Festival de cortos iberoamericanos

La Usina de Guiones Breves, propuesta de creación de guiones de cortometrajes en español dirigida por la guionista argentina María Meira en el entorno del Instituto Cervantes de Berlín, presentó el mes de seeptiembre de 2024 este Festival de cortometrajes en una sesión intensa e intensiva de un día de duración, en concreto el domingo 8 de septiembre en el Kino Passage | Neukölln. Fue organizado por el Instituto Cervantes de Berlín, el Yorck Kinogruppe, la Usina de guiones breves en Berlín y la productora uruaFilms. Le planteamos a María algunas cuestiones relativas al desarrollo de la Usina de ese año y al festival propuesto.

La Usina lleva ya cinco ediciones generando guiones de cortometrajes en español en Berlín. Este año, además, se organiza este breve Festival de Cortos Iberoamericanos de un día de duración. ¿Estarán presentes los participantes en la Usina de este año para que podamos conocerlos en persona? ¿De qué otra manera se vincula el Festival con la Usina? ¿Esperan que de alguna manera sean una muestra de lo que es un corto? ¿Tienen algún valor formativo para los participantes de la Usina?

La idea del Festival surge desde el programa de escritura de cortos que llevamos adelante junto con el Instituto Cervantes de Berlín y que, en efecto, este año cumple su quinto aniversario. En el marco de los festejos por estos cinco años del programa se nos ocurrió la idea del Festival. Tener la oportunidad de ver un programa de cortos de primer nivel en una hermosa sala de cine es un evento no sólo formativo sino también sumamente inspirador para las y los participantes de la Usina, que por supuesto van a estar presentes para que puedan conocerlos. El Festival además abre sus puertas a la comunidad cinéfila berlinesa e internacional, y a quienes busquen conectarse con historias breves vibrantes, desbordantes de frescura y sensualidad, de ternura, nostalgia y sarcasmo. Una montaña rusa de sensaciones que te van a sacudir, no van a dejarte indiferente.

Además estoy convencida de que ver un programa de cortos de esta calidad es sumamente formativo no sólo para quienes están en una etapa específica de su formación sino también para quienes ya nos dedicamos de una u otra forma al quehacer audiovisual. Tener contacto con películas de realizadoras y realizadores emergentes ofrece la oportunidad de ver cómo se habla hoy el lenguaje cinematográfico y dónde están puestas las miradas. El cine emergente muchas veces cuestiona los modos establecidos, nos mueve a reflexionar sobre nuestros modos aprendidos de hacer y en ese ida y vuelta nuestra propia forma de escribir y crear películas puede retroalimentarse y nutrirse.

Festival de cortos iberoamericanos en Berlín

Cortázar distinguía claramente la novela, un combate de boxeo que se gana por puntos, decía él, del cuento, que se gana por nocaut. ¿Tienen los cortometrajes, como formato cinematográfico, más allá de la diferencia de duración, algún elemento idiosincrásico? Es decir, ¿hay algo a nivel narrativo, de diálogo, de trama, de interpretación actoral, que solo se pueda dar en este formato y no en el largometraje? ¿Se confirma ese elemento, si se da, en los cortos seleccionados? ¿Es algo que se trabaja en la Usina?

Esta idea cortazariana que que al relato breve hay que ganarlo por nocaut es genial. Creo que expresa muy bien la importancia que tiene la forma en una historia corta. El cómo se cuenta juega un rol clave en este tipo de relatos por el simple hecho de que contamos con muy poco tiempo para contar lo que queremos contar. El relato breve nos obliga a ser sintéticos, a buscar nitidez en las ideas y a ir al grano sin tantos rodeos. También la idea de nocaut expresa muy bien la importancia que tiene el final en un relato breve: el final como un golpe, un momento preciso de revelación y epifanía. Todos aspectos propios de la narrativa específica de guion de cortometraje que trabajamos a lo largo del programa de escritura de guiones. 

Otro de los aspectos que abordamos en la Usina de guiones y que para mi es crucial, es la construcción del mundo y los personajes de la historia, porque allí es donde van cobrando forma las inquietudes y los temas que cada participante trae al programa como disparadores. Es en esta elaboración personal de los materiales donde la voz y la mirada propia tienen la oportunidad de ir desplegándose. En este sentido todos los cortos de la programación del Festival dan cuenta de esto: narran mundos y personajes desde una óptica personal y singular.

En Un pájaro voló nos sumergimos en un momento nostálgico en la vida un jugador del equipo de handball cubano de duelo tras la pérdida de un amigo. El corto Cura sana nos abre la puerta a un día en la vida dos hermanas de un barrio periférico de Barcelona que buscan trascender el legado de violencia que las acorrala. La guionista y directora de Lapso tuvo problemas de audición y en su corto nos da la oportunidad de experimentar sus vivencias a través de su personaje, una chica sorda que cumple tareas en una biblioteca comunitaria en las afueras de Belo Horizonte. Uli es un viaje a las metamorfosis que ocurren entre la niñez y la adolescencia en una tarde de calor en Medellín. El corto Un movimiento extraño sobrevuela con lucidez e ironía una Buenos Aires precarizada y obsesionada con el dólar y los vaivenes del tipo de cambio.

