Poema de María Angélica Muñoz Jiménez

Benditas Damas y Choros, fecundas islas, perlas desiguales de existencia marina, apenas sobresalientes del océano Pacífico en la norteña región de Coquimbo. La mar inmensa salpicada de destellos, mareas preciosas parecidas a esmeraldas, cual ópalos, aguas marinas y turmalinas, todo el brillo de colores tiene la mar linda. Y la furia de la corriente de Humboldt, estalla como frías cataratas invertidas, hirviendo en austral diversidad de vida, del nocturno fondo marino al claro día. Vigorosa madre amamantando a sus hijos, nutre y abriga con sus quebradas ubres, rosa que sopla espinas, huesos y cartílagos, fértil el cielo, la tierra y el abisal marino. Fisonomía única de piel, escamas y plumas, mezcla de patas, aletas, alas, yendo y viniendo, fluido entrando y saliendo de los elementos, abundancia derramada del cuenco eterno. Estridente corre la voz de aves navegantes, aspiran privilegiadas residencias costeras. Monumentales roqueríos asimétricos cobijan cormoranes, piqueros y pingüinos. El petrel yunco vuela a ras del azul pleno, hábil pescador de sardinas y anchovetas. Cadenas tróficas alquimizando la materia, desde el ínfimo plancton a la gran ballena. Vibran distantes melodías melancólicas, cantan ballenas jorobadas a su paso, en alegre contraste cóncavo y convexo, saltos de calderones y delfines traviesos. A la orilla desborda el barrido de las olas, en la arena asoman túneles de poliquetos, bivalvos herméticos, pulgas y caracoles, festín abierto a zarapitos, chorlos y playeros. En un agrietado castillo en alerta intermareal, defiende el cangrejo su atenazada identidad, camuflado entre verdes y rojos tapices de algas, junto a choritos, cirripedios, anémonas y lapas. Libres desbandadas al aire, aves grandes y chicas gaviotín monja, jote, halcón, pequén, diuca… Plumíferas resistentes a vientos y brisas, atraen en invierno albatros y golondrinas. Desborda la red azulosa del pelícano, saco pescador del largo pico, vuelo horizontal de elegante belleza, no iguala a las gaviotas en ligereza. Inocente chungungo en colchón de agua, oscura nutria, la más pequeña del mundo, vive ajena a los rugidos de su vecindad, las gordas manadas de lobos marinos. Pulsa como medusa el corazón de la mar, incesante frecuencia de estrellas sagradas, huiros marrones ondulando una danza, brazos dóciles que arrullan la semilla amada. Amenaza latente del sudor de los mineros, bomba de tiempo con mecha de dinero. Maravilloso paraíso de frágil equilibrio, protegido por sus míticos seres marinos.


Poema ganador del primer lugar en el “8° Concurso de Poesía. Lucila Godoy Alcayaga, Campesina nuestra”, organizado por la Casa de las Artes Rural de la Cantera en Coquimbo, Chile.
La temática del poema es flora y fauna de Chile de acuerdo a las especificaciones del certamen. Yo dediqué mi poema al área marina de Punta de Choros donde se encuentran las Islas Damas y Choros de Coquimbo, un sitio prioritario para la conservación de la biodiversidad de la región, declarado patrimonio ambiental natural. Es un lugar único en el mundo, con una amplia diversidad de flora y fauna en sus ecosistemas marinos y terrestres. Esta zona goza de las ricas surgencias del plancton que arrastra la corriente de Humboldt desde aguas antárticas. Aun así esta reserva ha vivido en los últimos años la constante amenaza del Megaproyecto minero “Dominga”, actualmente rechazado por el gobierno.
Escribir este poema para mí ha significado fusionar dos de mis pasiones, la biología marina y la poesía. En mi juventud estudié biología marina en la Universidad Católica del Norte sede Coquimbo. Ahora es para mí un privilegio recibir este premio en la misma ciudad y puerto que tanto amo y donde viví una etapa maravillosa de mi vida.

La Casa de las Artes Rural de la Cantera en Coquimbo, Chile, es una antigua escuelita de pueblo, donde por primera vez trabajó como maestra, nuestra premio Nóbel de literatura, Gabriela Mistral, en aquel entonces conocida como Lucila Godoy Alcayaga. Mi madre que apreció mi talento para escribir y recitar poemas desde mi niñez, me decía a solas “mi Gabrielita” en honor a Gabriela Mistral. Para mí recibir este premio desborda mis emociones, porque todo se interconecta en este ciclo de la vida que para mi humilde entendimiento es mágico.
Recientemente la revista Desbandada ha publicado un artículo sobre el libro Puro Impuro, en el que María Angélica ha colaborado con la artista chilena Patricia Lagos Saldías.
Agradezco a Cristina León, Daniel Nuñez León, Braulio Carrasco, Álvaro Rodríguez Araya, Iván Cañete, Helmo Pérez Ortiz, Loreto Rodríguez por cooperar para esta publicación con fotos de la flora y fauna chilena.


















Me llena de alegría y emoción ver a mi colega y compatriota María Angélica brillar, muy merecido primer lugar y que siga llenando este mundo de versos. Bendiciones
Muchísimas gracias Ana por tus palabras tan bondadosas hacia mi poesía.
Felicitaciones Gran Maria Angelica.
Saludos
Eleuterio Toro
Muchísimas gracias Eleuterio por tu apoyo, lo aprecio mucho.