Entre el 4 y el 6 de abril de 2025 se celebró en Logroño (España) el II Encuentro de Editoriales Independientes en La Rioja, organizado por la Universidad de La Rioja con ayuda del gobierno de la comunidad autónoma y del Campus Valle de la lengua. El director del evento, el escritor Carlos Villar Flor, es también director del Master de Escritura creativa. Con el objetivo de dar a conocer el mundo editorial independiente de España, y alentar a autoras y autores a buscar editores, ofrecemos aquí algunas notas de buena parte de las intervenciones, que incluyen algunas recomendaciones a la hora de enviar manuscritos. Las intervenciones tuvieron tres formatos: presentaciones de editoriales, mesas redondas y pitch (encuentros de autores y editores para presentar sus proyectos de poesía o narrativos). Al final del artículo incluimos la lista de editores, críticos y autores que participaron.


En su ya famoso libro sobre la creatividad, el profesor de Psicología Mihaly Csikszentmihalyi describe el modelo de sistemas en el que se inserta la CREATIVIDAD con mayúsculas. Este sistema está formado por tres partes principales: una de ellas es la persona misma, el autor literario, en nuestro caso. Otra es el campo en el que se desarrolla la creatividad, que para nosotros será la palabra, el texto literario, la lengua. Este artículo trata fundamentalmente de la tercera parte, el ámbito, lo que el húngaro llama “los guardianes de las puertas que dan acceso al campo”: su cometido es decidir si una idea o producto nuevos se deben incluir, seleccionando qué obras merecen ser reconocidas, conservadas y recordadas. Para el caso que nos ocupa, nos referimos al complejo sistema de interacciones e intereses cruzados formado por los críticos literarios, los editores, las editoriales, las revistas literarias, los clubs de lectura, las presentaciones, las instituciones culturales y educativas, las facultades de Filología de las Universidades, los libreros, las empresas de distribución de libros, los periodistas culturales, los youtubers y tiktokers que hacen videos sobre novelas o sobre libros de poesías, y quizá también los propios lectores.
En España hay 3000 editoriales y se ofrecen al mercado hasta 90.000 títulos anuales, entre lo que publican las editoriales, las auto publicaciones, lo que se publica en papel y los e-books. La venta media de libros, tanto en ficción como en no ficción, ronda los 500 ejemplares por título. Es lo que dice David Remartínez, autor de Así se escribe un libro. Vender entre 1000 y 3000 ejemplares se considera un éxito. Según David, en los últimos años se está produciendo el fenómeno de la sobreproducción, que consiste en publicar muchos libros con muy pocas ventas a la espera de que alguno se convierta en un verdadero éxito editorial con más de 10.000 ejemplares vendidos, y esas ventas compensen los gastos no retornados de los otros libros. Esa estrategia se da tanto en las pequeñas editoriales como en los grandes grupos. “Hay muchísimas claves que determinan cuándo un libro va a funcionar o no. Tú puedes tener una idea buenísima, bien trabajada, con un buen autor o una buena autora, pero igual no has dado con el título correcto, con la cubierta correcta, no es el mes para lanzarlo, la campaña de comunicación que has trabajado no funciona correctamente, ha salido a la vez otro libro que es exactamente igual que el tuyo, por un autor mas famoso o una autora más famosa… Es un mercado que es una auténtica jungla.” (Entrevista a Hora 25, de la cadena SER).

