Con la reconfortante L’àvia i el foraster (La abuela y el forastero) escuchamos por primera vez una variedad lingüística del catalán, el valenciano, en la sesión del Cicle Gaudí en Berlín, el sábado 21 de marzo, en el Babylon. Quizás no habrán oído hablar de esta cinta porque es la primera vez que se proyecta fuera de España, pero en Valencia ha sido la película en valenciano más vista de la historia, desde que se tienen datos. La entrevista con Sergi Miralles, como otras veces, de Montse Majench, responsable del Cicle Gaudí de Berlín.
Ya en el título Sergi Miralles nos sitúa en los ejes de esta historia, dos personajes concretos como una abuela y un forastero. Cercanos y cotidianos, nos los cruzamos en la calle o en los comercios del barrio, ¿Quién no tiene una abuela o dos, o ha tenido? Forastero: adjetivo. Que es o viene de fuera del lugar. Esta ópera prima nace de una historia real. Después de estudiar Audiovisuales en Valencia y un Máster de dirección en la ESCAC, Sergi Miralles volvió a su tierra, afianzando el oficio haciendo de ayudante, o de asistente, y realizando diferentes cortos y series para la televisión valenciana. “Creo que el hecho de haberme dedicado al cine es consecuencia de haber crecido en un cine.” Qué suerte, pensaran algunas. Su historia recuerda la de Totò de “Cinema Paradiso”. “Mi padre, Carles Miralles, además de dedicarse a la producción de cine, también era empresario de cine y fundó el Auto-cine Drive-In en 1979, el más antiguo de España, en Dènia, Alicante, que continúa regentando mi familia. Yo he crecido allí, viendo todo tipo de películas, dos películas por sesión, y también gestionando otros cines de pueblo. Creo que vivir dentro de un cine y estar viendo películas desde que tengo uso de memoria me ha llevado a querer contar historias en imágenes. Y así como mi hermano se ha encargado de la gestión del cine, yo me he encargado de intentar llenar de contenido esta pantalla.”
Tras cinco años de escritura, maduración y búsqueda de financiación, se rueda L’àvia i el foraster, de la activa productora Aire de Cinema junto con Alhena Production.

¿Cómo nace L’àvia y el foraster?
Sergi Miralles: “Nace de dos vertientes diferentes. La primera es a partir de una anécdota que sucede en mi pueblo, Pego, donde mi tío tiene la típica tienda de ropa de pueblo y un día la persona que le hacía los arreglos le dijo que no podía continuar y por casualidad descubrió que el frutero pakistaní de la tienda de debajo de su casa en realidad era sastre, un sastre reconocido en su país. Mi tío decidió colaborar con él y le compró una máquina de coser para que pudiera hacer los arreglos, pero tenían que hacerlo en secreto. Lo hacían en secreto precisamente por este miedo al qué dirán, por esta xenofobia cotidiana que todos practicamos sin darnos cuenta. Hay un momento en la película dónde se explicita, una mujer del pueblo dice “a saber de dónde sacará la fruta el moro” y seguro que no le haría ninguna gracia que fuera la misma persona que le arregla los bajos de los pantalones. Por otro lado, también quería hacer un homenaje a mi abuela, que tuvo que emigrar a París en los años 50-60, como tantas otras mujeres que se fueron para trabajar en casa de otras familias y desde la distancia enviaban dinero a su casa. Mujeres que volvieron a su pueblo y son abuelas y siguen ayudando a sus familias a salir adelante. Quería hablar de estos emigrantes y también de los de mi generación, que a los 30 y tantos o 40 años están en este punto de no saber si son del pueblo, de su tierra, o del país dónde tienen un trabajo. Ahora empiezan a tener hijos y no saben dónde los quieren criar, se enfrentan a decisiones vitales como dónde quiero que mis hijos crezcan. Al final todo este coctel gira alrededor de la figura de mi abuela, me gusta.

