El 7 de mayo la Embajada del Ecuador proyecta el cortometraje Madre, del director ecuatoriano Anthony Mackliff en el Instituto Ibero-Americano, en el Salón Otto Braun. Es una historia muy grata para la institución ecuatoriana. Hace dos años los visitó un joven ecuatoriano que traía en la mano el guión de su cortometraje Madre. Le apoyaron desde ese instante con publicaciones y contactos y él logro encontrar, en buena parte con el apoyo de la Embajada, a todo el equipo necesario, casi todos ecuatorianos, desde actores y camarógrafos hasta maquilladores. Es un proyecto en el que ha participado mucha gente sin cobrar un solo euro. Es un corto hecho con amor y conexión. No se lo pierdan. En este artículo nos lo cuentan los protagonistas.
Madre es una historia sobre una familia que celebra su 25° aniversario en Alemania, enfrentando el peso de su propia historia, los sacrificios del pasado y los hilos invisibles que nos mantienen unidos a la tierra que dejamos atrás. El corto explora la riqueza de la identidad a través de elementos visuales y narrativos de la cultura indígena del país, rescatando una cosmovisión que sobrevive al exilio. Este proyecto ha sido posible gracias a la sinergia de diversos artistas ecuatorianos e internacionales que han aportado su visión y talento, incluyendo la creación de una canción original compuesta exclusivamente para la banda sonora, capturando la esencia sonora de la identidad ecuatoriana.
Jueves 7 de mayo a las 18:45. Salón Otto-Braun del Instituto Ibero-Americano en Berlín.
Entrada gratuita hasta llenar el aforo.
La Embajada del Ecuador en Berlín

Anthony Mackliff
La idea de este corto surgió hace 4 años, cuando recién llegué a Berlín desde Hannover. No conocía a mucha gente pero ya llevaba con la historia de Madre en la cabeza desde hacía algún tiempo.
La idea viene de una experiencia personal. Yo nací en Ecuador y con 11 años (en el 2002) nos mudamos a España. En 2012 mi abuelo, que estaba en Ecuador, estaba muy enfermo y yo ansiaba poder despedirme de él en persona. Conseguí un billete para ir a Ecuador a verlo y justamente una semana antes de viajar, él muere. Recuerdo que cuando mi madre me lo dijo me sentí tan en shock que ni siquiera reaccioné. Me puse en modo robot y me ”escudé” en una tarea simple como ir a la farmacia a comprar medicinas para mi madre. Una vez volví, en la ducha el dolor y la pena me invadió y rompí a llorar.
Esa experiencia me hizo pensar en cómo reacciona el cuerpo y la mente ante noticias tan traumáticas. Desde ahí pensé en hacer un corto o proyecto referente al duelo, a la pérdida y a cómo reaccionan las personas ante esos eventos.
Una vez en Berlín en 2022 escribí el primer borrador del guion. Incluso intenté grabarlo, pero mi falta de contactos en la ciudad lo impidió. El proyecto nunca se me fue de la cabeza. Un día de verano de 2024 me invitaron a una fiesta latina en Treptower Park. Recuerdo haber disfrutado mucho esa fiesta. Fue ahí cuando se me ocurrió la idea de que el corto trate de una familia ecuatoriana en Berlín. He vivido en varios países y soy bastante consciente sobre el tema de la inmigración. Además pensé que si contábamos una historia de ecuatorianos en Berlín, contaríamos con el apoyo de la Embajada ecuatoriana.
Fue en ese momento cuando fui a la Embajada del Ecuador en Berlín. Desde el primer momento obtuve un apoyo total para el proyecto. Eso me dio el empujón definitivo para lanzarme a la preproducción. Empecé con el guion y me puse a buscar el equipo de grabación.
Ya tenía más contactos en ese momento en Berlín y empecé a armar un equipo bastante internacional. En un principio el director de fotografía iba a ser un amigo mío alemán. Gracias también a los canales de difusión de la Embajada, empecé a recibir apoyo de artistas internacionales, no solo afincados en Berlín, sino en todo el mundo. Mi prima, ecuatoriana afincada en Chicago, me ayudó a componer la canción del final, cuyos arreglos nos hizo un músico ecuatoriano que vivía en Frankfurt.
Resulta también que me contactó un compositor ecuatoriano afincado en Berlín. Él es de Guayaquil y vivió sus primeros años allí. ¡Resulta que él conoció a mi padre en la escuela! A mí me faltaba una canción para el clímax del corto y él se ofreció a componerla. Creó una pieza única y hermosa, con solo un par de frases contándole la historia.
Para «culminar» la canción nos faltaba una voz. Yo siempre tuve claro que debería de ser una voz femenina. En ese momento pensé en una cantante ecuatoriana que conocí en un evento hace un par de años. Le escribí, le encantó la idea y se sumó al proyecto. Resultaba además que ella, por estudios, estaría en Finlandia en el momento en el que necesitábamos tener la canción lista para poder empezar con la edición y cumplir con los plazos. Ella encontró la manera de conocer a alguien en Finlandia que tuviera el equipo necesario para poder grabarla con una calidad aceptable para poder mandarla al compositor y que él acabe la mezcla. ¡Gratis!