Esa jungla, que ha tenido tradicionalmente un enorme peso en el mercado editorial de los países latinoamericanos, se divide claramente en dos ámbitos en cuanto al volumen de títulos publicados, la capacidad difusora y las estrategias de distribución y venta. Por un lado están el grupo Planeta, con sede en Barcelona, al que pertenecen editoriales tan conocidas e importantes en la literatura en español como Seix Barral, Espasa Calpe, Destino o Tusquets -y así hasta 70 nombres-, así como la red de librerías Casa del libro, y el grupo Penguin Random House, al que pertenecen, junto a otros cuarenta nombres para el español (y otros tantos para el catalán y para el portugués), Alfaguara, Aguilar o Bruguera. Están vinculados a los grandes medios de comunicación, así como a los grandes distribuidores. Un ejemplo de lo que pasa entre estos dos grandes grupos, que se reparten prácticamente todo el pastel, es lo sucedido recientemente con la escritora argentina residente en Berlín Samanta Schweblin y su último libro de relatos, El buen mal, presentado recientemente en la librería Bartleby & Co: ella venía publicando tradicionalmente en Penguin Random House, pero para su último libro, además de cambiar de representante, se ha decidido por una doble edición, y con dos tapas diferentes, editando con el grupo Planeta para España, y con Penguin Random House americano para América.
Por el otro, están las llamadas “Editoriales independientes”, que no lo son en el sentido económico, sino en el de que no pertenecen a ninguno de esos dos grandes grupos y tienen que buscarse la vida como puedan. A ellos están dedicadas estas notas tomadas a vuelapluma en el edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja con las que intentamos aportar una visión más personal y una información que no está en las páginas web de las editoriales. Estas notas incluyen algunas recomendaciones que los propios editores dieron para autoras y autores que quieran enviarles sus manuscritos. El orden de las editoriales corresponde al programa del Encuentro de Editoriales Independientes en Logroño.

La Huerta Grande
Phil Camino
La editorial cumplió diez años en 2024, por lo que sus editoras consideran que han cruzado una barrera importante, la de la confianza de los lectores y de los libreros. En el inicio fue un proyecto puesto en marcha por la escritora Phil Camino, que nació de los encuentros que todos los años se realizan en su tierra, en Cantabria. Comenzaron su andadura editando algunos de aquellas conferencias, sin un propósito comercial. Luego lanzaron una primera colección de ficción/narrativa contemporánea, a la que más tarde se añadieron las colecciones de ensayo y la de narrativa ilustrada. La colección de ensayo ofrece libros que no están traducidos, escritos en lengua española su contenido es divulgativo aunque dan mucho valor al estilo literario. En la colección de narrativa, de nombre Hespérides, presentaron Señales, el último libro de relatos del norteamericano Tim Gautreaux, su autor más reconocido, que sale a mesas este mes. Con gran sentido del humor, Juan Carlos Chirinos, también presente en la mesa, habló de su nueva novela, El informe sobre Clara, en cierto modo una precuela de su anterior título Nochebosque (incluido en la edición). En la colección de ensayo se habló de Tal vez viajar, de Ricardo Martínez Llorca, un exquisito libro sobre la vida y la filosofía del viaje, un libro «para llenar el alma», como dijo Patricia Romero. Con la idea de no saturar un mercado ya saturado de novedades, la editorial se mantiene firme publicando unas diez novedades al año. Cuidando a sus autores y la calidad de sus libros.
Pre-Textos
Manuel Borrás
Para Manuel Borrás, el catálogo define al editor, es su obra. Esta idea, de alguna manera, la repetirán todas las editoriales. El catálogo da valor a una labor sostenida en el tiempo. Han publicado muchos primeros títulos de algunos autores, y cree que fijar jerarquías ofende. Defiende una crítica libre. Los profesores atacaron la distribución de obras por géneros, pero los lectores lo agradecen. En el mercado hay buenos editores, como también hay falsedad. Considera que la memoria está en crisis, que el buen editor publica aquello que queda en su memoria después de leer 300 manuscritos. Solo editan textos positivos, cuentos que apuntan a un horizonte moral positivo. Defiende el ser sincero con los autores a riesgo de agravios.

Lastarria y De Mora
Pedro Pablo Guerrero
La trajo Pedro Pablo Guerrero desde Chile, le cambió el nombre al incorporar el apellido del escritor español del siglo XIX José Joaquín de Mora. El nombre viene de José Victorino Lastarria, considerado el primer novelista chileno, educado por De Mora. Han editado a escritores latinoamericanos que no publican con grandes sellos, por lo que en su listado se pueden encontrar distintos perfiles. Destaca a la autora chilena con raíces judías y ucranianas Cynthia Rimsky, quien ganó el premio Herralde con Clara y confusa. Ha coeditado con la Editorial Páramo la edición de Las guerras floridas, una antología de cuentistas latinoamericanos actuales activos, cuya selección le tomó más tiempo del previsto, debido sobre todo a la gestión de derechos. Son 19 autores, unos más desconocidos en España y otros no tanto, algunos residentes en el país. El criterio era la calidad. Finalmente alega Pedro Pablo Guerrero que toda antología es arbitraria, como bien sabe el traductor alemán Timo Berger, responsable de la antología de poetas latinoamericanos en Alemania.