Todo relato, sea de la duración que sea, crea ante todo un mundo, un universo imaginario propio que si bien puede estar arraigado en lo que podríamos llamar lo real, sean esto anécdotas, vivencias o hechos ocurridos, va a dar un salto a la ficción cuando entren en contacto con la imaginación y la subjetividad de quien elija narrarlos. Todo relato, sea de breve o de largo aliento, es un portal que nos invita a hacer un viaje y adentrarnos sensorial y emocionalmente en un espacio y un tiempo singulares. Y es en ese viaje donde nuestro propio modo de ver y entender el mundo que nos rodea tiene la oportunidad de ampliarse y enriquecerse. En esto reside la fuerza transformadora del cine.

¿Qué significa en la práctica «impulsar la diversidad de las nuevas voces»? ¿Es tan importante que esos cortos se proyecten en Berlín para que esas nuevas voces tengan la resonancia que, por su calidad, merecen?

Impulsar la diversidad de las nuevas voces y miradas iberoamericanas en Berlín es uno de los objetivos que me propuse ya desde la creación de la Usina de guiones en 2020. Berlín sigue siendo por un lado una de las ciudades más abiertas y receptivas a la pluralidad cultural del mundo y por el otro uno de los lugares donde se dan los debates que impactan y resuenan a nivel global. Es por eso que estoy convencida de que nuestras historias y nuestros particulares abordajes de las problemáticas humanas tienen que tener su lugar aquí. Con el proyecto integral de la Usina –tanto desde el programa de escritura de guiones como ahora desde el Festival- buscamos aportar nuestro granito de arena en ese sentido. Estoy convencida de que nuestras cinematografías no hacen más que nutrir los debates globales y aportar perspectivas singulares y sumamente valiosas que merecen tener cada vez más espacios de intercambio y encuentro. 

Con el Festival buscamos seguir consolidando un lugar para las cinematografías iberoamericanas en una ciudad plural y efervescente como es Berlín. El foco está puesto en el formato del cortometraje, un formato que suele tener menos ventanas de difusión. La Berlinale en ese sentido es uno de los festivales de clase A que más espacio le brindan al formato, no sólo en la competencia oficial sino en las secciones paralelas  como Generation. En Berlín también tiene lugar Interfilm en noviembre, el festival internacional de cortos más emblemático de Alemania. Pero más allá de estos grandes festivales no son muchas más las oportunidades de ver cortos iberoamericanos en una sala de cine. Nuestro festival busca ampliar y nutrir esa red.  

La selección parece que viene dada por los premios recibidos en la Berlinale. ¿No es esa una visión un tanto eurocentrista de seleccionar unos cortos? ¿Se puede hacer una deconstrucción descolonizadora de los cortometrajes producidos en Iberoamérica?

En esta primera edición del Festival decidimos hacer foco en la Berlinale por un lado porque es el Festival más emblemático de Berlín, la ciudad donde se originó la Usina de guiones, y por otro lado porque la cosecha en la última edición fue realmente extraordinaria. “Un movimiento extraño”, escrito y dirigido por Francisco Lezama, se llevó el Oso de Oro al mejor corto de la competencia oficial, “Un pájaro voló” el premio al mejor corto de la sección Generation, “Cura sana” el Oso de Cristal, mientras que “Lapso” y “Uli” recibieron menciones especiales también en Generation, la sección de la Berlinale especialmente orientada a las audiencias más jóvenes. Trabajamos en conjunto con el Instituto Cervantes de Berlín, Yorck Kino y uruaFilms para poder reunir estos cortos y presentarlos en un programa conjunto, en una hermosa sala de cine de Neukölln. Mas allá de los premios, logramos armar un programa estimulante, con fuerza y forma propia, que sin dudas vale la pena compartir en pantalla grande. Esta primera edición va a sorprender por su efervescencia, su vitalidad y su frescura.

Nuestra apuesta es que el Festival Usina siga creciendo, ampliando su propuesta y sus horizontes. Nos gustaría especialmente que funcione también como una plataforma de exhibición para los cortos originados en la Usina de guiones. En este momento hay al menos dos guiones que se desarrollaron en el programa que están en camino de producirse. Esperamos poder compartirlos en Berlín el próximo año.

¿Cómo anda el mundo de las productoras cinematográficas cuando se les habla de cortometrajes? ¿Estás a favor de producir películas de este formato, o la gran mayoría son deudores de las ayudas estatales?

En términos de búsqueda de financiación, para los cortos se abren los mismos desafíos que para los largos, aunque en una escala más chica. Hay al menos dos tipos de proyectos. Por un lado aquellos guiones con mayor valor de producción que necesitan recursos y estructura de financiación para realizarse, que apuestan a gestionar ayudas públicas y becas específicas. Estos proyectos van a recorrer un camino de búsqueda de financiación bastante similar al de los largos. Por otro lado están aquellos proyectos de corto que ya desde su génesis se conciben para ser realizables. Estos cortos se producen a través de formas alternativas de autogestión, con aportes en especias, en recursos humanos e incluso aportes económicos propios de los realizadores. No hay reglas, es un caso a caso. Por mi parte estoy a favor de producir formatos cortos porque funcionan como semillero y muchas veces como plataforma de despegue para que las y los cineastas emergentes puedan hacer sus primeros pasos. En mi propia experiencia como guionista, el corto de tesis que escribimos con Diego Lerman en la Universidad de Buenos Aires, “La prueba”, fue el primer paso en el proyecto de largo que luego fue “Tan de repente”, ópera prima que recorrió festivales, ganó premios internacionales y marcó el comienzo de nuestras carreras profesionales.

Gracias, María, por todas las respuestas. Deseamos todo el éxito al Festival, y esperamos más noticias del transcurso de la Usina de este año 2024.



Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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