Moira Morgulis presentará en Berlín –donde reside actualmente– un libro que escribió en Buenos Aires, ciudad donde nació y vivió toda su vida. Se trata de su segundo poemario, Tantas cosas podrían crecer acá, recientemente publicado por Editorial Carpe Literario (Rosario, Argentina). Escrito entre 2020 –“encerrada en un monoambiente en Buenos Aires, en plena cuarentena” – y 2022, reúne también material de años anteriores e incluso de la adolescencia. La cita es el 23 de octubre. Compartimos tres poemas del libro y nuestra charla con la autora.
Entre 2020 y 2022, los poemas fueron trabajados con la guía de Natalia Romero, Verónica Yattah y Clara Muschietti, quien además luego hizo la primera revisión del libro. Un año y medio después, en 2023, fue Micaela Szyniak quien realizó la segunda y última revisión y, además, quien escribió el prólogo:
«Creo que este libro recorre el derrumbe de lo que eran nuestros modos de vivir (vecindades virtuales, bares que cierran, casas confinadas), que vislumbra el reverso de lo que era nuestro siglo. Y creo que existe porque encuentra, en ese recorrido, postales de lo firme; se detiene a contemplar. No es la primera vez que esto ocurre en el terreno de la poesía. Me gustaría traer a colación un fragmento de Juan L. Ortiz, que pone en primer plano la convivencia tensa de opuestos, sin resolución:
Sí, las rosas
y el canto de los pájaros.
Toda la hermosura del mundo,
y la nobleza del hombre,
y el encanto y la fuerza del espíritu.
Sí, la gracia de la primavera,
las sorpresas del cielo y de la mujer.
¿Pero la hondura negra, el agujero negro,
obsesionantes?
Pero a la inversa de aquel sí, en estos poemas se presentan como orden instaurado el encierro, cuatro trabajos y alquileres dolarizados, pero ¿y el agua que da un bar?, ¿y el violeta furioso de un cielo atardeciendo? Si la poesía o cierta poesía –escuché decir esto a Vero Yattah a propósito del poema recién citado– se enclava en la convivencia entre luz y sombra, acá los refugios son lo que se filtra en el recorrido por la precariedad rotunda.
Con la gracia propia de esta frase que dijo Gabi Franco sobre Irene Gruss, “en el poema no se llora”, se edifica esta poética de lo que podría crecer y, de hecho, todavía crece.»

Moira, ¿cómo te sentís presentando en Berlín un libro que escribiste en Buenos Aires?
Contenta y desconcertada. De golpe me resulta muy loco presentar un libro en esta ciudad, a veces me parece surrealista estar viviendo acá. Pero además, por momentos es rarísimo presentar en Berlín los poemas que escribí en bares (Kowalski, El Banderín…) y parques (el parque Las Heras, los lagos de Palermo…) que están o estaban en Buenos Aires y sobre mis amigos y amigas, que siguen viviendo allá. Por otro lado, si bien este es mi segundo libro, en realidad es mi primera presentación. El primero, Una voz imperfecta (Editorial Niña Pez), salió de la imprenta en marzo de 2020 y, tres días antes de la presentación, Alberto Fernández anunció la cuarentena, así que jamás pude presentarlo. Es más: un año después estuve a punto de hacer una “presentación tardía”, con tan mala suerte que casi todas las personas que iban a participar se enfermaron de Covid esa semana, así que lo tuve que cancelar… Ahora que lo pienso, con semejante historial, me da miedo que pase algo malo y quedarme otra vez sin presentación (se ríe). Sería el colmo.
Esta vez también vas a tener varias personas invitadas.
Sí, eso me pone muy contenta… la verdad es que siempre me dio miedo que la presentación de mis libros fuera aburrida porque, honestamente, detesto las presentaciones de libros (se ríe). Si bien no fui a muchas, es justamente porque me aburren. Solo la presentación del libro de una amiga, Maia Kiszkiewicz, me gustó. Seguro se va a reír cuando lea esto. Así que dije “no, no quiero hacer lo mismo que detesto, no quiero que la gente se aburra, no quiero aburrirme yo”, y por eso invité a varias artistas que –más allá de caerme bien y de que me guste su trabajo, su escritura– rompen con esa cosa monótona y solemne que caracteriza a muchos escritores.
¿Cómo ves la escena literaria en Berlín?
