Lieber Thomas – Quedarme quiero donde nunca estuve

Este viernes 24 de junio se realiza la entrega de los premios del cine alemán, el Deutscher Filmpreis 2022. Lieber Thomas (Querido Thomas), dirigida por Andreas Kleinert, es una de las películas que compite por ellos nominada en doce categorías. Entre ellas, Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión, mejores actuaciones.

A 30 años de la caída del Muro, la RDA, un país que ya no existe, sigue reclamando ver más reflejada su identidad en el cine, con una visión capaz de captar en su mayor complejidad la historia alemana Este-Oeste. Lieber Thomas viene a llenar también ese espacio. Y nos regala el redescubrimiento de un nombre: Thomas Brasch.

Si hay algo que produce el film Lieber Thomas son ganas de leer a Thomas Brasch. «Quizá el único enfant terrible de la historia alemana-alemana», «una de las voces más personales de la literatura de posguerra alemana», se ha escrito de él. Y sin embargo un nombre de algún modo olvidado. ¿Quién fue Thomas Brasch? En su nuevo film, el director alemán Andreas Kleinert, nos ofrece un retrato de este poeta, dramaturgo, autor de prosa, cineasta que vivió y escribió en toda su crispación ese tramo de la historia alemana de posguerra signada por Guerra Fría, Alemania dividida, dos Alemanias, dos Berlín. Rebelde en la Alemania Oriental; estrella en la Alemania Occidental donde, no obstante, rehúsa actuar el rol del disidente y se permite el disenso; inconformista aún frente al glamour de Cannes o el llamado de Nueva York; una mente impetuosa, excesiva, lúcida, incansable. Que siempre está más allá de lo establecido. Que no le teme a la contradicción. Y con todo una máquina de escribir de la que salen palabras precisas de una simpleza extraordinaria.

«Was ich habe, will ich nicht verlieren, aber

wo ich bin, will ich nicht bleiben, aber

die ich liebe, will ich nicht verlassen, aber

die ich kenne, will ich nicht mehr sehen, aber

wo ich lebe, da will ich nicht sterben, aber

wo ich sterbe, da will ich nicht hin:

Bleiben will ich, wo ich nie gewesen bin.»

«Lo que tengo, no quiero perderlo, pero

donde estoy, no quiero quedarme, pero

a los que amo, no quiero dejarlos, pero

a los que conozco, no quiero más verlos, pero

donde vivo, ahí no quiero morir, pero

donde muero, ahí no quiero ir:

Quedarme quiero donde nunca estuve.»

Thomas Brasch

Thomas Brasch (Albrecht Schuch) es joven en una joven RDA donde se construye el futuro para los jóvenes. Pero algunos de ellos, aun creyendo en el socialismo, tienen sus propias ideas sobre cómo este debe ser. Brasch quiere ser escritor. Corren los sesenta, Godard es la revolución, el amor es libre y todas las chicas se parecen a Jean Seberg, cuando a Brasch lo expulsan de la escuela de cine. La participación en una acción de protesta distribuyendo volantes contra la intervención soviética en la Praga del 68 lo enfrentará luego con su padre, un alto funcionario del Ministerio de Cultura que lo denuncia ante la Stasi, el servicio de inteligencia del régimen. Una sentencia de dos años y medio a prisión se le conmutará al cabo de unos meses por trabajo en una fábrica de carbón. Brasch seguirá escribiendo pese a todo sobre el amor, la muerte, la rebelión hasta que la censura lo obligue a emigrar con la mujer que ama «al otro lado».  Cumpliendo ese tránsito obligado por ese edificio que los berlineses conocemos como el Tränenpalast, el Palacio de las Lágrimas. La gran paradoja de la construcción de futuro del socialismo de ese país que en realidad no quiere dejar, pero en el que ya no puede vivir, se resume en el título del libro que publicará en ese país al que no quiere ir: Vor den Vätern sterben die SöhneAntes que los padres mueren los hijos.

«Hay un gran canon de opiniones respecto a Thomas Brasch donde, por un lado», señala Thomas Wendrich, guionista del film, «se lo considera un gran escritor y, por otro, como una víctima de la RDA, que tuvo que emigrar. Y esto no es así. En Thomas hubo ciertamente desesperación por su situación, pero nunca, ni antes ni después, se vio en el rol de la víctima, sino siempre en el rol de quien actúa. Él no quería vivir en el capitalismo, para él era un horror, él quería incluso más socialismo que sus padres. Fue esta idea de afirmarse y sostener que la RDA era recién un primer paso hacia una mucho mejor sociedad que aquella a la que tuvo que emigrar para poder publicar, pero donde tampoco se sintió en casa, lo que me impulsó a querer reflexionar en un film sobre una figura como Thomas Brasch, trazando al mismo tiempo un arco entre la Alemania del Este y del Oeste.»

