Triangle of sadness: el experimento humano

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, Triangle of sadness (Triángulo de la tristeza) fue también la gran ganadora en los Premios del Cine Europeo 2022: mejor película, dirección, guión y actor de reparto para el actor danés-croata Zlatko Burić. Una comedia satírica en la que el director sueco Ruben Östlund echa su mirada sobre el mundo de los bellos de la moda y los superricos.

Para escuchar el artículo:

Fuerza mayor es el título de la película con la que el director sueco Ruben Östlund logró su primer gran impacto mundial. Fuerza mayor: un hecho que no se puede evitar ni prever y que normalmente libera a una o todas las partes de las obligaciones contractuales contraídas. Es que hay una escena primaria en el cine de Östlund: el ser humano puesto en situación límite o extrema. Un cambio de escenario que significará un terremoto más o menos -o nada- sutil en el mundo de los valores reinantes.  Y allí, donde ese contrato social vigente se rompe, queda sin efecto, es donde a Östlund le interesa algo: la observación del comportamiento humano. En sus palabras: a esos personajes que de algún modo se confrontan tentativamente con quien se supone que son y con las expectativas que se tienen de ellos, Östlund les pone una trampa.  Para ver cómo se comportan entonces. Y lo hace con una mirada incisiva, impasible, a veces descarnada; otras veces sarcástica, irónica, hilarante. 

Fuerza mayor (2014) es la familia perfecta en el centro de esquí, y cuando sobreviene el alud, la catástrofe natural, el padre de familia que no piensa ni en su mujer ni en sus hijos pequeños, sino solo en salvarse él. Con la buena o mala fortuna de que todos sobreviven, y luego debe confrontarse a sus actos.  The square (El cuadrado) (2017) es la obra de arte que proclama ser «un santuario de confianza y empatía dentro del cual todos tenemos los mismos derechos y obligaciones». Pero entonces basta apenas el robo de una billetera y un teléfono móvil en un incidente armado en la vía pública para despertar en el más bien pensante curador de arte los fantasmas de la paranoia, los prejuicios contra los extranjeros. O la misma obra de arte es la que pone al descubierto la hipocrecía y el vacío inflado del mundo y del mercado del arte.

En Triangle of sadness (2022) es el mundo de la moda, la imagen y el dinero el que literalmente naufraga. No se trata entonces del famoso y misterioso Triángulo de las Bermudas, sino del “triángulo de la tristeza”:  un término utilizado en la industria de la moda y la belleza para referirse a esa arruga o pliegue en el entrecejo –en sueco «la arruga de la preocupación“–, señal de que uno ha tenido que luchar mucho en la vida. En el mundo de los bellos y los ricos es simple: Botox es la solución. Pero cualquiera sea el mundo del que se provenga, ya se trate de Robinson Crusoe o del señor de las moscas o de los bellos y ricos como en este caso, con el naufragio ese mundo desaparece y en la isla solitaria hay que aprender a sobrevivir en uno nuevo. ¿Qué sucede, se pregunta Östlund en este film en el que opta decididamente por el humor –negro, absurdo, irónico, sarcástico y hasta escatológico–, y la comedia satírica, si el valor del dinero y de esa moneda, de esa unidad monetaria que es también la belleza, ambos tan ligados a jerarquías, se desploma en la cotización y ahora lo que vale es saber prender el fuego y pescar?

Carl y Yaya son dos jóvenes modelos. Carl en carrera descendente. Yaya, en cambio, modelo e influencer en ascenso. A cambio de sus servicios de promoción la pareja obtiene una estadía gratuita en un crucero de super lujo, donde se codearán con sus multimillonarios pasajeros: oligarcas rusos, amables ancianos británicos que han hecho fortuna en la industria armamentística,  riquísimos pero solitarios hombres de negocios escandinavos del mundo de la informática.  Una vida de lujos y placeres, caprichos y excesos que solo funciona gracias a que detrás hay un ejército de empleados dirigidos por Madam Paula, a los que esta inculca que solo hay una respuesta posible: ¡Sí, señor! ¡Sí, señora! y a los que alienta con eso de que al final del viaje habrá: ¡una excelente propina! „¡Dinero, dinero, dinero!“, corean como en un mantra tribal. Y funciona también, porque debajo de las cubiertas de primera clase e invisibles, hay todo un mundo de empleados de la limpieza –como Abigail (Dolly De Leon), la encargada de la limpieza de los baños–, y cocineros y hasta en lo más oculto del barco, los marineros de la sala de máquinas.

Y no en el puente de mando, como debería estar, sino encerrado en su camarote, del que Madam Paula no logra sacarlo: el capitán. Un magnífico Woody Harrelson en el papel de un capitán norteamericano muy particular: un idealista, alcohólico y marxista, que entablará en algunas de las mejores escenas de la película –dislatadas, hilarantes, salpicadas de verdades al mismo tiempo–, una delirante y entrañable amistad con Dimitry (Zlatko Burić), el ruso capitalista. Saldrá recién para la cena del capitán, la que coincidirá con una fuerte tormenta y será el comienzo de la debacle: el barco sacudido por el embate de las olas, clima de barco que se hunde, todos los pasajeros mareados, una orgía de vómitos, y lo que faltaba: una granada de mano (¿Es una de las nuestras?, se preguntan los amables viejitos británicos) que hace estallar todo por los aires. Un pequeño grupo sobrevivirá al naufragio. Pero en la isla desierta resulta que Abigail, la encargada de la limpieza de los baños, es la única que sabe hacer fuego y pescar. E impondrá sus condiciones. «Como empleados del barco, nuestra obligación es la satisfación de los pasajeros“, le dice Madam Paula. «¿Qué barco?“, pregunta Abigail. Ahora ella es la capitana.

Partiendo del no tan conocido mundo de los modelos masculinos, quienes entre otras cosas ganan un tercio menos que las modelos mujeres, Triangle of sadness cuestiona desde otro punto de vista los roles de género en las relaciones; deja al desnudo el mundo de la moda y de las marcas con todo lo que nos venden, no solo en imagen sino con lemas como equality/igualdad y todo un greenwashing y pinkwashing que se revela como calculada estrategia de marketing; en un triple acento de aire británico, podríamos decir,  pone por momentos un espejo de aumento casi a la Brazil de los Monthy Pyton a los ultrarricos, confronta los dos mundos: el de de los de arriba y el de los de abajo, y guarda para el final un giro de tuerca a la Little Britain. Sarcástica, desbordante, hilarante y política también; irregular, si se quiere, pero con grandes momentos, Triangle of sadness se da el gusto de decir un par de cosas, desde Martin Luther King hasta sobre los golpes de Estado en Latinoamérica, y disfruta poniendo el espejo de la sátira sobre ricos, bellos y las relaciones de dominación en nuestra sociedad. La sátira, esa mirada maliciosa sobre las costumbres que nos provoca y con la risa nos hace pensar. Y aquí entre otras nos confronta con una pregunta: ¿Pueden las cosas cambiar? Y si lo hacen: ¿Cuál es el precio?

Trailer subt. español

Imagen de portada: afiche ©AlamodeFilm . Restantes imágenes: ©Fredrik Wenzel / AlamodeFilm

claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s