Mhmmm, es una pregunta difícil… sobre todo porque –si bien esta ciudad es muy cosmopolita– si no hablás alemán, siempre te vas a quedar afuera de muchas cosas. Aunque en realidad sí hablo alemán, pero momentáneamente es un humilde B1 (se ríe). Igual… ahora que me escucho decir esto… me doy cuenta de que si hablás alemán pero no hablás español ¡también te estás quedando afuera! Afuera de la literatura latinoamericana, por ejemplo, que acá en Berlín está creciendo (justo ahora se está haciendo la primera edición del Festival Barrio, una movida muy interesante que sirve para conectar a escritores, lectores y traductores hispanohablantes). Así que supongo que no importa qué idioma hables, siempre te vas a quedar afuera de algo. Es como si la literatura también tuviera fronteras y uno necesitara visa o pasaporte para no quedarse afuera… En ese sentido es muy diferente de la música, porque nadie necesita hablar portugués para disfrutar de la bossa-nova, o hablar inglés para disfrutar del jazz. En cambio, la literatura no es así, no permite eso… Pero me gustaría, en un futuro no muy lejano (se ríe), poder hablar muy bien alemán, poder leer libros en alemán, etc… ¿Quizás algún día hasta escribir en alemán? Quién sabe…
Hablando de idiomas, ¿la presentación del libro va a ser toda en español?
Bueno, el libro está escrito 100% en español. Pero mi novio y mi mejor amiga son alemanes y no hablan español, o sea que no pueden entender mi poesía, y lo mismo pasa con otros amigos que hablan inglés y no hablan español. Entonces pensé “no quiero que nadie se quede afuera”, y es por eso que decidí que también va a haber algunos poemas traducidos al inglés (por Rita González) y al alemán (por Yanne Horas).
¿Te gustaría agregar algo?
De hecho, sí. Me gustaría aprovechar para decir que el Estado está recortando el presupuesto del área de cultura, entre otras –aunque no soy la persona más indicada para dar una descripción amplia y detallada, ya que recién me estoy insertando y el idioma sigue siendo una barrera muy importante en cuanto al acceso a la información relacionada con la ciudad y el país donde vivo–. Pero, como te decía, me la paso leyendo y escuchando que recortan presupuesto en diferentes ámbitos. Por ejemplo, hace poco la «Netzwerk der Literaturhäuser» publicó una carta abierta dirigida a Claudia Roth, la Ministra de Cultura, exigiendo que dejaran sin efecto los recortes del 30% previstos para el Fondo Alemán de Literatura y el Fondo Alemán de Traductores.
Y así podría darte mil ejemplos de clubes de jazz, espacios culturales con música en vivo, festivales de jazz, etc., que dejaron de recibir subsidios del Estado. Esto lo sé por ser también cantante y dedicarme al jazz. Y debe haber mil cosas más donde están recortando presupuesto, habría que informarse mejor. Te digo esto a raíz de lo que me preguntaste sobre la escena literaria en Berlín. Yo vengo de Argentina, un país donde en este momento la situación es brutal. Y, salvando las distancias, yo no minimizaría el hecho de que, por ejemplo, esta semana haya salido un artículo donde dice que actualmente Alemania tiene más billonarios que nunca, y que los súper ricos son sometidos a una menor carga fiscal que las familias de clase media. Es el sueño neoliberal. En ese sentido no dista mucho de las políticas que está implementando Milei en Argentina. Sería bueno preguntarle al Senado de Berlín adónde va la plata que le sacan al sector cultural.

La presentación de “Tantas cosas podrían crecer acá” contará con lecturas y performances a cargo de la autora, Moira Morgulis, y de las artistas invitadas Rita González Hesaynes, Elsye Suquilanda, Regina Riveros, Lucía Moyano López y Yanne Horas.
Tres poemas de Tantas cosas podrían crecer acá:
No me basta el pasto verde donde me recuesto,
bañado por el rocío de la mañana.
No me basta el vuelo de la abeja
que aterriza en los pistilos de una flor
amarilla como una estrella,
ni la fuerza brillante del sol de Buenos Aires,
los rayos que empujan a las nubes en invierno
y se abren paso,
ni el orden de una fila de hormigas
que cargan trozos de hojas.
¿Por qué?
No me basta
toda esta pequeña vida,
este gran milagro.
Después de cada trago, te doy
un beso húmedo y frío.
El gusto a whisky en tu boca
se mezcla con el del porro.
Aunque el cielo esté oscuro
ya cantan los pájaros.
Te pregunto por qué
no tenés ninguna planta:
“No sé, es que casi nunca subo”.
Es una pena, te digo, tantas cosas
podrían crecer acá.
Hace poco fui a arreglar la bici.
Parece mentira que haya sido
un regalo de mi papá
cuando cumplí diez años.
Qué asombrosa la permanencia
de los objetos,
una bici que podría
haber sido robada, haberse roto
y sin embargo
veinte años después
transporta el peso de mi cuerpo.
Imagen de portada: cubierta de Tantas cosas podrían crecer acá, Editorial Carpe Literario, Rosario, Argentina © Julieta Bugakoff
Diseño flyer © @abecerrav
