El silencio que golpea: Sorda, de Eva Libertad

Sorda llega al Cicle Gaudí Berlín con la aureola del Premio Lux, el premio del Público que otorgan el Parlamento Europeo y la Academia del Cine Europea, EFA , cerrando el círculo que se inició hace casi un año y medio en la Berlinale, donde recibió el Premio del Público de la sección Panorama, tal como informó Desbandada en su día, cuando Sorda se estrenó en Alemania.

Para una película, estar nominada al Lux supone una magnífica distribución por toda la Unión Europea, contar con subtítulos a las 24 lenguas oficiales -entre las que, por cierto, no se encuentra el catalán- y, además, este año, el Parlamento Europeo ha implementado una nueva medida para fomentar la accesibilidad que consiste en sufragar los subtítulos para personas sordas y con discapacidad auditiva en las 24 lenguas oficiales para que todos los ciudadanos pudieran votar las cinco películas nominadas: Sorda, dirigida por Eva Libertad, Christy del irlandés Brendan Canty, It Was Just an Accident, del iraní Jafar Panahi, Love Me Tender de la francesa Anna Cazenave Cambet y Sentimental Value del danés Joachim Trier.

Y tras haberse estrenado en más de 34 países, Sorda se hizo con el Premio Lux, lo que supone un foco importante para la comunidad sorda. El público certifica que es una película que conmueve, necesaria. Su directora, Eva Libertad, la escribió y dirigió para explorar el conflicto interno y externo de una persona no oyente al quedarse embarazada. La protagonista es Miriam Garlo, su hermana en la vida real, que se quedó sorda a los ocho años por una complicación de alergias.

Cuando Miriam Garlo, actriz, licenciada en Bellas Artes, comenzó a plantearse el hecho de ser madre, sintió el vértigo habitual que acompaña una decisión tan importante sumado al hecho determinante de “ser madre sorda en una sociedad oyente”. Compartió sus inquietudes con su hermana, Eva Libertad, y esta le sugirió que las pusiera por escrito y cuando leyó las dos páginas de miedos y de posibilidades (“Si nace sorda, si nace oyente…”), la cineasta vio que ahí había una historia que contar, muy ligada a la historia personal de Miriam en aquel momento. “Esa lista se convirtió en el corazón dramático del cortometraje”, explica Libertad sobre el corto Sorda, rodado en Murcia, su tierra de origen y estrenado en 2021. El corto recorrió festivales de medio mundo, Miriam y Eva se probaron delante y detrás de la cámara y fue nominado al Goya, convirtiéndose en la semilla que daría pie a la película homónima. Quedaban muchas cosas por explorar.

“Para escribir el largo, me despegué por completo de la historia de Miriam”, cuenta Eva Libertad. “Miriam no ha sido madre, finalmente no ha dado a luz y me apetecía mucho seguir indagando el vínculo entre el mundo oyente y el mundo sordo y hacerlo a través de una pareja mixta y de la maternidad. Hice entrevistas a madres sordas para que me compartieran sus experiencias durante el embarazo, el parto y la crianza y así empecé a crear la estructura del guion del largo”.

Miriam tampoco tiene el mismo grado de sordera que el personaje que interpreta. “Eva y yo hemos reflexionado y conversado mucho durante toda nuestra vida sobre lo que significa ser sorda en este mundo. Por eso empezamos a desarrollar el personaje de Ángela. Creamos una protagonista dueña de su vida, fuerte y vulnerable al mismo tiempo, que lucha por hacer frente a las dificultades de la existencia, pero también llena de contradicciones, que afloran con más intensidad cuando se convierte en madre”.

© Fotos: Cortesia de Distinto Films.

En su trabajo como actriz, Miriam se centró, por un lado, en la dimensión biográfica, emocional e interior de Ángela, lo que implicaba inventarse y apropiarse de sus vivencias, sensaciones y experiencias como mujer sorda, construir su identidad concreta y sus particularidades. Por otro lado, su trabajo también tuvo una vertiente más técnica, enfocada en encontrar la voz de Ángela, su forma de expresarse, su manera de leer los labios y de signar, las estrategias que ha desarrollado para comunicarse con el mundo; rasgos distintos de los de Miriam Garlo. “Es un trabajo de actriz, pero como soy una persona sorda, parece que no, que sea mi vida, pero no, es un personaje y una historia construidos” insiste Miriam.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en España hay 1.230.400 personas con discapacidad auditiva y solo un 2’2% emplea el lenguaje de signos. En Alemania se calcula que cerca de 9 millones de personas sufren algún grado de pérdida auditiva, mientras que entre 80.000 y 300.000 forman parte de la comunidad sorda usuaria de la lengua de signos. Tanto en España como en Alemania, una cuarta parte de las personas sordas son mayores de 60 años, algunas lo han heredado. “La comunidad sorda es muy diversa, explica Miriam Garlo, cada persona tiene una capacidad auditiva distinta y ha tenido un apoyo y una experiencia concreta de su sordera. Leer los labios depende de cada persona y no significa que todas lo vayan a entender.” En una entrevista, Miriam Garlo cuenta que, para ella, aprender el lenguaje de signos, que es distinto en cada país, fue una liberación, se sintió como si hubiera salido del armario y por fin se podía reconocer como persona. 

