Enrique Vila-Matas en Berlín

La ruptura de los pactos literarios, los nuevos pactos


Escuchando al escritor barcelonés en cualquiera de los numerosísimos videos con entrevistas o discursos suyos que pueblan las redes sociales, uno tiene la impresión de que su vida, como su obra, es, sobre todo, un rosario de anécdotas más o menos divertidas, más o menos curiosas, relativas escritores y obras, un relato donde se mezcla con humor literatura, viaje y vida. Enrique Vila-Matas es un escritor barcelonés, por tanto, que escribe lo que se ha venido llamando, y él mismo reconoce, autoficción, es decir, que mezcla narrador y autor, o dicho de otro modo, realidad y ficción, entendida esta última como todo aquello que queda encerrado en los libros, los suyos incluidos, y la primera como todo lo que queda fuera del papel. Es un escritor barcelonés que escribe en castellano y que viaja mucho. De hecho próximamente estará en Berlín, en el Instituto Cervantes. Hay ya muchas personas inscritas para verlo y, en especial escucharlo, porque Vila-Matas tiene esa faceta mediática y divertida que ha sabido desarrollar casi desde que empezó a escribir: es el autor, si en su caso podemos atribuirle esta sufrida palabra, de más de cincuenta obras atribuibles, y ha sido merecedor, a juicio de las autoridades literarias, de más de veinte premios y reconocimientos públicos internacionales. En contra de mi impresión inicial, y a juzgar por la expectación que ha creado, mucha más gente en Berlín lo conoce de lo esperable para ser un autor tan literario. Y es de agradecer.

Esta brevísima nota se escribió a colación de la visita del escritor al Instituto Cervantes de Berlín el 19 de marzo de 2025. Su última obra iba a ser y fue Canon de cámara oscura, en la que aparece un personaje recurrente, Vidal Escabia, y que saldría en abril de ese año, aunque en la charla habló mayormente de Montevideo (2022). La moderadora fue Petra Strien-Bourmer, su traductora al alemán desde 2002 (antes lo fueron Veronika Schmidt y Orlando Grossegesse).

Fragmento de la charla de Enrique Vila-Matas en el Instituto Cervantes de Berlín.

Estas son algunas de las notas que preparó Petra Strien para la charla, y que constituyeron un excelente resumen de lo que alguien ha propuesto llamar vilamatismo. La traductora intentaría así abordar la obra con el escritor, si le dejaba:

Saludos. Breve presentación del autor, sus libros y sus traducciones. Un perfil como escritor: (meta)literato, maestro de la paradoja, pionero de la literatura parasitaria y la intertextualidad. Las novelas-ensayo (o al revés), su prosa nebulosa à la W.G. Sebald, la mezcla de autobiografía, ensayo, diario, crónicas de viaje, realidad y ficción. Como muestra, Montevideo.

El humor y la ironía. Entre la desilusión y la esperanza; la posibilidad de evasión; la ambigüedad como método: el absurdo de la existencia humana, el afán de saber qué escribiría si escribiera.

Pasar fronteras, o puertas. La literatura debe decir algo nuevo, debe abrir nuevos caminos, debe encontrar el hueco para escapar, a pesar de que todo ya está dicho. De ahí el juego intertextual de citas cambiadas de contexto para darles un sentido nuevo. Al final se puede llegar a plantar el lector avispado: ¿quién es el escritor verdadero, el distribuidor de citas, o el autor original de las mismas? 

La puerta es la principal metáfora en Montevideo, porque lleva a la habitación propia que reclamaba Virginia Wolf, pero si empezamos a citar, caemos en la trampa de Vila-Matas. El tema es, en todo caso, el encierro y la soledad del sujeto moderno, o la muerte del mismo. El artista verdadero es está perdido de sí mismo, un investigador obstinado o paranoico del vacío.  Hay 2 tipos de cuartos, como explica la propia Petra Strien:

1. La habitación auténtica (das eigentliche Zimmer) de la cual habla Walser en su micrograma, un cuarto inaccesible incrustado en otro, la habitación n° 205 de la ”puerta condenada” del cuento de Cortázar en Montevideo, el lugar donde irrumpía lo fantástico en el cuento.

2. La habitación n° 19 sin salida instalada por M. Moore alias DGF (Dominique Gonzalez-Foerster) en el Beaubourg (véase sus instalaciones de espacios, p.ej. del Splendide en el palacio de cristal), el cuarto donde uno queda encerrado, atrapado. Sería el propio infierno del escritor cuando ha terminado un libro, o del escritor bloqueado en general.

Y hay puertas ”como invitación para entrar en el misterio“ (Cirlot, Hammershøi en la portada de la ed. alemana), como una inspección en dimensiones desconocidas:

  • -La habitación n° 206 del hotel Cervantes, desaparecida. 
  • -Descubierto con el modo noche del móvil en el cuarto n°20 inexistente, ¿es un viaje al futuro?