De Conatus
Beatriz González
Los editores son amigos desde la infancia. Según cuenta Beatriz González, parten de la experiencia de los clubs de lectura. El nombre, conatus, viene de Spinoza, se refiere a lo que tienes que llegar a ser para ser pleno. Una buena parte de las novelas cuentan historias de frustraciones que dejan pensando al lector. Silvia encontró a Jon Fosse antes del Nobel, gracias al autor -y al Nobel de 2023- consiguieron visibilidad. El otro autor estrella es Percival Everett, con James. Cuando publicas solo a esos dos autores, relata Beatriz, es cuando entras en la primera división de las grandes editoriales. Al leer esta nota uno no puede no recordar las palabras de David Remartínez al principio de este artículo. Se puede decir que tienen ojo para elegir autores con futuro, o para decirlo de manera más gráfica, con pegada, y no lo decimos en sentido peyorativo, al revés. Porque a continuación añade Beatriz que el editor independiente es un amigo del autor. Destaca a la autora argentina Marina Mariash, quien escribe sobre suicidios. Habla de una posición ética de la editorial, de los títulos elegidos para publicar. Lo mismo con Marina Saura, de la saga de los Saura. Beatriz González explica que primero buscan al traductor antes de decidir la traducción, y responde a la pregunta ¿Qué tiene que tener una obra? La respuesta vendría a ser: aquello que no se logra olvidar; autenticidad; lo bueno de la moda es que pasa de moda; hay muchas cosas bien escritas que no conmueven, muy epigonales, no basta reproducir géneros o subgéneros. Se pregunta por qué miente la prensa, a lo que añade Pedro Pablo Guerrero que a Elena Garro la venden como madre del realismo mágico cuando es un concepto acuñado veinte años antes por el venezolano Uslar Pietri. Beatriz llega a hablar de una integración vertical entre prensa y editoriales.

Vaso roto
María Fuentes
Es una editorial entre España y México, y es una editorial de poesía. El nombre procede de la Cábala: cuando la divinidad colma el vaso, este vibra y se rompe. Llevan 18 años y tienen más de 400 títulos vivos. Han desarrollado una intensa labor de traducción de títulos de 33 idiomas, la mayor parte en ediciones bilingües. Nació de la mano de Harold Bloom. Ha contado con ayudas institucionales para la difusión de la poesía de algunos países, como la de los países del Este de Europa. Ellos tienen la figura del scout, pero además tienen en cuenta las recomendaciones de los traductores, y pone como ejemplo a Abel Murcia, poeta y traductor del polaco, además de actual director del Instituto Cervantes de Bucarest. Nos muestra su trabajo con el libro objeto a través de tres hermosísimos 3 ejemplos que despliega sobre la mesa. Tienen dos concursos literarios, uno de ciegos, otro de poesía joven. Les gustan las constelaciones poéticas: un poeta les lleva a otro que les leva a otro… Cree que el sistema editorial es un sistema caníbal. Destaca la poesía para trascender la enfermedad mental, de ahí las ventas durante la pandemia. Nos impresiona una identificación sumamente sugerente: el editor es un copista.