Se dice que la sordera es la única discapacidad invisible porque no se detecta a simple vista. Quizás haya una persona sorda sentada a nuestro lado en la U-Bahn, pero no lo sabemos. A una persona invidente, tú ves que va con un bastón. Eva Libertad ha reflexionado mucho sobre el tema, lo ha vivido de cerca con su hermana: “Está normalizado, pocas veces pensamos en las personas que tienen algún tipo de dificultad auditiva. La sordera se considera una discapacidad menor, pero si lo piensas bien, el silencio y la incomunicación son terribles para cualquier persona, es de las cosas más difíciles de soportar, el no poder comunicarte, el no poder acceder a la información. Creo que hay barreras comunicativas que se podrían solucionar de manera sencilla, con que solo toda la información estuviera subtitulada, con que hubiera interpretes en lengua de signos en los teatros…” Parecen unas medidas asequibles para la sociedad, pero, en todo caso, sólo las encuentras buscando con una lupa de aumento. 

Al preparar el pase de Sorda en el Babylon recordé el deseo de Eva Libertad de que las salas de cine se conviertan en un espacio de encuentro entre el público oyente y la comunidad sorda. Envié un wasap a cincuenta personas que conozco en Berlín preguntándoles si conocían a personas sordas para invitarles a ver Sorda que está subtitulada en alemán. Me sorprendió recibir numerosas respuestas, inmediatamente, confesando que no conocen a ninguna persona sorda, algunas lo decían con pesar y otras sorprendidas por no conocer a nadie, leider. ¿Cómo puede ser? Yo tampoco conozco a ninguna, ni en Berlín ni en Barcelona. Entre todos los wasaps, hubo un par de respuestas esperanzadoras: uno tiene un vecino en el rellano; otro cada día pasa por delante de un centro de encuentro de personas sordas donde cree que puedo encontrar espectadores para Sorda pero personalmente no conoce a nadie; otra me dirige a una asociación de apoyo a los refugiados sordos en la Karl-Liebknecht-Str.  Aunque duela, la realidad confirma que hay dos mundos paralelos, de oyentes y sordos, que viven mayormente encerrados en sus burbujas cuando hay los medios suficientes para acercarlos y compartir una única realidad que incluya y sume nuevos lenguajes de comunicación no verbal al patrimonio de todas las personas.

Ángela y Héctor pensando un nombre para la bebé. © Foto: Cortesia de Distinto Films

La pareja de Ángela, Héctor, lo interpreta el actor Álvaro Cervantes, oyente. En la prueba para entrar en la película, la directora les planteó una improvisación de la pareja el día después de que se hubieran conocido y fue un reto en el que Miriam encontró un buen complemento. Álvaro tuvo la suerte de poder dedicar un año a aprender la lengua de signos. “Apenas habíamos comenzado los ensayos de la película comprendí que, por mucho que una persona oyente se esfuerce por integrarse en el mundo de las personas sordas, al final son siempre estas quienes deben realizar un esfuerzo desproporcionado para desenvolverse en un mundo pensado para quienes oyen”.

Ángela y Héctor en un río de Molina de Segura (Murcia). © Foto: Cortesia de Distinto Films

Miriam Garlo y Álvaro Cervantes han trabajado sus personajes a fuego lento bajo la tutela de Eva, que les guía con mucho mimo para que imaginen esa pareja y las complejidades que conlleva una pareja mixta, creando una bonita burbuja que empieza a resquebrajarse con la llegada de la bebé. Tuvieron tiempo para conocerse y compartir su espacio personal. A partir de sus caracteres han construido la historia poco a poco, una relación de pareja basada en el amor, el respeto y la admiración mutua. Héctor es una persona normal pero el hecho de convivir con una persona que tiene una discapacidad lo convierte fácilmente en un héroe.

