y luego en castellano. Es uno de sus autores de referencia, pero más en la creación de atmósferas que en lo existencial de sus personajes. Y bueno, el verbo “destacar” es algo engañoso, porque Timo no destaca ningún título sobre el resto. Sí señala que las traducciones son inéditas, es la primera vez que algunos de los cuentos aparecen publicados en castellano. La narración en este y en otros cuentos tiene en común, a pesar de los diez años transcurridos entre el primero y el último, el punto de vista de un narrador subjetivo que observa a la distancia sin terminar de involucrarse en la mayoría de los casos. En general el narrador en primera persona no siempre es el protagonista del cuento, no lo es Una noche con Rother y tampoco lo es, por ejemplo, en Las llaves del coche (2019), y en Moldavia es el co-protagonista (la protagonista es Verónica). El médico y el niño se diferencia en eso, está en 3ª persona omnisciente, y en que no hay ni un solo punto y aparte. Las llaves del coche, en cambio, es un retablo de una familia vinculada con México a través del personaje que parece ser el protagonista, y de nuevo no es él ni la 3ª persona quien cuenta, sino es el ahijado, cuya mirada y decisiones parecen estar diciendo: mi padrino sí fue un héroe, mi vida en cambio no llega a su nivel. La frustración procede del hecho de no poder conservar del tío ningún objeto del padrino, solo una chaqueta de lana que el narrador echa a perder.  Como en otros casos, tampoco aquí hay claramente una trama. Pasan cosas pero no pasa nada concreto. Lo que importa son las relaciones entre las personas, y el padrino, Heinz, tiene mucho de Rother. El narrador lo observa con distancia, lo admira, pero no llega a involucrarse con él.

Una noche con Rother (2007) da nombre a la colección y es el primero en la lista. Según Timo, Rother no existe como persona, es una compendio de varias personas. Es un texto que pertenece a lo que llama la “literatura de bar”. También aquí la atmósfera parece ser la protagonista. El cuento presenta una semblanza del tal Rother, un personaje de barrio que pasa todo el tiempo observando los movimientos de los feligreses en la kneipe que habitúa. Vemos a Rother a través del punto de vista subjetivo de un narrador que ansía mantener una relación que no llamaríamos de amistad sino que tiene más del compadreo típico de los cuentos porteños. Rother es el vigilante del barrio, y en especial el vigilante de las mujeres. ¿Quizá es un remedo alemán del cafisho argentino, salvando las distancias? El bar aparece como un espacio cerrado, desconexo de la ciudad en la que se inserta. Lo que interesa son los movimientos de los habituales, el posicionamiento de cada uno en relación con Rother. De alguna manera habla del reparto del poder, del prestigio, en ese espacio con reglas propias en el que Rother es el maestro, el que mejor juega sus cartas. ¿Qué es lo que al final sucede? Hay una mujer que despierta su interés, pero Rother la hace salir, ¿por qué? No queda claro. Se diría que es el gesto que indica quién es el jefe: todo es un juego de estrategias.

El Pichicho (2008) es un cuento sobre el peronismo. Timo escribe a partir del relato de un periodista que había escuchado a alguien que dijo que alguien dijo… Le interesa transmitir el relato con sus contradicciones, incluso con errores documentales que algún lector crítico le señaló, pero que Timo mantiene porque justamente se trataría de eso: el narrador comete errores, es un narrador no fiable, hasta ese punto lleva la subjetividad del punto de vista. El relato es su aproximación personal al peronismo, una mirada desde fuera, y de hecho se publicó en una antología de relatos en torno a ese movimiento político tan argentino.

Para Timo, el cuento es un género anglosajón. No hay una tradición cuentística en Alemania de la que pueda partir. Thomas Mann escribió relatos, y cita al comediante Stretter que escribe relatos para sus monólogos, pero no cree que este sea un buen momento para escribir relatos. Los editores prefieren publicar novela, es lo que también sucede en España, donde el cuento queda relegado a las editores independientes. Entiende el relato como un género más libre que el cuento, y propone un acercamiento al género más como poeta.

Actualmente Timo Berger está escribiendo crónicas y diarios de viaje. En 2022 estuvo en Argentina y esa estancia produjo una serie de relatos que ahora espera poder compilar en lo que, esta vez sí, sería un libro de relatos con una coherencia en cuanto a estilos. Será un libro en alemán.

Barrio Berlín

Termino esta breve crónica o reseña, o lo que sea, con el anuncio de las actividades en las que está involucrada la iniciativa Barrio Berlín, de la que Timo Berger es parte activa, y que tendrán lugar en octubre. Habrá dos semanas de eventos literarios a partir del 6 de octubre en los que participarán, con mayor o menor implicación, el Instituto Cervantes de Berlín, Pasajero del Muro, Probador de poesía, la librería y espacio cultural Andenbuch, Haus für Poesie, la librería La Escalera, el Taller d’Luis y Salón Berlinés. Están invitados escritores como Juan Mayorga (España), como dramaturgo; Jaime Siles (España), poeta; Santiago Roncagliolo (Perú), novelista; Enrique Winter (Chile), poeta; o Laura Erber (Brasil), artista visual y escritora. Habrá también actividades en noviembre (Literarisches Colloquium). Estaremos atentos a toda la información para difundirla en DESBANDADA.

Muchas gracias Timo Berger por su enorme generosidad.


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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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