8M: Eran mujeres las que ardían…

Hoy las calles son nuestras. Y desde Desbandada celebramos el 8M con testimonios de mujeres migrantes. Testimonios de una sororidad y una solidaridad que nos hacen fuertes.

Eran mujeres las que ardían en las hogueras de la Inquisición durante el Medioevo y más tarde. Ni brujas ni locas; eran mujeres inteligentes, con ideas propias, con deseos de libertad; díscolas para el opresor, peligrosas ante los ojos patriarcales.

Eran mujeres las que ardieron, después, en la fábrica de camisas; por rebeldes y por justas, luchando por sus derechos, soñando con condiciones laborales más humanas. Ellas nos enseñaron a unirnos. Eran mujeres… y son, las que caen en las llamas de los que usan el honor como pretexto, los que pretenden colonizar sus cuerpos, engrillar su espíritu, robarse su genio y sus alas.

Pero también somos mujeres las que levantamos la voz por aquellas que ya no pueden oírse, las que nos tomamos de las manos para ser más fuertes, porque hemos aprendido que la sororidad tiene el poder de apagar ese fuego.

Hoy conmemoramos nuestro día con el puño en alto y con el testimonio de algunas mujeres destacadas que saben extenderle la mano a aquellas que lo necesitan.

Sin lugar a dudas, formar comunidades, conectarse, apoyarse, informarse y ayudar en el momento justo es tan importante como el trabajo de sensibilización de las distintas formas de violencia que se perpetran contra las mujeres en todas partes del mundo. Crear conciencia y crear sororidad son los desafíos de nuestros tiempos en este contexto migratorio.

Paola Tamayo

Activista por los derechos de las mujeres, documentalista que visibiliza la violencia hacia la mujer en contextos extractivistas e indígenas.

Es colombiana, vive en Alemania desde hace dieciséis años. Es realizadora audiovisual, de documentales y reportajes. Comenzó haciendo sonido y asistencia de producción. Desde el 2016 se dedicó a investigar ciertos temas y en el 2018 ya hizo su primer trabajo independiente, un largometraje documental como directora y coautora: Carbón con sangre, para el canal de televisión SWR y luego un reportaje para el canal Arte como coautora y codirectora sobre el tema de la minería del carbón en Colombia y la problemática alrededor de esto.

El 2024 participó de un programa de tres meses del BMZ: Migration entwicklungspolitisch gestalten con una organización de mujeres indígenas en el norte de Colombia, en la Guajira, el movimiento feminista de niñas y mujeres Wayuu, un grupo eco-feminista. Allí realizó cortometrajes y perfiles de mujeres pertenecientes al Wayuu y otra mujer afrocolombiana. Historias relacionadas también a la violencia del extractivismo, la energía derivada del carbón y la importancia de que haya una reglamentación en la cadena de suministros para que cambie la situación en estas regiones.

Hace dos años también, en el trabajo final de su estudio en Kulturmedien Bildung, documentó la violencia hacia la mujer en el marco del conflicto armado en Colombia. Realizó entonces un cortometraje, que ahora está en posproducción para convertirse en largometraje. Se trata de distintas mujeres que cuentan sus experiencias de violencia política, pero también de cómo han logrado trabajar aunadas apoyándose mutuamente y consiguiendo mayor visibilidad y resultados. Han logrado transformar su experiencia en una fortaleza para ayudar a otras, y buscar soluciones para evitar la reproducción de la violencia y lograr más apoyo gubernamental.

Acaba de salir un libro con un artículo suyo y fotos de la zona de la Guajira, que trata de la minería de carbón, el extractivismo y su problemática. El eje del libro es la espiritualidad indígena como tema de derechos humanos, su artículo pone de relieve la resiliencia y las organizaciones de mujeres.

Su experiencia de migración en Alemania no ha sido fácil, dice, como mujer extranjera, es difícil lograr la integración. La nostalgia y el frío han sido difíciles de sobrellevar. Extraña la apertura y calidez de la gente de su tierra, la cercanía e inmediatez de la vida social allí. Sin embargo, aquí ha conseguido estudiar, hacer sus proyectos, crecer. Trabaja como profesora extracurricular, da conferencias, talleres en distintos lugares, participa de grupos de estudio, y todo esto es muy enriquecedor, agrega. Hay temas que la ocupan particularmente como la violencia contra la mujer, la violación como arma de guerra (sobre la que ha hecho algunos cortometrajes) y además la discriminación, racismo y antisemitismo.

Actualmente trabaja en diferentes organizaciones como: Landeszentrale für politische Bildung, el programa Bildung trifft Entwicklung, el Informationspädagogisches Zentrum in Reutlingen. También en asociaciones que tienen que ver con la justicia climática.

En las organizaciones trabaja junto con mujeres migrantes con las que comparte sus experiencias. La sororidad migrante es una realidad a través de su interacción en grupos y comunidades, sobre todo de hispanohablantes, donde la solidaridad y el apoyo mutuo son fundamentales.

