La voz femenina que llama al rezo musulmán en Berlín

Seyran Ateş llevaba mucho tiempo esperando a que apareciera una mezquita en la que sentirse libre. Y como no aparecía, decidió fundarla ella misma: un pequeño centro religioso en el que caben mujeres y hombres juntos, fieles de todas las ramas del islam y de cualquier nacionalidad, y donde los homosexuales son bienvenidos.

Seyran Ateş. Imagen: Daniel Punzón

Esta abogada y activista por los derechos humanos, que ha dedicado su vida a asesorar legalmente a mujeres, llegó a Alemania desde Turquía cuando era una niña. La ahora ‘imam’ nos recibe en el despacho de su recién inaugurada mezquita, para la que se ha elegido un nombre que es toda una declaración de intenciones: Ibn Rushd-Goethe Moschee, que conjuga a dos famosos eruditos: Averroes, filósofo andalusí y el alemán Johann Wolfgang von Goethe. El espacio escogido representa también sus ansias de coexistencia religiosa. Se trata de una sala cedida por la iglesia protestante de St. Johannis, en Moabit.

Pero el precio a pagar por haber fundado la primera mezquita liberal de Alemania es alto. Nos lo confirma la presencia de varios escoltas, quienes la acompañan desde que, en 1984, recibiera un disparo en la cabeza que casi le causó la muerte, mientras estaba en su asesoría para mujeres turcas. Y eso no es todo, pues las amenazas de muerte han ido en aumento desde la apertura de la nueva mezquita. Algunas incluyen fotografías de pistolas en mensajes de Facebook.

Entrada a la mezquita Ibn Rushd-Goethe, en Moabit. Imagen: D. Punzón

El miedo fue un obstáculo insalvable para muchos cuando quiso recabar apoyos para su proyecto. Algunos se fueron, cuenta, otros se quedaron: “En los últimos años ha habido tantos ataques islamistas que muchas personas han dicho: es suficiente. Es hora de que hagamos algo en contra. Y debemos hacer algo políticamente. Porque los musulmanes moderados y liberales hacen muy poco. No se puede decir siempre que los conservadores hacen poco, si nosotros tampoco lo hacemos. Y por eso ha nacido la mezquita, para que la gente que no es tan conservadora u ortodoxa tengan también un lugar donde poderse reunir.”

A Ateş no le importaría entablar un diálogo con las demás mezquitas berlinesas, todas conservadoras. “Quizá en el futuro”, comenta. Una ya se pronunció en contra cuando supo del proyecto: “Das geht nicht (no puede ser)”.

Feminismo e islam: ¿irreconciliables?

La presencia femenina visible y significativa en una mezquita es un hecho insólito. Seyran Ateş se está formando para convertirse en ‘imam’ y dirige las ceremonias religiosas, a las que acuden juntos hombres y mujeres. “No existen otras mezquitas mixtas en Europa. Tomé como modelo a otra pionera, Amina Wadud, en Nueva York.”

Ateş pretendía construir, dentro de la religión, algo más liberal, lo que se traduce en igualdad de género. “Nuestra religión, el islam, no es tan «enemiga de la mujer» y los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos. Esto significa que pueden rezar juntos, significa que una mujer puede dirigir el rezo.” Según su forma de leer el Corán, no existe ninguna prohibición al respecto: “Si no hay ninguna prohibición explícita… es sólo una interpretación de los hombres; de los conservadores”, afirma.

Imagen: D. Punzón

Sin embargo, reconoce que existe una dificultad inherente a la propia sociedad musulmana: el papel tradicionalmente asignado a las mujeres, relegadas a la vida privada. Ante la pregunta de cómo va a atraer a esas madres, esposas e hijas de familias conservadoras, la ‘imam’ mira hacia el futuro: “Estas mujeres sólo van a recibir más libertad a través de un cambio en la sociedad, un cambio a lo largo de la vida. Es una ilusión pensar que sus maridos les van a dar permiso para venir aquí. Pero como nosotros estamos intentando cambiar la sociedad, quizás pueda venir su hija, o la hija de su hija.”

Multiculturalidad y cultura

La nueva mezquita cumple un importante papel integrador. “Contamos ya con cientos de simpatizantes, aunque los que participamos más activamente somos de momento 20 o 30 personas. Somos totalmente internacionales: gente de Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Siria, Indonesia… franceses, turcos, por supuesto, árabes…¡y alemanes!”. Pese a que el alemán es el idioma que utilizan en grupo, los miembros se comunican en otras lenguas comunes como el árabe o el francés, según sus países de procedencia.

La Ibn Rushd-Goethe no hace distinciones entre suníes, chiíes y alevíes; todas las tendecias de pensamiento islámico tienen cabida en el proyecto.

Además del rezo de los viernes, hay otras actividades planificadas: “tenemos lo clásico: lecturas del Corán, un grupo de árabe, queremos formar un grupo de mujeres, etc. Y también queremos organizar eventos en otros lugares, como en el Urania… nos gustaría ofrecer conferencias, mesas redondas y conciertos.”

Alfombra de oración y tasbih (rosario musulmán) en el interior de la mezquita. Imagen: D. Punzón

La respuesta de los turcos

Desde Turquía, Erdogan ha acusado a Ateş y a los suyos de pertenecer a la organización religiosa de Fethullah Gülen, responsable, según la versión oficial, del golpe de estado que se produjo en julio de 2016 contra él. “No lo pueden aceptar”, dice mientras se ríe. “No somos ningún movimiento gülenista. Hablo con ellos, me reúno con ellos, pero no somos ellos.”

El presidente turco, con una línea política cada vez más conservadora, obtuvo un 60% de apoyos por parte de sus compatriotas en Alemania en el referendum que le permitiría consolidar y expandir su poder. No obstante, Seyran Ateş se mantiene esperanzada y no cree que la mayoría de turcoalemanes se posicionen en contra de su mezquita: “El que sean una mayoría en contra, no se puede demostrar. Lo que sí es verdad es que hacen mucho ruido. Pero hay exactamente el mismo número de personas que nos apoya y que no se atreve a decirlo”.

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