Un texto poético-hermético de Wendy Huerta
Me lo cruzo de frente, en la calle, casi como un flâneur que recién inicia su recorrido e interrumpo su contemplación climatológica preguntando:
–¿Usted es un flâneur?
–¿Y eso? ¿con qué se come?
– Sí, un tipo que se la pasa callejeando. Deambula por las calles contemplando la ciudad, sólo por el placer de caminar. Según Walter Benjamin tiene algo que ver con un sujeto que va en contra de las lógicas productivas, por ejemplo, las que sólo exigen caminar por utilidad, o para llegar a un determinado lugar lo más rápido posible, sino, más bien, caminar sin rumbo, contemplando todo tu entorno por el placer mismo de pasear.
–Mirá, si ser un flâneur implica callejear, entonces sí, efectivamente soy eso.
–¿Preferís caminar solo?
–A veces sí. Andar con alguien es abrir la posibilidad a que te lleven, pero caminando solo nadie te apura. Vos te tomás tu tiempo, el tiempo no te toma a vos. Aparte, podés elegir cualquier calle, y hasta podés toparte con alguien inesperado.
–O sea, que nunca va apurado, ¿ni siquiera al trabajo?
–Mmm, ¿qué trabajo?
–¿Usted no trabaja?
– No.
–¿Está en búsqueda laboral?
– Menos.
–¿Se abrió el Linkedln?
–¿Qué es eso? -se rasca el pelo.
–¿Piensa hacerlo alguna vez?
–Tampoco.
–¿Por qué?
–Justamente, a mí el trabajo me parece el peor invento del mundo. La palabra trabajo viene del latín tripalium, tres palos, o sea, un instrumento de tortura con tres estacas que lo usaban con esclavos. Motivo suficiente para rehuirle, ¿no le parece?

–Entonces, ¿a qué se dedica?
–A veces a leer.
–¿Cuál fue su último libro?
–Madame Bovary de Flaubert.
–¿Le gustó?
–No sé, es una mujer francesa del siglo XIX que se aburre del marido y le pone los cuernos.
–A mí me parece que también habla del inicio del capitalismo, del consumo desmedido y como la pobre Emma Bovary se sigue despojando de sus pertenencias para poder pagar la deuda que contrajo con el boticario. La mató el consumo, la deuda era impagable. De ahí que la salida inmediata era tomarse un buen trago de arsénico en polvo.
–Puede ser, igual estaba aburrida y le pone los cuernos al marido.
–Eso es innegable. Así como en el siglo XIX, ¿en nuestros tiempos también se podría pensar al consumo masivo como un zeitgeist?
–Y sí. Consumir, sacar en cuotas cualquier pelotudez que se te ocurra para después pasarse el día trabajando para cancelar esa misma deuda. ¿No te parece ridículo?
—Es un círculo vicioso.
–Eso mismo. Yo prefiero otros vicios, más epicúreos.
–Contame más, ¿estás armando un libro?
–Puede ser, escribo los domingos como para no perder la costumbre. Lo hago como un ritual.
–¿Cómo es ese proceso de escritura?
–Y, en general, busco en la realidad algo que me llame la atención. Me dedico a hacer aforismos.
–Espero tu próximo libro.
–Yo también lo espero.
–Gracias por la charla, Leopoldo.

Ahí se fue Mazzini, quien logra deshacerse de los efectos alienantes de la sociedad de consumo, de la lógica capitalista absorbente, para representar una vida no domesticada. De pensamiento subversivo, que desafía los parámetros de la ética impuesta y dominante, para contrarrestarlos con su filosofía vital: el puro goce. El anti-héroe se despierta, una vez más, para entregarse a la deriva–con sus fugas y devenires–en las calles de Buenos Aires, y de Berlín.

¿De qué va todo esto? ¿Quién es Leopoldo Mazzini? ¿Un autor? ¿El personaje de una novela? ¿La desfiguración de una identidad? ¿La proyección del lector en una texto narrativo? Si quieres seguir escuchando la conversación y conocer al (des)entrevistado de la entrevista, acércate el lunes 15 de julio de 2024 al Salón Berlinés de la Crellestr 26, Berlin-Schöneberg
(Solo una pista: el autor al que nos referimos está en la página Escribimos en español)

Wendy Huerta es Profesora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Se dedica a la docencia planificando propuestas didácticas en la enseñanza de la Literatura, Prácticas del Lenguaje y Filosofía. Coordina «Devenir Escritural», un espacio que se enfoca en la producción escrita de textos, en el análisis crítico literario con perspectiva histórica, política, cultural y de género. Participa en espacios de lectura y círculos LGBTIQNB+

El enésimo cuento sobre una persona intrascendente que debería acaparar nuestro interés lo suficiente como para que leamos aunque sea hasta el último párrafo una serie de opiniones casuales y vacías. Apenas si logra este magro objetivo. Felicitaciones.