En Alemania 'no existen' los feminicidios

En Alemania, cada 26 horas se produce un intento de asesinato a mujeres por parte de sus parejas o exparejas, según la Fundación Rosa Luxemburgo. Hace unos días se hizo público un informe de la Oficina Federal de Investigación Criminal en el que se contabilizaban 149 asesinatos de este tipo durante 2016. El año anterior hubo un total de 131 mujeres asesinadas en el seno de la pareja.

La falta de estadísticas nacionales anteriores a 2015 dice mucho sobre el bajo nivel de preocupación del Estado alemán ante esta problemática. Es ahora cuando la tendencia está empezando a cambiar: Manuela Schwesig, la hasta hace poco ministra de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud ha declarado que “las cifras son escandalosas”.

Las estadísticas mienten

Sin embargo, los datos de la policía no registran víctimas de la violencia de género como tal. “No se habla de cuando no existe una relación entre la víctima y el agresor”, apuntan desde la organización Ni Una Menos Berlín, una agrupación de inmigrantes latinoamericanas contra la violencia machista.

Jehieli Fernández, Máster en Género y Diversidad por la Universidad Libre de Berlín y docente en la UNAM, México, nos habla de la Ley de Protección contra la Violencia de 2001: “Ahí se incluyen términos como acoso o violencia doméstica, pero es absolutamente neutral, no tiene una perspectiva de género. Constantemente hace hincapié en la “igualdad” de sanciones para hombres y mujeres.” Además, observa, en Alemania no se ha acuñado aún el término ‘feminicidio’. “El feminicidio, entendido como el asesinato de mujeres sólo por su género, es un fenómeno que no existe en Alemania”, podemos leer en este anexo de un informe de la Organización de Naciones Unidas. La condena para homicidios en general (entre 5 y 15 años de cárcel) es “suficiente”, según el documento, para casos de feminicidio.

Por otro lado, una mujer que pone varias denuncias sólo es contabilizada una vez, provocando que los datos sean parciales. Y sectores donde la violencia contra la mujer es sistemática, como la prostitución, quedan excluidos del estudio oficial. Este tipo de abusos quedan registrados como otros delitos, por ejemplo “Mord im Zusammenhang mit Sexualdelikten” (homicidio en relación con delitos sexuales).

Los extranjeros asesinan, los alemanes cometen “crímenes pasionales”

La prensa alemana destaca por su opacidad y falta de rigor al aproximarse a este tipo de asesinatos, que no suelen contar con mucha resonancia mediática.

Según la Fundación Rosa Luxemburgo, se califica a estos sucesos de “tragedia familiar”, “drama de celos”, pero nunca “feminicidio” o “asesinato de mujeres”. La nomenclatura cambia cuando se trata de un caso entre extranjeros. Desde Ni Una Menos comentan: “Del ‘trágico final de una vida’ en los feminicidios cometidos por un alemán pasamos al ‘crimen de honor‘ si el asesino es turco o árabe”.

“Me parece que la política minimiza los casos de violencia de género relacionándolos directamente con la migración”, afirma Jehieli Fernández. “Es decir, para la política alemana, es un problema de migrantes viviendo en el país. Un problema de culturas no alemanas.” El error lo señalan, esta vez, las estadísticas mencionadas: 3427 hombres sospechosos de asesinato en 2016 son alemanes y 1814, extranjeros.

La experta en género recuerda los abusos contra mujeres cometidos en Colonia en la Nochevieja de 2015, donde se registraron hasta 1200 víctimas. “El debate se abrió más por presión popular que por interés mismo. Sin embargo, inmediatamente tuvo el matiz de que los culpables per se eran no alemanes. Incluso se decía que refugiados, alentando prácticas racistas”. Y lo contrasta con casos mucho más silenciados: “El debate del acoso sexual y las violaciones en los Oktoberfest quedó más que tibio en la discusión de la agenda política del país”.

“Sólo se prioriza en el 25N”

El pasado sábado se convocó en Berlín, como en tantas otras grandes ciudades del mundo, una manifestación para exigir el fin de la violencia contra las mujeres. Escasas 300 personas desfilaron por las calles de la capital en una protesta que alentaba a la solidaridad internacional y la autodefensa. Diversos colectivos protagonizaron la marcha, si bien agrupaciones kurdas y latinoamericanas fueron las claras protagonistas en una manifestación en la que llamaba la atención por su ausencia la protesta específica por los feminicidios en Alemania.

El colectivo Ni Una Menos declaró que se manifestaban “junto a otros grupos feministas para visibilizar y seguir reclamando en contra de la violencia hacia las mujeres. Entendemos la violencia como concepto general, ya sea física, psíquica, simbólica, económica, cibernética, etc.”

Las participantes reconocen una cierta debilidad en el feminismo alemán, que requiere con urgencia un resurgimiento. “Las nuevas generaciones alemanas que están volviendo a traer a la mesa temas feministas, creo que no perciben aún la importancia del tema de la violencia de género y una buena parte no lo ve como una prioridad, sólo se recuerda para el 25N”, apunta Fernández. Cree necesaria la articulación del feminismo alemán desde una perspectiva crítica y decolonial, y que se preste más atención a las estadísticas.

“Los temas de género hoy en día a los que se destinan recursos tanto en la academia, como en el Estado, como en la industria privada, privilegian el mundo laboral y el sistema neoliberal del mismo. Los temas que aún acontecen a miles de mujeres alemanas han quedado relegados”.

Desde Ni Una Menos se alegran de que actualmente se estén recogiendo los frutos de la lucha feminista que comenzó hace un siglo, aunque reconocen que queda mucho trabajo por delante. Nos transmiten también su gran deseo de cambio: “que la generación de las y los que hoy son niñas y niños, de grandes no puedan creer que hayamos vivido esto. Para eso trabajamos.”

Desbandada