Antes de seguir, desde Desbandada queremos agradecer a Petra Strien que haya compartido con nosotros esas notas de trabajo.

Vila-Matas y Alemania

Navegando por su página web vemos que hay secciones en inglés, en francés, en italiano, en portugués, y en el idioma de Nobel. No tiene ningún apartado en alemán, aunque . Sospecho que su proyección en este país es minoritaria, frente a lo que pasa en Francia, donde de hecho ha vivido y hasta cierto punto sigue viviendo. De hecho solo dieciséis de sus más de cincuenta títulos han sido traducidas en Alemania. Wallstein Verlag es su editora más recurrida en este país, junto a Lettre International, para las que ha traducido Petra Strien. También han aparecido sus traducciones al alemán en Die andere Bibliotek, en la suiza Nagel & Kimche, en Fischer Verlag, y en la editorial Popa. Téngase en cuenta que el escritor catalán cuenta con unos treinta y seis traductores. Rastreando superficialmente la obra y las entrevistas a Vila-Matas, apenas descubro relaciones con la literatura alemana y menos aún con la sociedad alemana, frente a lo que pasa con Francia, por razones que he indicado antes. Tampoco en la larga lista de reseñas que aparece en su página web aparecen títulos en alemán. Finalmente nos internamos en cualquiera de sus obras, por ejemplo en Historia abreviada de la literatura portátil, y empieza entonces el desconcierto, pues no sabemos si las referencias a escritores y artistas reconocibles como Andrei Biely, Edgar Varese, Marcel Duchamp, Paul Morand, Walter Benjamin, Gershom Scholem o Kafka son solo recursos literarios pues desconfiamos a priori de que las anécdotas asociados a esos nombres y encadenadas en una suerte de asociación inconsciente, sean históricas antes de conformar una a una que lo sean -pero qué importa en el fondo si son verdad o no-. Lo que sí queda constatado es que hay muy poca presencia de la cultura alemana o austríaca en las páginas del barcelonés. Quizá esta podría ser una pregunta que añadir a las preparadas por Petra Strien: ¿qué peso tiene la literatura en alemán en las páginas de Vila-Matas, habida cuenta de su desconocimiento de esta lengua?

Obras del autor en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Berlín.
Vila-Matas y la literatura latinoamericana

En un breve video, el escritor peruano Fernando Iwasaki describe a Vila-Matas como el más latinoamericano de los escritores españoles, aludiendo a cierta mezcla de literatura europea y latinoamericana, llegando a considerarlo como una “encrucijada entre grandes tradiciones literarias, la latinoamericana y la europea”. Destaca en este sentido tres obras centrales: Bartleby y compañía, El viaje vertical, El mal de Montano. 

Deberíamos ahora añadir a esta lista el título de 2022 del que probablemente más se va a hablar en la charla del 18 de marzo en el Instituto Cervantes: Montevideo. Aunque la novela tiene como escenario prioritario la ciudad de París, como tantas otras obras, el nombre de la novela hace referencia a la anécdota que vivida en el hotel Cervantes de la capital uruguaya en una de cuyas habitaciones Julio Cortázar escribió su relato La puerta condenada. El cuento no es de los más conocidos de Cortázar, en la antología de Alianza figura en el volumen “Juegos”. Empieza con una descripción detallada de la habitación en la se hospeda un comerciante argentino llamado Petrone. Todo el espacio físico tiene un peso específico en el relato, no es un mero marco de la acción, y se reproduce en el silencio que envuelve. En un momento de aburrimiento, Petrone descubre una puerta bloqueada por el armario ropero que despierta, brevemente, su imaginación. En mitad de la noche, oye el llanto de un niño procedente de la habitación a la que da la puerta clausurada por el armario. No puede dormir y a la mañana siguiente se siente molesto pero no consigue que acepten sus quejas y no cambia de habitación. El llanto no desaparece la siguiente noche, la imaginación de Petrone hace el resto. Mueve el armario y es ahora él quien solloza contra la puerta cerrada. Se oye n grito del otro lado. A la mañana siguiente se siente culpable por lo que ha hecho. Y es en la siguiente noche cuando descubre el horror de lo que pasa en el hotel y que esa puerta conectada no conseguía acallar.

Vila-Mata conocía el cuento y fue al hotel Cervantes de Montevideo y pidió la misma habitación en la que había estado Cortázar. No se la dieron y volvió a París sin la experiencia pero son una nueva anécdota y un paso en su desarrollo literario que  él mismo califica como de inconsciente: según reconoce en varias entrevistas, empezó a escribir relato fantástico sin darse cuenta. Jesús García Cívico se lo hace ver en una charla en Valencia en 2022, poco después de salir la novela: entra en el género fantástico sin darse cuenta en la página ciento y pico. Supone un territorio nuevo como autor.