Pie de Página
Carlos Valdivia
Lo importante para esta editorial, según manifiesta Carlos Valdivia, es la lengua: publican ensayo, publican poesía y publican narrativa. Tienen una colección o apartado para cada una. Tinta roja, para ensayo; Letra volada para narrativa, Maresía, una mezcla de las palabras mar y poesía, para poesía. Básicamente son dos editores, Álvaro Martín y él mismo, pero con el apoyo de Juan Romeu, y Marta Vega. Destaca la labor de José Miguel Rodríguez, un diseñador minimalista. Aviso para autores: no leen manuscritos, solo proyectos, y de 180 mensajes seleccionan dos. No tienen tiempo para leerlo todo, pero siempre responden. Es consciente de que el editor es subjetivo. Una vez seleccionado un proyecto, trabajan con el autor para mejorar el texto, hacen edición de mesa. Destaca La extranjera, una de las novedades. Se trata de una versión feminista de una autora joven de la novela de Camus. El lema de Maresía es “poesía bonita que se entiende”, y cada poema va comentado, como más adelante nos explica una de las autoras, Valle Mozas. Responde a la pregunta ¿Cómo no enviar un manuscrito?: hay que leer lo que dice la página web de cada editorial y adaptarse a lo que es cada editorial, y responder con claridad a la pregunta ¿qué vienes a contarme? Hay que ser directo y sencillo.

Revista literaria Fábula
Gregorio Clavijo
Lleva en activo desde 1995, siempre en el entorno de la Universidad de La Rioja. Carlos Villar, presente también en la mesa, la fundó a partir de los encuentros en los cafés de Logroño. El 13 de mayo del 96 hubo una concentración histórica en el café La Luna que dio la idea y el impulso. Es una muestra de la dinámica cultural de La Rioja. Se trata, según Gregorio Clavijo, de una revista para lectores que escriben y para escritores que leen. Cuenta con el patrocinio de la Universidad de La Rioja y de la Fundación San Millán. El comité de redacción está formado por voluntarios altruistas, y está abierta a todo tipo de sensibilidades. Siguen un sistema de puntuación a la hora de decidir las colaboraciones que se publican. Entienden la gráfica como elemento literario, lo que se expresa estupendamente en la manera como diseñan la portada: cada número tiene un padrino que escribe el nombre de la revista a mano, y eso pasa a la portada del número correspondiente. En el número 57, en corrección, el padrino será David Uclés. Sale cada 6 meses. Hay tanto autores riojanos como de fuera de la Comunidad. Se imprimen entre 300 y 500 ejemplares de papel. A partir de este año, además disponible en pdf. Durante la presentación de la revista se explica que las revistas literarias han vivido una decadencia desde los años 60. En el 2000 desaparecen las revistas literarias en papel, en parte a causa de la desaparición progresiva de los quioscos. Carlos Villar destaca que la revista crea una comunidad de lectores y colaboradores.

Candaya
Olga Martínez Dasi
La editorial la fundaron Olga Martínez Dasi y Paco Robles, fallecido en 2023. La define un doble activismo: por América, y por el libro. Según Olga, es una suma de fragilidades. Ellos venían de la educación y de la cooperación internacional y tenían una página de literatura latinoamericana en la que, hace 21 años, hicieron un doble descubrimiento: vieron que el canon de la literatura latinoamericana no era el que estaba llegando a España, y que nunca se había publicado un poeta paraguayo. Desde entonces hacen libros para hacer más habitable el mundo. Hay una actitud ética detrás de la edición de un libro: el libro te tiene que hacer clic en la conciencia. Buen ejemplo de ello es la presentación de Eduardo Ruiz Sosa, presente en la mesa, y quien es además editor, de El libro de nuestras ausencias, un libro valiente que habla de las rastreadoras de desaparecidos, para lo cual necesita el lenguaje quebrado de la pérdida, el lenguaje roto sobre Sinaloa. La primera desaparecida es una actriz. Volviendo a Olga, quien es difícil de parar cuando empieza a hablar de libros, la edición es un acto de amor y de amistad. Publican los libros que los enamoraron, por encima de las modas. Están convencidos de lo que van a publicar, y no piensan en el mercado a la hora de decidir, pero sí hay que pensar en el lector. Defienden y ejercen, como se ve en su catálogo, un diálogo real entre España y Latinoamérica. Cuando publican 700 ejemplares de un libro de poesía entienden que la poesía se vende. El secreto de la venta de los libros es el boca a boca. Luego están las rutas Candaya. Por nuestra parte nos permitimos hacer referencia a dos autores con relación con Berlín: Florencia del Campo, quien participó en el festival Barrio Berlín en 2024, y Juan F. Rivero, quien presentó Raíz Dulce en la librería Andenbuch de la mano de su amigo Raúl Gil.