Lieber Thomas es así la historia de una relación padre e hijo que busca la cercanía y halla el choque, es la historia de la utopía de una sociedad más justa, es la historia de un fuerte vínculo entre hermanos que quedan de un lado y del otro de una ciudad dividida, es la historia de amores y seducciones; es la historia de un gran amor, el que une a Brasch con Katarina (Jella Haase/ Kokon, que interpreta en la ficción a la actriz Katharina Thalbach), actriz del Berliner Ensemble para quien escribirá su obra Lovely Rita y será su pareja de toda la vida. Es la narración de la historia de un narrador de historias.

Por eso, lejos del biopic entendido como biografía en estricta cronología, aspiración a abarcar todos los hechos y detalles y a explicar, afán de absoluta verosimilitud o exhaustivo recuento de los sucesos históricos con un repertorio de figuras conocidas y reconocibles –en el film solo aparece una, Erich Honecker, quien luego sería Secretario General del Partido y máxima autoridad de la RDA en el momento de la caída del Muro– Lieber Thomas juega con la imaginación y la metáfora y es otra cosa. Son «variaciones, reflexiones sobre un ser humano que desearíamos que existiera hoy», que «entendió su vida como su material», «de absoluta modernidad», señala Andreas Kleinert, el director.

La lograda fotografía en blanco y negro es acertada decisión estética. Imprime contemporaneidad a la historia. Sirve como antídoto contra esa visión colorística y retro cool de la denominada Ostalgie –esa visión  de museo turístico y consumismo nostálgico de la vida en la antigua RDA, con los típicos colores y diseños de los 50, 60 ó 70. Es también recurso de estilización que desdibuja diferencias entre una Alemania Oriental y una Occidental. «Jeans mejores o peores, nosotros también éramos sexy», comenta risueño Kleinert­. 

Y también desdibuja los límites entre realidad, sueño y recuerdo, imaginación, fantasía, relato, leyenda y delirio. ¿Esos personajes son reales o están en la mente del escritor? ¿Es su escritura? ¿Es la realidad? En Lieber Thomas no hay marcas –salvo por momentos el ritmo rápido del fast motion– que hagan distinguir al espectador el pasaje entre esos diferentes registros. Como esos mundos paralelos entre los que se mueve el escritor donde también habitan él y sus personajes. Brunke, el profesor de música de buena familia que mató a sus alumnas. O Gladow, el Al Capone del Berlín de posguerra, el joven que llegó a dirigir una banda que cometía atracos en los distintos sectores de la ciudad aprovechándose de que la policía del Este y del Oeste no trabajaban juntas y llegó a ser muy popular. Hasta que a los 18 años cayó preso tras un largo tiroteo con la policía en el que su madre lo ayudaba a cargar las pistolas. Es que solo en la suma de todas esas dimensiones está Brasch.

Die geteilte Stadt, der geteilte Himmel. Die Reichen, die Arme. Der Staat, seine Untertanen. Und als letzte Chance, weil die Gerechtigkeit nicht gibt, die Verbrecher. Das Verbrechen als Widerstand

La ciudad dividida, el cielo dividido. Los ricos, los pobres. El Estado, sus súbditos. Y como última chance, porque no existe la justicia, los delincuentes. El delito como resistencia.

Lieber Thomas

Albrecht Schuch (Systemsprenger, Fabian oder der Gang vor die Hunde) en el rol de Brasch sabe imprimirle en su actuación la actitud, la intensidad, la voracidad, la rapidez, la chispa, el humor, la ironía que están en el personaje y también en el ritmo de un relato que no para y del que la banda sonora es correlato explosivo que conjuga con ímpetu los más distintos estilos musicales, desde la música clásica al rock, al jazz.

Lieber Thomas no se adentra tanto en la obra de Brasch, sino que se concentra así en el retrato de quien fue siempre, por sobre todas las cosas, él y el mismo. En esa intensidad está la fuerza – y en su (larga) duración, quizá la debilidad de un film al que, por otro lado, apuntala en acertado contrapunto la palabra dicha y escrita de los textos de Bratsch, depositaria de la vivencia existencial en cada instancia. Una maravillosa prosa poética.

A 30 años de la caída del Muro, la RDA, un país que ya no existe, sigue reclamando ver más reflejada su identidad en el cine, con una visión capaz de captar en su mayor complejidad la historia alemana Este-Oeste. Lieber Thomas viene a llenar también ese espacio. Y nos regala el redescubrimiento de un nombre: Thomas Brasch.

Trailer de Lieber Thomas

Todas las fotografías: ©Zeitsprung Pictures / Wild Bunch Germany – Peter Hartwig

Lieber Thomas, distribuida por Wildbunch Germany, está disponible en DVD, bluray y en diversas plataformas de streaming. Dear Thomas es distribuida por The Match Factory.

Lieber Thomas – Fotografien von Peter Hartwig, MMKoehn Verlag, Leipzig, 2021. 120 páginas.

claudia baricco

(isa.kar.wai) - Un cine real o virtual es el living de mi casa. Los libros son mi otro hemisferio. En un mundo donde todo es político. Latitud: B y B – Buenos Aires-Berlín, dos ciudades de contrastes.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s