Cordones industriales: teatro chileno en Berlín

La obra Cordones Industriales revive una experiencia obrera que el modelo quiso borrar  y dialoga con un presente que vuelve a tensarse.

Tarea Urgente —colectivo artístico interdisciplinario fundado en 2013 por actrices, historiadoras y diseñadores teatrales— ha dedicado más de una década a indagar en la historia olvidada de la organización obrera en Chile. Su obra Cordones Industriales cruza el Chile de hoy con el de 1972-73 y forma parte de una gira que durante febrero y marzo llevará funciones, conversatorios y actividades culturales a distintos espacios de Berlín.

Grüner Salon de la Volksbühne, la audiencia comienza a tomar asiento y suenan de fondo Los Prisioneros. La sala se completa y comienza la función.

El sonido de un engranaje industrial lo domina todo: metal golpeando metal, una cadencia insistente, cuerpos que no pueden detenerse. “¿Cuánto falta?” –“No sé. No paren”, se dicen entre las trabajadoras de un servicio de aseo a escala industrial. El temor a perder un bono de producción las asedia y, casi a la hora de término de la jornada, la meta no se cumple.

En un acto seguido, una de ellas distribuye panfletos con un pliego de peticiones: mejora de condiciones laborales, aumento de sueldo, derecho efectivo a sindicato y huelga. Intenta activar algo. Algunas colegas dudan, paralizadas por el miedo; otra, en cambio, recuerda las fiestas navideñas de su infancia en la fábrica Cristalerías Chile. Allí el resto de las trabajadoras escuchó por primera vez sobre los Cordones Industriales.

Es Chile 2026 conversando con el de 1972.

©Jorge Pericó

La historia que quedó fuera del relato oficial

Lo que la escena evoca ocurrió durante el gobierno de Salvador Allende, especialmente entre 1972 y 1973, cuando emergieron los cordones industriales: agrupaciones territoriales de fábricas que coordinaron producción, abastecimiento y defensa frente al paro patronal y el sabotaje empresarial. La historia oficial suele quedarse en la consecuencia –el desabastecimiento– pero no en la respuesta organizada de los trabajadores.

El paro de camioneros, impulsado por la derecha, amplificado por su principal medio de comunicación –el Diario El Mercurio– y apoyado por Estados Unidos, paralizó el país. Faltaban alimentos, materias primas, transporte. Frente a eso, obreros politizados y no politizados ocuparon fábricas, coordinaron traslados, organizaron comités de abastecimiento junto a pobladores y estudiantes. No fue una política diseñada desde el Ejecutivo: fue una respuesta obrera. Una forma de organización que, en su desarrollo, tensionó incluso al propio gobierno, que lidiaba con el boicot externo y con las diferencias internas entre comunistas y socialistas.

Según registros históricos, hacia 1973 existían cerca de treinta cordones industriales en todo el país, cuyos productos vivieron en las casas de todos los chilenos hasta la década de los 90 –imposible no ser nostálgico–: CIC, IRT, Lucchetti, Perlak, Suma, Yarur, Bellavista Oveja Tomé, Somela y Cristalerías Chile entre otras.

Para quienes conocen Santiago de Chile,  el cordón de Vicuña Mackenna recorría lo que hoy es la línea 5 del Metro y se ve en el trayecto, desde estación San Joaquín hasta Rodrigo de Araya. Allí operaban industrias como Elecmetal, IRT, Lucchetti y Cristalerías Chile –hoy convertida en el canal de televisión Mega–. Donde antes hubo chimeneas, hoy hay universidades privadas y edificios de vidrio. El paisaje fabril fue desmontado por el modelo neoliberal a partir de 1975. Pero bajo el cemento aún persiste esa geografía obrera.

La obra vuelve sobre esa cartografía borrada y la reactiva en escena.

©Renée Boche

Manos a la obra

El colectivo Tarea Urgente –conformado por actrices, historiadoras y diseñadores– comenzó esta investigación hace más de diez años. Entrevistaron a quince protagonistas, revisaron hemerotecas, contrastaron boletines como Tarea Urgente y Trinchera Sindical con el Diario El Mercurio y construyeron un archivo propio del que surgió un libro, un documental y esta puesta en escena, hoy donada en parte al Museo de la Memoria.

“La investigación fue extensa y testimonial”, explican. “Es una historia que no se aprende en los colegios y cuando se cuenta suele estar polarizada. No se profundiza en el proyecto que realmente traía. Fue un nivel de organización que dio temor”.

Ese temor aparece como hilo subterráneo de la obra.

Hay una escena de negociación con la entonces ministra del Trabajo, Mireya Baltra, que evidencia las tensiones dentro del propio proceso. El gobierno defendía la participación, pero advertía sobre la “anarquía” productiva. El Partido Comunista no apoyó los cordones con la claridad que hoy podría suponerse. La izquierda estaba fragmentada. Mostrar esa contradicción fue una decisión consciente.