Pepitas de Calabaza
Julián Lacalle
Es una editorial radicada en Logroño y llevan 23 años haciendo libros, Julián Lacalle, Víctor Sanz, y toda la tropa, es decir, todos esos autores que, como Virginia Ruíz Fernández, autora de Lo que crece en la grieta, vienen publicando todos estos años y con los que comparten no solo la pasión, sino también las calles y los bares de su ciudad, la que generosamente nos ha acogido a los asistentes al Encuentro. La editorial dispone además de una hermosa librería con anaqueles hasta el techo a la que Víctor nos permitió entrar una noche de chatos callejeros, y en la que lógicamente venden todos los títulos: disponen de casi 500 títulos propios. Han ido aprendiendo con el tiempo. No querían hacer colecciones pero acabaron haciéndolas: ensayo, no ficción, narrativa, crónica, nuevas voces, autores americanos. Julián Lacalle argumenta que los libros no son tan catalogables, y cuenta que esto de hacer libros se ha convertido en un modo de vida a pesar de los sinsabores: el económico, las multinacionales que se aprovechan del trabajo hecho por otras personas o por las editoriales pequeñas, que tienen un pensamiento único poniendo el pensamiento crítico al margen y hacen el juego del poder… Les interesa buscar nuevas voces.

Debate: «Publicar poesía hoy»
Carlos Aganzo, Abelardo Linares, Rocío Arana, María José Jiménez
Se comenta que se publica muchísima poesía, pero se pregunta también si hay la misma calidad o cantidad de lectores. Del 98 al 50 transcurren las generaciones canónicas, luego viene la Novísima y la siguiente, la del 78 al 85, que no tiene siquiera nombre. Más tarde, no hay nombres ni grupos. Sería imposible hacer una antología del siglo XXI. Hay una distorsión en la poesía, y además no hay revistas de poesía. Hay un fallo multiorgánico en la poesía actual. Además, dicen, la Universidad está despistada o no se entera, la literatura ha perdido el papel social. Lo que le pasa a la poesía le pasa a toda la literatura. La producción editorial es una plaga con una enfermedad: la autoedición. No hay lectores de poesía, los que hay solo leen libros de autoayuda, ironizan en algún momento. El verdadero problema es que el poeta está de moda, lo que lleva a un desprestigio de la palabra poeta. Hay miles de poetas en internet. Añaden el tópico de que el problema de España es de educación: tienen los peores lectores de la historia. Las grandes editoras se obsesionan por tener lectores, no por tener lectores de calidad. Rocío Arana espera que la lean los poetas que alla admira. Los poeta se leen entre ellos, pero, añaden, es un reducto. Mª José Jiménez habla de los clubs de lectura, de los talleres de creación, de las redes que encauzan a buenos escritores, y espera que los sitios que los aglutinan sigan adelante. Si no se sabe lo que pasa en la cultura es imposible salvarla. Tenemos el canon de hace un siglo. Carlos Aganzo piensa que hemos tocado techo, que lo importante es mejorar la educación para mejorar a los lectores, y que se vive mejor sin redes sociales. Hay una poesía fuerte en España, hay demasiados poetas valiosos sin lectores, pero el éxito estropea al poeta. Para él, la buena poesía tiene música, autenticidad y misterio. Abelardo Linares piensa que no hay receta, que hay que devolver a la palabra el sentido originario, su dignidad, y hay que tener algo que decir. Un poeta debe ser, él solo, una orquesta. Rocío Arana cree que el poeta es el que nombra las cosas, el que canta su mundo interior, y destaca tres factores: verdad, emoción, precisión. Destacan la poesía terapéutica. De esto va, precisamente, la lectura que ce Valle Mozas de su libro, El comienzo, editado por Pie de página, que tiene lugar al día siguiente, el sábado. Valle nos cuenta que el libro le cambió la vida. El título de la colección le hizo gracia y mandó el manuscrito. El libro fue parte del proceso terapéutico de superar sus ataques de ansiedad. Contó con una beca de creación. Cuando trabajó con la editorial se dio cuenta de que ahí había un editor que creía en el libro, que es una editorial que te trata como persona y no como producto. Salió en abril de 2023. Cree que es peligroso el éxito si viene demasiado pronto. “Qué más queremos que sentirnos menos solos”. Cree que con el libro aporta algo a la sociedad, un testimonio, una palabra para aquellos que la necesitan para nombrar lo que les pasa. “La poesía es una conversación curativa”.