“Se busca plató natural”. ¿Buscaban un pueblo típicamente mediterráneo, con una plaza cuadrada, un bar y una tienda?
Sí, encontrar Algar de Palància fue fundamental. A nivel de producción, buscábamos un pueblo en el que fuera fácil rodar, pero también a nivel vital queríamos estar cómodos y hacer el rodaje que siempre hemos soñado. Yo soy de pueblo y tenía muy claro que quería incorporar al pueblo en la película, no ser el típico rodaje que llega, lo quema todo y se va y no deja ni huella en el pueblo ni el pueblo deja huella en la película. Queríamos que hubiera un poco de simbiosis y que todo fluyera y la gente de Algar nos abrió las puertas. Los extras son gente del pueblo, encantados con la experiencia, convertimos el pueblo en un plató.
La verdad es que lo pudimos trabajar con tiempo, empezamos a rodar en junio, pero desde enero estuvimos allí conociendo el entorno, hablando con el alcalde, con el dueño de la frutería. Ocurrió una cosa que es la guinda de todo este proceso, estábamos buscando la localización de la casa de Enric (Carles Francino) y nos recomendaron ir a visitar una casa típica valenciana, con una entrada muy grande y un patio de pueblo y a su dueña, Amparo Gascó. Una mujer de 90 años que siempre había soñado con ser actriz, pero su padre la mandó a coser, que era lo que podían hacer las mujeres en aquella época. Se marchó a Madrid y acabó de jefa del taller de costura y desde que volvió al pueblo colabora con el grupo de teatro amateur.
La casa de Amparo se convirtió en el escenario ideal dónde vive la madre de Enric y ella misma en actriz secundaria, Pura, la mujer que sufre de Alzheimer. “Pensamos que, si se le olvidaba alguna frase, no pasaría nada, y que podría hacerlo a su manera, pero no se le olvidó nada y lo hace con mucha sinceridad. Ahora continúa llamándonos por teléfono para asegurarse un papel en nuestra próxima película, ¡ha conseguido su sueño a los 90! Levantar una película puede tardar cinco o seis años, el tiempo lo dirá, por suerte, ella tiene mucha vitalidad.
Otra de las discusiones giró alrededor de la casa de la abuela cuando ella muere. No queríamos alejarnos de la realidad, no podíamos ser más naïfs, puesto que la película ya tiene un título lo suficiente naïf, pero queríamos ser fieles a la realidad, y al final, la realidad es que, por suerte o por desgracia, estas casas las están comprando los extranjeros, los emigrantes de bien, entre comillas, al menos en La Marina, en el país valenciano. Es muy exagerado que todas estas casas las estén comprando alemanes, ingleses, nórdicos, gente que no se integra o se integra muy poco en la sociedad local. O sea, que la película también contiene una crítica solo reflejando la realidad. Son las personas que siguen hablando inglés o alemán durante décadas sin hacer ningún esfuerzo por aprender la lengua autóctona. No tienen ninguna necesidad de hacerlo, ni en Valencia ni en Mallorca. Su coartada es el dinero, no vayamos a criticarlos.

La ruta del cine en Algar de Palància.
En Algar de Palància el cine no se fue con el rodaje. Los vecinos de este pueblo de la comarca del Camp de Morvedre, Valencia, han creado una ruta del cine que recorre los lugares más icónicos donde se rodó, desde la plaza mayor hasta los callejones de piedra y fachadas históricas que sirvieron de escenario, debidamente señalizadas con unos QR que te dirigen a escenas de la película. Estuvimos rodando y viviendo allí, mis hijos fueron a la escuela de verano del pueblo, fue una experiencia vital para todos.
El estreno de L’àvia i el foraster tuvo lugar en la Plaza Mayor de Algar de Palància antes de que se estrenara en cines y acudió gente de todos los pueblos del contorno. Para Sergi Miralles, que ha dedicado toda su vida a hacer cine al aire libre, estrenar su primera película devolviéndole el favor al pueblo, fue muy especial.
La película está dedicada a mi padre. Él pudo ver el estreno en el Festival de Alicante, donde fue galardonada con cuatro premios, entre ellos el de Mejor Película, y se emocionó, pero poco después enfermó y murió. Soy feliz de que pudiera verla acabada, y sentirse orgulloso y verse reflejado, pues la historia que le cuenta la abuela al nieto es su propia historia personal. Fue un punto más de emoción, es una película hecha con mucha estima y mucho corazón y esa escena fue como añadir un escalón más de emoción a todo el proceso.
¿Cuándo escribías el guion, ya pensabas en algunos actores y actrices en concreto?
De hecho, hay tres niveles de casting. Desde el principio teníamos claro que el papel de la abuela protagonista, Teresa, era para Neus Agullló (Tierra y Libertad). No hay tantas actrices que hagan de abuelas, y en activo. Oriunda de Alcoy (València) ya habíamos trabajado juntos en una serie. En cuanto a los actores secundarios, también los teníamos bastante claros, son compañeros de València y al tratarse de nuestra primera película queríamos rodearnos de gente que queremos y con la que nos sentimos muy a gusto trabajando juntos. El actor más difícil de encontrar fue Carles Francino porque era un personaje que se parece mucho a mí y buscábamos a alguien que pudiera interpretarme en la pantalla. Cuando surgió la oportunidad y nos conocimos, fue amor a primera vista. Es la persona adecuada para interpretar este papel.