“Quisimos ir al conflicto”, dicen. “No queríamos que fuese una obra unilateral. Queríamos mostrar las contradicciones”.

Esa elección fortalece la propuesta.

La escenografía es austera y poderosa: andamios, estructuras metálicas, sonido crudo. El andamio se vuelve ícono del trabajo manual. “Buscábamos el sonido bruto del fierro, el sonido de la industria”, cuentan. El ritmo no es decorativo; es corporal. El vestuario también habla: pasado industrial versus presente fluorescente de servicios. “Hoy en Chile el grueso de la fuerza laboral es de servicio. De limpieza, mantención, venta. Ya no existe industria”. El contraste no necesita explicación adicional.

Hay también momentos de fiesta popular, de alegría compartida, que rompen la solemnidad. Al inicio, dicen, la obra era más dramática. Decidieron incluir la celebración porque también formaba parte de esa experiencia obrera: no solo lucha, también comunidad, y es ahí donde la audiencia también tiene mucho por aportar.

En la sala ocurre algo particular. El público no permanece distante. Vibra. Se ríe. Guarda silencio en las escenas tensas. Por momentos, el teatro recupera su dimensión más política: la reunión.

Le pregunto al colectivo si Cordones Industriales es nostalgia o advertencia.

“Son ambas cosas”, responden. “La nostalgia no es tristeza; es anhelo. Si no desearas eso, no sería nostálgico”.

Y agregan algo que resuena con fuerza: “Siempre el trabajador organizado va a ser una amenaza”.

Esa frase no suena setentera. Suena contemporánea.

Registro vivo

La historia de los cordones industriales fue fragmentada por la dictadura y luego diluida por el relato neoliberal que transformó la economía y desmanteló la industria. Pero, como dicen ellas, “cuando pulsa, brota”.

La obra no entrega respuestas cerradas ni soluciones programáticas. Lo que hace es más incómodo: recuerda que existió una experiencia de organización que no fue espontánea ni caótica, sino articulada y territorial. Una experiencia que incomodó al punto de ser considerada amenaza.

Y ahí está su fuerza.

Porque en tiempos de precarización laboral, fragmentación sindical y avance autoritario en distintas latitudes, volver a poner en escena esa memoria no es un ejercicio cultural inocuo. Es un gesto político.

Los fierros suenan en el escenario, pero también fuera de él.

Y la pregunta que deja flotando no es solo qué fueron los cordones industriales, sino qué formas de organización estamos dispuestos —o no— a imaginar hoy.

Porque si algo deja claro la obra es que la organización no es un recuerdo: es una posibilidad latente.

©Renée Boche

OTRAS ACTIVIDADES

La gira contempla además, conversatorios, workshops, la proyección de un documental, colaborando con agrupaciones artísticas y sociales en Berlín como Rayuela Kollektiv e.V; el coro de mujeres Canto Diáspora, el Bloque Latinoamericano Berlín, Houseclub del Hau y Rosa Luxemburg Stiftung.

Workshop “Del archivo a la escena” (en español con posibilidad de traducción al inglés) Un taller práctico-reflexivo orientado a personas interesadas en conocer metodologías de trabajo escénico a partir de archivos, memorias y materiales documentales.Fecha: 01 de marzo Hora: 15:00-18:00 Lugar: Grüner Salon, Volksbühne Berlin Inscripciones: tareaurgentecolectivo@gmail.com
CORDONES INDUSTRIALES-OBRA DE TEATROFechas: 12,13 y 14 de marzo Hora: 19.30 horas Lugar:  Berliner Ring Theater
Proyección Documental + conversatorio (Subtítulos en alemán)Documental “Cordones Industriales” (2016) dirigido por Valeria Yáñez y Ana López. A partir del cruce entre investigación histórica y creación en escena, un grupo de actrices e historiadores se aproximó a la experiencia de los Cordones Industriales mediante recorridos urbanos y encuentros con sus protagonistas. Fecha: 01 de marzo Hora: 19.30 horas Lugar: Grüner Salon, Volksbühne Berlin

Otras producciones del Colectivo Tarea Urgente son: Sala de Profes (2018), Teletrabajo (2020) y Estado Terminal (2021). Además de producciones teatrales, Tarea Urgente crea talleres, residencias artísticas, formatos audiovisuales, intervenciones públicas y exposiciones. Su objetivo es visibilizar experiencias históricas reprimidas y activarlas como base para la reflexión social.

Imagen de portada: Cordones industriales ©Maximiliano-Sobarzo-Ibarra

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Renée Boche

Periodista ¡múltiple! Me vine a Alemania a cursar un máster. Ahora construyo una nueva vida y en eso aprendí a preparar cappuccinos. Fanática de los recitales y de la lectura. Tengo muchas historias... muchas aún sin escribir ✍🏻 Estudio alemán.

5 comentarios sobre “Cordones industriales: teatro chileno en Berlín

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