Debate: «El lector como crítico literario»
Mercedes Monmany, Eduardo Ruiz Sosa, Nuria Sierra, Joseluis González
Joseluis González, profesor del Máster de escritura creativa, hace de moderador y empieza con algunos datos, entre los que destacamos que el 34,5% de la población española encuestada no lee nunca. El perfil del lector en España se resume en: mujer joven con estudios que vive en un entorno urbano. Añade Joseluis que la lectura en soportes digitales crece. Mercedes Monmany, por su parte, nos cuenta que lleva 4 tertulias y eso le permite estar en contacto con lectores. Dice que se ha reducido el soporte en papel en todos los países, algo que repetirán otros participantes. Dice que los premios no están dados, y destaca la revista Turia (de Teruel), y el newsletter de la librería Letras corsarias de Salamanca. Los libreros son grandes lectores, a Mercedes Monmany le gusta el lector fervoroso. Es necesario conversar con todo el tejido cultural. Cree que la lectura de calidad está extendida, y que el lector de tendido 0 es exigente, no deja pasar una. Eduardo Ruiz Sosa, por su parte, también habla de los clubs de lectura, dice que solo en Barcelona hay más de 200, él mismo lleva tres. Cada uno tiene entre veinte y veinticinco personas que siguen un itinerario anual. Piensa que la escritura es un trabajo colectivo, en la línea de lo que decía Cristina Rivera Garza. En su propuesta al club de lectura negocia algunos de los títulos, a partir de la experiencia en su primer club, en el que no gustaron los títulos que seleccionó. Declara que vive en la felicidad absoluta, pues lleva a cabo las tres labores en torno a la palabra: la de leer, la de escribir y la de editar. Por si eso fuera poco, que no lo es, organiza además Km. América, un encuentro de escritores latinoamericanos en Barcelona, es decir, la versión barcelonesa de Festival Barrio Berlín. El de Barcelona, por cierto, abre el próximo 22 de julio el plazo para la nueva edición del concurso Narrativas a Escena. Eduardo explica que hay mucha variedad de público asistente, y entiende que es una responsabilidad social el formar lectores. “Somos antes ciudadanos que lectores, hay una responsabilidad colectiva ahí”.


Nuria Sierra, lectora profesional para editoriales, por su lado, piensa que hay que seguir vendiendo aunque no haya quioscos, y repite el dato con el que abríamos este artículo, que se publican 90.000 títulos al año en España. Trabaja para autores independientes, para editoriales y para agencias que buscan perfiles concretos, pero también lee lo que le interesa, y destaca a Agota Kristof. Hay cierto desacuerdo con Mercedes Monmany sobre los escritores que no leen, y reclama la lectura de los clásicos, los rusos y los franceses. Joseluís González, moderador de la mesa, opina que leer es releer, y Eduardo Ruiz Sosa argumenta que hay distintas formas de leer y distintos hábitos de lectura, pero el autor debe leerlo todo para nutrir su texto. Siente un compromiso distinto con la lectura, y habla de los parámetros de la experiencia de la lectura. Nuria Sierra apoya en parte lo que dice Eduardo, todo texto es intertexto, los temas universales siempre nos atrapan. Para Eduardo la escritura, como todas las disciplinas artísticas, es una forma de estar en el mundo. Insiste en la idea de construir una experiencia lectora, y en escribir contra las tendencias.