El trabajo más especial de todos es el que realiza el actor Kandarp Mehta, interpretando a Samir, el frutero pakistaní. Lo encontramos en un proceso de casting en Barcelona y en la primera prueba ya vimos que era perfecto para interpretar a Samir, pero es que además ha aportado su propia experiencia personal al personaje. La historia de Kandarp es muy curiosa, se trata de un actor indio que vive en Barcelona, que había hecho teatro en su país, pero también es economista y había sido profesor de economía y tiene una agenda complicadísima pues se dedica a dar conferencias alrededor del mundo y siempre está viajando. Me gusta mucho una frase que nos dijo cuando se preparaba para interpretar a Samir: “Samir es un vendedor de fruta que en realidad es un sastre, así como él es un profesor de economía que en realidad es un actor».

¿Cómo abordas el trabajo de recreación de los personajes con los actores?
Una de las cosas buenas de la película es que el guion estaba muy bien asentado desde el principio con unos personajes bastante bien escritos. En cinco años, tuvimos tiempo de construir unos buenos personajes, no solo los protagonistas sino también los secundarios. Decidimos que los ensayos no fueran realmente ensayos de texto, sino encuentros para hablar, hablamos mucho de quién es cada personaje, de dónde viene, haciendo un arco con todo lo que no está en el guion pues todos sabemos que han pasado cosas que no están descritas. Hablamos mucho y la construcción de cada personaje se convirtió en un proceso muy interesante dónde cada uno entendió perfectamente quien era su personaje. Creo que gran parte del éxito de la película se debe al casting, encontraron el actor o la actriz adecuado para cada personaje y estamos muy contentos del resultado.

El quid de la cuestión es un vestido. Ya que las modistas tienen un papel tan importante en esta película ¿cómo os planteasteis el vestuario?
Fue muy fácil y muy curioso. Junto con la jefa de vestuario acabamos encontrando una empresa india que es como Shein pero no es Shein, son telas caras, les pedimos colaboración y nos enviaron todo el vestuario, ha sido un product placement. Nos enviaron el vestido acabado y también por piezas, así como mucha bisutería típica de aquella zona, del Punjab, entre Pakistán y la India. La zona de conflicto entre dos culturas.
La banda sonora.
Firman la música Jorge Tortel Pérez y Jordi Sapena, unos músicos valencianos con los que ya habíamos colaborado y con los que ahora mismo acabamos de hacer otro cortometraje. Son amigos, vamos a su estudio y hablamos. Tenían muy claro que querían partir de la música tradicional y hacer unos arreglos y que al mismo tiempo fuera música moderna que transmitiera emociones sin subrayar sino acompañando la acción. Fue un proceso muy interesante, los dos vienen del pop, Jorge Tortel tiene una carrera de cierto renombre como cantante pop y Sapena también es teclista de diversos grupos. No han hecho una banda sonora obvia, sino que han aportado cosas.