Ángela y Héctor en el hospital. Les dicen que la bebé tiene 50% de posibilidades de ser oyente o de ser sorda. © Foto: Cortesia de Distinto Films

Una vez que nace esa bebé, las cosas cambian en esa pareja, cambia el carácter de ellos y la actitud respecto a la niña y afloran algunos sentimientos que no acostumbran a estar en las películas que tratan esa primera maternidad, por ejemplo, un cierto egoísmo de la madre o una cierta competencia, que surge a partir del nuevo elemento que crea la pareja. A Eva Libertad le gustan los personajes ambivalentes, que meten la pata y tienen contradicciones. Conscientemente, no quería mostrar un personaje femenino sordo, ejemplar, con un comportamiento impoluto. Quería que Ángela tuviese un carácter complejo y singular y por así decirlo, único. No está representando a todas las mujeres sordas, ni mucho menos. “Quería que Ángela tuviera el derecho a reaccionar como pasa en la vida, cuando las cosas se ponen mal, cuando se ponen difíciles, muy pocas veces tenemos la sabiduría de dejarnos fluir y solucionar, casi siempre nadamos a contracorriente y empeoramos las cosas.” En muchas asesorías de guion le decían que Angela corría el riesgo de caer mal pero se daba cuenta de que la juzgaban con un doble rasero porque en cuanto Ángela se salía del comportamiento esperado para una madre, ya caía mal, y en cuanto a Héctor, pasaba todo lo contrario, le decían que es demasiado perfecto porque tiene inteligencia emocional, sabe cuidar, es empático…y Eva se dijo, “ojo, cuidado, aquí el género, el patriarcado, está haciendo de las suyas”.

Los temores ante la maternidad abruman a Ángela. © Foto: Cortesia de Distinto Films

Al oír los testimonios de las madres sordas en las entrevistas, Eva Libertad se dio cuenta de que la escena del parto tenía que estar en la película y que tenía que ser una de las más importantes. “A diferencia del riesgo al que se enfrentan las mujeres oyentes a la violencia obstétrica, las mujeres sordas se enfrentan a un problema de comunicación y aislamiento. Nuestra escena del parto habla en realidad de incomunicación. En esas entrevistas que hice, hubo testimonios mucho más cruentos y mucho más difíciles que decidí dejar fuera. Preparar esa escena, antes del rodaje, fue muy intenso y muy bonito, cuenta Eva. Miriam y Álvaro no se juntaron con el equipo médico hasta el momento del rodaje, para que pudieran sentirlo y vivirlo ellos, y que hubiera un impacto de verdad”. ¡El impacto duró poco porque de la escena hicieron 16 tomas!

La escena la preparó Eva, primero con el equipo médico real, y la ensayó con una pareja amiga suya a la que engañó para que estuvieran una jornada entera en el set para hacer de Ángela y de Héctor. Es una escena muy angustiosa, realista, y seguro que muchas madres se reconocen en la cara de pánico de Ángela, sometida al rígido protocolo hospitalario: “Angela, mírame, te vamos a ayudar, ¿vale?” Aunque esté pensado para favorecer el bienestar de la paciente, el protocolo se traduce en un montón de caras desconocidas que te rodean, que te dan un montón de órdenes sin ningún margen de decisión. Para los espectadores oyentes, la escena del parto se convierte en un momento incómodo y agobiante, precisamente por el sonido y por el oído, justamente todo lo contrario por lo que se agobia la protagonista, por el silencio y tantas bocas vociferando sin volumen.

Ángela durante el parto. © Foto: Cortesia de Distinto Films


 “La mujer sorda, en un parto, se enfrenta a una situación muy difícil, está rodeada de personas que no hablan en su lengua, no hablan la lengua de signos y encima a veces se ponen mascarilla, como en la película”, dice Eva. El hecho de que Álvaro hubiera estudiado la lengua de signos durante un año le permitió explicarle a Miriam en todo momento lo que estaba pasando en el parto. El médico tenía un guion, pero, prudentemente, había un margen para la improvisación. Es una de esas escenas conmovedoras que no se acostumbran a ver en la gran pantalla, que demasiado a menudo invisibilizan realidades cotidianas. Miriam apunta que es una situación que realmente no ha vivido, pero que todos los días vive situaciones parecidas, que también son muy estresantes y donde también hay muchos estímulos visuales, con muchas personas y se están diciendo cosas que tu no entiendes nada y tienes que participar y no sabes qué hacer. “Pues respirar, mantener la paciencia, tratar de confiar, buscar aliadas y aliados que entiendan un poco que estás viviendo una situación interna diferente. No sé muy bien cómo, pero se sale, se va saliendo de ahí”.