Cecilia Campos

Promotora del empoderamiento de mujeres migrantes centrado en compartir, reflexionar y trabajar la propia historia

Lleva diez años viviendo en Alemania, es de Venezuela y su esposo es alemán. Los primeros años se decía: “¿En qué voy a trabajar si el alemán no me lo permite?”. Comenzó ayudando en la cocina, luego cuidando niños. Pasó sus crisis de adaptación y momentos difíciles y le ayudaba dibujar espirales, pequeñitas, al principio, luego más grandes. Esas espirales le ayudaron a completar, redondear, algo en su interior que le ayudó a salir adelante. Hasta llegó a publicar un libro ilustrado que explica este proceso. Y luego otros más.

Cuando vino la pandemia decidió que iba a ayudar, y empezó a escribir mucho en redes sobre sus puntos de vista de lo que estaba pasando. Allí se encontró con Maritza Cano, quien lideraba un grupo de mujeres y la invitó a aunarse. Así dirigió el grupo de Mujeres Hispanohablantes mayores. La hizo feliz compartir actividades y las experiencias de cada una y eso derivó en el proyecto de un libro, una antología de historias de mujeres migrantes, que luego se cristalizó, primero en español y ahora está por salir traducido al alemán.

Ese proyecto le dio una meta a la experiencia migrante aunada: compartirla para ayudar a otras personas que estuvieran enfrentando los desafíos de la migración. Decidió organizar la exploración de esas experiencias para plasmarlas en todas sus etapas, reconociendo de dónde salimos, dice, lo que hemos atravesado y en quién nos hemos convertido. A este proyecto se sumaron otras personas para apoyar a las autoras y diseñar y corregir el libro. Salió publicado por una editorial italiana donde trabajan presos que se rehabilitan laboralmente.

En su grupo de mujeres mayores se comparte sobre los desafíos migratorios, la lengua, la dificultad de adaptarse, de crear lazos y otros temas de interés común. Además cada mujer tiene su espacio para compartir algún tema o una actividad (en que se siente segura, experta y pueda lucirse) lo que conduce al empoderamiento de cada una de las participantes. Ha sido también para ella una fuente de empoderamiento en su rol de facilitadora: escuchándolas, entendiéndolas, acompañándolas y creando un espacio para que se sintieran fuertes, valiosas y florecieran. Concluye: “Quién diría que ese año de pandemia se convertiría en el mejor año de mi vida, ya que pude vivir esa maravillosa aventura de empoderamiento de otras mujeres migrantes y a la vez el mío propio”.

Ileana Martín

 Ileana Marín

Psicóloga dedicada a nuclear y dar apoyo a mujeres migrantes a través de redes digitales

Migró por amor desde su México natal en 2022 y actualmente trabaja en una escuela como apoyo escolar y de manera privada brinda asesorías psicológicas a mujeres migrantes.

Su experiencia como migrante ha sido positiva y desafiante a la vez, pues al inicio el aprendizaje del idioma representó una barrera de comunicación e integración importante. Pero poco a poco, reconoce, aprenderlo le ha ayudado a sentirse mejor.

Su trabajo ayudando a otras mujeres ha sido formando parte de diversas comunidades de mujeres, que son redes de apoyo para impulsar la integración laboral y social en Alemania y brindar soporte emocional. Así como informar sobre los derechos y recursos de apoyo para las migrantes en caso de violencia de género, como lo hace a través del Proyecto Luz del Fiz (FrauenInformationsZentrum) Sttutgart.

Ser parte de una comunidad donde una se reconoce y se ve reflejada en la historia de vida de la otra persona le ha permitido ser más consciente y empática. Y ha impulsado la necesidad y coraje de luchar por el bienestar de las mujeres.

«Ser parte de la comunidad de Latinas en Alemania», señala, «me ha dado mucho ánimo y fortaleza, y el saber que entre nosotras el apoyo, el amor y la confianza se encuentran en cada actividad impulsada, como talleres de bienestar emocional, talleres creativos, de empoderamiento, de generación de emprendimientos, práctica del idioma, entre otros».

Actualmente la comunidad cuenta con nueve subcomunidades en toda Alemania, de las cuales ella es una de las Embajadoras en Baden Württemberg.

Natalia Ibeas

Migrante sin haberlo planeado, organiza actividades de apoyo a la familia y las mujeres migrantes.

Es de Madrid, España, y llegó a Stuttgart en septiembre de 2012. Vino para aprender el idioma y vivir una nueva experiencia, para poner distancia con lo que había vivido en España —una experiencia difícil de trabajo y una relación terminada—, pero se quedó. La migración fue una forma de comenzar de nuevo.

Natalia Ibeas

El mayor desafío fue, sin duda, el idioma. Los amigos y las asociaciones como Punto de Encuentro y sus familias fueron fundamentales en su proceso de adaptación.