El estreno en Valencia y en valenciano
Sergi Miralles: De vez en cuando hay que hacer una película que guste y que la gente se sienta identificada y había que hacerlo en valenciano porque es mi lengua materna y habla de cosas tan personales como el homenaje a mis abuelas era lo más natural. Pero en la película se hablan cuatro idiomas, valenciano, castellano, inglés y urdú y también suena alguna palabra en alemán. Para mí era muy importante que cada personaje hablara en su lengua natural; Enric habla sobre todo en valenciano, en el pueblo se habla valenciano; Samir el pakistaní habla el castellano porque se supone que esta gente cuando llega aprende el castellano en lugar de la lengua del pueblo, por facilidad o por lo que sea, pero con su hija habla en urdú; Enric habla en inglés chapurreado con su pareja que es alemana, pero viven en Manchester. Ellos también son emigrantes en Manchester. Cuando se enfada, a ella le sale un inglés con fuerte acento alemán e incluso suelta alguna expresión alemana. La lengua ha sido un tema muy importante para todos durante el rodaje, era importante mostrar esta variedad lingüística en la película.
¡Hay público!
En Valencia la película ha funcionado muy bien, entre otras cosas por ser una película en valenciano. Creo que hay un público que se siente huérfano de este tipo de películas y a la mínima que tienen una opción se lanzan a las salas y el boca oreja funciona como una tempestad a favor. Por suerte este año ha nacido otra película valenciana que también ha funcionado muy bien, La invasió dels bàrbars (La invasión de los bárbaros) de Vicent Monsonís, que ha sabido optimizar y seguir el camino que habíamos abierto el año pasado. Ha sido una experiencia muy chula ir de pueblo en pueblo haciendo coloquios en los institutos, teniendo contacto con el público y ver cómo la gente recibía la película. He visto muchos vídeos que han colgado en Instagram después de las proyecciones y es muy bonito ver la reacción del público.
El reconocimiento
L’àvia y el foraster no ganó ningún Gaudí, es muy difícil y tampoco ningún Goya. Los premios siempre son injustos, pero si te lo dan, te alegran el año. Los de las Academias son muy difíciles, hay mucha competencia y mucho nivel y también filias y fobias que repercuten en los votos a pesar de la calidad y el interés de la película.
Más allá de los premios, están los festivales, más concretos y con un público curioso. Acompañando la película siempre que se puede, se conoce mundo y se traban amistades. Al final a Sergi Miralles, optimista por naturaleza, le gustaría que en los premios, todas las películas recibieran un poco de reconocimiento. De momento, esto no va así.
Nos ha sobrepasado el recibimiento de la gente, cómo se la han hecho suya, y esto me emociona y me hace sentir un poco orgulloso, por eso me gusta decirles que se dejen llevar por sus emociones, disfrutad durante casi dos horas, reid, llorad, llorad riendo, reid llorando, y es casi lo que más nos gusta. Con un final feliz como que te lo has ganado. Es una feel-good movie. Sí, queremos hacer patria. He hablado con mucha gente y se han sentido reflejados. Los valencianos, a veces, tenemos esta cosa que somos pomposos, somos muy falleros en algunas cosas, somos mucho “Moros y Cristinos” pero a veces también somos capaces de reírnos de nosotros mismos y es una de las cosas que más nos gustan.
Antes de despedirnos, –añade Sergi Miralles–, me gustaría decirle al público que vaya a ver la película, que vaya con la mente muy abierta, con ganas de reír, de pasar un buen rato, y de no tener miedo a llorar, es una cosa que nos ha sorprendido mucho. Hemos conseguido un nivel de emocionar que nos llega al corazón. Ver cómo en algunas las salas, el público ha entrado de tal forma en la película que se crea una catarsis de llorar. No se puede hacer el coloquio inmediatamente porque están super emocionados y hay que esperar a que se enfríen.
El secreto de la historia de esta abuela y la inesperada propuesta del forastero es que todos nos podemos reconocer en ella, por su ternura y humanidad.
Foto de portada: © Foto: Laia Lluch
SÁBADO, 21.03.2026 a las 16:00 h en el cine BABYLON
L’ÀVIA I EL FORASTER (Die Großmutter und der Fremde) [Valenciano y castellano – VOSE]
España, 2024. Dir.: Sergi Miralles. Con Carles Francino, Neus Agulló, Kandarp Mehta, Jordi Ballester, Aïda Ballmann, María Maroto. 116 min.
Próximas películas del Cicle Gaudí en Berlín
- 25.04.2026, WOLFGANG Dir.: Javier Ruiz Caldera. VO catalán, (OmU), 110 min.
- 23.05.2026 MOLT LLUNY [AWAY], Dir.: Gerard Oms (VO catalán, castellano, holandés y árabe) con subtítulos en inglés (OmeU), 100 min.
- 20.06.2026 SORDA [DER KLANGT DER WELT], Dir.: Eva Libertad (Castellano y lengua de signos española). (OmU)

El Cicle Gaudí en Berlín está organizado por la Acadèmia del Cinema Català, en colaboración con el Institut Ramon Llull, la participación de la bodega Ànima Negra y del hotel Gat Point Charlie (Gat Rooms) y el apoyo del cine Babylon y de la revista Desbandada.
Y para celebrar que nos hemos conocido, GatRooms ofrece un descuento a los amigos del Cicle Gaudí en Berlín: “Donde vives la cultura, también descansas: 15 % de descuento en los hoteles GATROOMS, con el código GAT15.
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