Debate: «El declive de los recensores»
Santos Sanz Villanueva, Silvia Bardelás, Olga Martínez Dasi, Carlos Aganzo
Santos Sanz inicia argumentando que hay una desconexión del público con la prensa y con la crítica. Ya Hans Magnus Enzensberger, en El crepúsculo de los recensores, decía que la importancia de los críticos se disipa en un mercado al que le da lo mismo la diferencia entre Dante y el Pato Donald. Por otro lado, da igual lo que se escriba y lo que se edite si no hay distribución, y este es el gran tema ausente en el debate (y en el Encuentro), junto al tema de los traductores: la complejidad de la distribución. Volviendo al tema del debate, no queda claro que se pueda definir qué es la crítica literaria, Santos Sanz no conoce una definición. Insiste en que los libros reseñados no los elige el crítico, y cree que la crítica académica no sirve. La crítica en la prensa debe ser un género informativo pero se ha llenado de valoración, y no es un género para hacer ensayo. Además, está sometida a una serie de tensiones, en las que los propios autores tienen mucho que ver, y nombra la actitud de autores como Sara Mesa, Antonio Gala, para quien los críticos son garrapatas, Pérez Reverte, quien los llama feos, brutos y malos, Javier García Rodríguez, quien dice que la crítica literaria es anodina e inane, o Carmen Martín Gaite, quien usa el calificativo de insultante. Hay una relación dificultosa del crítico con los autores. Para Santos Sanz, el caso de Landero es un ejemplo de la presión para vender un libro.

Hablan también de la presencia de la crítica en las redes y el caso de Alejandro Calvo sobre cine, con más de medio millón de seguidores. En resumen: los críticos son una experiencia del pasado, porque además la crítica en la prensa de papel apenas tiene repercusión, dado que la prensa nacional no llega a más del 20% de la población, el otro 80% consume prensa regional. Silvia Bardelás cree que el crítico es el gran lector, su presencia es importantísimas aunque reconoce que hay relaciones viciadas. Se pierde el valor del crítico como lector, y cree que no hay críticos que apoyen a autores nuevos, fallo algo en la comunicación. Cree que hay buena crítica de gente joven en YouTube. Para Olga Martínez lo más duro del mundo editorial es llegar a los lectores. La fórmula pasa por las presentaciones, las comunidades lectoras y la prensa local, aunque el tema de la prensa es frustrante como editora. No ve interlocutores entre los críticos. Silvia apoya esa dificultad para llegar a la prensa, se eligen los libros por temáticas y no por calidad, quedan fuera los libros que no entran en esas temática. En algún momento se habla de la relación directa entre los grandes grupos editoriales y los grandes medios de comunicación. Para Carlos Aganzo ya los periodistas no quieren hacer periodismo cultural, y llega hablar con bastante ironía de cierto grado de analfabetismo funcional. Falla la transmisión de la cultura a la sociedad, hay un escalón entre las editoriales y la gente, hay un problema de comunicación por la falta de libreros, que funcionan como banda de transmisión. Santos argumenta que él dice lo que piensa, que hace crítica de la vieja escuela, los pasos de su procedimiento son: leo, analizo, sentencio. ¿Cómo consigues que alguien estime tu opinión? Tienes que ganarte la credibilidad y el respeto y de los lectores. Insiste en que reseña y crítica no son lo mismo. Para Silvia Bardelás la crítica debería tener más espacio, y Olga Martínez reconoce que hay que orientar al lector. Hay unos últimos comentarios, no muy positivos, para la presencia de los autores en el espectáculo televisivo, y algo mejores para la labor de la radio en la difusión literaria, sin llegar a la alabanza.