El primer momento de felicidad tras dar a luz. © Foto: Cortesia de Distinto Films


Como no podía ser de otro modo, el sonido es un aspecto clave de Sorda. Ya desde el guion se plantea el arco sonoro, dice Eva, ese momento en el que la cámara y el sonido pasan de estar cerca de Ángela a estar dentro de ella, sonido exterior e interior. El silencio palpita y resuena. Durante la preproducción, el jefe de sonido, Urco Garay junto a Quique Bermejo, el diseñador de sonido, acompañaron intensamente a Eva Libertad. “Urco y su equipo se dejaron la piel para que la película sonara como queríamos, prestando atención a cómo sonaban los personajes sordos, que se les oyese. El viaje sonoro de la película fue tan intenso durante el rodaje como en la preparación”.


Una de las cosas especiales que va a notar la comunidad sorda en esta película es el uso de las vibraciones, algo que no se ha visto mucho en el cine pero que las personas con sordera reconocen como propio. Un personaje sordo va a una discoteca y puede disfrutar porque está sintiendo las vibraciones que se transmiten por todo el cuerpo y le dan la información. “Yo la música realmente no la escucho, la mayoría de la música no la noto, depende de esas vibraciones, dice Miriam, depende de los bajos, de los graves, pues esa vibración nos va dando el ritmo y la verdad es que a las personas sordas bailar nos encanta. Me gusta todo lo que lleva un ritmo. Pero, por ejemplo, el Rock no lo puedo soportar, es como un ruido infernal que me hace mucho dolor en los oídos. La música está muy bien, pero a mí me duele”.

Miriam Garlo se ha convertido en la primera actriz sorda en ganar un Gaudí y un Goya por su interpretación y los ha dedicado a la comunidad sorda, en especial a las mujeres sordas.

Para despedirnos, reproducimos un fragmento de su discurso al recibir el premio haciendo una llamada importante a la comunidad: “Sin comunicación somos muebles. Sin comunicación no hay respeto. Sin respeto somos un fracaso cultural como sociedad. Aprendamos lengua de signos si podemos y, si no podemos, usemos nuestros cuerpos, nuestra inteligencia y nuestro arte para comunicarnos. Sin límites, sin fronteras, sin miedo, sin vergüenza, porque ningún ser humano es invisible. Y ojo, ninguna persona sorda es muda. Somos personas sordas, tenemos identidad propia y tenemos una voz propia, pero no siempre es oral».

Miriam Garlo y Eva Libertad reconocen que, sin saberlo, han pasado toda su vida haciendo esta película. Ojalá podamos compartirlas con personas sordas de Berlín.

Foto de portada: © Foto: Cortesia de Distinto Films


SÁBADO, 20.06, 16:00 h, Kino BABYLON
SORDA [castellano y lengua de signos castellana, subtitulada en alemán, Omu]
SP 2025. Dirección: Eva Libertad, con Miriam Garlo, Álvaro Cervantes, Elena Irureta, Joaquín Notario. 100 Min. Recomendada a partir de los 12 años.

Tras la proyección habrá un coloquio con el público moderado por Olivia López Bremme, con la participación de Clara Serrano, miembro del equipo de la productora Distinto Films y una de las personas que ha estado involucrada en el proyecto desde su origen, pasando por todas las etapas de desarrollo, producción y distribución. Como siempre, acompañado de un vino madurado en Mallorca por gentileza de la bodega Ànima Negra y de una tapa especialidad del hotel Gat Point Charlie de Berlín.

La entrada, 10 €, incluye la película, el coloquio, el aperitivo y los impuestos.


Rosa-Luxemburg-Str. 30, Berlín


Próximas películas del Cicle Gaudí en Berlín, después del verano:

  • 19.09.2026 16 h ROMERÍA [Catalán y castellano (OmU)] SP 2025, Dir: Carla Simón, 111 Min.
  • 17.10.2026 16 h SIRAT [Francés y castellano (OmU)] SP 2025, Dir: Oliver Laxe, 111 Min.
  • 21.11.2026 16 h LA FURIA [Castellano y catalán (OmeU)] Dir 2025, Dir: Gemma Blasco, 107 Min.

La revista DESBANDADA es mediapartner de la Acadèmia del Cinema Català

El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, la participación de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie (Gat Rooms) y el apoyo del cine Babylon y de la revista Desbandada

Y para celebrar que nos hemos conocido, GatRooms ofrece un descuento a los amigos del Cicle Gaudí en Berlín: “Donde vives la cultura, también descansas: 15 % de descuento en los hoteles  GATROOMS, con el código GAT15.


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Montse Majench

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