Memoria

Testimonios de Dorita Cuentera

Soy Dorita, argentina y austríaca, porteña de nacimiento y pampeana por adopción. Siempre tuve inclinación por la matemática. Llegamos de la Argentina a Berlín con Tomy, con quien compartimos cuarenta y dos años juntos, con vicisitudes y con alegrías, en el ano 2002. Vinimos porque tanto Tomy como yo, después de muchos años de laburo en la Argentina, nos quedamos sin posibilidad de conseguir trabajo en nuestras especialidades, y volvimos a empezar los dos juntos otra vez, eso sí, cuando uno de los dos estaba bajoneado, el otro se encargaba de sacarlo del balón, y así siempre salíamos adelante. Nunca pensé, cuando estaba allá, que acabaría viviendo en Alemania y hablando su idioma, hoy siento que vivo entre dos orillas.

Venimos los dos de familias judías que tienen generaciones de migraciones. Nuestros hijos representan la séptima generación.

En este artículo quiero dejar constancia de mi memoria a través de los objetos que me acompañan siempre. Son lo que me da la fuerza para seguir sola adelante. Gracias a la buena voluntad de la gente me he transformado en Dorita Cuentera, dejando de lado la matemática para incursionarme en la escritura creativa tal y como la siento.

Los objetos que muestro representan mi memoria. La memoria, para mí, es etérea y selectiva. Son todos los acontecimientos vividos en el pasado que se van acumulando. Archiva las situaciones que me brindan felicidad y las que me entristecen. Estas últimas son, desde hace ya bastante tiempo, las que me enseñan a no volver a cometer los mismos errores y a vencer el estrés. Es mi fiel compañera.

Desde hace ya tiempo, y en la actualidad, cuando me acordé de la libretita de mi madre con sus escritos, siento y comparto que los recuerdos son el presente de la memoria y hacen aparecer siempre los más entrañables y queridos momentos vividos, a través de los cinco sentidos principales: Vista, Oído, Olfato, Gusto, Tacto.

Los recuerdos son para mí la narración de la memoria. Cada individuo es único e irrepetible, porque desde el nacimiento aprendemos del ejemplo de vida de cada familia, y es algo que no se estudia en ningún nivel escolar ni hay libros que lo mencionen. Eso se mama y se hereda del ejemplo de vida de los ancestros y se transmite de generación en generación.

La memoria tiene dos funciones. Es todo lo vivido, como decía. Pero también es la ayuda para salir del hoyo psicológico y volver a empezar positivamente, por eso hablo de la memoria como hablo. Porque es mi experiencia de vida. Primero esta la memoria, y luego viene el recuerdo.

Yo quiero dejar algo claro: yo escribo lo que siento como lo siento. Como decía, me transformé en Dorita Cuentera, el nombre de las tertulias donde leo mis propios escritos y realizo cada tanto en asociaciones hispanohablantes. Soy como las cuenteras y cuenteros de los pueblos originarios de la Cordillera andina que transmitían a los niños y adolescentes oralmente las experiencias por ellos vividas y por las generaciones anteriores. En una de las biblias de las tres religiones tradicionales, en la parte de consejos de los mayores a los jóvenes, está escrito que, además de todo el aprendizaje que enseñaban, “tenían que ser personas insobornables”, un verbo que hacía años que no escuchaba en la humanidad. Es algo que me emocionó sobremanera cuando lo leí. Me sentí identificada, y provoco mi cambio.


Esta es la libretita de mi madre. Aquí escribía ella  y añadía recortes de autores. Yo copio un poco el modelo de ella. No solo tengo su sentir, sino también tengo su letra, que era preciosa. No hay muchos escritos por ella, pero lo que hay, es invalorable. Obviamente, mi madre ha sacado frases basándose en algunas cosas que leyó. También hay una frase que es parecida a una canción. No es un diario, no hay fechas.

Dorita lee de la libreta textos que sintió y escribió su mama.

El dolor físico lastima, el dolor espiritual  desgarra. El carácter de la persona no reside en su inteligencia, sino en su corazón. La gratitud es la memoria del corazón.

Son aforismos. Mi manera de recopilar la memoria es algo parecido.


Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas.

Montesquieu

Voz de Dorita Cuentera.

Esta es la carpeta que mi madre hizo en la escuela nocturna. Hubiera querido estudiar para escritora pero la situación social de los años cuarenta no se lo permitió. Ya estaba casada. Estaba contenta porque estaba estudiando, si bien no pudo estudiar lo que quería. Todo lo hizo con la compañía de mi papá. He heredado la forma de ser de ellos, y de mis abuelos.


Recuerdos presentes rescatados gracias a la memoria



Un último pensamiento sobre la memoria

Desde que yo estoy tan cerca de la memoria a través de los recuerdos, como puedes observar, encontré el verdadero sentido de la vida en equilibrio, de lo + a lo –. No discuto más con nadie. Le he dado definitivamente una patada al estrés. Estoy muy feliz porque tengo mucha gente que me acompaña. Y eso es lo que vale la vida.



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Iñaki Tarrés

Vivo en Berlín. Escribo en español sobre literatura, arte, educación. Soy editor en Desbandada. Hago muchas de las fotografías que uso en los artículos que edito. Me interesa contribuir a crear comunidad en torno al idioma común en este país, Alemania, y soy consciente de que la revista llega a todo el mundo.

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