Conclusión subjetiva
Después de asistir al Encuentro, que duró dos días completos y una comilona (la del domingo en una bodega riojana después de pasar por Berceo y por San Millán y que el abad del monasterio nos enseñara su biblioteca, incluido el Infernillo donde la Inquisición guardaba los libros sospechosos, qué más se podía pedir), nos quedamos con la sensación de que en efecto es muy complicado ser autor, joven o viejo, en esa jungla a dos niveles, la de los dos grandes grupos, lógicamente ausentes en el encuentro, que acaparan la mayor parte del pastel, y que sigue a pie juntillas las reglas del mercado capitalista más salvaje que prioriza la venta sobre la calidad, y el de las editoriales independientes, que buscan la calidad literaria y la calidad humana pero no necesariamente el éxito de ventas o la tirada millonaria. Este tipo de eventos es, sin duda, no solo un estímulo para las pequeñas editoriales, sino además para autoras y autores con poco o nulo acceso a los grandes grupos.
Quizá en la próxima edición del Encuentro se pueda contar con algunos ausentes: los traductores, los libreros, las distribuidoras, las otras revistas literarias, los grandes difusores en redes sociales.
Una última apreciación desde Berlín, que creo que vale para todas las grandes capitales europeas donde conviven y interactúan grupos de hispanohablantes vinculados por el idioma común, incluidas Madrid o Barcelona. La literatura en español cada vez es menos vinculable a tradiciones nacionales independientes, y creo poder percibir claramente, y por tanto defender, la construcción de una tradición conjunta. Buena parte de esas pequeñas editoriales publica autores en español sin distinguir demasiado si son mexicanos, chilenos, paraguayos, españoles o argentinos (en algún momento oí comentar la extraña ausencia general de escritores venezolanos, el comentario lo hizo precisamente Juan Carlos Chirinos, un autor de esa nacionalidad). Frente a ese proceso, la percepción externa -en Alemania, en Inglaterra, a través de antologías de poetas o de narradores latinoamericanos o de festivales de literatura en las que se excluyen a las voces peninsulares- es que sigue habiendo dos caudales sin vasos comunicantes. La realidad está cada vez más alejada de ese modelo. Hace poco visitaba Berlín el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas, probablemente el escritor más latinoamericano de entre los peninsulares, y lo dice otro escritor latinoamericano, Fernando Iwasaki. Es solo un ejemplo. Lo importante es que, si aceptamos que los autores se leen unos a los otros -algo que no quedó enteramente demostrado-, lo hacen independientemente de su nacionalidad, aunque traten temas exclusivos de su país, como lo hace Eduardo Ruiz Sosa en El libro de nuestras ausencias, sobre los desaparecidos en México. Y si hay alguien que conoce por lecturas de primera mano, tanto a los autores peninsulares como a los latinoamericanos, es justamente Eduardo.
Participantes
Editores
- Abelardo Linares, editor de Renacimiento
- Adriana Bañares, escritora y editora de Aloha! Editorial
- Beatriz González y Silvia Bardelas, editoras de De Conatus
- Carlos Valdivia, editor de Pie de Página
- Julián Lacalle, editor de Pepitas de Calabaza
- Manuel Borrás, editor de Pre-Textos
- María Fuentes, editora de Vaso Roto
- Max Lacruz, editor de Funambulista
- Olga Martínez Dasi, editora de Candaya
- Pedro Pablo Guerrero, editor de Lastarria y De Mora
- Phil Camino y Patricia Romero, editoras de La Huerta Grande
Críticos
- Carlos Aganzo: poeta, escritor, periodista y crítico literario. Director de la Fundación Vocento
- Mercedes Monmany: escritora, ensayista y crítica literaria. Su último libro es Sin tiempo para el adiós. Emigrados y exiliados en la literatura del siglo XX.
- Santos Sanz Villanueva: catedrático jubilado de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, ensayista y crítico literario
Autores
- Eduardo Ruiz Sosa, autor de El libro de nuestras ausencias (Candaya)
- Elvira Valgañón, autora de Fidela (Pepitas de Calabaza)
- Guadalupe Arbona, autora de Cuando ellas (Pre-Textos)
- Guillermo Moracia: presentación de Tránsitos (Aloha!)
- Juan Carlos Chirinos, autor de Nochebosque (La Huerta Grande)
- Pilar Vega, autora de Caleidoscopio (Sial Pigmalión)
- Rocío Arana, poeta, autora de El último minuto (Númenor)
- Valle Mozas, poeta, autora de El comienzo (Pie de Página)

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