Mi amigo el director de fotografía alemán tuvo que abandonar el proyecto debido a asuntos personales. No tenía director de fotografía a apenas unas semanas de empezar el rodaje. En ese momento, mi prima, desde Chicago, me conectó con un amigo suyo ecuatoriano afincado en Berlín que es director de fotografía. Curiosamente yo ya lo conocía a él, porque la Embajada me lo nombró. ¿Cuál es la probabilidad de que pasen estas coincidencias varias veces en el mismo proyecto? Su apoyo fue crucial en este proyecto. Es decir, tuve la suerte de contar con la ayuda de artistas con mucha trayectoria y experiencia a sus espaldas. Era mi primer proyecto como director, jamás había dirigido, ni siquiera a actores a modo de ejercicios, pero sentí la necesidad de contar esta historia. Esas ganas superaron cualquier duda o inseguridad que pudiera tener. Además, mi experiencia como actor me ayudó mucho, sobre todo a la hora de comunicarme con los actores.
Otra anécdota interesante que puedo recordar es que contamos, además, con otra canción de otro artista ecuatoriano, Carlos Grijalva. Tuve el placer de verle cantar en vivo y le pregunté, el mismo día del concierto, si podría cederme una canción suya para el corto. Él aceptó de buen grado.
El proyecto recibió más ayuda de ecuatorianos que se volcaron con el proyecto. Contactó conmigo una ecuatoriana que tiene un apartamento grande y a la que le hacía ilusión cedernos su casa para una grabación. Al ser ecuatoriana, la casa ya tenía el aire y la mística ecuatoriana que el corto precisaba.
Encontrar al elenco fue otro reto. La comunidad de ecuatorianos no es muy grande en Berlín, en comparación a otros países latinoamericanos. El casting fue intenso. Incluso intenté reclutar a actores de otros países latinos. Por suerte, pudimos encontrar una mezcla muy interesante de actores ecuatorianos y actores latinos. En esto también tengo que resaltar el compromiso y la ilusión del elenco por formar parte de este proyecto y por el compromiso e ilusión que pusieron en el mismo. Tuve el honor de trabajar con actores que trabajan en el teatro, lo cual es algo que me enorgullece mucho.
En el momento del rodaje el equipo estaba formado por gente de 12 nacionalidades diferentes, tanto de Latinoamérica, como de Europa y de rincones más «exóticos» del mundo como Myanmar o la India. Ver al equipo ponerlo todo y trabajar tan duro para este proyecto es algo que aún hoy me emociona mucho. Puedo decir con orgullo que también para el momento de la post producción (edición, color y sonido) contamos con gente de diferentes nacionalidades.
Estamos a literalmente dos pasos del estreno. ¡De acabar un viaje de 4 años!

Embajada del Ecuador en Berlín
En uno de esos días en que la vida sigue su curso, llegó a la oficina de la Embajada del Ecuador Anthony Mackliff, un joven soñador con un anhelo profundo: hacer realidad su sueño, un cortometraje. Días más tarde regresó con el guion en sus manos; ya tenía un nombre, Madre, pero faltaba todo lo demás.
La misión de la Embajada es brindar el mayor apoyo posible, y junto a Anthony comenzaron a tejerse ideas, una tras otra, para tenderle la mano. Al inicio se acudió a los contactos cercanos en busca de colaboración; se compartió el proyecto con entusiasmo. Con el paso de los días, y a medida que la ilusión crecía, se publicó en nuestras redes la convocatoria: “Se buscan” actores, locaciones y servicio de catering. La respuesta fue generosa. Más adelante, se difundió también la búsqueda de maquilladores, técnicos de sonido y asistentes de iluminación, y los resultados no tardaron en florecer.
Finalmente llegó el día de las grabaciones. Anthony no podía ocultar su felicidad: habló de la empatía, compromiso, y de la energía bonita que se creó entre todos quienes compartieron esos momentos. Seguro que fue uno de esos instantes en los que el trabajo y el corazón laten al mismo ritmo.
El proyecto siguió su curso hasta que surgió una nueva necesidad: encontrar un espacio donde proyectar el resultado final. Una vez más, la Embajada entró en acción, emprendiendo la búsqueda de un lugar idóneo para presentar, por primera vez en Berlín, el cortometraje de Anthony. Y, como en las mejores historias, la búsqueda tuvo un final luminoso: el Instituto Ibero-Americano, que una vez más ha creído en nuestros proyectos culturales, abrió sus puertas y nos ha ofrecido el salón Otto Braun para el próximo 7 de mayo a las 18:45.
Hoy, con el corazón lleno de gratitud, extendemos una invitación a todos: acompáñennos en el cierre de este hermoso camino y déjense conmover por el resultado de lo que significa la sinergia, la generosidad y la fe compartidas. Porque este logro no es solo una obra audiovisual, sino la prueba viva de que, cuando muchas manos se unen, los sueños de uno pueden convertirse en la alegría de todos.
Ficha técnica de Madre
- Guion y dirección: Anthony Mackliff
- Asistente de Dirección: Stella from Burma
- Dirección artística: Giuseppe Minervini
- Director de fotografía: Paul Escobar
- Producción: Akko Devidze
- Actores: Pablo Nina Toculescu, Lira Mosquera, Alejandro Ramón Alonso, Gisselle Sarmiento, Luis Huayna
- Banda sonora: Carlos Grijalva,
- Sonido: Gabriel Reyna
- Maquillaje: Alyona Fedorchenko, Katerina Mikhailova
- Vestuario: Sol Ratti
- Iluminación: Jonathan Kirchgessner
- Set Designer: Yuliana Pacheco
- Editor: Mehmet Küçük
Jueves 7 de mayo a las 18:45. Salón Otto-Braun del Instituto Ibero-Americano en Berlín.
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