Ella dice: “Creo que nadie entiende lo que significa ser inmigrante hasta que lo eres. Al principio, como muchas personas, tenía ideas preconcebidas sobre lo que significaba migrar. Pero la experiencia de vivirlo me ha hecho mucho más empática”. Ahora ve las dificultades que enfrentan los migrantes desde otro lugar. La migración es algo innato al ser humano, y cada uno tiene sus propios motivos. Ha aprendido a valorar mucho más el apoyo mutuo y la empatía entre migrantes.

A través de la asociación Punto de Encuentro organiza actividades de todo tipo que apoyan a la familia migrante y además realiza proyectos donde las mujeres puedan encontrar apoyo, como «Proyecto Mujer Activa», enfocado en el bienestar físico y emocional de las mujeres migrantes. Cada año abarca diferentes aspectos de la vida de las mujeres, siempre con el objetivo de darles herramientas y espacio para que se fortalezcan. También se ofrecen proyectos como talleres de escritura creativa y clubes de lectura, que tienen un enfoque inclusivo, aunque mayormente son mujeres quienes se benefician de ellos.

Es fundamental, afirma, generar proyectos donde las personas puedan encontrar redes de amistad y apoyo. Ya que las mujeres migrantes enfrentan un doble desafío: el aislamiento y tener muchas veces que empezar de nuevo en lo laboral por falta de reconocimiento de sus estudios y trayectoria. Por eso ha ayudado a muchas mujeres, especialmente con temas como las convalidaciones y los trámites relacionados con ser autónoma o comprender su situación legal. Agrega: “Mi primer año aquí fue difícil y aprendí muchas cosas a golpes. Esto me hizo ponerme en el lugar de las nuevas mujeres que he conocido y ofrecerles siempre mi ayuda”.

“Hay que tener mucha paciencia y no quedarse en casa”, continúa diciendo. La adaptación lleva tiempo y es completamente normal sentirse perdida al principio. Ella considera importante conectarse con otras mujeres que estén en una situación similar, porque la sororidad entre mujeres migrantes es una gran fuente de apoyo.

Angélica Cruz Aguilar

Documentalista y periodista mexicana que ha retratado la parte más oscura de la violencia hacia la mujer, los feminicidios, sobre todo los de niñas.

Su trabajo consiste en dar a voz a aquellas historias que necesitan ser contadas, sobre todo las de migración, de los derechos humanos y las experiencias de las mujeres.

Para ella llegar a Alemania ha sido un proceso de adaptación constante en el cual enfrentó el reto del idioma y de una nueva cultura, la distancia con su país y su querida ciudad de México, y la necesidad de construir una nueva identidad en un entorno diferente. También ha significado una gran oportunidad de crecer, conectar con otras comunidades y abrir espacios de diálogo a través de su labor.

Hablar de sororidad…

… es hablar de compromiso, de ese espíritu colectivista que es tan nuestro, de que no nos de lo mismo si le pasa algo a una semejante (o a una diferente). Es decir «esta boca es mia“ y contar no solo las ganadas, esa gran cantidad de mujeres a las que hemos tendido la mano en el momento justo, demostrándoles que en la dificultad no estaban solas. Es contar también las perdidas … Las que perdimos en el fuego, o a manos de un agresor impune, amparado por el aislamiento de su víctima, por la situación de migración y desarraigo. Como aquella que una vez dijo: «Creo que he cometido un error tremendo“, y nunca la volvimos a ver. Aunque quisimos ir a buscarla o que viniera hasta nosotras para protegerla, o que llamara a la policía, o que… pero ella ya estaba muy cansada, muy débil… ya era tarde. Por eso nació el Proyecto Luz, que ha formado agentes multiplicadoras contra la violencia hacia la mujer y trabaja, ya en su tercer año, para acceder a las mujeres hispanohablantes que más necesitan asistencia. Y hay muchas otras mujeres, como las que nombramos aquí, con el ojo atento y la mano pronta. Para que nunca nunca nunca sea demasiado tarde.


Romina Tumini:

Nació el siete de junio de 1975 en Argentina. Ha vivido en Grecia y en Alemania. Es psicóloga y psicoterapeuta. Trabaja desde hace veinte años con refugiados y migrantes traumatizados y con mujeres víctimas de violencia de género. También es docente, diplomada en Escritura Creativa y Magíster en Creación Literaria por la VIU. Escribe desde niña, ha ganado concursos literarios y publicado en antologías, revistas culturales y literarias. Dicta talleres de escritura y lectura. La Editorial Abrazos publicó en 2023 su libro de cuentos infantiles y estrategias terapéuticas Historias para niños valientes y Avant Editorial su primera novela La elegida del mar en marzo de 2024. Recientemente ha recibido el Premio Clarín de Narrativa Breve por su relato Una rana muy bella. www.rominatuminicuenta.com

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