Además de esta coincidencia, insiste Vila -Matas en esa misma charla que él siempre ha sido un ensayista, siempre ha mezclado la narración con el pensamiento. El narrador en cada libro es diferente, pero siempre entra directo el pensamiento del autor. ¿No es acaso esa transgresión entre narrativa y ensayo lo que siempre practicó Borges? No es menos, y aquí abril una breve digresión, la influencia en el ritmo de la prosa del argentino que se dejar oír en algunos libros de Val-Matas. En la novelista antes referida, el capítulo llamado OSCURIDAD Y MAGIA empieza casi igual que un famoso cuento de Borges, quizá se trata en el fondo de un homenaje:

Debo a una breve conversación con Marcel Duchamp y muy especialmente a Viudas y militares, libro hasta ahora inédito de Francis Picabia, las informaciones más valiosas en torno al asunto de la decisiva participación de dos mujeres fatales en la fundación en Port Actif de la sociedad secreta shandy.

Enrique Vila-Matas, Historia abreviada de la literatura portátil

Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar.

Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

Más que estas coincidencias en cuanto a la prosa, que aumentan a medida que uno se sumerge en sus otras obras, interesan dos aspectos que acercan a los dos autores: el trasvase de géneros narrativa y ensayo en Vila Matas y en Borges, de esto último habla claramente Alan Pauls en un video sobre el ensayo como exploración que hemos citado en otra publicación de esta misma revista; y la recurrencia a la autoficción, de lo que hablaremos a continuación. Cercanía entre autores, y con otro autor muy querido por Vila-Matas que es el peruano Julio Ramón Ribeyro, y sus diarios La tentación del fracaso, de los que Vila Matas destaca ese punto intermedio entre narrativa, reflexión literaria, y una “biografía muy oblicua”,m y que merecen una publicación aparte, pero que será tema en la próxima charla.

Todo esto le permite a Iwasaki defender con rotundidad que Vila-Matas es el punto de encuentro de dos grandes tradiciones literarias.

El pacto literario en Vila-Matas

La autoficción es ese subgénero narrativo en el que el autor o la autora coincide con el narrador o la narradora, convirtiéndose en parte de la ficción, pero sin hacer del texto una autobiografía, pues se cuenta con los recursos de la novela lo que se podría contar con los de la historia. El grado en que lo que se cuenta sea ficticio o no, dependerá ya más de la intención de la persona que lo escribió que del propio género o el carácter real de lo contado. En el concepto original de Serge Doubrowsky de 1977, todo lo que se cuenta debía ser ficticio. Cuando el concepto llega a Vila-Matas ha sufrido muchas distorsiones. Dicho sea de paso, como se deduce de lo dicho más arriba, la autoficción se practicaba conscientemente desde mucho antes, al menos desde Borges en los años cincuenta, en los mismos términos que establece el francés en los años setenta.

En la charla en Valencia a la que hacíamos referencia más arriba se habla de cinco tendencias de narradores:

  • -quien no tiene nada que contar
  • -quien deliberadamente no cuenta nada
  • -quien no cuentan todo
  • -quien espera que dios lo cuente 
  • -se rinden a la tecnología que transcribe todo y convierte en prescindible el oficio de escritor

Vila-Matas se localiza a sí mismo en la segunda tendencia, cómo narrar para no contar nada deliberadamente, y una posible respuesta aparece poco después: la trama es el libro entero hay un delirio que se estructura para que parezca convincente. Esa sería la manera vilamatiana de la autoficción. La clave está en la estructuración del relato, no en la posible realidad de lo contado, de la realidad. De hecho en alguna entrevista dice Vila-Matas que “la realidad es un pacto. Solo vemos una parte de lo invisible.” Recurrentemente cuando se habla de autoficción se habla de pacto: el pacto entre autor y lector que permite la ficción narrativa se ha de ajustar cuando se habla de autoficción porque hay que entra en un juego que acerca lo narrado a la realidad compartida entre autor y lector, es decir, a esa realidad que queda fuera del papel. Quizá lo contado no está tan lejos del lector, quizá lo narrado pueda ser encontrado en el mundo físico externo al libro, quizá cuando escribimos acaban pasando cosas, como que a Vila-Matas no le dejen entrar en la habitación del hotel Cervantes de Montevideo, o aún más, como que a Vila-Matas se le ocurra viajar hasta Montevideo para intentar entrar en la habitación donde cree que un día Cortázar escribió un cuento donde un personaje ficticio escuchaba, muy del modo de Poe, dicho sea de paso, a un niño llorar en el espacio clausurado entre dos habitaciones. El pacto es casi un reto, poder seguir leyendo sin necesitar separar realidad de ficción, sin querer saber si fue verdad que Vila-Matas estuvo en Montevideo. Mantenerse en el espacio intermedio entre dos cuartos, ni en el de Petrone, ni en el de la mujer que ocupa el otro cuarto.

Un momento, ¿había una mujer en el otro cuarto?


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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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